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NUEVOS ENFOQUES EN LA GESTIÓN DE LOS PARÁSITOS EN LAS GANADERÍAS DE OVINO

SEMINARIO PARÁSITOS, UN NUEVO ENFOQUE’ - 2ª jornada

Luis Miguel Ferrer Mayayo. Facultad de Veterinaria, Universidad de Zaragoza. Miguel Servet 177, 50013 Zaragoza - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

La progresiva demanda de alimentos de origen animal ha hecho que los diferentes sistemas de producción apliquen la tecnología disponible para satisfacer esta demanda. Desgraciadamente, no siempre se han utilizado las herramientas disponibles de una forma eficaz y el parasitismo sigue siendo la principal causa patológica de pérdidas de productividad en los rumiantes en pastoreo.

La aparición en el mercado de compuestos antiparasitarios paulatinamente más eficaces, baratos y fáciles de aplicar, ha propiciado que el control de los principales parásitos se haya basado casi exclusivamente en el uso de estos fármacos. Sin embargo, tras varias décadas con este abordaje simplista de control, la aparición y propagación por todo el mundo de la resistencia a los quimioterápicos, especialmente en los nematodos gastrointestinales, ha puesto de relieve la necesidad de implementar estrategias de control integrado para minimizar el impacto negativo de los parásitos en la producción ganadera.

Actualmente, debemos volver a abordar el problema de los parásitos con las nuevas herramientas,pero con la vieja filosofía del control integrado en la que se combina la aplicación racional de antiparasitarios, con el fin de preservar su eficacia en el tiempo, con un manejo adecuado del pasto, destinado a reducir el riesgo de infección de los animales. No obstante, otras herramientas prometedoras, como el control biológico mediante hongos, el desarrollo de vacunas, la resistencia genética a enfermedades, la inmunonutrición o la fitoterapia, están siendo exploradas con el objetivo de complementar la acción de los fármacos e incorporarlas con éxito a las rutinas de control integrado en el futuro cercano.

 

INTRODUCCIÓN

La demanda de proteína de origen animal hizo que la producción ganadera se incrementará fuertemente a lo largo de la segunda mitad del pasado siglo. Este proceso fue posible gracias a los importantes avances en sanidad animal. La sincronía de producción y sanidad animal ha conseguido unos alimentos saludables y en cantidad suficiente para alimentar a la creciente población mundial.

La sanidad, vista de una forma ideal, debería basarse en un efectivo control de los factores predisponentes o de riesgo, la utilización preventiva de vacunas y el uso racional de fármacos. En los últimos años, los conocimientos sobre la microbiota pueden cambiar este panorama, pero todavía no ha llegado el momento de la utilización masiva de estos conocimientos. No obstante, la sanidad real ha sido algo diferente, los factores de riesgo no han tenido el protagonismo necesario y no se les ha dado la importancia que merecen, los planes vacunales podían haber sido mejores y la utilización abusiva de fármacos ha compensado todo lo que se ha hecho mal, igualando a los buenos y malos productores pero generando una situación comprometida para la ganadería española. España es el primer consumidor de antibióticos de la UE y eso es una lacra para nuestro sector en todos y cada uno de los peldaños que lo componemos.

Si nos centramos en la patología parasitaria, la cosa ha sido diferente y no mejor. En España no disponemos de vacunas contra los problemas parasitarios, ni tengo claro que necesitemos las actuales. La epidemiología y el control de los factores predisponentes han pasado a segundo plano y la utilización de fármacos ha eclipsado al resto de actuaciones.

A pesar de todos los avances acontecidos en el conocimiento y control de los procesos parasitarios del ganado, las enfermedades parasitarias siguen constituyendo la principal causa patológica de pérdidas de productividad en los rumiantes en pastoreo (Holmes, 1993). De este modo, su impacto negativo, lejos de disminuir, está viéndose incrementado sobretodo en las dos últimas décadas, como consecuencia de la fuerte expansión de los fenómenos de resistencia a los fármacos que están desarrollando las poblaciones de parásitos (Jabbar, et al., 2006). Este fenómeno (se ampliará en la siguiente ponencia) se ha extendido en mayor o menor medida por todo el mundo, incluida España, afectando a todos los herbívoros en pastoreo aunque con mayor intensidad en ganado ovino y caprino. Toda esta problemática se ha visto además agravada, en los últimos años, por la desorganización y disminución de las campañas sanitarias, fomentada por una crisis económica y social mal entendida en la sanidad ganadera. La situación planteada ha provocado, a escala mundial, una fuerte revisión de los métodos de lucha antiparasitaria llevados a cabo en los últimos años, evidenciando la necesidad de reorientar los planteamientos establecidos, así como suscitando, el interés por desarrollar nuevas estrategias de control que optimizando la utilización de quimioterápicos, mantengan la salud y el bienestar animal, permitan obtener productos de calidad y libres de residuos y minimicen la contaminación medioambiental.

