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El Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón hará efectivo el próximo viernes 3 de abril, el tercer pago de las ayudas de la PAC de la campaña 2019 por un importe total de 33,7 millones de euros, que se destina a un total de 35.000 beneficiarios.

Se trata del pago correspondiente a los Regímenes de Pago Básico, Pago Verde, Pequeños Agricultores, Complemento de Jóvenes y las Ayudas asociadas de superficie.

Desde el Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, se quiere trasladar tranquilidad al sector sobre los pagos de la PAC, la ejecución de los pagos está garantizada a pesar de la situación de estado de alarma existente y prácticamente en los mismos plazos que en una situación normal.

De tal forma que, en la segunda quincena de abril se efectuarán los pagos de las ayudas a la ganadería (vaca nodriza, vacuno de leche, ovino y caprino), agroambiente y clima, agricultura ecológica, zonas con limitaciones naturales y forestación de tierras agrarias, hasta completar 64,1 millones. 

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha hecho un llamamiento a los ciudadanos para que aumenten su consumo de cordero y queso debido a la caída de ventas que sufren estos productos como consecuencia del cierre de bares y restaurantes.

Así lo ha señalado Planas este miércoles durante su intervención en una rueda de prensa conjunta con el titular de Movilidad, Transporte y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, en la que ha destacado que la cadena agroalimentaria funciona ya con "plena normalidad" una vez superadas las tensiones por el aumento del tráfico de clientes a los supermercados de semanas anteriores.

"Todos los productos alimentarios están llegando al punto de venta sin incidencias reseñables", ha subrayado el ministro de Agricultura, quien ha recordado el expresivo aumento de la demanda registrado en los días previos y posteriores a que el Gobierno anunciara el estado de alarma por el coronavirus, el pasado sábado 14 de marzo.

Según sus datos, en esas fechas el incremento de las ventas de alimentos llegó a rozar el 30 %, mientras que ahora ronda el 10 %, una subida que ha calificado de "normal" en una situación de confinamiento social como la actual, donde es lógico que aumente el consumo en el hogar.

Planas ha explicado que habitualmente en España una tercera parte del gasto en comida se realiza en el sector hostelero, motivo por el que una parte de los productores agroalimentarios está sufriendo.

En este sentido, ha incidido en que el cordero, el queso de cabra y de oveja ya se han visto afectados por el cierre de la hostelería, por lo que ha instado a los consumidores a mostrar "su apoyo y reconocimiento" incrementando la compra de estos productos.

La aparición y difusión de la resistencia a los antimicrobianos, especialmente la resistencia a la meticilina, se ha convertido en un problema importante con importantes preocupaciones sobre la salud animal y pública. El contacto con animales fue el factor de riesgo más importante para la colonización con microbios en humanos.

En un estudio realizado en India, se obtuvieron un total de 101 aislamientos estafilocócicos de 110 hisopos nasales de cabras y 31 aislamientos estafilocócicos de 44 hisopos nasales de ganaderos de cabras. El gen mecA resistente a la meticilina se detectó por PCR en 30 aislamientos (55,33%) de cabras, 9 aislamientos (50,76%) de manipuladores de cabras. Ninguno de los aislamientos de cabras y manipuladores de cabras portaba el gen mecC. La especie predominante de estafilococos aislada de cabras y manipuladores de cabras fue ‘S. aureus’. En este estudio, cinco aislados de ‘Staphylococcus aureus’ con resistencia a la meticilina (MRSA) se aislaron cada uno de las cabras y sus ganaderos correspondientes se sometieron a una caracterización adicional usando MLST (tipificación de secuencia de locus múltiples).

En el presente estudio, se encontró que los aislamientos de cabras y sus respectivos ganaderos poseen un tipo de secuencia similar (ST) de ST772 (dos pares) y ST22 (un par), que indica una posible transmisión entre especies.

El artículo se ha publicado en la revista científica internacional Small Ruminant Research y está firmada por los siguientes autores: R. Venkatvasan, P.X. Antony, H.K. Mukhopadhyay, V. Jayalakshmi, V.M. Vivek Srinivas, J. Thanislass y Selvaraj Stephen.

