foro18 oviesp 1000x170 1

Mostrando publicaciones por etiqueta: Agalaxia

 

 

La Junta de Castilla y León aprobó hace un año el programa sanitario para luchar contra la agalaxia contagiosa, y aunque todavía se encuentra en fase de divulgación ya se ha adherido el 10% del ganado ovino y caprino que hay en la comunidad con aptitud láctea. Así, ya se han incorporado a este programa voluntario un total de 149 explotaciones y 129.623 animales, según los últimos datos actualizados este mismo mes facilitados por la Consejería de Agricultura y Ganadería que recoge Diario de Valladolid.

El programa está más centrado en el ganado de aptitud láctea “por la gran caída de producción láctea y abortos que ocasiona”, asegura el director general de Producción Agropecuaria e Infraestructuras Agrarias, Óscar Sayagués. Además es que sólo se han registrado seis solicitudes de ganaderías de carne, lo que explica por qué en la provincia de Soria no hay implantación hasta el momento, dado que la mayoría del ganado ovino y caprino de la provincia se cría para carne.

“Es una enfermedad de declaración obligatoria porque tiene un elevado grado de morbilidad, de modo que si la agalaxia contagiosa entra en un establo la posibilidad es que se vean afectados un alto porcentaje de animales”, explica Sayagués. Sin olvidar el elevado coste que supone en lo que respecta a los tratamientos curativos.

Incluido en la Plataforma de Competitividad Productiva del sector ovino y caprino, en la que se integra como medida la mejora sanitaria de la cabaña, busca controlar esta enfermedad que provoca importantes pérdidas económicas en las explotaciones para convertirlas en más competitivas y facilitar la exportación de las producciones.

La Junta ofrece una herramienta diagnóstica a aquellas explotaciones que quieran adherirse al programa de calificación sanitaria oficial se basa en la realización de un protocolo diagnóstico consistente en diferentes pruebas seriadas para el conocimiento del estado sanitario en las explotaciones y del estado individual de todos los animales de la cabaña incluida, de forma que sea posible la eliminación de los animales infectados. “Se toman muestras de hisopos auriculares en el caso de las cabras y nasales para las ovejas porque es donde el microplasma se acantona. Y se envían al Laboratorio Regional de Sanidad Animal, que lo analiza y lo califica”, explica Sayagués.

 

 

El balance negativo de la utilización de los antibióticos y la vacunación en la lucha contra la agalaxia contagiosa es una de las razones por las que el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) se ha decidido por poner en marcha su plan de control, como explica el último número de la revista Consorcio Manchego.

“En los últimos años se ha constatado la pérdida de la eficacia de algunos antibióticos (macrólidos y quinolonas principalmente), lo que indica la necesidad de trabajar por un uso responsable y coherente de las antibioterapias llevadas a cabo en la lucha frente a la agalaxia contagiosa”, afirma.

“En cuanto a la vacunación se ha demostrado que no evitan la infección, aunque si es cierto que en algunos casos, reduce la propagación de micoplasmas y minimiza el efecto de los posibles brotes clínicos”, concluye.

 

 

La cooperativa Agropal ha publicado en su página web los puntos fundamentales que deben tomarse en una explotación de ovino para prevenir y controlar la mamitis y, por lo tanto, buscar una disminución significativa en el recuento de células somáticas. También se pone de manifiesto un aumento en los ingresos de la granja.

Los puntos fundamentales son los siguientes:

1. Sellado de pezones. Para evitar la entrada de bacterias tras el ordeño, disminuyendo así la infección mamaria.

2. Estudio de los patógenos mamarios. Recogida de una muestra de tanque y de nueve muestras de ovejas, a ser posible con lesiones mamarias.

3. Vacunación de agalaxia gontagiosa cada seis o cuatro meses, en función de la prevalencia de la enfermedad en la zona.

4. Desvieje de ovejas con mamitis crónicas y lesiones mamarias. Eliminar animales con bultos o lesiones en ubres y con recuentos de células somáticas altos individuales o positivas al test de California.

5. Adecuados tratamientos de secado. Específicos a los patógenos predominantes en nuestra granja. Las terapias de secado disminuyen considerablemente los recuentos de células somáticas, siendo un 50% menor en las explotaciones que los usan de manera continua respecto a las explotaciones que nunca lo hacen. No hay riesgo de inhibidores si se respetan escrupulosamente los tiempos de espera.

6. Adecuada rutina de ordeño: orden de ordeño (ordeñar primero los animales con menor número de células somáticas y al final los de mayores, primíparas, alta producción y baja producción); adecuado número de ordeñadores; evitar sobreordeño; cerrar el vacío antes de retirar las pezoneras.

7. Higiene durante ordeño, en la instalación de ordeño, en la lechería y en la explotación.

8. Revisión y mantenimiento de la máquina de ordeño.

 

 

Las especies de pequeños rumiantes se ven afectadas por varias especies de micoplasma: ‘Mycoplasma agalactiae’ (Ma), ‘Mycoplasma mycoides subsp. capri’ (Mmc), ‘Mycoplasma capricolum subsp. capricolum’ (Mcc) y ‘Mycoplasma putrefaciens’ (Mp), según detalla el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama).

A pesar de la ausencia de datos a nivel general, varios estudios realizados especialmente en los últimos 20 años han evidenciado la presencia y difusión de la agalaxia contagiosa (AC) en la cabaña ovina y caprina española.