El presente trabajo aborda la problemática derivada de un uso incorrecto de las medidas de control antiparasitario y trata de establecer nuevos planteamientos en la lucha contra los parásitos del ganado ovino y caprino, volviendo a la vieja perspectiva del control integrado. El trabajo se centrará en aquellos parásitos, sin duda los más frecuentes, cuyas metodologías de control interactúan entre sí, tal es el caso de los helmintos gastrointestinales y pulmonares y algunos ectoparásitos como ácaros y oestros, no entrando en otros grupos parasitarios (coccidios, piroplasmas, etc.) que aunque importantes, precisan tratamientos y estrategias más específicas.

 

PÉRDIDAS PRODUCTIVAS

En los rumiantes, los procesos parasitarios son la principal causa patológica de pérdidas de productividad y diversos autores consideran que las pérdidas ocasionadas por los parásitos son superiores a las producidas por el conjunto de las enfermedades bacterianas y víricas (Holmes, 1987). Paradójicamente y salvo raras excepciones en las que aparecen signos muy marcados, los efectos de los parásitos son difíciles de detectar a simple vista, porque en general se trata de procesos insidiosos que cursan de forma subclínica sin alterar visiblemente la salud de los animales y además, al afectar a la totalidad del efectivo, pasan totalmente desapercibidos al no disponer de un término de comparación. Debido a las peculiaridades indicadas, la importancia real del problema ha quedado en muchas ocasiones enmascarada y no se ha prestado la suficiente consideración, pudiéndose comparar con el “efecto iceberg”. Existe abundante bibliografía sobre la repercusión en las diferentes producciones ganaderas. Algunos ejemplos, llevados a cabo en condiciones de campo y por tanto con infecciones naturalmente adquiridas, ilustran de manera clara las pérdidas ocasionadas: en condiciones de regadío, el crecimiento de las corderas de reposición se incrementa entre un 20 y 25% cuando se mantienen libres de nematodos durante el primer año de pastoreo, frente al crecimiento de corderas parasitadas, permitiendo adelantar hasta 4 meses la puesta en cubrición (Llorente, 1999). Igualmente, se ha demostrado que el control de los nematodos en ganado adulto mediante tratamientos periódicos, aumenta entre el 18 y 22% la producción de leche y lana frente a animales parasitados (Sykes y Juma, 1984), la calidad de la lana (López-Gallego et al., 2014) y se han indicado beneficios económicos del 400% tras la administración de tratamientos antiparasitarios en ganado Lacho (García-Pérez et al., 1993). En la misma línea, trabajos sobre un número muy amplio de animales, más de 10.000 ovejas, llevados a cabo en Nueva Zelanda, pusieron de manifiesto que aquellos rebaños que aplicaban un tratamiento frente a nematodos tres semanas antes de la cubrición mostraban incrementos en la fecundidad y prolificidad de un 2,6% y 3,1% respectivamente frente a rebaños que no trataban (Murray et al., 1971). También se ha apuntado que en rebaños con alta prevalencia de infección por Fasciola (>90%) y elevada excreción de huevos en las heces (>25 huevos/g), la fertilidad, prolificidad y fecundidad se reducen severamente en 42,5%, 32,3% y 68% respectivamente, frente a rebaños de baja prevalencia.

