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» El índice de precios de los alimentos de la FAO* se situó en julio de 2018 en un promedio de 168,8 puntos, es decir, 6,5 puntos (un 3,7 %) menos que en junio y 10,3 puntos (un 3,7 %) menos que en el mismo período del año pasado. La caída de julio marcó el primer descenso intermensual del valor del índice desde diciembre de 2017, como reflejo de una disminución notable de los valores de todos los subíndices.

» El índice de precios de los cereales de la FAO registró en julio un promedio de 160,9 puntos, esto es, cerca de 6 puntos (un 3,6 %) menos que en junio, así como 1,3 puntos (un 0,8 %) por debajo de su nivel en el mismo período del año pasado. El descenso de julio obedeció a una mayor debilidad de las cotizaciones del trigo, el maíz y el arroz para la exportación. Los precios internacionales del trigo se debilitaron en general en la primera mitad del mes, aunque hacia finales de mes las inquietudes acerca de las perspectivas sobre la producción en la Federación de Rusia y la Unión Europea (UE) comenzaron a impulsar al alza el valor de las exportaciones. En los mercados de cereales secundarios, los precios del maíz se mantuvieron sometidos a una presión general a la baja, debido en gran parte a una escasa demanda y unas buenas perspectivas sobre la producción en los Estados Unidos. Sin embargo, de modo similar a como sucedió en los mercados de trigo, los valores del maíz registraron un firme aumento hacia finales de mes, a causa de preocupaciones respecto de la meteorología y un ritmo más acelerado de las exportaciones. Los precios internacionales del arroz también cayeron ante la presión ejercida por la frágil demanda de las variedades de arroz índica y arroz aromático, así como por los movimientos de los tipos de cambio en algunos de los principales países exportadores.

» El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO se situó en un promedio de 141,9 puntos en julio, es decir, 4,2 puntos (un 2,9 %) menos que en junio, lo que representa la sexta caída consecutiva y el nivel más bajo en dos años y medio. El último descenso refleja fundamentalmente un debilitamiento del valor de los aceites de palma y soja. Los precios internacionales del aceite de palma siguieron descendiendo bajo la influencia del escaso dinamismo de la demanda de exportaciones, las cuantiosas existencias de los principales países productores y las expectativas de una mayor producción en las semanas venideras. Al igual que en el caso del aceite de soja, la nueva caída de los precios se debió en gran medida al efecto indirecto de la debilidad del mercado de la soja y a unas tasas de trituración persistentemente elevadas en los Estados Unidos, que se vieron respaldadas por la conveniencia de los márgenes de trituración. Por otro lado, los valores del aceite de colza mostraron una tendencia al alza, respaldados por un aumento de la demanda de los productores de biodiésel y unas perspectivas negativas para las cosechas en la UE.

» El índice de precios de la carne de la FAO registró en julio un promedio de 170,7 puntos, esto es, 3,3 puntos (un 1,9 %) por debajo del valor revisado de junio. La revisión al alza de junio refleja principalmente un aumento marcado de los precios de la carne de bovino en el Brasil que obedece a una disminución de las exportaciones tras problemas logísticos ocasionados por la prolongada huelga de conductores de camiones. El índice perdió algunos puntos en julio, en parte debido a la normalización gradual de las exportaciones de carne del Brasil. En general, los precios de la carne de bovino disminuyeron, mientras que los de las carnes de cerdo y aves de corral también se debilitaron. Sin embargo, los precios de la carne de ovino aumentaron por un pequeño margen como consecuencia de la fuerte demanda de importaciones, especialmente de China y los Estados Unidos.

» El índice de precios de los productos lácteos de la FAO se situó en julio en un promedio de 199,1 puntos, es decir, 14,1 puntos (o un 6,6 %) menos que en junio. En este nivel, el índice se ubicó un 10,7 % por encima del nivel de enero de 2018, aunque sigue estando un 8 % por debajo del nivel correspondiente al mismo mes de hace un año. Los precios internacionales de todos los productos lácteos (representados en el índice) disminuyeron, siendo las caídas más pronunciadas las registradas para la mantequilla y los quesos. También se debilitaron los precios de la leche entera en polvo y la leche desnatada en polvo. Los mercados de productos lácteos continuaron sufriendo presiones a la baja, respaldados por la abundancia de suministros para la exportación, entre los que cabe citar las buenas perspectivas sobre la producción en Nueva Zelandia.

