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El Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG), a cargo del proceso de identificación y trazabilidad del ganado, comenzó a abrir puertas. Un buen ejemplo es su aplicación en desarrollos de farmacovigilancia, concretados el año pasado y de muy rápida implantación, pero además se avecinan otras incorporaciones para mejorar el control de campañas sanitarias, destacó a El Observador la directora del SNIG, María Nela González.

Explicó que el proyecto ha "generado satisfacción a todos sus participantes" porque fue "distinto a todos los demás e incluyó un fuerte involucramiento de los actores privados, y eso es destacable".

Fue un trabajo de equipo entre los técnicos de diferentes instituciones, como la Dirección de Laboratorios Veterinarios (Dilave), las cámaras de especialidades veterinarias y la de comercio veterinario, y el SNIG, afirmó la jerarca del MGAP.

González recordó que se montó una primera fase con el control de la venta de garrapiticidas y mosquicidas a los productores, y se seguirá con otros productos. El consumidor final en esa operación es identificado por el número que tienen los productores en la Dirección de Control de Semovientes (Dicose).

La directora del SNIG agregó que en la próxima etapa se utilizará la caravana, que se usa en la trazabilidad, para determinar a través de su número dónde se usaron los productos, en qué animales y cuándo, así como también las dosis que se aplicaron.

También se desarrollará en el sistema el registro de perros, que también servirá para otros animales. Esa pata del proyecto es gestionada por la Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (Cotryba).

Aplicación de antibióticos

La próxima etapa en que trabajará este sistema está referido a registrar toda la información vinculada a la aplicación de los antibióticos en la producción ganadera. Se trata de un punto sensible ya que el suministro de los mismos puede producir resistencia en los animales y puede llegar a los humanos a través del consumo de los alimentos.

El SNIG constituye así una plataforma tecnológica mediante la cual diversos sistemas de información, a partir de datos ya existentes, permiten trabajar con información de todas las empresas agropecuarias, y de marcas y señales que encuentran alojadas en la base de datos.

En ese marco se está trabajando en el segundo año de las declaraciones juradas de Dicose, efectuadas en forma electrónica como forma de digitalizar los datos a nivel nacional, con el objetivo que el servicio sea descentralizado. Ello permitirá que el que quiera comprar una marca lo pueda hacer desde su casa.

Se trata de buscar una mayor adhesión al trámite electrónico, que el año pasado fue de 25% y en forma voluntaria, en tanto que fue obligatorio para los giros comerciales. Este año "será obligatorio también para todos aquellos predios que son foco, no incluyendo a los linderos y traslinderos, de cualquiera de las enfermedades que están bajo campaña sanitaria", remarcó González.

Los cambios en control de brucelosis

 

La directora del SNIG, María Nela González, comentó la vinculación de esta institución con los cambios en la campaña contra la brucelosis, que reduce la intervención a los predios en los que está el foco, y a los linderos y traslinderos. Puso como ejemplo el caso ocurrido en Maldonado, donde hubo un foco y 690 predios estaban obligados a extraer muestras de sangre de animales. Luego de la modificación, solo 34 están obligados a hacerlo.

Por Hugo Ocampo

 

Desde 1924, la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE) trabaja para garantizar la transparencia en torno a la situación de las enfermedades animales en el mundo, lo que incluye las enfermedades que se trasmiten al hombre.

Reconocida por la Organización Mundial del Comercio (OMC) como organización internacional normativa de referencia, la OIE publica métodos de prevención y control de dichas enfermedades para garantizar la seguridad sanitaria del comercio mundial de animales y de sus productos derivados desde su producción.

El año 2016 marca el inicio de la puesta en marcha del 6º Plan Estratégico (2016-2020) de la OIE, cuyo objetivo es dar respuesta a tres prioridades principales:

- Controlar los riesgos sanitarios. En el contexto de la globalización, es esencial contar con medidas sanitarias que permitan prevenir y controlar las enfermedades animales para evitar su propagación y proteger la sanidad y el bienestar animal, así como la salud humana, la economía y el bienestar social de las poblaciones.