 

PROCESOS PARASITARIOS MÁS FRECUENTES EN OVINO Y CAPRINO EN PASTOREO

Endoparásitos: helmintos Los helmintos constituyen los parásitos más frecuentemente encontrados en ganado ovino y caprino en pastoreo. Las diferentes especies de helmintos halladas pertenecen a la clase Nematoda (nematodos gastrointestinales y pulmonares), Trematoda (Fasciola y Dicrocoelium) y Cestoda (tenias). Las especies de las dos primeras clases mencionadas son sin duda las más relevantes ya sea por su prevalencia y/o patogenicidad, mientras que las englobadas en la clase Cestoda, representadas principalmente por Monieziaspp. y Stilesiaspp., son de menor importancia dada su baja prevalencia y escasa patogenicidad en ganado adulto, no así en animales jóvenes, como las corderas de reposición, en las que la infección por tenias a su salida al pasto puede provocar acusados brotes de diarrea y descensos del crecimiento que pueden llevar a la caquexia y muerte del animal, en los seis primeros meses de pastoreo. Sin lugar a dudas las metacestodosis (hidatidosis, cisticercosis y cenurosis), ya sea por el impacto económico debido a los decomisos que producen o por su interés en la Salud Pública, tienen más importancia que las propias tenias de los pequeños rumiantes, sin embargo al tratarse de fases larvarias de diferentes tenias de cánidos, no se tratarán en el presente artículo.

Nematodos gastrointestinales: son con toda seguridad los endoparásitos más frecuentes y abundantes en animales en pastoreo, con prevalencias colectivas (nº de rebaños infectados) del 100% y prevalencias individuales (nº de individuos infectados en el total de la población) comprendidas entre 68% en las áreas secas del centro de la península y el 100% en las zonas de regadío (Reina et al., 1987; Rueda et al., 1990). El término nematodos gastrointestinales engloba un conjunto de diferentes especies, pertenecientes a distintas familias, aunque la familia Trichostrongylidae es la más representativa, siendo Teladorsagiacircumcinctala especie más cosmopolita. Todos estos parásitos tienen un ciclo biológico directo de corta duración (21 días para la mayoría de la especies) cuando las condiciones son óptimas y muy poco exigente de requerimientos medioambientales. Estas características del ciclo y el escaso poder inmunógeno que inducen las infecciones por estos parásitos, permiten explicar las altas prevalencias de infección encontradas y su presentación tanto en sistemas de regadío como de secano. La enfermedad que ocasionan se conoce con el nombre de gastroenteritis parasitaria y en general, suele manifestarse de forma crónica, como una infección inaparente, salvo por la pérdida de producciones. El cuadro lesional de esta enfermedad es el de una gastroenteritis con pérdida de peso y anemia, más marcada en el caso de que la especie parásita predominante sea hematófaga como es el caso de Haemonchuscontortus.

Nematodos pulmonares: están representados por diferentes géneros de pequeños vermes conocidos como Protostrongílidos y grandes vermes encarnados en la especie Dictyocaulus filaria como única parásita de ovinos y caprinos. Los primeros son parásitos muy frecuentes en los sistemas de pastoreo del sur de Europa y norte de África, con prevelencias de infección en España que oscilan entre el 40 y 70% de los animales (Gómez-Bautista et al., 1996). Presentan un ciclo evolutivo indirecto, de aproximadamente 2 meses de duración, en el que intervienen diversos gasterópodos adaptados a condiciones secas y húmedas, lo que facilita su presencia en los diferentes sistemas productivos. Dictyocaulus por el contrario tiene un ciclo evolutivo directo de tres semanas de duración, pero muy dependiente de la humedad, de ahí que se presente principalmente en la España húmeda y en las áreas de regadío, con prevalencias de infección que, generalmente, no superan el 10% (Uriarte et al., 1985). Ambos parásitos, Protostrongílidos y Dictyocaulus, son responsables de la llamada bronconeumonía verminosa, proceso de curso crónico, sin signos especialmente llamativos, salvo la presencia de cierta mucosidad nasal y toses graves, que aumentan con el ejercicio, por lo que se escuchan sobre todo a primeras horas de la mañana cuando se mueve el ganado en el aprisco antes de salir a pastar. En la necropsia de los animales, las lesiones son muy características, apareciendo nódulos verminosos en las zonas más ventiladas (partes dorsal y diafragmáticas del lóbulo caudal) y vermes adultos en las vías respiratorias. En el caso de Dictyocaulus filaria son frecuentes las atelectasias obstructivas que se manifiestan como áreas de color rojo violáceo en forma de cono, en el borde caudal.

