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Los pestivirus tienen una distribución mundial donde la producción de rumiantes es extensa y la infección en sus huéspedes puede variar desde manifestaciones subclínicas hasta signos clínicos severos. Aunque los métodos biomoleculares se emplean con éxito para la identificación de pestivirus, requieren la presencia del virus en el momento del muestreo. De esta base parte un artículo firmado por investigadores italianos y publicado en Small Ruminant Research. Sus autores son los siguientes: Francesco Cirone, Serena Cirone, Paolo Trerotoli, Raffaele Buono, Giacinto Ciappetta, Aldo Di Summa, Giuseppe Gaggiano y Annamaria Pratelli.

Debido a que la infección persistente es inusual en las cabras y la infección aguda es transitoria, para una evaluación retrospectiva, la serología es el enfoque más útil para evaluar la propagación de pestivirus entre los rumiantes.

A pesar de las enormes pérdidas económicas, la infección por pestivirus se subestima en gran medida y apenas se tiene en cuenta. Sin embargo, se debe fortalecer el enfoque en los pestivirus de los pequeños rumiantes. Teniendo en cuenta que las infecciones de pestivirus a menudo son subclínicas, la vigilancia serológica, el requisito previo para la implementación de programas de control, debe recomendarse y considerarse en cualquier programa de erradicación de pestivirus.

 

 

Los abortos son uno de los grandes problemas patológicos que sufren las explotaciones ganaderas de ovino. En este contexto, el seminario MSD Animal Health que se ha desarrollado en el Foro Ovino 2018 ha puesto el énfasis en estos problemas reproductivos que tienen graves consecuencias productivas y económicas en las explotaciones. Dependiendo de la actitud productiva de cada ganadería, se pueden producir pérdidas de algo más de 100 euros entre costes directos e indirectos en ovino de carne, mientras que se sitúa aproximadamente entre 250 y 275 por aborto en una oveja de aptitud láctea.

Para evitar estas pérdidas económicas, es necesario implantar un plan de control integral de abortos, con la vacunación y la bioseguridad como aspectos fundamentales.

Por otra parte, este seminario se centró principalmente en clamidias, toxoplasmas y pestivirus, ya que se trata de los agentes infecciosos que tienen una mayor influencia en las explotaciones de ovino, ya que su prevalencia es particularmente alta y tienen importantes consecuencias en la producción.

La presentación del seminario corrió a cargo de Marta Velázquez, gerente de Marketing de Pequeños Rumiantes de MSD Animal Health. A continuación intervino Laura Elvira, gerente técnico de MSD, con la charla titulada ‘Presentación del estudio de la evolución de la etiología de abortos 2011-2015’. Más tarde fue el turno de Teresa Navarro, de DVM y ECSRHM resident, con la ponencia titulada ‘Patología abortiva: diagnóstico, etiología y evolución (Aragón 1998-2017)’. Jorge Gutiérrez, técnico de pequeños rumiantes de MSD, y Sandra de la Hera, veterinaria de Anche, intervinieron a continuación con ‘¿Qué debemos saber y hacer para el control de las clamidias en los rebaños de ovino?’. La ponencia ‘Puntos clave para el abordaje de los abortos por toxoplasma’ fue impartida a dúo por Julio Benavides, investigador del Instituto de Ganadería de Montaña de León; y Fernando Tejerina, veterinario y gerente de la explotación Ovino TG. La penúltima presentación fue de Antón Esnal, director técnico de Analítica Veterinaria, con su charla ‘Control de los abortos por pestivirus a través de un caso práctico’. Por último, volvió a intervenir Jorge Gutiérrez con la ponencia ‘¿Cómo implementar un plan de control integral de los abortos en el rebaño?’.

 

 

La brucelosis es una enfermedad infecciosa causada por bacterias encuadradas taxonómicamente en el Género Brucella. De acuerdo con el ‘Manual de Pruebas de Diagnóstico y Vacunas de la OIE’, clínicamente, la enfermedad se caracteriza por uno o más de los síntomas siguientes: aborto, retención de placenta, orquitis, epididimitis y, raramente artritis, con excreción de los microorganismos en las descargas uterinas y en la leche.

El diagnóstico depende del aislamiento de Brucella del material infeccioso de los abortos, de las secreciones de la ubre y de tejidos analizados post-mortem, según recuerda el Ministerio de Agricultura en un informe sobre el diagnóstico de la enfermedad.

En las campañas oficiales de erradicación se realiza un diagnóstico preliminar determinando la respuesta serológica frente a los antígenos de Brucella. Cuando la prevalencia es muy baja en una región, el aislamiento y caracterización taxonómica, de biovariedades y de secuenciación, constituyen una herramienta epidemiológica de gran valor. Igualmente, los presuntos falsos reaccionantes positivos en zonas libres han de investigarse en profundidad.

