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La situación en el mercado de la leche de oveja en Castilla y León en el presente año está transcurriendo con una tranquilidad inusitada. No son lejanos los tiempos en los que los productores de ovino lechero entregaban su producción a las industrias lácteas sin saber, en muchas ocasiones, el precio al que se le liquidaría esa producción. De hecho, en el pasado año se seguía funcionando con esa dinámica de mercado. Sin embargo, la mediación de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León provocó que las grandes industrias lácteas que compran leche de oveja en esta comunidad autónoma comunicaran a principios de año a sus proveedores un calendario de precios para cada uno de los meses.

Con las subidas ya pactadas para el próximo otoño, especialmente en los casos de octubre y noviembre en los que la leche de oveja sube hasta los 7,21 euros por hectogrado (12 pesetas por grado de extracto quesero) en el caso de los ganaderos que han tenido los precios más bajos en primavera, la dinámica de negociaciones comienza a orientarse poco a poco ya hacia el año 2019, contactos que se redoblarán cuando finalice el presente mes vacacional de agosto.

Los representantes de los productores asumen que las grandes industrias lácteas están satisfechas con este sistema, ya que les permite una mayor organización de su suministro y transformación. De hecho, han comenzado a trasladar esta misma dinámica, aunque no sea con precios cerrados para todo el año pero sí para este segundo semestre del año, con explotaciones ubicadas en Castilla-La Mancha. Por lo tanto, a partir de septiembre se empezará a hablar mucho en el sector sobre la posibilidad de repetir en 2019 los calendarios de precios anuales que han recibido la gran mayoría de los productores de Castilla y León en el presente año.

 

 

Una vez finalizado el mercado de la leche de cabra en el segundo trimestre del año, con unos precios que se han situado aproximadamente en los 6,31 euros por hectogrado (10,50 pesetas por grado de extracto quesero), aunque con variaciones dependiendo de los compradores, el sector caprino andaluz se encuentra inmerso en reuniones y negociaciones con las industrias lácteas para fijar la perspectiva que tendrá el mercado en los meses de julio, agosto y septiembre, es decir, en el tercer trimestre del año.

El descenso de la producción que ya se viene apuntando según los datos oficiales desde el mes de abril, en comparación con un ejercicio 2017 que fue de auténtico récord, juega a favor de la intención de los ganaderos, por lo que ven factible poder subir el precio medio de la leche de cabra en Andalucía hasta niveles de 6,61 euros por hectogrado (11 pesetas por grado). La duda está en saber si esas subidas llegarán ya con la leche entregada en julio o habrá que esperar hasta los meses de agosto y septiembre.

Por último, los productores siguen muy atentos a la posibilidad de que se reactive la exportación de la leche de cabra, lo que supondría una reducción de la leche disponible en España y un acicate para los precios.

 

El sector ganadero español ha mostrado su desacuerdo por el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en el que considera que la obligación de incluir información sobre la procedencia geográfica de la leche puede constituir una restricción a la competencia efectiva.
Fuentes de las organizaciones y cooperativas agroalimentarias han expresado su rechazo a dicho informe, aunque no creen que sea tenido en cuenta por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama).
El responsable de Ganadería en Cooperativas Agro-alimentarias, Fernando de Antonio, ha asegurado que el dictamen "no es preceptivo" y ha explicado que la futura normativa está en el Consejo de Estado, donde no cree que paren su tramitación.
En Cooperativas no ha sorprendido la resolución porque la CNMC "es muy purista" en estos asuntos y sus expertos "sólo lo ven desde una óptica, pero no desde el punto de vista de todo el sector".Foto 09-03-16
A su juicio, el hecho de que otros países como Portugal o Francia ya tengan legislación a favor del etiquetado en origen le hace pensar que, "aunque la CNMC tuviese razón, no se puede ir en contra de lo que hacen los países" vecinos.
Desde Asaja, su responsable del sector lácteo, Ramón Artime, no entiende "cómo la CNMC es tan papista" en estos asuntos de Competencia, y considera que el informe "está equivocado".
Artime ha mostrado su sorpresa por la resolución de Competencia y espera que el Ministerio "no se eche para atrás" en la tramitación del futuro real decreto.
La organización, ha señalado, apoyará al Gobierno "hasta el final" porque considera que "es un proceso muy justo" para el consumidor y el sector ganadero.
El responsable del sector lácteo de COAG, Gaspar Anabitarte, por su parte, ve "muy lamentable" la "actitud" de la CNMC porque, al igual que Asaja, considera que esta Comisión "es más papista que la Unión Europea (UE)" en asuntos de competencia.
En su opinión, está "mal" que no se le pueda ofrecer la información del origen de la leche al consumidor, como ya hacen "otros países europeos", por lo que parece que Competencia "quiere confundirlos".
Para Anabitarte, las decisiones de la Comisión son "absolutamente sesgadas" y "en beneficio de determinadas partes", tespera que el Ministerio "meta el informe en un cajón" y siga con el trámite de la norma.
El secretario de Ganadería de UPA, Román Santalla, ha apuntado que la CNMC basa sus dictámenes en "sus propios argumentos, pero no se ponen al día en la reglamentación comunitaria", tras plantear que si España no saca adelante esta normativa "quedaría claramente en déficit de competitividad" respecto "al resto de la UE".
Para Santalla, "todo el mundo", desde la producción, pasando por la mayor parte de la distribución y los consumidores están a favor de conocer el origen de la leche.
Prevé asimismo que el Mapama no tendrá en cuenta la resolución de Competencia.leche fermentada cabra 17
En el informe, la CNMC admite que el etiquetado del origen es una información que "puede ser relevante" para el consumidor, pero en su opinión supondría una restricción, ya no sólo a la competencia efectiva sino también a la libre circulación de mercancías.
La resolución indica que este tipo de medidas puede tener un efecto proteccionista con la industria nacional, contribuyendo a "compartimentar" el mercado por zonas geográficas, por lo que debe "extremarse" la precaución a la hora de introducir esta clase de obligaciones. 