Helmintosis hepáticas: conocidas también con el nombre de Distomatosis hepática, están ocasionadas por los géneros Fasciolasp. y Dicrocoeliumsp. y constituyen infecciones de relevante importancia en los sistemas de producción de rumiantes ligados al pastoreo. En España y en general en toda Europa, las infecciones por Fasciola son producidas por la especie F. hepática. Se trata de un parásito de gran tamaño y forma lanceolada que se localiza en la vesícula y canalículos biliares del hígado y que presenta un ciclo evolutivo indirecto de larga duración, aproximadamente 5-6 meses, altamente dependiente de la temperatura y humedad y en el que es indispensable la presencia de un gasterópodo anfibio de agua dulce del género Limnaeasp. para completarlo. Supeditada por las características del ciclo, Fasciola se localiza en la España húmeda o en zonas de regadío, alcanzando prevalencias individuales de infección que varían entre el 15 y 24% denunciado en la zona norte de León (Ferre et al., 1994) a porcentajes cercanos al 40% en ovinos de Galicia (Paz-Silva et al., 2003) y prevalencias colectivas cercanas al 70% de los rebaños en el País Vasco (García y Juste, 1987). La infección por Fasciola es un proceso grave que puede cursar de forma aguda con muerte inmediata del animal o de manera crónica con caquexia, que produce un marcado descenso de las producciones y conduce a la muerte del animal. Durante el proceso, es característica la aparición de un edema intermandibular, conocido con el nombre de “papo”, al igual que en otras enteritis graves con pérdida de albúmina. Las infecciones por Dicrocoelium son por el contrario menos llamativas que las de Fasciola, como consecuencia de su menor efecto patógeno, aunque están mucho más extendidas porque su ciclo biológico, a pesar de ser complejo, es menos dependiente de la humedad y tanto los moluscos como las hormigas que actúan como hospedadores intermediarios, se desenvuelven sin dificultad en zonas de secano, donde llegan a alcanzarse prevalencias de infección del 80%, como se ha reseñado en algunos trabajos realizados en León (Alvarez-Sánchez et al., 2006), Castilla la Mancha (Manga et al., 1995) y zona centro de Madrid (Tarazona et al., 1985).

Céstodos: en cuanto a las Tenias, hay que indicar que también son parásitos que precisan hospedadores intermediarios para completar su ciclo biológico, cuya importancia patógena solamente es destacable en los animales de reposición al iniciar el pastoreo, ya que tras las primeras infecciones, se genera la suficiente respuesta inmune para impedir futuras infecciones.

Ectoparásitos: los pequeños rumiantes están afectados por un amplio número de parásitos externos (ácaros, moscas, piojos, pulgas, garrapatas) que además de causar daño en la piel y tejidos adyacentes, favorecen la aparición de infecciones intercurrentes, reducen la productividad de los animales y pueden vehicular enfermedades. De todos ellos, posiblemente los ácaros y Oestrusocupan el lugar más destacado. Los ácaros son los agentes causales de la sarna, que a día de hoy todavía constituye una de las enfermedades endémicas más arraigadas a los sistemas de producción ovina de nuestro país. Atendiendo al género presente, las alteraciones pueden localizarse en la cara (Sarcoptesscabiei, var. ovis), zona dorsal (Psoroptesovis), tercio inferior de las extremidades y escroto (Chorioptes ovis), o bien, pueden ser generalizadas, No obstante al ser Psoroptes ovis la especie más prevalente, las lesiones en el dorso del animal suelen ser las más frecuentes. Las lesiones producidas, generalmente complicadas conestafilococias, y el intenso prurito ocasionado, provocan intranquilidad en los animales que alteran su comportamiento, reduciendo drásticamente los consumos lo que les lleva a perder peso y productividad. Las miasis han adquirido en la actualidad una considerable presentación en rumiantes en pastoreo, posiblemente como consecuencia del cambio climático. Además de las frecuentes miasis cutáneas (bicheras, cucos...), ocasionadas principalmente por Wohlfahrtia magnifica, la oestrosis ovina producida por Oestrus ovis es una de las enfermedades que ha experimentado mayor auge y expansión en últimos 30 años. El aumento de prevalencia de la oestrosis es consecutivo a las climatologías más benignas que han permitido que el período de vuelo de la mosca se haya ampliado considerablemente, abarcando en algunas regiones como Extremadura desde finales de febrero hasta bien entrado noviembre (Alcaide et al., 2003). En la actualidad la práctica totalidad de los rebaños en pastoreo están afectados y la prevalencia de infección se sitúa por encima del 80% (Gracia-Salinas et al., 2009).

