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Los precios medios de los cereales bajaron moderadamente en los mercados mayoristas durante la semana 36 del año (del 3 al 7 de septiembre), especialmente los de la cebada malta, según la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (Accoe).
Las cotizaciones medias nacionales de los cereales fueron las siguientes: trigo blando, 195,53 euros/tonelada (-0,09 %); cebada, 183,15 euros/tonelada, sin cambios; cebada de malta, 196,33 euros/tonelada (-1,74 %); trigo duro, 201,17 euros/tonelada (sin cambios) y maíz, 191,30 euros/tonelada (-0,25 %).
En comparación con los datos de enero, los precios del trigo blando han subido un +3,96 %; los del maíz un +6,39 %, los de la cebada un -0,23 % y los del trigo duro, un -7,16. 

grupo impulseTras varios meses de análisis, el Grupo Operativo INPULSE, del que la Unidad de Producción y Sanidad Animal del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón forma parte, ha presentado un diagnóstico sobre la cadena de alimentación animal que recoge las oportunidades y debilidades para potenciar el uso de leguminosas en la alimentación del ganado. En un escenario complejo, con un sector ganadero con un gran potencial pero limitado por la escasez de materias primas locales, las leguminosas representan una oportunidad para optimizar la situación de los distintos eslabones de la cadena de alimentación animal y así lo reconocen todos los agentes que intervienen en la misma.

 Oportunidades

 Estos cultivos tienen un enorme potencial para reducir la dependencia española de proteína vegetal importada sometida además a un control férreo de pocas grandes empresas– y aumentar la estabilidad de suministro en la cadena.

 Mejorar el autoabastecimiento, para fortalecer las cadenas de valor a escala local, nacional y europea, es actualmente uno de los grandes retos de la UE y se podría mejorar claramente con el aumento de la producción regional de leguminosas, siempre y cuando se adopten variedades locales que proporcionen producciones constantes, que permitan un abastecimiento continuo en cantidad y calidad para las industrias transformadoras de pienso.

 Todos los eslabones de la cadena han mostrado una elevada predisposición para aumentar el uso de leguminosas en sus respetivos ámbitos, desde el agricultor, dispuesto a incrementar su cultivo en las rotaciones, como cultivo principal o como segunda cosecha, hasta la industria productora de piensos y el ganadero. Además, se observa que una mayor implantación permitiría desarrollar nuevos modelos de negocio y diversificar riesgos.

 Por otro lado, impulsar el cultivo de leguminosas permitiría mejorar la sostenibilidad del sistema agroindustrial mejorando la huella de carbono del conjunto de la cadena y, desde luego a nivel productivo, donde el uso de leguminosas en rotaciones de cultivos puede permitir un incremento significativo de la eficiencia de recursos y del rendimiento medioambiental (calidad y salud de los suelos, gestión del nitrógeno, agro-biodiversidad, control de malas hierbas, reducción de emisiones de gases de efecto invernadero), además de otros potenciales servicios ecosistémicos o externalidades positivas estimadas como diversidad florística y faunística.

 Debilidades

 El principal factor que se ha extraído como barrera determinante a la hora de aumentar el uso de leguminosas en la cadena de alimentación animal es la falta de disponibilidad de producto adecuado para cada uno de los eslabones. En el caso de los agricultores esto se concreta en la falta de disponibilidad o inexistencia de semilla adecuada, adaptada a las diversas condiciones climáticas de producción y que proporcione rendimientos estables y suficientes. Los agricultores, por otro lado y desde un punto de vista económico, señalan como principal hándicap para ampliar su uso que las leguminosas no obtienen buenos precios de venta en comparación con la rentabilidad de otros cultivos.