- Comunicar con total transparencia. Para gestionar las enfermedades animales y proteger las poblaciones es fundamental conocer la situación sanitaria a escala mundial y compartir la pericia veterinaria. Por eso, la OIE trabaja para mejorar constantemente su Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS), así como para difundir ampliamente la información que allí se publica.

- Fortalecer la resiliencia de los servicios de sanidad animal. La OIE ha seguido apoyando a los Países Miembros para reforzar los servicios veterinarios nacionales, los laboratorios de diagnóstico y la educación veterinaria, entre otras cosas, a través de distintos programas y herramientas que les ayudan a aplicar sus normas internacionales.

 Documento completo: http://www.oie.int/fileadmin/home/esp/informe2016/pdf/OIE_RA_ES_V4_OK.pdf 

Según la información publicada por Juan Javier Ríos en EFEAGRO, la proliferación de macrogranjas en la ganadería española es una tendencia en auge que genera filias y fobias y posiciones enfrentadas entre los que consideran que estos proyectos llevan a la ruina a las pequeñas explotaciones y los que lo ven como una oportunidad para potenciar el desarrollo rural.

El tema vuelve a la actualidad tras el proyecto, por parte de la cooperativa ‘Valle de Odieta’, de construir una granja de 20.000 vacas de leche en el municipio soriano de Noviercas.

Esta iniciativa cuenta, por un lado, con la firme oposición de organizaciones agrarias e instituciones como COAG, UPA o incluso el Gobierno vasco pero, por otro, es apoyada por el Ayuntamiento de Noviercas, por la Diputación soriana o por Asaja.

La división entre los productores es patente: mientras COAG y UPA ven un “despropósito” este proyecto, Cooperativas Agro-alimentarias pide una “reflexión profunda” sobre el impacto social y medio ambiental y Asaja, por su parte, la defiende por la oportunidad de desarrollo que supone para la provincia.

La cooperativa impulsora de esta macrogranja ha declinado, por su parte, hacer declaraciones a Efeagro pero sí lo ha hecho el presidente de la Diputación de Soria, Luis Reyes, quien ve la apertura de la vaquería como “una oportunidad para romper la tendencia de pérdida de población” de la provincia, que es “la única de España con menos de 10 habitantes por kilómetro cuadrado”.

Pone el acento en los 200 puestos de trabajo directos previstos y otros indirectos en áreas como el cultivo de forrajes para alimentar a ese ganado o el tratamiento de sus residuos. A su juicio, aunque el sector lácteo español “lo está pasando muy mal” “la solución” al problema no es negarse a proyectos como el de “la granja en Noviercas”.

Otros sectores

El sector porcino, sin embargo, está más acostumbrado a macrogranjas que se extienden por diferentes puntos de la geografía española, como es el caso de la que la empresa ‘Jisap’ tiene en La Pueblanueva (Toledo), con un tamaño un 165 % superior al de una explotación media. Allí se crían 3.000 cerdas reproductoras y ya tienen pensado ampliar otras tres granjas en Jaén para alcanzar esos volúmenes de producción.

El veterinario de ‘Jisap’, Juan Jiménez, asegura que, normalmente, este tipo de granjas son “más modernas” y el trabajo está “más sofisticado y protocolarizado”, con grupos específicos de inseminación, partos o tratamientos.

Incide en los beneficios que esa especialización del trabajo reporta en áreas como el bienestar o la salud animal y pone como ejemplo esta granja toledana en la que las cerdas que van a parir por primera vez se aislan del resto. Lo hacen así porque “normalmente” se suelen ver más afectadas por enfermedades por lo que, en caso de afecciones, “se pueden atajar más fácilmente”.

El sector del ovino tampoco escapa a esta tendencia con la creación de centros de tipificación que acogen a miles y miles de corderos.