 

NUEVAS VÍAS DEL CONTROL INTEGRADO

En los últimos años se ha llevado a cabo un considerable esfuerzo investigador con el objetivo de desarrollar nuevas vías de control de los parásitos y/o mejorar las presentes. Según la estrategia seguida, las investigaciones se han orientado en tres líneas de actuación:

- Reducir la contaminación parasitaria del medio.

- Aumentar la resistencia de los animales a la infección.

- Desarrollo de nuevos fármacos y aumento de la eficacia de los ya existentes.

A continuación se describirá las acciones llevadas a cabo en cada una de las líneas anteriores.

Reducir la contaminación del medio. La metodología más novedosa que se ha desarrollado para reducir la contaminación del medio consiste en el control biológico mediante hongos, entre los que destaca por su eficacia frente a nematodos gastrointestinales Duddingtoniaflagrans. Actualmente se están llevando a cabo estudios con otros hongos como Pochoniachamydosporia y Mucorcircinelloides que presentan actividad ovicida frente a diversos parásitos, incluido Fasciola y Dicrocoelium, lo que les hace firmes candidatos como agentes de control integral. En el caso de D. flagrans, que es el más estudiado, la estrategia consiste en tratar a los animales a través de la alimentación con esporas del hongo. Estas esporas son capaces de resistir el paso por el tracto digestivo sin perder su capacidad de germinar y salen con las heces de los animales parasitados. Si las condiciones de temperatura y humedad son adecuadas, los requerimientos son análogos a los que precisan los huevos de los parásitos para desarrollarse, germinan dentro de las heces dando lugar a unas redes tridimensionales cuyo crecimiento está estimulado por la presencia de las larvas de los parásitos en movimiento. A continuación las larvas quedan apresadas en la red merced a una sustancia mucilaginosa que segrega por esta y, posteriormente, el micelio mucilaginoso digiere las larvas atrapadas. Cuando las condiciones ambientales son idóneas y permiten el desarrollo simultaneo del hongo y los parásitos, los resultados son francamente buenos con disminuciones próximas al 70% de la contaminación de los pastos y reducciones cercanas al 90% en la carga parasitaria de los animales que pastan en ellos (Gómez-Rincón et al., 2006).

Aumentar la resistencia de los animales a la infección. Que sean los propios animales los que luchen contra la infección parasitaria, es probablemente la línea de actuación que más atención ha recibido por parte de la investigación. Las investigaciones llevadas a cabo se han orientado al desarrollo de vacunas, a la selección de animales genéticamente resistentes y al empleo de la “inmunonutrición”.

- Desarrollo de vacunas. En las dos últimas décadas se han realizado numerosos estudios encaminados al conocimiento de la respuesta inmune de los rumiantes en la infecciones por parásitos, con objeto de aplicarlos en mejorar el diagnóstico y sobretodo la profilaxis mediante vacunas. Sin embargo y a pesar de los avances logrados tan solo vacunas frente a la Dictyocaulosis bovina y Haemoncosis ovina ha sido comercializadas por el momento. No obstante, los avances en el campo de la biotecnología y en el conocimiento de antígenos parasitarios, han permitido desarrollar vacunas experimentales con resultados muy prometedores, sobretodo en el campo de la fasciolosis, teniasis y sus formas larvarias (cisticercosis) y hemoncosis. En el caso de los nematodos gastrointestinales y a pesar de los buenos resultados obtenidos en la infección por Haemonchus, el futuro hay que mirarlo con un optimismo moderado dado que los buenos resultados obtenidos frente a este parásito no son extrapolables al resto de especies, como consecuencia de las diferencias en el hábito alimenticio de Haemonchus (hematófago) frente al resto de nematodos gastrointestinales. Por otra parte, la tecnología para la obtención de antígenos protectores es complicada y muy costosa y además existen grandes dificultades para encontrar y obtener un antígeno común. Por último, las vacunas experimentales desarrolladas precisan recuerdos periódicos para mantener su efectividad, lo que entorpece todavía más su aplicación práctica.