El diagnóstico de la brucelosis debe siempre centrarse en la unidad epidemiológica, que debe ser el referente en la planificación de las labores de diagnóstico. El diagnóstico etiológico de la enfermedad permite confirmar la infección, aunque debido a su limitada sensibilidad el resultado negativo no permite excluir la presencia de la infección en la unidad epidemiológica.

 

 

Varios investigadores españoles e italianos han firmado un artículo en la revista Reproduction in Domestic Animals en el que se informa del primer caso analizado de aborto en España por ‘alfaherpesvirus Caprino 1’. Se produjo un brote de aborto en un rebaño de cabras de la raza Murciano-Granadina en la provincia de Almería, donde abortaron 80 hembras preñadas. Todos los exámenes bacteriológicos y parasitológicos resultaron negativos, mientras que las investigaciones virológicas y el ensayo de PCR en tiempo real mostraron la presencia de ADN de ‘alfaherpesvirus Caprino 1’ en las muestras patológicas de fetos abortados. El análisis de la secuencia de nucleótidos reveló que el ADN estaba muy relacionado con la cepa suiza E-CH (99,7%) y un poco menos con la cepa italiana BA.1 (99,4%). El examen histopatológico reveló focos multifocales, bien circunscritos, de 50 a 200 micras de diámetro de necrosis coagulativa en el hígado, los pulmones y los riñones de tres fetos. En la periferia de la necrosis, con frecuencia había células epiteliales con la cromatina marcada por cuerpos de inclusión virales intranucleares grandes. La fuente de la infección en el rebaño no pudo describirse claramente, a pesar de que se formularon dichas hipótesis. De todos modos, se trata del primer informe de un brote de aborto debido al ‘alfaherpesvirus Caprino 1’ en un rebaño de cabras en España.

El artículo de la publicación científica está firmado por los siguientes autores: J. González (Micros Veterinaria), G. Passantino (Universidad de Bari), A. Esnal (Analítica Veterinaria), N. Cuesta (Hospital Veterinario de León), J. A. García Vera (Nanta), L. Mechelli (Universidad de Perugia), A. Sáez (ADSG Rumial), J. F. García Marín (Universidad de León) y M. Tempesta (Universidad de Bari).

 

El estudio de las causas de aborto en las explotaciones ovinas es un reto cada año, ya que el diagnóstico es muy complicado y las pérdidas económicas son cuantiosas. Aunque la paridera de las primalas no ha terminado todavía, Neiker anima a los veterinarios a investigar los brotes de aborto, insistiendo en la necesidad de enviar las muestras adecuadas (feto, placenta, sueros sanguíneos y fluidos uterinos), ya que es primordial conocer la causa del problema para poder implantar medidas de control eficaces en la siguiente paridera.

Además conviene tener en cuenta que algunos de los agentes abortivos más importantes infectan también a los humanos (zoonosis). En lo que va de año, en el Laboratorio de Diagnóstico del Departamento de Sanidad Animal se han recibido muestras (fetos, placentas, fluidos vaginales y/o sueros) de un total de diez rebaños ovinos del País Vasco con problemas de aborto.

Los resultados han sido los siguientes: aborto por ‘Toxoplasma gondii’ (3 casos); aborto compatible con una infección vírica no determinada (caso de abortos con malformaciones) (1 caso); aborto por fiebre Q (1 caso); y aborto de tipo bacteriano no determinado (2 casos). En los análisis efectuados a las muestras de otros tres rebaños no se obtuvieron resultados significativos, y no se observaron lesiones compatibles con agentes abortivos, por lo que no fue posible demostrar la etiología del caso.

En estos casos, y siempre que se sospeche de una causa infecciosa, se recomienda insistir en la toma de muestras, pues con nuevos envíos se incrementa el éxito del diagnóstico de forma significativa. Además, hay que tener en cuenta que el envío de placentas y fetos es imprescindible para tener éxito en el diagnóstico, ya que algunos agentes bacterianos infectan preferentemente la placenta (‘Chlamydia’, ‘Coxiella’). En cambio, para confirmar otros, es necesario realizar un estudio lesional del feto (‘Toxoplasma’, Pestivirus). Los fluidos vaginales y las muestras de suero ayudan en algunos casos a complementar o confirmar el diagnóstico.

Este año, al igual que en parideras anteriores, se confirma la importancia de ‘Toxoplasma’ frente a otros agentes. En lo que respecta al caso compatible con un origen vírico, los fetos mostraron malformaciones severas a nivel articular, así como en el timo, tiroides y pulmón.

El estudio histológico reveló lesiones compatibles con infección vírica en diferentes áreas del SNC (microcavitaciones, focos de gliosis, desmielinización, etc). Estas lesiones son compatibles con las que se asocian a las infecciones por los virus Border o Schmallenberg, pero al no haberse realizado de momento el estudio serológico para la detección de anticuerpos frente a uno u otro agente, no ha podido confirmarse la etiología. De los resultados obtenidos, tienen especial impacto los abortos causados por agentes zoonósicos por el riesgo que suponen para las personas que frecuentan la explotación, como es el caso de la fiebre Q.