 

 

El sector caprino de leche ha ido ganando en estabilidad en las operaciones de compra-venta de leche en los últimos años, con acuerdos entre compradores y vendedores cada vez más amplios en el tiempo. Así lo muestran los datos difundidos por la Subdirección General de Productos Ganaderos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama). Así, el 79,04% de

los contratos firmados en España en el sector caprino, tanto con industrias queseras como con cooperativas, superan la duración de seis meses. En concreto, el 59,63% del total tienen una duración entre seis y doce meses, mientras que el 19,41% supera el año. En la parte más negativa, aún queda un 6,95% que se encuentra entre los tres y los seis meses, e incluso un 14,01% que aún se encuentra por debajo del trimestre.

En el análisis por comunidades autónomas, entre las regiones con una mayor producción, destaca el caso de Canarias, con un 98,13% del total de contratos por encima de los seis meses. También tienen porcentajes destacados los casos de Extremadura (91,81%) y Murcia (94,01%). En el lado contrario se encuentra Castilla-La Mancha, con únicamente un 36,54% de los contratos con una duración superior al medio año. De hecho, hasta un 37,54% de los contratos tienen una vigencia de menos de tres meses.

Respecto al tipo de contratos, se alcanza una mayor estabildad en los acuerdos con las cooperativas, ya que en este caso el porcentaje por encima del medio año es del 94,79%, mientras que en el caso de contratos directos con industrias transformadoras, ese porcentaje se queda en el 69,32%.

Miércoles, 25 Abril 2018 11:32

Propuestas para mejorar la situación. ANCHE

 

 

Volvemos a retomar la posibilidad de apoyo a los ganaderos que trabajan en mejora genética.:

o Dosis prueba. Los ganaderos están pagando 2,5 € por dosis. En el convenio actual ayudan con 700 €. Se podría intentar una aportación a OVIGEN por dosis de prueba.

o Control lechero

o Calificación lineal 

- Estudio general de la importancia y/o necesidad de las razas autóctonas de Castilla y León: Se podría implantar una ayuda específica asociada a la PAC a ganaderos de autóctona que participen activamente en los programas de mejora de estas razas.

- La caída de los precios de la leche, del lechazo y de los productos derivados de nuestros sector, unido al aumento del tamaño de las explotaciones para hacerlas viables y los elevados costes salariales para la contratación de personal conlleva que nuestros trabajos sean de jornadas interminables durante prácticamente los 365 días del año, sin posibilidad de relevo haciendo muy difícil la convivencia y la unidad familiar, provocando que en estos momentos sea prácticamente nulo el relevo generacional en nuestras explotaciones, lo que deriva en el descenso vertiginoso del número de explotaciones de ovino y la consiguiente pérdida de población en nuestros pueblos.

Cuando desaparece el último rebaño del pueblo, se acabó un importante eslabón e irrecuperable de la vida en el mismo. Somos conscientes de que los ganaderos, somos los principales asentadores de vida en el medio rural.