» El índice de precios del azúcar de la FAO registró en julio un promedio de 166,7 puntos, esto es, 10,7 puntos (un 6 %) menos que en junio y cerca de un 20 % por debajo de su nivel en el mismo período del año pasado. El acusado descenso de julio se debió en gran parte a una mejora de las perspectivas sobre la producción en los principales países productores de azúcar, especialmente en la India y Tailandia. Las expectativas de un descenso de la producción de azúcar en el Brasil, el mayor productor y exportador del mundo, por las condiciones de sequía prolongada, así como por el mayor uso de caña de azúcar para producir etanol, limitaron la caída de los precios internacionales del azúcar.

 

* A diferencia de otros grupos de productos básicos, la mayoría de los precios utilizados en el cálculo del índice de precios de la carne de la FAO no se encuentra disponible en el momento del cómputo y publicación del índice de precios de los alimentos de la Organización; por tanto, el valor del índice de precios de la carne de los meses más recientes se deriva de una combinación de precios previstos y observados. En ocasiones, esto puede hacer precisas revisiones significativas del valor final del índice de precios de la carne de la FAO que, a su vez, podrían influir en el valor del índice de precios de los alimentos de la Organización.

 




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El índice de precios de los productos lácteos encabezó la caída con un descenso del 6,6 por ciento.

Los precios mundiales de los productos alimenticios sufrieron un fuerte descenso en julio, ya que todos los principales productos objeto de comercio registraron disminuciones notables, liderados por los lácteos y el azúcar.

El índice de precios de los alimentos de la FAO tuvo un promedio de 168,8 puntos, un 3,7 por ciento por debajo de su nivel de junio, la mayor caída mensual desde finales del año pasado. El índice había estado aumentando de forma constante a lo largo de 2018, hasta el mes de junio.

El índice de precios de los alimentos de la FAO es una medida de la variación mensual en los precios internacionales de una canasta de productos básicos.

El índice de precios de los productos lácteos encabezó la caída, con un descenso del 6,6 por ciento, con mayores bajadas para la mantequilla y el queso que para las leches entera y descremada en polvo.

Por su parte, el índice de precios de los cereales de la FAO disminuyó un 3,6 por ciento respecto a junio y está ahora por debajo de su nivel de hace un año. Bajaron igualmente los precios de exportación del trigo, maíz y arroz, aunque los de trigo y maíz repuntaron a finales de julio.

El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO bajó a su vez un 2,9 por ciento -su sexto descenso mensual consecutivo-, y se encuentra ahora en su nivel más bajo desde enero de 2016. Parte de la caída de julio deriva de la debilidad del mercado de la soja, que se ve afectado por la controversia comercial entre China y los Estados Unidos de América. Sin embargo, los precios del aceite de colza apuntaban una tendencia alcista, impulsados por una mayor demanda de los productores de biodiésel y perspectivas negativas para las cosechas en la Unión Europea.

Finalmente, el índice de precios de la carne de la FAO disminuyó un 1,9 por ciento en relación a su valor de junio, que fue revisado al alza debido a los precios de exportación más elevados de la carne de vacuno de Brasil provocados por una huelga de camioneros.

 

Jueves, 02 Agosto 2018 12:00

“HORARIO DE VERANO, SI O NO”

 

Desde hace décadas, en algunos países desde 1970 con la crisis del petróleo, la Unión Europea puso en marcha el horario de verano, cambiando la hora desde finales de marzo hasta octubre y alargando así una hora de luz en la jornada. Desde 1980 se rige por la directiva 2000/84 CE.

Actualmente el ahorro de energía es marginal, según reconoce la Unión Europea. En aspectos como la salud de las personas no presentan aspectos concluyentes, aunque cada vez hay más protestas entre los ciudadanos por el estrés que genera el cambio.

También se estima beneficioso el horario de verano para: las tareas agrícolas, el turismo y, añado yo, para la vida social en invierno, pues no es igual la salida de los colegios y del trabajo con luz solar que cayendo la noche.