Lunes, 11 Diciembre 2017 12:08

TALLER ABORDAJE DE LOS ABORTOS OVINOS

El día 3 de noviembre en Pamplona, MSD Animal Health, con la colaboración de su distribuidor COVEGAN, celebró una jornada de actualización en el abordaje de los abortos ovinos: “¿Qué debemos saber y hacer para controlar los abortos en los rebaños de ovino?”, a la que asistieron los técnicos y ganaderos de ovino de Navarra. Durante la jornada, impartida por Jorge Gutiérrez, técnico de pequeños rumiantes de MSD A.H., se trataron diferentes temas relacionados con la patología abortiva, haciendo hincapié en la importancia y el coste económico que tienen los abortos en ovino de leche y de carne. A continuación se trató sobre la correcta recogida y envío de muestras para diagnóstico, factor clave para conseguir un buen resultado debido a la diversidad de agentes etiológicos que pueden afectar a las ovejas, ya que llegar a un exitoso diagnóstico de abortos es uno de los retos más importantes a los que se enfrenta un técnico de pequeños rumiantes.

Posteriormente se fueron desarrollando las diferentes estrategias para controlar los abortos causados por los tres agentes patógenos más frecuentes en ganado ovino, por orden de importancia: Clamidia, Toxoplasma y virus Border. Destacando el papel primordial de establecer planes vacunales preventivos, pudiendo llegar a controlar los abortos causados por estos agentes. Para finalizar la jornada se produjo un animado debate entre los asistentes sobre casos clínicos de abortos que han tenido lugar en las explotaciones de Navarra.

 

Investigadores turcos han llevado a cabo un estudio para explorar las características serológicas y moleculares del virus Akabane (AKAV) en rebaños de ovejas con problemas de aborto y determinar el posible papel de ‘Culicoides spp.’ en la transmisión de AKAV, que causa problemas congénitos en el sistema nervioso central de los rumiantes.

Los resultados de este estudio mostraron que la infección por AKAV juega un papel en los casos de aborto de ovejas en la región mediterránea de Turquía. Por lo tanto, se necesita un programa de control contra la infección por AKAV.

El estudio se ha publicado en la prestigiosa revista científica Small Ruminant Research y está firmado por Murat Sevik, del Departamento de Microbiología Molecular del Instituto de Control Veterinario de Turquía.

Neiker ha presentado en el Congreso de la SEOC de Salamanca un caso de abortos que tuvo lugar a comienzos de este año en un rebaño caprino de aptitud lechera. A mediados de enero de 2017, el veterinario responsable de la explotación envió muestras (una placenta, seis exudados vaginales y doce sueros) al Servicio de Diagnóstico de Neiker, para la investigación de la causa de los abortos. Las lesiones en placenta y la presencia de bacterias compatibles, junto con la detección de ADN en placenta y fluidos vaginales de cabras abortadas, así como la alta seroprevalencia hallada frente a Coxiella burnetii, confirmaron el diagnóstico de fiebre Q. Tras éste, se realizó un seguimiento de la paridera y se comprobó que la tasa de abortos fue del 80%.

Con objeto de estudiar mejor la infección por C. burnetii en el ganado caprino, se realizó un seguimiento de la excreción de esta bacteria en 35 cabras abortadas en muestras de fluidos vaginales, heces y leche, durante siete meses. Además, se realizó un seguimiento de la contaminación ambiental generada tras los abortos y la posterior paridera, mediante la toma y análisis de aerosoles del interior y exterior de la cuadra. La carga bacteriana excretada por las cabras abortadas fue elevada (fluidos vaginales>heces>leche), y la excreción se mantuvo hasta al menos cuatro meses tras el aborto, especialmente a través de las heces, lo que favoreció la contaminación ambiental, tal y como se deduce de la detección de C. burnetii en aerosoles dentro y fuera de la cuadra a lo largo del periodo de estudio. Aunque se desconoce realmente la importancia o el riesgo que pueden representar para las personas estos aerosoles contaminados, ya que no se sabe la duración de la viabilidad de esta bacteria, como medida de precaución se debe de evitar que personas susceptibles accedan a cuadras infectadas por fiebre Q.
La caracterización molecular de las muestras de fluidos vaginales y polvo reveló que el genotipo implicado fue SNP-1
̶ MST-13, genotipo que también se ha hallado en ganado ovino, vacuno, y en casos humanos.
Inmediatamente tras el diagnóstico de fiebre Q, el veterinario de la explotación indicó las pautas y medidas de control para evitar la diseminación de la bacteria al exterior de la explotación, se evitó el acceso de personas a su entorno y se vacunó la reposición con vacuna inactivada en fase I. Neiker remarca la importancia del papel que desempeñan los veterinarios clínicos para la obtención de un rápido diagnóstico de las diferentes patologías que afectan a los rebaños, y que como en esta ocasión, pueden ser zoonosis transmisibles a las personas.

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