Se prevé que en Pozoblanco (Córdoba), entre en funcionamiento el mayor centro de tipificación de corderos de Andalucía; un proyecto de la cooperativa ‘Merino del Sur’ que quiere habilitar seis naves con capacidad para más de 10.000 animales.

El presidente de la cooperativa, Gabriel Rodríguez, asegura que contar con estos grandes centros permite la obtención de corderos “lo más homogéneos posibles”, un requisito indispensable para facilitar la apertura de nuevos mercados.

Al igual que en ‘Jisap’, Rodríguez incide en que esta gran infraestructura estará adaptada a las últimas tecnologías en los procesos de alimentación y de clasificación automática de los corderos.

La cooperativa confía en que la Junta de Andalucía agilice los trámites para que el centro pueda estar operativo el año que viene, según señala Rodríguez.

Las macrogranjas se convierten, pues, en una tendencia en la ganadería que, de momento, encuentra más reticencias para prosperar en el vacuno de leche debido a las crisis cíclicas que le afectan desde hace años.

Un informe de la Comisión Europea (CE) sobre producción ecológica indica que el censo de animales explotados con este sistema se aproxima a los 11 millones, a los que se suman más de 32 millones de aves. El ovino, que representa el 42% de ese censo, es el más abundante con casi 5 millones de cabezas.  El vacuno se sitúa en segundo lugar, con casi 3,5 millones de cabezas (34%), el porcino en el tercero con cerca de 2,5 millones (9%) y el caprino en cuarto con casi un millon (7%), según recoge el informe. España solamente destaca en el caso del vacuno, casi 200.000 animales (la mayoría de carne), y en del ovino, con unas  600.000 cabezas.

En cabeza del sector están Alemania en vacuno (unas 650.000 cabezas), pero en vacuno lechero el primer puesto es para Austria (171.000 animales). En ovino, el primer puesto es para el Reino Unido (1 millón de cabezas), y en caprino Grecia (344.479 cabezas).

Iratxe Leginagoikoa de la Arena presentó ante la Universidad de León una tesis doctoral titulada ‘Epidemiología y diagnóstico de la infección por el virus Maedi Visna en diferentes sistemas de explotación ovinos españoles’. En esta tesis doctoral se presenta una investigación sobre la epidemiología y el diagnóstico de la infección por el virus Maedi Visna en ovino, concretamente sobre la transmisión de VMV en distintos sistemas de producción y sobre el empleo de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar el VMV libre e integrado en células, en diversas matrices sanguíneas. Las hipótesis epidemiológicas de partida son consecuencia de resultados de estudios experimentales y epidemiológicos previos de nuestro grupo de trabajo que indican la mayor importancia de la transmisión horizontal del VMV frente a la vía lactógena en el mantenimiento de la infección en rebaños ovinos. Los resultados de esta tesis confirman dicha conclusión y mejoran el conocimiento de la transmisión del virus en rebaños ovinos. Por otro lado, las aportaciones relativas al diagnóstico también suponen un avance en la búsqueda de una metodología que maximice el éxito de detectar el virus y facilite el estudio de la infección.

El primer trabajo presenta los resultados de un estudio de transmisión horizontal del VMV en un grupo de 191 ovinos de raza Latxa sometidos a una presión de infección horizontal alta o baja. El grupo, formado por corderos de 1 año de edad con una seroprevalencia inicial de VMV de 15% aproximadamente, se dividió en dos lotes. El lote de alta presión de infección (grupo H) incluyó a las hembras que se incorporaron como reposición a un rebaño de ovejas latxas adultas en producción lechera cuya seroprevalencia de VMV fue 42966%. El lote de baja presión de infección (grupo L) lo integraron corderos machos que se mantuvieron aislados de otros ovinos en una nave bien ventilada. Durante los tres años que duró el estudio se sangraron los animales cada 6 meses y se analizaron anticuerpos mediante ELISA (enzyme9linked immunosorbent assay) y secuencias de ADN de virus integrado en monocitos con una PCR de las secuencias repetitivas largas terminales (LTR9 PCR). Al final del experimento la seroprevalencia no varió en el grupo L y fue 57% en el grupo H. La concordancia de los resultados de ambas técnicas medida con el coeficiente kappa, osciló con la edad entre 0,63 (buena) al año de edad y 0,94 (muy buena) a los cuatro años de edad. La seroincidencia acumulada fue máxima para el grupo H durante los primeros seis meses en el rebaño adulto y fue disminuyendo hasta ser nula a los cuatro años de edad. De estos resultados se deduce la importancia fundamental de la transmisión horizontal por contacto con animales infectados y su estrecha relación con el manejo y las condiciones de estabulación del rebaño. Además, el trabajo demuestra por primera vez la presencia continuada de viremia en adultos detectable mediante PCR.