 También se ha planteado la importancia del concepto de calidad de proteína, desde la dimensión de la nutrición animal, que viene a determinar el valor y la idoneidad de la proteína vegetal en la alimentación. El perfil de aminoácidos de una proteína es un parámetro crucial, como lo son la digestibilidad, la concentración de proteínas, la densidad de nutrientes y la presencia de factores anti nutricionales. La existencia de metabolitos secundarios (inhibidores de proteasas, saponinas, glucósidos, lecitinas, taninos, alcaloides), así como sus altos niveles de fibra (polisacáridos no amiláceos), puede restringir el uso de leguminosas en alimentación animal. Por ello, es imprescindible trabajar en la mejora de los procesos y tratamientos que favorezcan la digestibilidad y reduzcan el contenido de compuestos antinutricionales, además de realizar una selección varietal encaminada a esta finalidad. Finalmente, se ha señalado que los compuestos secundarios en las leguminosas pueden también tener efectos beneficiosos como la disminución de parásitos en animales o de las emisiones de metano.

Estos trabajos servirán al GO INPULSE como base para el desarrollo de soluciones y propuestas de mejora en fases posteriores.

El Grupo Operativo INPULSE

El Grupo Operativo INPULSE nace con el objetivo de potenciar el cultivo de leguminosas en España y reducir la dependencia externa de proteína vegetal para piensos. Está constituido por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (CESFAC), Centro Tecnológico CARTIF, Cooperativas Agro-alimentarias de Aragón, la Cooperativas Los Monegros, el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC), el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA).

 El desarrollo de este Grupo Operativo está dentro del marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural, financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER).

 

Fecha de publicación: 06/09/2018

» El índice de precios de los alimentos de la FAO* se situó en agosto de 2018 en un promedio de 167,6 puntos, prácticamente sin cambios respecto del cálculo correspondiente a julio revisado, pero 9,6 puntos (un 5,4 %) por debajo de su nivel en el mismo período del año pasado. En agosto se fortalecieron los valores de los cereales y, en menor medida, los de la carne; sin embargo, los valores de los demás subíndices (azúcar, aceites vegetales y productos lácteos) sufrieron un descenso.

» El índice de precios de los cereales de la FAO registró en agosto un promedio de 168,4 puntos, lo que representa un repunte de 6,5 puntos (un 4,0 %) respecto al valor registrado en julio y de 15 puntos (un 10 %) respecto al de agosto de 2017. Los precios del trigo fueron los que más aumentaron, más del 8 % respecto a julio, debido en gran parte a la reducción de las disponibilidades exportables a la luz del deterioro de los pronósticos sobre las cosechas, especialmente en la Federación de Rusia y la Unión Europea. Las cotizaciones internacionales del maíz también se fortalecieron, con un aumento de más del 3 % respecto a julio, a consecuencia de la ralentización de las ventas de la Argentina y el Brasil, así como de los efectos indirectos del aumento de los valores del trigo. Por el contrario, los precios internacionales del arroz descendieron como resultado de los esfuerzos por atraer compradores y liberar espacio para la llegada de nuevas cosechas.

» El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO registró en agosto un promedio de 138,2 puntos, que supone un descenso de 3,7 puntos (un 2,6 %) con respecto a julio y constituye el promedio mensual más bajo de los últimos 35 meses. Esta caída registrada en agosto se debió principalmente al descenso de los valores de los aceites de palma, soja y girasol. Las cotizaciones internacionales del aceite de palma disminuyeron por quinto mes consecutivo a consecuencia de la persistente debilidad de la demanda mundial de importaciones y la consiguiente acumulación de existencias en los principales países productores. El descenso de las cotizaciones del aceite de soja obedeció principalmente a la molienda de grandes cantidades en el Brasil y los Estados Unidos de América, mientras que las perspectivas favorables para las cosechas en la región del Mar Negro explican la nueva caída de los precios del aceite de girasol.