La Unión Europea ha lanzado una consulta a ciudadanos y colectivos como empresas sobre su opinión y se puede responder antes del 15 de agosto. Puedes hacerlo entrando en: https://ec.europa.eu/info/consultations/2018-summertime-arrangements_es 

Aunque las fechas son muy vacacionales, creo que la cosa merece la pena porque somos muchos los que sufrimos el cambio.

Está clara mi opinión, en cualquier caso, con el mismo horario todo el año.

 

Francisco Marcén

 

Belén Delgado

Las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos tendrán como consecuencia un reajuste en el mercado mundial de la soja ante el peso de ambas potencias, la primera como principal importadora y la segunda como exportadora, según los analistas.
China representa actualmente dos tercios de las importaciones mundiales de soja, mientras que EEUU le vende el 60 % de sus exportaciones y es uno de los principales proveedores globales junto a Brasil y, en menor medida, Argentina, afectada este año por la sequía.
El "nerviosismo" está cundiendo en ese mercado, que en los últimos años ha crecido con rapidez y de pronto ha visto "romperse su estabilidad" por los recientes movimientos de los dos gigantes, que difícilmente pueden ser sustituidos tanto en la oferta como en la demanda, dijo a Efe el economista de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Peter Thoenes.
Washington anunció en junio pasado aranceles del 25 % a una serie de productos importados de China, a lo que Pekín respondió con sanciones similares que han afectado a la industria agrícola estadounidense, en particular a la de la soja.
Los efectos de esas medidas ya se están sintiendo, con la caída de los contratos de futuro para el maíz, la soja y el trigo entre un 10 y un 15 % desde junio, según el Sistema de Información sobre el Mercado Agrícola (AMIS), plataforma creada a petición del G20.
Para mantener su competitividad, los precios de exportación de la soja de EEUU han bajado un 20 % en dos meses, en tanto los de Brasil continúan estables.
Sin embargo, el país sudamericano "no tiene capacidad para ser el único exportador a China", apuntó el especialista de Rabobank Michael Magdovitz.
El mayor impacto se verá, a juicio de los expertos, a partir de octubre: será entonces cuando los suministros procedentes de Sudamérica se acaben y China deba volver a abastecerse de la nueva cosecha recogida en Estados Unidos, solo que encarecida por los aranceles.
"China no tiene alternativa, tendrá que depender de ese mercado, quizás en menor cantidad. Habrá cambios pequeños en uno o dos años, que serán mayores a medida que los productores se adapten a este patrón comercial potencialmente nuevo", subrayó Thoenes, que no descartó "reacciones en cadena" en el sector alimentario.
En junio, los precios internacionales de los alimentos básicos bajaron el 1,3 % mensual, el primer descenso en lo que va de año ante las mayores tensiones comerciales entre países, según la FAO.
Para el economista de esa agencia, los mercados comenzarán a responder si las condiciones se mantienen, lo que puede modificar las inversiones e importaciones de China, capaz de recurrir a otro tipo de proteína para sus animales o reducir las raciones de pienso.
Brasil, cuya venta de soja a China ya alcanzó niveles históricos en abril y mayo, podría beneficiarse de la mayor demanda china, aunque también necesita alimentar su mercado doméstico y la exportación de carne, según Thoenes.
Las ventas de EEUU pueden tomar otros derroteros, como sucede ya de hecho con la Unión Europea, que está comprando más de ese país debido al abaratamiento de sus precios, que han llegado a niveles de 2016, remarcó Magdovitz.
El experto destacó la influencia del precio al margen del reciente acuerdo al que llegaron el presidente estadounidense, Donald Trump, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, por el que la Unión Europea promete comprar más soja estadounidense y EEUU renuncia a imponer aranceles inmediatos a los automóviles europeos.
Sobre el plan de Trump de compensar con 12.000 millones de dólares a los agricultores estadounidenses perjudicados por los aranceles, el analista de Rabobank consideró que su impacto será "muy limitado", y su coste "bajo en comparación con las pérdidas que puede sufrir EEUU en términos de propiedad intelectual y tecnología".
Thoenes precisó que "algunos alimentos básicos ya han sido víctimas de un guerra comercial que no comenzó en la agricultura, sino por los desequilibrios comerciales y los derechos de propiedad intelectual".
"Veremos si la soja o el maíz siguen siendo utilizados como instrumentos de presión, o entran en juego otros sectores como el turismo o servicios", añadió. 

posicion del ovino en el mundo web

 

Europa es un productor importante de carne de ovino en el mundo, siendo España uno de los países con mayor censo dentro de la UE, aunque a la hora de consumirlo se coloca en las posiciones de cola, sólo por delante de EEUU y Japón, que ocupan los último lugares en el ranking internacional, y también por América Latina, donde pese a contar con algunos de los países que más carne de ovino exportan, los niveles de consumo apenas alcanzar el 0,8% del total de las carnes demandas.