 

 

La Asociación muestra cómo su personal está operativo para dar soporte y apoyo a todos los socios ganaderos que hoy trabajan para que no haya desabastecimiento alimentario

Bajo las premisas #EstamosContigo, #QuédateEnCasa y #NosotrosTrabajamos, la Asociación Nacional de Caprino de Raza Murciano-Granadina (CAPRIGRAN) ha lanzado un vídeo en su canal de Youtube en el que muestra cómo su personal está operativo para dar soporte y apoyo a todos los socios ganaderos que hoy trabajan por todos nosotros, para que no haya desabastecimiento de productos alimentarios.

El vídeo ha sido presentado en el perfil de Facebook de la Asociación con este mensaje:

“Debido a la crisis sanitaria que actualmente vivimos y con el objetivo de mantener los servicios básicos a la población, en Caprigran trabajamos como cada día para darle apoyo a nuestros ganaderos. Gracias a ellos hoy podemos quedarnos en casa.

Hoy más que nunca, os necesitamos ¡Estamos contigo!”

Con esta iniciativa, la CAPRIGRAN se suma a las campañas que ya circulan por redes sociales, como las presentadas por las Asociaciones de las razas Churra y Payoya, en las que, además de reivindicar la necesidad de seguir consumiendo los productos de nuestra tierra, se reconoce la labor del sector ganadero, que está teniendo un papel fundamental durante este Estado de Alarma.

La asociación agraria Asaja-Sevilla ha pedido este martes a la población que mantenga su consumo de carne y al Gobierno que ayude a los ganaderos activando el almacenamiento privado y que abra un proceso de compra por las administraciones públicas ante la crisis que vive este sector por el estado de alarma.

Estas son algunas de las peticiones difundidas por Asaja Sevilla en un comunicado a raíz de las "situaciones dramáticas en muchas de las producciones ganaderas" españolas, debido principalmente a la paralización del canal Horeca (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías). 

Desde la organización agraria han explicado que la rama más afectada ha sido la cabaña ganadera extensiva, con las producciones de ovino y caprino en "una situación límite" al no poder dar salida a sus productos. 

Asimismo, han denunciado "abusos por parte de algunos compradores", que se "aprovechan" de la crisis y no respetan los precios pactados "e incluso proponen pagar el ganado a un año vista".

Por ello, han pedido a la ciudadanía que consuma en sus casas carnes españolas de primera calidad "que habitualmente consumen fuera", ya que, han alegado, "un día a la semana" de consumo de productos de razas extensivas permitiría a los ganaderos superar la crisis de demanda.

Esta organización agraria ha demandado, por otra parte, al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) que active el almacenamiento privado -congelar la producción que no pueda consumir el mercado y sacarla cuando la situación se estabilice- y que fomente la compra de carne nacional por la administración pública para su uso en hospitales, cuarteles o comedores sociales, entre otros.

También ha pedido abonar "de manera inmediata" todos los pagos directos pendientes en cada Comunidad Autónoma, solicitar el anticipio de la PAC 2020 y eliminar el requisito de comercialización basado en los coeficientes de salida de chivos o borregos para cobrar la ayuda acoplada al ovino/caprino. 

Ha reclamado además que se apliquen medidas de carácter fiscal y laboral (aplazamiento de pago del IVA y exenciones a las cuotas de la Seguridad Social, entre otros) y campañas publicitarias a nivel nacional para que se fomente el consumo de estos productos.

Para Asaja Sevilla es fundamental en estos momentos incrementar la vigilancia y el seguimiento de los contratos ganaderos para evitar casos de incumplimiento. 

Las explotaciones españolas de caprino produjeron durante el primer mes del presente año un total de 33,95 millones de litros de leche de cabra, lo que significa un incremento del 0,6% respecto a los 33,75 millones que se habían producido en España durante el mismo mes del pasado año. De esta forma, se dibuja un escenario de estabilidad en el sector con el inicio del año, aunque habrá que esperar a ver los efectos del estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus Covid-19 para comprobar los cambios que se van produciendo en el sector con el transcurso de los meses.