Ante esta precaria situación laboral, es urgente y necesario que entre todos los colectivos sociales se articulen medidas que cambien esta tónica que concilien la vida laboral de los ganaderos y además sirvan como motor dinamizador de creación de empleo en nuestros pueblos.

Los ganaderos socios de ANCHE están demostrando el importante grado de profesionalización colaborando constantemente en investigación y trabajando en los esquemas de leche y carne y obteniendo grandes resultados, por lo que se hace necesario que la administración se implique en más medida en estos esquemas y en la carga laboral que ello supone.

Hemos observado lamentablemente y con decepción, como baja el número de animales en estos controles, debido a lo mencionado anteriormente y esto puede provocar un importante descenso en la mejora de nuestras explotaciones, por lo que reclamamos recuperar las Ayudas a las Razas Autóctonas de Castilla y León asociada a la PAC y que la concesión de las mismas, lleven aparejadas el desarrollo de este importante trabajo y estudios que lógicamente redundará en la mejora de todas las explotaciones ganaderas.

- Apoyo a los productos de razas autóctonas. Creemos que debe ser la base de la producción agrícola de la Junta y su punta de lanza ante el mercado, como lo es el Queso Manchego o el Ternasco de Aragón.

- Difusión de la importancia de las razas autóctonas a la sociedad en general

Entendemos que el Ministerio y la Consejería se deben implicar más en el control total del lechazo, para que la trazabilidad del mismo sea ya una realidad y no un querer y no poder.

Es urgente y necesario desarrollar ya, las aplicaciones informáticas que actualicen al instante la información de los ganaderos que venden estos productos de la I.G.P. y el ultimo tenedor de los mismos para que el consumidor final conozca donde puede localizar, comprar y consumir los productos de la I.G.P. del lechazo de Castilla y León.

- Estudiar como puede afectar el Queso Castellano -a aprobar próximamente como IGP- a las razas autóctonas.

 

 

La mayor parte de la leche de oveja que se vende en Castilla y León, comunidad autónoma que encabeza la clasificación nacional en la producción de ovino lechero, se está realizando en el presente año 2018 con contratos ya cerrados y precios definidos en la mayoría de los casos hasta el final del ejercicio. Sin embargo, todavía hay una parte de la producción que no tiene sus precios cerrados y, en este caso, las tensiones vividas en el mercado debido a la subida de la producción en todo el sector nacional, particularmente en Castilla-La Mancha, está provocando que haya algunos descensos en las cotizaciones.

En la actualidad, los ganaderos de ovino lechero de Castilla y León pueden dividirse entre los que cobran la leche en abril a un precio de 0,0616 euros (10,25 pesetas) por grado de extracto quesero (suma de los porcentajes de grasa y proteína) y los 0,0631 euros (10,50 pesetas) por grado. Los que tienen un precio más bajo en la actualidad tienen firmado un incremento de precios en verano y, fundamentalmente, en los meses de otoño.

En esos casos sin contrato, los aumentos de producción avalados por los datos oficiales del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) y la circulación de las primeras cisternas de leche de oveja buscando comprador entre las industrias queseras de Castilla y León han provocado que se descienda de esa barrera psicológica de las 10,50 pesetas en buena parte de los casos, con niveles de precios que están entre los 0,0619 euros (10,30 pesetas) y 0,0625 euros (10,40 pesetas) por grado de extracto quesero.

 

 

Las explotaciones de ganado ovino sometidas al Control Lechero Oficial en Castilla y León han disminuido sensiblemente en el último lustro, según los datos que publica en el informe de 2017 la Unión de Asociaciones Ganaderas de Castilla y León (Uagcyl), entidad que tiene encomendada la gestión del Centro Autonómico de Control Lechero de Castilla y León.

Así, en el periodo que transcurre de 2012 a 2017, se ha pasado de 190 a 171 explotaciones, principalmente por el descenso que se ha producido en la raza Churra, que ha pasado de 71 a 50 ganaderías, y en Castellana, en la que ya únicamente hay en control lechero 3 explotaciones de las 10 que había cinco años antes. Por su parte, han aumentado las ganaderías de razas especializadas en la producción láctea, ya que Assaf ha incrementado su presencia de 103 a 110 explotaciones y Lacaune ha subido de 6 a 8.

Sin embargo, el fuerte incremento de animales en Control Lechero Oficial producido en la raza Assaf ha permitido que la evolución de animales en control se haya mantenido prácticamente idéntica, ya que esta raza ha evolucionado de 81.354 a 93.576 animales. Así, en el cómputo global se ha pasado de 138.712 ejemplares en el ejercicio 2012 a 138.896 en el pasado año.