Tal como puede verse en el gráfico adjunto, el peso de los diferentes tipos de carne en la dieta de cada uno de los países o áreas del mundo varía mucho, condicionado por cuestiones culturales, climáticas o puramente religiosas.

Esto supone, por ejemplo, que África sea el continente con mayor porcentaje de consumo de ovino, a la vez que se sitúa a la cola en el consumo de porcino.

En Asia, por su parte, el peso del ovino en la dieta de la población es en conjunto importante, pero muy desigual, dependiendo de las zonas. Destaca su preponderancia en los países árabes, en los que sustituye en buena medida el bajo porcentaje de consumo de la carne de porcino. Arabia Saudí, como puede verse en el gráfico, es un buen exponente de ello. También es bastante alta la demanda de ovino en la India, donde tanto el porcino como el vacuno tiene un peso menor. De hecho, la India combinando su población y su porcentaje de consumo resulta en estos momentos el mayor consumidor a nivel mundial. En China, por el contrario, la presencia del ovino en la dieta diaria es menor, aunque triplica a la de Europa, mientras que el peso del porcino resulta abrumador. En el caso del Japón, por su parte, la presencia del ovino en la cesta de la compra resulta casi testimonial.

Oceanía, que concentra la mayor cabaña de ovino en el contexto internacional, es a su vez un consumidor importante, aunque la situación varía mucho entre Australia y Nueva Zelanda. Este último país, es paradójicamente el mayor exportador de carne de ovino en el mundo, aunque el porcentaje de consumo resulta uno de los más bajos.

 

El Parlamento Europeo ha reflejado en un documento oficial los problemas que tiene el sector ovino de carne de la UE para competir en los mercados internacionales con otros países como los de Oceanía, con una estructura más desarrollada para poder comercializar en otros mercados.

Así, como anticipo a esta cuestión, señala que el nivel de autosuficiencia de la producción europea es de un 87%, pero la producción de carne de ovino se encuentra especialmente sometida a la presión de las importaciones procedentes de determinados países terceros, como Nueva Zelanda y Australia, con los que tiene dificultades para competir en momentos críticos del calendario de comercialización

(Semana Santa y Navidad). “La estructura de las exportaciones neozelandesas ha evolucionado en los últimos años produciéndose una transferencia de carne congelada hacia carne fresca y refrigerada, por lo que el sector reclama que se tengan en cuenta esos cambios a la hora de negociar un acuerdo de libre comercio con ese país mediante la introducción de una segmentación del cupo actual”, señala el documento.

A continuación, se desarrollan esas carencias que tiene el sector:

- No existe en estos sectores una armonización de las canales en los Estados miembros.

- Fuerte fragmentación de las producciones.

- Falta de transparencia en los precios transmitidos, circunstancia que impide hacer un retrato fiel de la situación de esos sectores con vistas a adoptar medidas de apoyo en situaciones críticas.

- Tensiones que surgen de los desequilibrios enraizados en la cadena alimentaria.

- A diferencia de las producciones lácteas, el sector del ovino de carne no se beneficia de medidas que regulen a nivel europeo las relaciones contractuales.

mutagenesis

 

 