» El índice de precios de los productos lácteos de la FAO registró un promedio de 196,2 puntos en agosto, esto es, casi 3 puntos (un 1,5 %) menos que en julio, lo cual representa la tercera disminución mensual consecutiva. Las cotizaciones de la mantequilla, la leche desnatada en polvo y la leche entera en polvo descendieron por segundo mes consecutivo, mientras que las del queso se recuperaron ligeramente de la caída sufrida en julio. Las tendencias recientes de los precios reflejan la escasa actividad comercial, lo que no sorprende en este período del año, así como la incertidumbre en los mercados asociada al volumen final de disponibilidades exportables. Si bien el crecimiento de la producción de leche podría verse negativamente afectado en zonas de Australia y Europa a causa de las sequías, se prevé que Nueva Zelandia produzca en la campaña de 2018/19 más leche de lo que se había pronosticado anteriormente.

» El índice de precios de la carne de la FAO* se situó en agosto en un promedio de 166,3 puntos, lo que supone una ligera variación tan solo con respecto al valor de julio revisado pero representa una caída del 4,6 % respecto de su nivel en el mismo mes del año pasado. Los valores del índice de precios de la carne correspondientes a junio y julio se ajustaron considerablemente, debido principalmente a las recientes revisiones oficiales a la baja realizadas por el Brasil de los datos sobre las exportaciones de carne de bovino en dichos meses. En agosto, el aumento de las cotizaciones de la carne de cerdo y de ovino se compensó con el ligero descenso experimentado por las cotizaciones de la carne de aves de corral y de bovino. Las cotizaciones de la carne de ovino se fortalecieron por tercer mes consecutivo gracias a la sólida demanda de importaciones unida a la persistente escasez de la oferta proveniente de Oceanía; sin embargo, las cotizaciones de la carne de cerdo aumentaron debido al fuerte apetito de importaciones mostrado por China y a la lenta respuesta de la oferta por parte de Europa. Las elevadas disponibilidades exportables en los Estados Unidos de América explican la debilidad de los precios de la carne de bovino, mientras que el debilitamiento de la demanda de importaciones originó la caída de los valores de la carne de aves de corral.

» El índice de precios del azúcar de la FAO registró en agosto un promedio de 157,3 puntos, es decir, 8,9 puntos (un 5,4 %) menos que en julio, lo que representa el nivel más bajo de los últimos 10 años. El descenso en agosto obedeció en gran medida a la depreciación constante de las monedas del Brasil y la India frente al dólar de los Estados Unidos de América.  Como principales exportadores de azúcar, la competitividad de los envíos procedentes del Brasil y la India aumenta cuando sus monedas se debilitan frente al dólar de los Estados Unidos, lo que da como resultado un aumento del suministro de azúcar en los mercados mundiales. Las inquietudes acerca de las perspectivas sobre la producción en Asia (especialmente en la India e Indonesia) y la Unión Europea no llegaron a compensar la presión a la baja sobre los precios internacionales del azúcar provocada por las fluctuaciones monetarias.

 

* A diferencia de otros grupos de productos básicos, la mayoría de los precios utilizados en el cálculo del índice de precios de la carne de la FAO no se encuentra disponible en el momento del cómputo y publicación del índice de precios de los alimentos de la Organización; por tanto, el valor del índice de precios de la carne de los meses más recientes se deriva de una combinación de precios previstos y observados. En ocasiones, esto puede hacer precisas revisiones significativas del valor final del índice de precios de la carne de la FAO que, a su vez, podrían influir en el valor del índice de precios de los alimentos de la Organización.