- Selección de animales resistentes. La respuesta de los rumiantes domésticos a las infecciones por parásitos es muy heterogénea lo que se traduce en amplias variabilidades individuales en la resistencia y/o resiliencia a la infección en el seno de un rebaño. Entendiendo como resistencia la capacidad de un animal para suprimir el establecimiento de un parásito y/o entorpecer el subsiguiente desarrollo de la infección y, como resiliencia, la aptitud de un animal parasitado a mostrar unos resultados productivos comparables a los obtenidos por animales libres de parásitos. Estas amplias variaciones en la respuesta a la infección, están relacionadas con diversos factores (edad, estado fisiológico, nivel nutritivo, etc.) entre los que destacan los genéticos. Hoy en día se conoce que la resistencia y resiliencia, de carácter genético, frente a enfermedades está asociada a un carácter poligénico del que entra a formar parte un antígeno linfocitario del Complejo Mayor de Histocompatibilidad y que sus heredabilidades son del orden de 0,30, similares a las observadas para otros caracteres productivos como peso, producción de lana y leche y algunos índices reproductivos. Estos antecedentes han motivado a algunos investigadores australianos y neozelandeses preferentemente, a aplicarlos en la lucha contra los nematodos gastrointestinales, con el objetivo de seleccionar individuos de estas características y producir rebaños resistentes a nematodos. Sin duda alguna la selección de animales resistentes es la mejor alternativa de control, sin embargo, la posibilidad que los animales con estas características tengan menores aptitudes zootécnicas, ha constituido un inconveniente que ha limitado su expansión, a pesar que se viene trabajando en este campo desde los años 70 del siglo pasado.

- Inmunonutrición. Es de dominio público que los individuos mal alimentados están más expuestos a la enfermedad y el refranero español recoge varios ejemplos de ello. Esta creencia popular está científicamente demostrada y en el caso de los parásitos, algunos estudios han confirmado la fuerte interacción existente entre la nutrición y el parasitismo, demostrando que los animales subnutridos o malnutridos son más severamente afectados por los parásitos que los que reciben una dieta sana y equilibrada. Con esta premisa se han realizado numerosos investigaciones acerca de cómo manipular la dieta de los animales a fin de reducir la infección y limitar sus repercusiones negativas. De estas investigaciones parece desprenderse que la respuesta de los animales a la infección está asociada al nivel de reservas corporales que presentan (Valderrábano et al., 2006), siendo el periparto y en la fase de crecimiento de los animales jóvenes, los momentos críticos en que los animales deberán presentar las mejores condiciones corporales.

- Fitoterapia. Por último, y en una posición intermedia entre la inmunonutrición y la eliminación de los parásitos por procedimientos farmacológicos se ha profundizado en el conocimiento de la fitoterapia. Desde tiempos remotos se conocen las propiedades antiparasitarias y/o estimulantes bien de la inmunidad o de la nutrición de ciertos compuestos naturales contenidos en la vegetación y, a día de hoy, la fitoterapia todavía constituye la base del control de los parásitos en los países en vías de desarrollo. Estos compuestos proceden del metabolismo secundario de los vegetales y los mayores efectos antiparasitarios se han observado en aquellas plantas ricas en taninos condensados (Hoste et al., 2006) y terpenos (Valderrábano et al., 2010), como la esparceta (Onobrychisviciifolia), zulla (Hedysarumcoronarium), lotos (Lotus corniculatus) brezo (Callunavulgaris, Ericaspp. ) artemisia (Artemisia absinthium), granado (Punicagranatum) y algunas más, no obstante, la esparceta por sus características nutritivas y buena palatabilidad es la que ofrece mayores posibilidades (Paolini et al., 2005).