Seis comunidades autónomas españolas han superado el millón de litros producidos durante ese primer mes del año: Andalucía (15,45 millones); Castilla-La Mancha (5,80 millones); Murcia (3,74 millones); Extremadura (2,91 millones); Canarias (2,12 millones); Castilla y León (1,93 millones).

 

El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) ha actualizado sus datos correspondientes al mes de enero en las entregas de leche de oveja y cabra. Por lo que respecta al ganado caprino, destaca el fuerte descenso porcentual del 6,3% que se ha dado en los ganaderos que entregaron leche de cabra a las industrias respecto al año anterior. Así, se ha pasado de 5.082 productores en enero de 2019 a 4.764 ganaderos en el mismo mes del presente año.

Por comunidades autónomas, Andalucía sigue aglutinando prácticamente la mitad del censo de ganaderos a nivel nacional, con la siguiente distribución regional: Andalucía (2.367), Castilla-La Mancha (688), Extremadura (600), Canarias (293), Castilla y León (276), Murcia (274), Comunidad Valenciana (72), Cataluña (69), Madrid (69), Aragón (13), La Rioja (13), Asturias (11), País Vasco (7), Cantabria (6), Galicia (2), Baleares (2) y Navarra (1). También hay un ganadero de Portugal en las estadísticas que entrega leche a industrias españolas.

 

Foto 6 Payoya web

Entre los trabajadores que ni en una pandemia mundial pueden dejar sus tareas y cumplir con el confinamiento al que está obligada toda la población, están los pastores y cabreros. Acostumbrados a ser invisibles y a vivir casi aislados, han puesto en marcha en Cádiz la campaña "yohoytrabajo".
"La gente no se da cuenta de la labor que hacemos los que estamos en el campo. Si los agricultores y los ganaderos nos hubiéramos paralizado ahora, si hubiéramos dejado de producir, ni los sanitarios que están en la primera línea de la lucha contra el coronavirus podrían estar haciendo su labor", asegura a Efe Pepe Millán.
A punto de cumplir 63 años, a Millán, que cuida de unas 400 cabras y 300 ovejas en Zahara de la Sierra (Cádiz), el estado de alarma apenas le ha cambiado la vida, salvo que los hombres que cada dos o tres días van a su majada, a un kilómetro y medio del pueblo, para llevarle gasóleo o recoger la leche que ordeña aparecen con guantes y mascarilla y ya no se paran como antes a charlar con él.
Pepe Millán cuida sus rebaños de ovejas y cabras en la sierra de Cádiz desde niño. Sólo lo dejó, y a la fuerza, los 18 meses que tuvo que ir a la mili y el tiempo que le costó después volver a tener su majada.
"Trabajo los 365 días del año, las 24 horas al día, no se lo que es una semana de vacaciones", cuenta a Efe casi con orgullo.
Y, por supuesto, tampoco ha parado cuando casi todo el mundo lo ha hecho para afrontar la pandemia del COVID-19 con un confinamiento de la población mundial que ni los autores de ciencia ficción se habían atrevido a imaginar.
Acostumbrado a la soledad de su jornada, en medio del campo, Pepe Millán y su mujer, su única compañera de trabajo, no han parado porque tanto los rebaños de los que cuidan, como los humanos a los que alimentan, en este caso con los afamados quesos artesanales de las cabras y ovejas payoyas de la Sierra de Cádiz, necesitan de sus manos.
Son, como los pequeños agricultores o los pescadores artesanales, el eslabón menos visible de la cadena que alimenta al mundo, también ahora en tiempos de pandemia y confinamiento.
Pepe Millan, como sus colegas, dice que tiene "una espinita clavada" porque, ni antes ni ahora, se valora el esfuerzo de quien está detrás de unos quesos que se degustan en los mejores restaurantes. "La gente en general no se dan cuanta de la labor que hacemos los que estamos en el campo", dice este ganadero.