Como consecuencia de los resultados de la experiencia anterior se planteó la hipótesis que dio lugar al segundo trabajo de la tesis: “Si el contagio horizontal es clave en la infección por el VMV cabe esperar que el virus sea poco prevalente en rebaños en cría extensiva en pastoreo y potencialmente muy prevalente en rebaños en estabulación intensiva”. Para confirmar esta hipótesis se planteó un estudio de prevalencia e incidencia de Maedi Visna de tres años de duración en 38 rebaños de tres sistemas de explotación ovino característicos en España: el de ovino latxo lechero en régimen semi-intensivo del País Vasco, el de de ovino Assaf lechero intensivo de Castilla9León, y el de producción de cordero Manchego cruzado en régimen extensivo en Castilla la Mancha. La encuesta serológica realizada el primer año reveló una seroprevalencia de 5% en los rebaños extensivos, 25% en los rebaños semi-intensivos y 77% en los rebaños intensivos y la seroprevalencia se correlacionó positivamente con el tiempo de estabulación. Sin embargo, se observaron variaciones en la seroprevalencia entre rebaños de un mismo sistema productivo que no se relacionaron con las características estructurales de las instalaciones estudiadas y en concreto con el área de nave abierta, considerada indicativa del grado de ventilación de la nave.

La baja o nula seroprevalencia observada en algunos rebaños extensivos, asociada a la escasa transmisión horizontal, es compatible con resultados anteriores de nuestro grupo que indican que la transmisión lactógena es incapaz por si sola de mantener el VMV en la población. El hallazgo sugiere además que muy probablemente sería sencillo y barato eliminar el virus de rebaños en producción extensiva.

Durante los dos años siguientes del trabajo anterior se investigó la incidencia de seroconversion a VMV en los rebaños intensivos y semi-intensivos y los resultados de dicho análisis dieron lugar al tercer trabajo de esta tesis. La tasa de seroconversión fue 0,09 ovejas/año en el sistema semi-intensivo latxo y 0,44 ovejas/año en el sistema intensivo Assaf. Se observó variabilidad significativa en la incidencia de seroconversion entre rebaños del mismo sistema productivo y según la edad. De este modo la incidencia fue máxima en las corderas de rebaños intensivos durante el primer año de vida y aumentó de forma gradual según la edad en rebaños semi9extensivos. En el análisis multivariable de regresión logística la seroconversión se asoció positivamente al producto de la prevalencia del rebaño y los días de estabulación y fue mayor para las hijas de madres seropositivas que para las de madres seronegativas, independientemente del modo de cría durante la lactancia, con madre seropositiva o seronegativa. Estos resultados corroboran la estrecha relación entre la seroconversión y la presión de infección horizontal en el rebaño y aportan más evidencia que sugiere de la existencia de un componente heredable de resistencia/susceptibilidad a la infección por el VMV. Por el contrario, en el análisis multivariable de la incidencia de seroconversión  tampoco demostró asociación entre ésta y las variables relacionadas con las características estructurales de las instalaciones, ni con el modo de cría de la reposición durante la lactancia. La ausencia de relación entre las instalaciones y la incidencia de infección podría asociarse al número relativamente escaso de rebaños estudiados y a la naturaleza compleja de la ventilación que depende de factores no determinados en este estudio y que sería importante investigar. Por otro lado, otros trabajos anteriores han demostrado que en rebaños con intensa transmisión horizontal, la transmisión lactógena no aumenta significativamente el riesgo de infección en la vida del animal.