                                                                  FOTO: bmbq.uma.es

La Asociación Española de Bioempresas (Asebio) ha apuntado que la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que considera que los organismos obtenidos mediante edición del genoma (mutagénesis) constituyen organismos modificados genéticamente (OGM) "pone en riesgo" el avance científico.
En un comunicado, Asebio ha señalado que el dictamen judicial afecta al "impacto positivo" que la aplicación de los avances conseguidos con estas técnicas supondrían para la ciencia, el desarrollo y la innovación en Europa.
A su juicio, podrían dificultar la materialización de los beneficios que suponen las técnicas de edición del genoma y una pérdida de competitividad "considerable" de Europa frente a otros continentes que ya las utilizan.
Según Asebio, estas técnicas tienen "múltiples aplicaciones" como el enriquecimiento de nutrientes y el aumento de la resistencia a plagas de cultivos, lo que ayudaría a mitigar los efectos del cambio climático.
Además, se está investigando su uso en el desarrollo y producción de nuevos tratamientos y terapias para múltiples enfermedades "que podrían salvan millones de vida", ha indicado.
La organización ha defendido que la Unión Europea (UE) y sus Estados miembro establezcan un diálogo "proactivo" con la sociedad para concienciarla de los beneficios que producen estas técnicas para su vida diaria y su entorno.


Este grupo de expertos desarrollarán un sistema de análisis para el control de la carne "de la granja a la mesa", que incluye la recogida de más de 4.000 muestras en supermercados de Logroño, Bilbao, Zaragoza y las localidades francesas de Perpignan y Toulouse, ha detallado hoy la UR en una nota.
El Grupo de Tecnología, Ingeniería y Seguridad Alimentaria de la UR, coordinado por Elena González Fandos, trabaja en el proyecto junto a científicos de las Universidades de Zaragoza y Perpignan, del Instituto Agroalimentario de Aragón, de la Escuela Nacional Veterinaria de Toulouse y del Laboratorio de Salud Pública de Bilbao; y las empresas Zeulab y Biosentec de Francia y España.
El Proyecto Testacos contribuirá a mejorar la gestión del uso de antibióticos en el sector ganadero -bovino, ovino, caprino, porcino y aviar- para, así, reducir el riesgo de su presencia en la cadena alimentaria.
El objetivo, según González Fandos, es lograr "un sistema analítico integrado de amplio espectro", que ponga al alcance de toda la cadena alimentaria, "de la granja a la mesa", un fácil autocontrol de los residuos de antibióticos y sulfamidas, tanto en animal vivo como en carne comercializada.
Se diseñarán nuevas herramientas para detectar estos residuos y se creará un banco de muestras de referencia, que les servirán para realizar un amplio estudio de campo sobre más de 4.000 muestras de carne comercializadas en supermercados de Logroño, Bilbao, Zaragoza, Perpignan y Toulouse.
El grupo de investigación de la UR participa activamente en el proyecto y es el responsable del estudio de la prevalencia de antibióticos en La Rioja.
Los resultados se comunicarán entre los productores de carne, distribuidores, supermercados, autoridades sanitarias y consumidores.
También se elaborarán recomendaciones para mejorar el sistema de control de calidad en la producción ganadera, dado que el proyecto pretende, así, contribuir a una mejor gestión de la salud pública y apoyar al sector cárnico de la zona, según la UR.
Se invertirá en ello un total de 1,2 millones de euros durante los próximos tres años, financiados al 65 % por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), a través del Programa Interreg V-A España-Francia-Andorra (Poctefa 2014-2020).
Este programa pretende reforzar la integración económica y social de la zona mediante la promoción de actividades económicas, sociales y medioambientales transfronterizas que favorezcan un desarrollo territorial sostenible.
La UR ha recordado que la Organización Mundial de la Salud cataloga la resistencia a los antibióticos como uno de los tres grandes problemas a los que se enfrenta la humanidad y en Europa causa 25.000 muertes anuales y pérdidas por valor de 1.500 millones de euros.
Los trabajos científicos demuestran la relación entre el uso de antibióticos en la producción animal y la aparición de resistencias en humanos.
González Fandos ha indicado que estudios recientes señalan que estos residuos en carne de consumo pueden llegar a cifras del 8 %, "valor muy elevado comparado con los datos oficiales publicados, que hablan de menos del 1 %".
Para ella, "esta diferencia se debe a que los métodos analíticos disponibles o bien son muy sofisticados y requieren personal cualificado o no presentan suficiente sensibilidad". 