LOS QUESOS
Jose María Fernández, presidente de la Asociación de Criadores de Raza Payoya, que engloba a 43 ganaderos que se dedican a esta raza autóctona y cuida, también con su mujer, de una explotación de 250 cabras, 120 ovejas y 40 vacas a nueve kilómetros de Grazalema, cuenta que aunque, de momento, el estado de alarma no les ha afectado y las queserías siguen recogiendo la leche como siempre, la situación puede cambiar en breve.
"Si el de la quesería vende un ochenta por ciento menos, porque los restaurantes y bares están cerrados, pues llegará un momento en el que no tienen espacio en las cámaras para guardar queso y no vendrán a por la leche", explica.
Al cierre de bares y restaurantes que compran sus quesos se une que, tanto en ciudades como en pueblos, el miedo al coronavirus hace que la gente prefiera surtirse en las grandes superficies y ya no vaya a las tiendas y mercados locales, su principal vía comercial de venta al público.

#YOHOYTRABAJO
De Ahí que los pastores y ganaderos que forman parte de esta asociación hayan emprendido una campaña con la etiqueta #yohoytrabajo", con la que visualizan que ellos, al contrario que la mayoría de la sociedad, no se quedan en casa porque las cabras y ovejas no entienden de alarmas ni decretos y necesitan salir al monte a alimentarse, ser cuidadas y ordeñadas a diario, unos cuidados sin los que podría enfermar y morir.
La asociación ha editado un pequeño vídeo, difundido en sus redes sociales, para animar a los consumidores a seguir consumiendo sus quesos.
El estado de alerta ha pillado además en primavera, cuando los rebaños producen más leche porque pueden pastar más y mejor en los campos. "Casi todos los ingresos de los ganaderos se producen ahora, no es una época que se pueda postergar", explica a Efe Olga González Casquet, una de las veterinarias que gestionan el programa de cría de esta raza.
Para seguir el control de calidad de la especie estos técnicos visitan una vez al mes los rebaños. Su visita es una de las que no recibirán durante el estado de alarma los pastores, cabreros y ganaderos.
"Los laboratorios con los que trabajamos han cerrado. Podríamos ir y, por ejemplo, seguir midiendo la cantidad de leche, pero tenemos miedo a ser un vector de contagio entre ellos, no tenemos medidas de protección. Nosotros somos jóvenes, pero ellos suelen ser mayores, son ganaderías familiares, si se ponen enfermos no habrá nadie para cuidar de los animales", explica.

EL IMPACTO DEL CORONAVIRUS
El caso de estos pastores podría trasladarse a muchas otros productores locales del sector primario.
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) establece que unas 25.000 explotaciones se están viendo ya afectadas por la caída de ventas.
Greenpeace España ha pedido que en este tiempo se garantice que el sector agrícola, ganadero y pesquero local siga funcionando como una "apuesta de futuro" y para que la crisis sanitaria no se convierta también en una crisis del mundo rural.
La organización ecologista recuerda que asegurar la supervivencia de este sector es luchar también por un mundo más sostenible.
"Las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agroalimentario, en su conjunto, son ya entre el 21 % y el 37 % de las emisiones globales totales. Esto se debe en gran medida a un modelo agroalimentario cada vez más industrializado, donde la pequeña y mediana agricultura tiene poca cabida, a pesar de que cuida de la naturaleza" y de que es el principal arma para fijar población al mundo rural, explica Luís Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace.
Fuera de datos y perspectivas, con la sabiduría de su oficio, Pepe Millán se ocupa sin más de seguir cada día con su rutina y la de sus ovejas y cabras.
"Aunque el cuerpo no lo tengo tranquilo", comenta este hombre que ahora, cada noche, cuando vuelve al pueblo para dormir, saluda a su hija con distancia, él sin bajarse del coche y ella sin salir de la puerta de su casa, y se da cuenta de que hay razones para no tenerlo. 

Isabel Laguna

La "crisis" que la ganadería riojana arrastra "desde hace mucho tiempo" ha crecido por el decretado estado de alarma, en el que se ha dejado de matar cabritos "porque no se venden" y "se están haciendo grandes", lo que hará que sus precios sean “ridículos”. 

Así lo ha afirmado el pastor riojano Miguel García, quien ha explicado que este tipo de producto se suele consumir una o dos veces al mes o se acude a restaurantes a degustarlo, pero estos espacios están cerrados por la pandemia actual de coronavirus, por lo que las crías de cabra que estaban preparadas para estas fechas no tienen salida en el mercado.