Los resultados del trabajo descritos en el capítulo 1 sugirieron que el análisis de anticuerpos anti9VMV mediante ELISA es un buen método para estudiar la infección por VMV en ovejas adultas, aunque la PCR permitió detectar algunos animales infectados y seronegativos. La mayoría de los protocolos de PCR descritos en la literatura se basan en la detección de ADN de VMV integrado en los monocitos en vez de ARN de virus libre. Además muchos asumen que la sensibilidad de la técnica mejora si la prueba se realiza en ADN de monocitos previamente separados de los hematíes. Sin embargo, apenas existen trabajos en los que se haya comparado la validez diagnóstica de protocolos de PCR con métodos de aislamiento y purificación de ADN diferentes. En el cuarto trabajo de ésta tesis se compara la sensibilidad respecto al ELISA de protocolos de PCR distintos según las secuencias de VMV objetivo, el tipo de muestra sanguínea y el método de purificación de ADN empleado. Como material de partida se escogieron 25 animales ELISA-seronegativos y 25 ELISA-seropositivos de los que se tomaron muestras de suero, coágulo sanguíneo y células blancas. Se extrajo el ADN y ARN de las muestras mediante kit comerciales de columnas de sílice y el método clásico de extracción fenólica y se analizó la presencia de virus libre (ARN) y asociado a monocitos (DNA) con las técnicas de PCR basadas en las secuencias LTR y gag del virus. En una primera selección de 10 muestras de animales seropositivos se obtuvo una mayor proporción de resultados positivos con la PCR9gag que con la PCR9LTR y en ADN de coagulo sanguíneo extraído mediante kit comercial que en otras matrices. No se detectó ADN proviral en las muestras de suero pero se detectó RNA de virus libre en un animal seropositivo. Los resultados de los análisis realizados en las muestras de los 50 ovinos confirmaron los resultados preliminares indicando un porcentaje de gagC PCR-positivos de 68% en células blancas y 92% en coágulo sanguíneo (p<0.05). Esta técnica permitió detectar provirus en 25% de las muestras seronegativas y con ella se obtuvo la mejor correlación entre los resultados de ELISA y PCR. No existen estudios anteriores sobre el empleo de protocolos de PCR basados en ADN de coágulo sanguíneo y en esta tesis se plantean posibles razones para explicar la buena sensibilidad asociada a este protocolo. Se trata en cualquier caso de un hallazgo de clara utilidad práctica por que además de mejorar la sensibilidad de la prueba, evita la necesidad de purificar leucocitos para aislar el ADN molde y hace accesible al diagnóstico la muestra de sangre coagulada que es la de elección en las campañas de saneamiento de enfermedades ovino.

 

Documento completo:

 

http://buleria.unileon.es/xmlui/bitstream/handle/10612/1621/Epidemiologia_Leginagoikoa.pdf?sequence=1