 

 

Castilla y León, la principal comunidad autónoma en la producción de leche de oveja en España, presenta uno de los peores datos por regiones en la existencia de contratos para la compraventa, por lo que se refiere a porcentaje del volumen contratado respecto a la producción total. Además, en la comparación entre Castilla y León y Castilla-La Mancha, la segunda región en el ranking nacional, la diferencia es muy evidente.

En el caso de Castilla y León, las estadísticas de la base de datos Infolac de enero de 2018 que ha publicado recientemente en un informe el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), indican que estaban bajo la modalidad del contrato un total de 171,25 millones de litros de leche de oveja, lo que indica un 58,1% de la producción total que le atribuye el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). Por su parte, en Castilla-La Mancha ese porcentaje se eleva hasta el 81,5%. Así, la media nacional es del 67,1%.

Otra diferencia evidente entre ambas regiones es la leche que está sometida a contrato mediante la modalidad de los acuerdos cooperativos. La mayor red de estas agrupaciones en Castilla y León hace que el 66% de la leche de oveja con contrato se canalice a través de las cooperativas, mientras que en Castilla-La Mancha el porcentaje se desploma hasta el 11%.

 

 

Interesantes conclusiones las que pueden extraerse del análisis por comunidades autónomas del grado de implantación de los contratos lácteos en pequeños rumiantes, según los datos de la plataforma Infolac que han sido reunidos por la Subdirección General de Productos Ganaderos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) y organizados en el documento titulado ‘Declaraciones de contratos en el sector lácteo: ovino y caprino’.

En el caso concreto de la leche de cabra, destaca el alto índice de contratos que se realiza en este sector, en comparación con los volúmenes totales de leche. Así, Infolac destaca que un total de 449,79 millones de litros de leche de cabra se vendían bajo la modalidad de contrato a principios del presente año, reuniendo los datos de contratos con industrias lácteas y acuerdos cooperativos. Teniendo en cuenta que la producción total anual en España de leche de cabra es de 478,84 millones de litros, según los datos oficiales del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), un 93,9% de la leche de cabra se vende con esta fórmula del contrato, que por otra parte es obligatorio según la legislación.

La situación es muy diferente cuando se realiza la comparación por comunidades autónomas. Entre las seis grandes regiones productoras, prácticamente toda la leche cumple la normativa en los casos de Murcia, Extremadura y Canarias. Por su parte, Andalucía, que ocupa el primer puesto de la clasificación nacional, se sitúa por encima de la media española con un 95,2% de aplicación del contrato. Peores son los datos en Castilla y León, que se sitúa con el 79,9%, y sobre todo en el caso de Castilla-La Mancha, que aglutina más de 85 millones de litros y es la segunda comunidad autónoma en producción de leche de cabra. En este caso, apenas se llega al 71,2%.

 

 

El sector del ovino lechero de Castilla y León, principal comunidad autónoma en producción con casi el 60% del volumen nacional, está viviendo una primavera relativamente tranquila. No faltan tensiones en el mercado, debido al aumento de producción que se viene registrando en los últimos meses, que se ha concretado en un incremento del 4,8% en enero de 2018, según los últimos datos oficiales del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). También hay que tener en cuenta la evolución a la baja de los precios de la leche de vaca y de cabra, con el efecto ‘contagio’ que supone en el ovino.

Sin embargo, los compromisos que se firmaron a principios del presente año entre compradores y suministradores para un buen número de operaciones están impidiendo que esas tensiones afecten a los precios que reciben la mayor parte de los ganaderos.

Por lo tanto, la cotización media que percibirán los productores de Castilla y León por la leche de oveja entregada en abril se sitúa entre los 0,0616 euros y los 0,0631 euros (de 10,25 a 10,50 pesetas) por grado de extracto quesero, es decir, la suma de los porcentajes de grasa y proteína. Los precios más bajos corresponden a los ganaderos que tienen comprometido un incremento que llega hasta los 0,0721 euros (12 pesetas) por grado de extracto en los meses de otoño, mientras que los que ahora reciben unos precios más altos tendrán menor compensación cuando la producción estacional baje al final del año.

Fuera de esta norma general se encuentran los ganaderos que no han firmado contratos anuales o aquellas cantidades de leche que exceden de los volúmenes de recogida pactados. En este caso, habrá que esperar a las próximas semanas para conocer los precios medios que marcarán las industrias para el segundo trimestre.

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