 

 



La cosecha de cereales ha terminado ya en toda España en una campaña cuya valoración, en cuanto a volúmenes previstos, difiere en función de las fuentes consultadas, que hablan de que estará en la línea "media", "buena" o, incluso, que será "espectacular" y que contrasta con la pésima de la UE por la sequía.
Aunque unos se muestran más comedidos y otros más optimistas, todos han coincidido en señalar que la campaña comenzó con una siembra muy complicada, en el último trimestre del pasado año, con un terreno extremadamente seco, a consecuencia de la sequía que entonces castigaba el campo, y que provocó problemas de nascencia.
Las lluvias de febrero mejoraron bastante las expectativas iniciales -en cualquier caso ya se sembró menos superficie por temor a no poder sacar adelante la cosecha por la falta de agua- pero, según continuaban y "no paraban", provocaban problemas, para entrar al terreno con el tractor, lo que, en algunas zonas, era casi imposible.
Al no dejar de llover en los meses siguientes se complicaron los tratamientos de fertilizantes (de cobertera), así como de fitosanitarios (problemas con malas hierbas), que se lavaban (la lluvia se llevaba el tratamiento), y, en algunos casos hubo que repetir; además, ya en verano, hubo brotes nuevos, que ensuciaban la cosecha.
El director de cultivos herbáceos de Cooperativas Agro-alimentarias, Antonio Catón, a la espera de que a lo largo de septiembre se conozcan nuevos datos, asegura que la "cosecha va a ser espectacular" -en julio se avanzaban unos datos de unos 23,8 millones de toneladas-, con unos rendimientos considerados como "históricos".
Catón ha explicado que, con toda seguridad, estaremos ante la tercera mejor cosecha (desde 1990) en valores absolutos, pero con un rendimiento medio histórico que supera la barrera de las 4 toneladas por hectárea (4,08 t/ha) y por encima de las, hasta el momento, cosechas más altas de 2013, con 3,91 t/ha y un total de 24,1 millones t y de 2016 (3,89 t/ha y 24 millones t).
Ha añadido que lo fundamental es que "tenemos mucha cosecha", sobre todo, para satisfacer las necesidades de las grandes industrias españolas ganadera y de fabricación de piensos y que "hace que nuestro cereal valga dinero"
El responsable sectorial de cereales de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), Pedro Gallardo, ha indicado que, aunque la cosecha será mejor que la del pasado año (los estragos de la sequía la redujeron a algo más de 15 millones t), la de este, por tener que repetir tratamientos, además de problemas por fauna cinegética, ha encarecido los costes de producción del agricultor.
Sin embargo, ha criticado que "los precios son los de hace 25 años" y esta situación esta "diezmando la superficie de cereal" en detrimento de los leñosos, así en Andalucía y Castilla-La Mancha apuestan por el olivar; por el almendro también en La Mancha y Castilla y León y por el pistacho en las zonas de montaña.
Gallardo también ha dado cifras, pero con previsiones a la baja para España (17 millones t de cereal de invierno a los que hay que sumar unos 3 millones para el maíz que se siembra en primavera), si bien mejoran las del pasado año y ha apuntado que en el resto de la UE habrá "una merma importante, de entre el 5 y el 8 %".
El responsable técnico de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Pablo Resco, ha apuntado, sin dar cifras, que estaremos ante una cosecha buena -del estilo del 2016- y unos buenos rendimientos y que, a pesar de las dificultades iniciales, las preocupaciones se han ido disipando.
Ha explicado, respecto a la campaña de comercialización, que el mercado "está ahora un poco parado", si bien las tendencias apuntan a que el irá más bien al alza, pero son expectativas para un mercado, cuyos precios se conforman a nivel internacional.
El cereal es una "commodity" internacional, que cotiza en las bolsas mundiales, por lo que es un mercado que fluctúa constantemente y al que también le influye el precio del petróleo.
El secretario de agricultura de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Ignacio Senovilla, ha recalcado que, aunque la cosecha en España este año será "buena", ante el panorama mundial -en la UE la cosecha de cereales sufrirá un fuerte recorte debido a las extremas condiciones meteorológicas- es "sorprendente que los precios estén casi como el año pasado, y eso nos preocupa".
Ha lamentado que algunos fabricantes de piensos y de harinas hablen de aumentar precios -si bien todavía no han perpetrado esas subidas- que es "absolutamente injustificado" y ha criticado los bajos precios que reciben los agricultores por sus cosechas a pesar de que el peso específico (la calidad) del cereal es "muy buena".
Con una producción de cereales destinada a alimentación animal, Senovilla ha resaltado que algunos agricultores están tratando de recuperar la producción de trigo panificable -hoy en día hay déficit en España-.
En líneas generales, con un consumo en España del orden de 35 millones de toneladas de cereales (con una media de producción de unos 24 millones t, se importa unos 12 millones t), apenas 5, aproximadamente, de destinan a consumo humano. 