La organización agraria y ganadera UPA-UCE denuncia la dudosa rentabilidad del sector ovino en Extremadura ha derivado en una "considerable" reducción de cabezas de ganado en los últimos 10 años.
En rueda de prensa, esta organización profesional agraria ha analizado la situación de este sector ganadero en la región, "de gran importancia para la economía", ya que Extremadura cuenta con una cabaña ganadera de 3,4 millones de cabezas, lo que supone el 20,9% del total nacional.
Sin embargo, la falta de rentabilidad está agravando la situación de las más de 15.000 explotaciones extremeñas, que se enfrentan este año a una bajada de precios del 6%.
Pese a ser un sector tan relevante, en los últimos 10 años el ovino ha experimentado una "considerable" reducción en el número de animales de la cabaña tanto a nivel nacional como autonómico, debido principalmente a la escasa rentabilidad de estas explotaciones.
Así, desde 2006 se han perdido 8 millones de cabezas de ganado ovino a nivel nacional (-26,5%), mientras que el descenso en Extremadura se ha situado en un 23% menos con la desaparición de un millón de ejemplares.
En cuanto a la producción de carne, España ha pasado de producir 224.000 toneladas en 2005 a 116.000 toneladas en 2015 (casi la mitad), lo cual supone una reducción para la región del 22% (de 5.148 toneladas en 2005 a 4.052 toneladas en 2015).
Para Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE, esto se debe fundamentalmente a la pérdida de rentabilidad de las explotaciones por los bajos precios que perciben los productores, que en 2016 van a reducirse en un 6% con respecto al año anterior.
"Esto se da por las importaciones masivas que realiza España, principalmente procedentes de Nueva Zelanda e Italia, que este año se han situado en el entorno de las 9.200 toneladas de carne", ha señalado Huertas.
Pese a la buena marcha de las exportaciones españolas (en 2015 nuestro país ha exportado 30.000 toneladas y 1.000.000 de animales vivos), la bajada del consumo interno y la estacionalidad del mismo (principalmente Pascua y Navidades) sigue mermando las producciones de ovino.
En los últimos 10 años el consumo interno ha descendido un 40%, siendo del 73% desde los últimos 13 años.
UPA-UCE ha apuntado que el descenso en el consumo se debe en parte a "ciertos tópicos instalados en la sociedad", como que se trata de un tipo de carne que requiere mucha preparación y se vende en piezas muy grandes, lo que aleja a públicos jóvenes de su consumo.
Asimismo, desde la organización han denunciado el incumplimiento en el etiquetado de origen, que ha posibilitado que las carnes procedentes de otros países no se distingan de las originarias de España, y las importaciones no responden a los parámetros de calidad y sabor que exige el consumidor español.
"Esto ha provocado un rechazo de la sociedad española a esta carne debido al fraude que se comete todavía en muchos supermercados y carnicerías", ha incidido Huertas.
Por ello, UPA-UCE ha exigido a la Administración autonómica que vigile y controle el cumplimiento del Reglamento europeo 1337/2013, que obliga a especificar en el etiquetado cárnico el lugar de cría, cebo y sacrificio, con el objetivo de garantizar la transparencia de los productos cárnicos.
Asimismo, Huertas ha animado a los consumidores a que "se reconcilien con la carne de cordero", ya que se trata de "un producto de gran calidad que debe ser un elemento imprescindible en una dieta sana y equilibrada".
Desde la organización profesional agraria también han manifestado su "preocupación" por la inestabilidad que generan las constantes reformas de la Política Agraria Común que se están llevando a cabo, pues "todavía no hemos terminado de asentar la actual PAC, y ya se están iniciando las conversaciones de cara a los cambios que se van a introducir en 2020".
En este sentido, Huertas ha asegurado que su organización luchará por el mantenimiento de las ayudas asociadas a la producción de este sector, "ya que es el único elemento para generar estabilidad en el mantenimiento de la cabaña ganadera ovina que, por sí sola y a merced de la actual situación de mercado, desaparecería en gran medida".

La ganadería sostenible basada en sistemas de pastoreo puede suponer una reducción de las emisiones entre un 30 y un 50 %, así como contribuir a un incremento en la captura de carbono de hasta 3 toneladas por hectárea y año, una contribución enorme a la problemática del cambio climático.
Muhammad Ibrahim, director general del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), entidad que tras más de 15 años de investigación ha logrado crear modelos de producción basados en sistemas silvopastoriles que permiten la diversificación de la finca, así como un equilibrio entre lo ambiental, lo social y lo económico, cuenta los resultados conseguidos en una experiencia llevada a cabo en diversos países de Iberoamérica.