Miércoles, 25 Julio 2018 11:19

Un eficaz cooperativismo beneficia a todos

por oviaragon

Recientemente un grupo de ganaderos que no están en cooperativas, lo que alabamos si no creen en este modelo, quedando cada uno en su sitio, decían que el Valle del Ebro no es cooperativista y que, por tanto, entidades como la Lonja no puede ser dominadas por grupos como el nuestro donde, por cierto, representamos sobre el 20-25% de la mesa.

El científico holandés Bigman hizo un estudio financiado por la Unión Europea y realizado por Universidades de varios países y sectores productivos –incluido el ovino-, en el que se demuestra que cuando las cooperativas tienen un peso importante en una región, el precio de esa región es superior, al de otras en las que no hay cooperativas.

Es una conclusión científica pues, que el cooperativismo adaptado a los nuevos tiempos, son esenciales para mejorar los mercados y aportan transparencia y valor al conjunto de la sociedad rural.

¿Quién critica hoy al cooperativismo en nuestro sector? Pues a quien se le ha pisado el callo y no ganan lo de antes. Tratantes que no han evolucionado, intermediarios de productos o servicios que chocan con los precios de la cooperativa y también ganaderos que no son cooperativistas y buscan enemigos en donde no los hay.

Una vez escuché a un vendedor de piensos en una de las Castillas: "la suerte que tenemos aquí es que no hay cooperativas que nos hagan la competencia”.

Nosotros sí somos cooperativistas y hemos aumentado desde las fusiones de 2000, de un 22% a un 28% la presencia entre los ganaderos aragoneses. Junto a otras cooperativas o agrupaciones que comercializan suponemos más del 50% del ovino aragonés, beneficiando así al conjunto del sector.

No debe extrañarnos que unos pocos practiquen la crítica destructiva, que la hemos sufrido desde nuestro nacimiento en 1981. Hemos andado mucho y seguiremos. Ladran luego cabalgamos.

 

Paco Marcén

canada-eu 1 web

El Eurogroup for Animals, coalición de organizaciones de bienestar animal en la Unión Europea (UE), considera "decepcionante" incluir únicamente un párrafo sobre bienestar animal en el acuerdo internacional CETA. Por ello, pide imponer a Canadá unas normas equivalentes a las europeas en materias de bienestar animal

La Comisión Europea, con motivo de la reunión del grupo de expertos sobre acuerdos comerciales de la Unión Europea (UE), ha presentado las medidas que implementará en el acuerdo comercial UE-Canadá (CETA), programado para septiembre de 2018, según informa la Comisión Europea.

Concretamente, el CETA, que tiene como objetivo impulsar el intercambio de bienes y servicios y el flujo bilateral de inversiones, incluye únicamente en el área referente al bienestar animal una mención sobre bienestar como tema potencial para el futuro foro de cooperación regulatoria entre la UE y Canadá.

Por ello, desde Eurogroup for Animals consideran “decepcionante” esta medida, aunque reconocen que “el bienestar animal aparece, aunque de forma menos detallada de lo esperado”.

El párrafo al que hacen referencia, describe que el objetivo sería "crear conciencia y establecer un entendimiento común sobre cuestiones relevantes, compartir conocimientos técnicos y promover el desarrollo y la aplicación de las normas internacionales pertinentes de la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal)".

Sin embargo, los documentos publicados por la Comisión revelan que el bienestar de los animales fue un tema que se debatió en el comité de expertos encargados de las medidas sanitarias y fitosanitarias. Si bien, el último informe indica que "ambas partes acordaron crear un camino para continuar con la importante cooperación en bienestar animal y en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos”. Además, añaden que “se sostuvo una discusión sobre la necesidad de intercambios directos entre expertos sobre estos temas y un camino a seguir en este sentido que se definirá en los próximos meses”.

Por otra parte, la coalición de organizaciones de bienestar animal en la Unión Europea elaboró, cuando se estaban llevando a cabo las primeras reuniones del acuerdo internacional, un documento donde pedía a la Unión Europea introducir en el CETA varios puntos clave sobre bienestar animal, según Animal´s Health en su web.

NORMAS EN CANADÁ EQUIVALENTES A LAS EUROPEAS

Así, uno de los puntos más destacados es la petición de imponer a Canadá unas normas equivalentes a la UE, ya que Canadá no tiene una legislación nacional que regule la protección del bienestar de los animales, ni una legislación para la protección de los animales utilizados para fines científicos, entre otros.

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