La organización agraria Alianza UPA-COAG ha alertado hoy de los bajos precios que perciben los agricultores de Castilla y León por su cereal a pesar de que existe un "severo déficit mundial" de esta materia prima, que sí repercute en productos finales como el pan, los derivados de la harina y los piensos compuestos.
En un comunicado, esta organización ha denunciado que a los consumidores y a los ganaderos "se les quiere hacer pagar un sobreprecio" en productos que ellos consumen y que sí registran un incremento de precio vinculado por sus productores con el déficit de cereales y los supuestos incrementos en el coste de la materia prima.
La Alianza UPA-COAG ha calificado de "injustificadas y ventajistas" las advertencias de subidas del precio de piensos y del pan a los consumidores por la escasa cosecha internacional de cereal, ya que en el caso de España la realidad es que el precio del trigo y de la cebada "siguen estando muy bajos" en un contexto de déficit de producción europea y mundial de cereales.
Las condiciones climatológicas tan adversas han tenido un impacto "muy negativo" en las cosechas de todo el mundo, por lo que el precio del trigo a nivel internacional se ha disparado este año, ha explicado la Alianza, quien sin embargo ha lamentado que este incremento del precio no llegue a la venta de los agricultores.
Además, la Alianza ha criticado que cuando el precio del trigo panificable desciende de forma relevante, como ha ocurrido en las últimas campañas, "no se produce la lógica reducción del precio de la barra de pan", siguiendo los mismos argumentos dados ahora para la subida, en un caso que también se reproduce en el caso de los cereales para pienso.
Por estas razones, UPA-COAG ha exigido a las administraciones competentes que pongan en manos de la sociedad los mecanismos necesarios para que se conozca públicamente la realidad de lo que está pasando y puedan "averiguar quién está detrás de la especulación que quieren que asuma directamente al consumidor final".

 

 

Los meses de verano, especialmente agosto, han transcurrido con subidas en las cotizaciones de diversas materias primas empleadas en la alimentación del ganado ovino y caprino, como es el caso de la alfalfa, los diferentes forrajes, determinados cereales y la paja. Por lo tanto, los ganaderos deben afrontar una subida en los costes de alimentación de sus animales.

En la Lonja de Vic (Barcelona), el precio de la paja ha subido desde los 42,00 euros por tonelada hasta los 51,09 euros, lo que significa un incremento del 21,6%. Por su parte, la alfalfa de bala cuadrada también ha tenido un significativo aumento de precio, en este caso del 19%, al pasar de 126,21 a 150,25 euros por tonelada. Por último, también ha subido la cebada de flor seca natural para forraje, en este caso de 102,17 a 108,15 euros por tonelada, por lo que se trata de una subida porcentual más moderada del 5,8%.

Otro ejemplo de subidas de las materias primas se ha registrado en la Lonja Agropecuaria de Toledo. Así, el trigo para pienso ha pasado en un mes de costar 175 euros por tonelada a 191 euros, por lo que su precios se ha incrementado en un 9,1%.

El último ejemplo de estos aumentos en las cotizaciones puede encontrarse en la Lonja Agropecuaria de La Mancha, situada en Albacete. La cebada para pienso ha evolucionado de 150 a 163 euros por tonelada en el último mes, por lo que la subida porcentual es del 8,7%. Por su parte, el trigo forrajero nacional ha subido un 6,5% al aumentar de 170 a 181 euros por tonelada.