"En el Catie vemos a la ganadería más allá de solo producir bienes como leche y carne", destaca Ibrahim.
Ofrece "muchos más servicios" como la conservación de la biodiversidad, la provisión de servicios ecosistémicos, la captura de carbono o la gestión del recurso hídrico, pero, además, tiene "valores agregados como la producción de madera y el manejo del estiércol para biofertilizantes o como fuente de energía".

En este modelo los árboles actúan con los pastos y los animales; los sistemas silvopastoriles permiten crear "autopistas verdes o corredores biológicos" para el tránsito de diversas especies, añade.

Según Ibrahim, "la propuesta desarrollado por el Catie incrementa la producción animal en épocas lluviosas y secas, eleva la captura de carbono y reduce las emisiones de gases de efecto invernadero".

El investigador del Programa de Ganadería y Manejo del Medio Ambiente (Gamma), Cristóbal Villanueva resalta a Efeagro que con dicha iniciativa se han capacitado a más de 27.000 personas en temas relacionados con el enfoque de producción ganadera sostenible basada en sistemas silvopastoriles y otras buenas prácticas.

El Catie, junto con sus socios locales, "ha buscado demostrar los beneficios que genera el tener árboles en pasturas y bosques en las fincas ganaderas", señala Villanueva, quien apunta que ahora en Centroamérica existe más conciencia sobre las bondades de trabajar con sistemas silvopastoriles."

Para aumentar la adopción de este tipo de sistemas se han desarrollado, por ejemplo, certificaciones sostenibles o el pago por servicios ambientales.

El Catie fue la primera institución en el mundo que comenzó con un proyecto piloto para pagar servicios ambientales a los productores ganaderos que establecieran sistemas silvopastoriles para la conservación de la biodiversidad y la captura de carbono.

"Muchos productores se beneficiaron con esto y, actualmente, hay varios países, entre ellos Colombia, Honduras, México y Brasil, adoptando la experiencia de pago por servicios ambientales desarrollada por la institución", resalta Ibrahim.

Algunos de los modelos planteados por el Catie en estos últimos años demuestran (en su finca para producción de leche y carne en la región central de Nicaragua) que con el manejo de la ganadería con sistemas silvopastoriles se genera 7,4 kilos por vaca y día en la estación lluviosa, frente a los 4,7 en el manejo tradicional.

Cifra que se sitúa en 4,4 kilos por vaca y día en la estación seca y que baja a 2,9 en una finca tradicional; además, el secuestro de carbono (t/ha) sube a 11 cuando se apuesta por la ganadería sostenible respecto a los 5,3 de la convencional.
Desde 2014, la lechería de la finca comercial del Catie cuenta con el sello "Rainforest Alliance" y es la primera finca lechera de Centroamérica certificada como sostenible; la aplicación de otras buenas prácticas hace que consuma un 40 % menos de agua al año, con un ahorro en el consumo de electricidad de un 50 % al año".

Esta lechería, relata Ibrahim, "se ha convertido en un ejemplo para que el sector ganadero conozca que sí existen alternativas para minimizar problemas relacionados con la actividad, como la deforestación, la emisión de gases de efecto invernadero o el trato inapropiado de los animales y aumentar la producción e ingresos".

Ecologistas en Acción ha elaborado un informe en el que se analiza cómo han evolucionado los recursos hídricos en España en los últimos 25 años a causa del cambio climático, y cómo es previsible que sigan evolucionando si sigue la tendencia actual

Los resultados del trabajo son realmente preocupantes. La combinación de la reducción de las precipitaciones y, muy especialmente, la subida de las temperaturas que se está produciendo han generado una reducción media del volumen de agua que va a parar a los cauces de más del 20% en tan sólo 25 años y eso compromete la continuidad de muchas de las superficies que tradicionalmente se destinaban al pasto del ganado, que serán incapaces de sostener la cabaña que dependía de ellas.

El descenso se ha producido en todas las cuencas, aunque ha sido especialmente importante en la cuenca del Segura, con una reducción del 38%, seguida del resto de las cuencas mediterráneas.