Desarrollo de nuevos fármacos y aumento de la eficacia de los ya existentes. En la actualidad la industria farmacológica mantiene viva la prospección de principios activos con efectos antiparasitarios, sin embargo, no se espera que en un futuro próximo aparezcan en el mercado muchas moléculas para luchar contra los parásitos, con la misma profusión que tuvo lugar en el último cuarto de siglo pasado. Razones de tipo económico y estructural de la industria farmacéutica permiten hacer esa previsión. Por un lado la escalada constante de los costos de investigación y desarrollo de nuevas drogas, cifrada a principios de la década de los 90 en más de 250 millones de dólares, supone un serio problema, por otro, el proceso de desarrollo de un fármaco desde que se descubre hasta que se sitúa en el mercado puede durar más de 10 años. Todo ello constituye una inversión arriesgada y por consiguiente un fuerte freno al desarrollo. Pero además, la transformación en los últimos años de la industria farmacéutica hacia la consolidación e integración, ha afectado en cierta forma la investigación de nuevos productos. No obstante y a pesar de las consideraciones anteriores dos nuevas moléculas con diferente modo de acción a la de los antiparasitarios en uso, monopantel (Kaminsky et al., 2008) y derquantel (Little et al., 2010), han aparecido recientemente en el mercado. Aparte de la búsqueda y desarrollo de nuevos fármacos, las investigaciones en esta línea se han centrado en mejorar la eficacia de los fármacos existentes, a través de nuevas formulaciones que actuando a través de los transportadores de membrana incrementan la biodisponibilidad y también a prevenir y luchar contra la resistencia a través del uso combinado de quimioterápicos con efectos diferentes.

 

CONCLUSIÓN

La Sanidad Animal debe seguir contribuyendo de manera relevante al desarrollo de la ganadería, manteniendo la salud de los animales y en consecuencia contribuyendo a garantizar la rentabilidad del sistema productivo. Sin embargo, en el caso de las enfermedades parasitarias, es necesario que se modifiquen las estrategias simplistas de control basadas en el uso indiscriminado de los quimioterápicos llevadas a cabo hasta ahora, por otras, fundadas en argumentos técnicos. Desde hace unas décadas los antiparasitarios constituyen la principal arma para luchar contra los parásitos y es de esperar que en el futuro sigan siendo unas herramientas fundamentales en el control. Sin embargo, la emergencia de parásitos resistentes exige preservar la eficacia de estos compuestos para el futuro. En este sentido, la modalidad de control revisada en este trabajo, lejos de oponerse a los tratamientos farmacológicos, es complementaria y se inscribe en el marco de una ganadería más sostenible.

Finalmente, como respuesta al título a esta ponencia “Nuevos enfoque en la gestión de los parásitos en la ganadería ovina” debemos volver a reflexionar sobre las actuaciones previas y relazar el viejo modelo de gestión integral, con nuevas herramientas, evitando los fallos anteriores, pero matizando que la necesidad de desparasitación sigue existiendo y debe adaptarse a las recomendaciones de esta ponencia y nunca se debe bajar la guardia o recortar gastos en programas sanitarios para intentar salir de una situación económicamente crítica y que se agravará más si se recorta la sanidad.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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NEW APPROACHES IN THE MANAGEMENT OF PARASITES IN SHEEP FARMS

FERRER MAYAYO, LUIS MIGUEL. Facultad de Veterinaria, Universidad de Zaragoza. Miguel Servet 177, 50013 Zaragoza Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

SUMMARY

Progressive demand for food of animal origin has made that different production systems applied the technology available to meet this demand. Unfortunately, not always effectively available tools have been used and parasitism is still the primary pathological cause of loss of productivity in grazing ruminants.

The presence in the market of antiparasitic drugs gradually more effective, cheap and easy to apply, has led to the control of main parasites has been based almost exclusively on the use of these drugs. However, after several decades with this simplistic approach of control, the emergence and spread throughout the world of resistance to the chemotherapy, especially in gastrointestinal nematodes, has been highlighted the need to implement integrated control strategies to minimize the negative impact of parasites in livestock production.

Currently, we have to address the problem of parasites with new tools, but with the old philosophy of the integrated control in combination with the rational application of antiparasitic treatments, in order to preserve their effectiveness over time, with a suitable pasture management designed to reduce the risk of infection of animals.However, other promising tools, such as biological control fungi, the development of vaccines, genetic resistance to disease, the immunonutrition or herbal medicine, are being explored in order to complement the action of drugs and incorporate them successfully into the routines of integrated control in the near future.

 

 

 

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