 

El volumen de alimentos comprados por Internet entre abril de 2017 y marzo de 2018 ha aumentado un 13,7 % respecto al mismo periodo del año anterior, según los últimos datos del Panel Alimentario difundidos por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación (MAPA).
El volumen de productos de alimentación fresca adquiridos a través de este canal aumentó en este periodo un 16,6 %, mientras que el de otros productos de alimentación lo hizo un 13,2 %.
No obstante, teniendo en cuenta todos los canales de distribución, Internet cuenta únicamente con una cuota de mercado del 1,2 %, que se reduce al 0,5 % en el caso de la alimentación fresca.
El canal dominante en la venta de alimentos sigue siendo el supermercado, con un 47,8 % de las ventas; seguido de las tiendas de descuento, que despachan el 15,8 % de los productos de alimentación comercializados en España; las tiendas tradicionales (14,2 %) y los hipermercados (12,8 %).
Respecto a los productos frescos, también está a la cabeza los supermercados, con el 35,9 % del volumen; en segundo lugar figura el comercio tradicional con el 31,7 %.
En cuanto al resto de alimentación, los supermercados concentran más de la mitad del mercado (55,6 %); le siguen con mucha distancia las tiendas descuentos (19,1 % %), los hipermercados (16,1 %) y las tiendas tradicionales (2,7 %).
El único canal en el que aumenta la venta de alimentos entre abril de 2017 y marzo de 2018 -además de Internet- son los supermercados, que registran un incremento del 4,5 %.
La venta de frescos aumentó un 2,6 % y la del resto de alimentos lo hizo un 5,4 %.
La comercialización de alimentos en este periodo cayó en los supermercados (-2,6 %), tiendas de descuento (-1 %) y tradicional (-8,7 %).
En términos generales, el volumen en España descendió un 0,5 % por la caída sobre todo en productos frescos (-3,7 %); en el resto de productos de alimentación repuntó un 1,6 %.

 

El precio medio del trigo blando, trigo duro, maíz, cebada y cebada malta suben en los mercados mayoristas durante la semana comprendida entre el 30 de julio y el 3 de agosto (semana 31 de 2018), respecto a los siete días anteriores.
Según ha informado hoy la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (Accoe), las cotizaciones medias nacionales de los cereales en los mercados mayoristas fueron las siguientes: trigo blando, 192,39 euros/tonelada (+4,66 % más que en la semana 30); cebada, 179,21 euros/tonelada (+4,53 %); cebada de malta, 194,20 euros/tonelada (+4,6 %); trigo duro, 194,50 euros/tonelada (+1,57 %) y maíz, 187,28 euros/tonelada (-2,47 %).
En comparación con los precios medios correspondientes a la primera semana del mes de julio de 2018 -del día 2 al día 6-, estos porcentajes se sitúan en +6,52 para el trigo blando; +5,59 % para la cebada; +0,78 % para el trigo duro; +5,77 % para la cebada malta y +2,14 % para el maíz.
Los precios actuales son, en relación a la media de julio de 2017, inferiores para el trigo duro (-15,73 %) y superiores para el trigo blando (+4,30 %), el maíz (+1,72 %) y la cebada (+6,29 %). 

 

» El índice de precios de los alimentos de la FAO* se situó en julio de 2018 en un promedio de 168,8 puntos, es decir, 6,5 puntos (un 3,7 %) menos que en junio y 10,3 puntos (un 3,7 %) menos que en el mismo período del año pasado. La caída de julio marcó el primer descenso intermensual del valor del índice desde diciembre de 2017, como reflejo de una disminución notable de los valores de todos los subíndices.