Todo apunta a que esta tendencia se acentuará en los próximos años. Sin embargo, según el informe, la demanda seguirá creciendo, pues los planes hidrológicos recientemente aprobados prevén un incremento neto del consumo para los próximos años del 10%, debido mayormente al aumento previsto en la superficie de regadío.

Todo ello conduce necesariamente, a juicio de Ecologistas en Acción, a un auténtico colapso hídrico, de gravísimas consecuencias medioambientales, sociales y económicas.

Dado que más del 80% del consumo de agua en España se lo llevan los cultivos de regadío, para poder recuperar un cierto reequilibrio hídrico, sería necesario no solo no crear nuevos regadíos, sino reducir la superficie existente de los más de 4 millones de hectáreas, a un máximo de 3-3,2 millones de hectáreas. Otra opción sería reducir el consumo de agua por hectárea regada, siguiendo con los procesos de modernización de las superficies que se viene aplicando en la última década, que reduce el volumen de metros cúbicos aplicados por hectárea durante la campaña casi a la mitad.

 

Esos reajustes del consumo de agua tendrán que ir acompañados además de una reducción sustancial de la emisión de gases de efecto invernadero.

La presión de la ganadería está planteando problemas en casi un tercio de la superficie agraria de Colombia, según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac) hecho público con motivo del Día Mundial del Suelo celebrado ayer. De las más de 114 millones de hectáreas con las que cuenta el país, actualmente cerca de 34,8 millones son víctimas del excesivo pisoteo del ganado, tanto bovino, como ovino o equino. De estos, 14 millones son pastos limpios con algo de árboles o maleza, el 7,5 millones mezclan pastos, algunos cultivos y ecosistemas naturales, y 13,3 millones realmente tienen herbazales densos y abiertos.

 

En el informe de Codazzi se afirma que la presión de la ganadería es el mayor problema de los suelos colombianos, subrayando que solo el 13,3 por ciento del país (15,1 millones de hectáreas), cuenta con suelos aptos para la cría de ganado; es decir que la demanda ganadera ya duplicó la oferta de terrenos que cuentan con características apropiadas para el desarrollo pecuario.

El número de explotaciones que producen leche de ovino en España ha caído ligeramente con respecto al año 2014, desde 4.245 a 4.025, en los momentos con mayores entregas del año, pese a que el tono de la demanda y de los precios se ha mantenido muy positivo en los últimos meses y los ganaderos cobraron la leche de julio pasado un 3,5% más cara que en el mismo mes de 2014.

La comunidad donde más granjas de ovino lechero han cerrado sus puertas durante este último año ha sido la de Castilla y León, que es la región con mayor censo de animales y de granjas y mayor volumen de producción (66% del total). En mayode 2014, momento de mayor actividad, había en esta región 2.660 explotaciones de ovino lechero en activo, mientras que en el mes más alto de 2015 solo fueron 2.518, lo que significa que 148ganaderos han dejado de producir leche en ese periodo.

Por el contrario, en el caso de Castilla-La Mancha, que es la segunda comunidad en importancia dentro del sector (26% del total), el censo de granjas en producción se ha incrementado ligeramente entre 2014 y 2015, pasando de 1.023 a 1.039 granjas en producción, lo que significa que 16 granjas se han incorporado al sector en el último año.

Entre las demás comunidades, hay dos grupos claramente diferenciados, las que incrementan la producción y el censo de ganaderos de leche en activo, que son sobre todo Extremadura (de 104 granjas a 116) y Andalucía (de 40 a 46); y las que lo reducen, que son las de Navarra (ha bajado de 159 a 138 granjas de producción lechera) y el País Vasco, que es donde la caída del censo de explotaciones ha sido más importante, bajando de 160 granjas con entregas en el momento de mayor producción de 2014 a sólo 109 granjas con entregas en 2015. En la Comunidad de Madrid, que es la siguiente en importancia, el censo de granjas de ordeño de ovejas se mantiene estable en 106 explotaciones en 2015, con respecto a 2014.

 

 

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