García (Entrena, La Rioja, 1967), quien también se dedica al forraje, cuenta entre su rebaño con unos 70 cabritos, un género que, junto al cordero lechal, se ha dejado de vender en las últimas semanas, aunque este segundo "lo puedes cebar y lo vendes de otra manera"; mientras que el cabrito "o lo matas así o, en esta región, no se come de otra manera".

Sin embargo, este pastor que vive "a caballo" entre Entrena y Logroño, ha indicado que el "problema serio" que tienen los que, como él, se dedican a la cría de cabritos ya existía antes de la expansión del COVID-19, puesto que, hace unas tres semanas, se vendía el cabrito a 45 euros la unidad, lo que “no rendía”.

"Ahora, imagínate la ruina que va a causar esto", ha remarcado García, quien ha añadido que el cabrito es "un producto del que ya se deducía mucho el consumo porque la gente se había acostumbrado a comer otras cosas".

García, quien lleva más de treinta años como pastor, ha criticado que si el cabrito se compra a los ganaderos a unos 45 euros, en la carnicería “el consumidor lo está pagando a 98 o a más de 100 euros”, algo que ha calificado como “una pasada”.

Ha especificado que “esa gente que está vendiendo estos animales a esos precios, luego van a venir con precios ridículos, de 10 o 15 euros por un cabrito”, ya que, para entonces, estos animales habrán crecido.

El estado de confinamiento en el que se encuentra toda España no impide la labor de pastoreo de García, quien saca a sus animales al campo, del que "dependen y que es donde mejor están", ya que se estresarían si tuviesen que estar siempre encerrados, ha precisado. 

"La cabaña ganadera en España se está acabando por no poner las cosas en su sitio, gana mucho dinero el intermediario, el que lo produce no saca prácticamente nada y están asfixiando al que consume", ha subrayado.

Ante este panorama, "no hay otra que aguantar a ver lo que ocurre porque no puedes hacer otra cosa", ha lamentado García, quien ha apuntado que no hay “absolutamente nada” de ayuda por parte de las administraciones públicas ante esta situación.

Este pastor se inició en este trabajo hace más de tres décadas debido a su gusto por los animales y a que toda su familia se ha dedicado desde siempre a la ganadería, y es algo que "te tiene que gustar y te tienes que criar en ello".

"Tenemos que poner cada uno nuestro granito de arena para salir de esta, si no, así no se puede", ha resaltado García, quien ha concluido que, en la actualidad, “los pastores se mantienen a medias hasta la jubilación, no sacan prácticamente nada". 

Sergio Jiménez Foronda-EFE

Malos tiempos para los productores de leche de cabra. La crisis del consumo derivada por el coronavirus va a suponer un fuerte mazazo para los ganaderos de caprino lechero de toda España. En un mercado que suele tener vaivenes tan fuertes en función de los movimientos de la oferta y la demanda, el estado de alarma decretado por la expansión del Covid-19 va a suponer notables descensos en el precio en el mes de abril.

Durante el mes de marzo, el precio medio se ha situado en 8,41 euros por hectogrado, es decir, 14 pesetas por grado de extracto quesero (suma de los porcentajes de grasa y proteína). Sin embargo, los precios que se pagaran por la leche entregada en abril van a ser muy dispares. Además de que una gran parte de las pequeñas y medianas queserías que operan en el sector han anunciado que van a dejar de recoger leche, ya que no encuentran consumo para su producción, existe por ahora una gran disparidad de precios entre los compradores. Puede que algunas operaciones se cierren en el entorno de los 6,61 euros por hectogrado (11 pesetas por grado), pero el precio que, a estas alturas, se cree que puede llegar hasta los 6,01 euros por hectogrado (10 pesetas por grado). Por lo tanto, se estima que el precio de la leche de cabra descenderá un 30% mensual.

Las causas de este descenso se pueden encontrar en la caída del consumo de los quesos especializados en la producción de leche de cabra, ya que el confinamiento ha provocado que la distribución apueste por productos con una mayor rotación. Además, el cierre total de la hostelería también ha hecho mucho daño.

 

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