» El índice de precios de los cereales de la FAO registró en julio un promedio de 160,9 puntos, esto es, cerca de 6 puntos (un 3,6 %) menos que en junio, así como 1,3 puntos (un 0,8 %) por debajo de su nivel en el mismo período del año pasado. El descenso de julio obedeció a una mayor debilidad de las cotizaciones del trigo, el maíz y el arroz para la exportación. Los precios internacionales del trigo se debilitaron en general en la primera mitad del mes, aunque hacia finales de mes las inquietudes acerca de las perspectivas sobre la producción en la Federación de Rusia y la Unión Europea (UE) comenzaron a impulsar al alza el valor de las exportaciones. En los mercados de cereales secundarios, los precios del maíz se mantuvieron sometidos a una presión general a la baja, debido en gran parte a una escasa demanda y unas buenas perspectivas sobre la producción en los Estados Unidos. Sin embargo, de modo similar a como sucedió en los mercados de trigo, los valores del maíz registraron un firme aumento hacia finales de mes, a causa de preocupaciones respecto de la meteorología y un ritmo más acelerado de las exportaciones. Los precios internacionales del arroz también cayeron ante la presión ejercida por la frágil demanda de las variedades de arroz índica y arroz aromático, así como por los movimientos de los tipos de cambio en algunos de los principales países exportadores.

» El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO se situó en un promedio de 141,9 puntos en julio, es decir, 4,2 puntos (un 2,9 %) menos que en junio, lo que representa la sexta caída consecutiva y el nivel más bajo en dos años y medio. El último descenso refleja fundamentalmente un debilitamiento del valor de los aceites de palma y soja. Los precios internacionales del aceite de palma siguieron descendiendo bajo la influencia del escaso dinamismo de la demanda de exportaciones, las cuantiosas existencias de los principales países productores y las expectativas de una mayor producción en las semanas venideras. Al igual que en el caso del aceite de soja, la nueva caída de los precios se debió en gran medida al efecto indirecto de la debilidad del mercado de la soja y a unas tasas de trituración persistentemente elevadas en los Estados Unidos, que se vieron respaldadas por la conveniencia de los márgenes de trituración. Por otro lado, los valores del aceite de colza mostraron una tendencia al alza, respaldados por un aumento de la demanda de los productores de biodiésel y unas perspectivas negativas para las cosechas en la UE.

» El índice de precios de la carne de la FAO registró en julio un promedio de 170,7 puntos, esto es, 3,3 puntos (un 1,9 %) por debajo del valor revisado de junio. La revisión al alza de junio refleja principalmente un aumento marcado de los precios de la carne de bovino en el Brasil que obedece a una disminución de las exportaciones tras problemas logísticos ocasionados por la prolongada huelga de conductores de camiones. El índice perdió algunos puntos en julio, en parte debido a la normalización gradual de las exportaciones de carne del Brasil. En general, los precios de la carne de bovino disminuyeron, mientras que los de las carnes de cerdo y aves de corral también se debilitaron. Sin embargo, los precios de la carne de ovino aumentaron por un pequeño margen como consecuencia de la fuerte demanda de importaciones, especialmente de China y los Estados Unidos.

» El índice de precios de los productos lácteos de la FAO se situó en julio en un promedio de 199,1 puntos, es decir, 14,1 puntos (o un 6,6 %) menos que en junio. En este nivel, el índice se ubicó un 10,7 % por encima del nivel de enero de 2018, aunque sigue estando un 8 % por debajo del nivel correspondiente al mismo mes de hace un año. Los precios internacionales de todos los productos lácteos (representados en el índice) disminuyeron, siendo las caídas más pronunciadas las registradas para la mantequilla y los quesos. También se debilitaron los precios de la leche entera en polvo y la leche desnatada en polvo. Los mercados de productos lácteos continuaron sufriendo presiones a la baja, respaldados por la abundancia de suministros para la exportación, entre los que cabe citar las buenas perspectivas sobre la producción en Nueva Zelandia.

» El índice de precios del azúcar de la FAO registró en julio un promedio de 166,7 puntos, esto es, 10,7 puntos (un 6 %) menos que en junio y cerca de un 20 % por debajo de su nivel en el mismo período del año pasado. El acusado descenso de julio se debió en gran parte a una mejora de las perspectivas sobre la producción en los principales países productores de azúcar, especialmente en la India y Tailandia. Las expectativas de un descenso de la producción de azúcar en el Brasil, el mayor productor y exportador del mundo, por las condiciones de sequía prolongada, así como por el mayor uso de caña de azúcar para producir etanol, limitaron la caída de los precios internacionales del azúcar.

 

* A diferencia de otros grupos de productos básicos, la mayoría de los precios utilizados en el cálculo del índice de precios de la carne de la FAO no se encuentra disponible en el momento del cómputo y publicación del índice de precios de los alimentos de la Organización; por tanto, el valor del índice de precios de la carne de los meses más recientes se deriva de una combinación de precios previstos y observados. En ocasiones, esto puede hacer precisas revisiones significativas del valor final del índice de precios de la carne de la FAO que, a su vez, podrían influir en el valor del índice de precios de los alimentos de la Organización.

 




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APAG Extremadura Asaja ha calificado como "positiva" la campaña de cereales de invierno de este año a pesar de las condiciones climatológicas adversas por las que ha atravesado el campo extremeño en la pasada primavera y de los "bajos precios" por culpa de la "especulación" en el mercado.
A ello ha sumado la "parálisis" impuesta por la Junta ante su actuación sancionadora al prohibir el uso de maquinaria en labores agrícolas desde las 14:00 hasta las 18:00 horas en días de peligro extremo de incendio, así como todo el día en domingos y en festivos.
La organización considera que la Administración debe centrarse en tomar medidas que favorezcan al campo extremeño, en lugar de "complicar la labor del agricultor con medidas y restricciones que lo único que provocan es indefensión y perjuicio económico".
En cuanto a la campaña de cereales de invierno, ha precisado que a pesar de las intensas lluvias y el granizo registrados en los últimos meses los rendimientos productivos han sido destacados.
Con más del 90 % de campaña transcurrida, estima que este año se van a obtener 4.000 kilogramos / hectárea de trigo blando; 3.800 de trigo duro; 3.500 en lo que respecta a la avena; unos 4.000 en la cebada; y 2.500 de triticale.
La superficie también ha experimentado un incremento notable en todos los cultivos excepto en trigo duro y avena.
Así, en lo concerniente al avance de superficie realizado en mayo de este año por el Fondo Estatal de Garantía Agraria (FEGA), se ha dedicado un total de 62.400 hectáreas para trigo blando, 8.650 hectáreas para trigo duro, 57.650 hectáreas para la cebada, así como 50.400 hectáreas para la avena y 14.900 para triticale.
En cuanto al centeno, su superficie de este año resulta insignificante en comparación con el resto de los cultivos anteriormente citados, en concreto unas 200 hectáreas.
De esta forma, ha manifestado, la comunidad obtendrá en esta anualidad un total de 249.600 toneladas de trigo blando, 32.870 toneladas de trigo duro, 230.600 toneladas de cebada, 176.400 toneladas de avena, así como 37.250 toneladas de triticale.
Según APAG Extremadura Asaja, a pesar de estas cifras "halagüeñas", los agricultores extremeños se siguen mostrando "preocupados" por el "mal endémico" que en estos momentos está sufriendo el sector cerealista: los precios "irrisorios", a lo que se suma la prohibición del uso de maquinaria agrícola.
Ante este "despropósito", la organización ha exigido a la Consejería que modifique cuanto antes la Orden del 9 de mayo por la que se declara el peligro alto de incendios forestales, con el fin de que "la campaña cerealista no vuelva a verse perjudicada en campañas sucesivas, tal y como está ocurriendo este año por culpa del exceso de regulación de la Administración autonómica".
Ha reclamado a la Junta que tenga "altura de miras" y trabaje por este sector que tanto beneficio económico aporta a la comunidad extremeña, "en lugar de ponerle palos en la rueda con decisiones que caen en el sinsentido e insensibilidad". 

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