En España, la enfermedad se ha presentado con relativa frecuencia desde la década de los 50, siendo identificadas, a pesar de las limitaciones, hasta tres especies distintas (Ma, Mmc y Mcc) como responsables de los casos estudiados durante esos años (Talavera, 1980; Talavera y Goncer, 1983). Así, en 1987, la enfermedad fue considerada endémica en todo el país salvo en los dos archipiélagos, considerándose en ese momento, que Ma era el agente responsable de aproximadamente el 90% de los casos registrados (Garrido et al., 1987).

Con posterioridad, algunos estudios desarrollados en comunidades autónomas como la Región de Murcia, Canarias, Castilla y León o Extremadura han aportado datos acerca de las especies de micoplasmas más frecuentemente identificadas en los rebaños afectados.

En Castilla y León, comunidad autónoma donde se han desarrollado actuaciones oficiales orientadas a conocer el estado de los rebaños respecto a la AC. El primer paso dado consistió en conocer el estatus que la cabaña ganadera castellano y leonesa presentaba en relación a la agalaxia contagiosa, para ello, se incluyó de forma expresa a esta enfermedad en los planes sanitarios de las agrupaciones de defensa sanitaria (ADS) desde el año 2007. Así, se estableció entre 2007 y 2011 el mapa de la situación de la enfermedad en Castilla y León, que reveló prevalencias de explotaciones superiores al 55% en serología (técnica analítica ELISA) y al 11% en los muestreos realizados en tanque de leche (técnica analítica PCR), sobre una muestra que abarcó unas 4.000 explotaciones y 51.000 animales. A partir de 2015 se estableció un programa de control voluntario, en el cual la prevalencia de explotaciones positivas fue del 2,65% entre las 264 explotaciones incluidas en el programa.

En Andalucía, los trabajos realizados entre 1990 y el año 2000 han demostrado la extensión de la infección y la presencia de todas las especies de micoplasmas implicadas en el síndrome. Un estudio realizado en muestras recogidas a partir de 222 rebaños mayoritariamente andaluces e incluyendo algunos rebaños extremeños e incluso portugueses con problemas clínicos, demostró la presencia mayoritaria de Ma como agente causal de los mismos (Villalba et al., 1991; Villalba, 2005).

En la Región de Murcia, los trabajos realizados han constatado la presencia de Ma y Mmc en muestras de leche de cabra y han puesto en evidencia el estado de cronicidad que adopta la AC en estas zonas endémicas, constatando altos porcentajes de rebaños infectados de hasta un 38,5% (Contreras et al., 2008; Amores et al., 2012). En referencia a las especies identificadas en estos trabajos, Amores et al., (2012) identificaron Ma en el 95,45 % del total de las muestras positivas a micoplasmas asociados a la AC (seguido de Mmc, también identificado).

En Extremadura, Gil et al., (1999) estudiaros 43 rebaños caprinos afectados con brotes clínicos de AC determinando en un 79% de los casos que Ma era el agente causal exclusivo de los mismos.

En Canarias a principios de la década de los 90 comenzaron a describirse los primeros brotes en el archipiélago, principalmente en la isla de Gran Canaria. En el primero de ellos, en un rebaño de 700 cabras de producción láctea de raza Majorera, Mmc fue aislado como agente causal (Villalba et al., 1992). Con posterioridad, comenzaron a realizarse las primeras descripciones de la enfermedad asociadas tanto a Ma (Real et al., 1994) como a Mp (Rodríguez et al. 1994) o Mcc (Déniz, 1996). Estudios posteriores realizados en varias islas evidenciaron frecuencias de rebaños infectados de entre el 38 y el 58 % en islas como Gran Canaria y Lanzarote respectivamente, siendo en todos los casos Mmc la especie identificada más frecuentemente (De la Fe et al., 2005; Gutiérrez et al., 2016).

En otras comunidades de interés por su cabaña ganadera de pequeños rumiantes, los datos son escasos o se remontan a varias décadas. Así, Ma fue la especie responsable de la mayoría de los brotes descritos en el País Vasco y Navarra (Pérez et al., 1996).

La Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla La Mancha ha organizado una serie de jornadas informativas, para dar a conocer el programa voluntario de control y vigilancia de la agalaxia contagiosa de pequeños rumiante, cuya finalidad es garantizar la salud animal de ganado ovino y caprino.
El objetivo principal del programa es propiciar el bienestar y la salud animal de las cabañas de caprino y ovino frente a esta enfermedad, que produce entre otros síntomas, mastitis, artritis o conjuntivitis en los animales afectados, ha informado en una nota de prensa la Consejería.
Entre las acciones que desarrolla, figuran establecer un programa sanitario, otorgar unas calificaciones sanitarias e implantar una serie de medidas de manejo e higiene complementarias a los ganaderos de estas explotaciones para evitar esta enfermedad y atajarla en caso de contagio.
Pero en ningún momento se contemplan los sacrificios obligatorios de los animales infectados, ha aclarado la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural.
Asimismo, ha precisado que el programa está orientado principalmente a las explotaciones productoras de leche, aunque también se pueden acoger explotaciones de ovino y caprino que cuenten con la calificación sanitaria M3 y M4, que se otorga a las explotaciones indemnes de brucelosis.
Y tampoco pueden tener restricciones en materia de encefalopatías espongiformes transmisibles por la denominada tembladera ovina (o scrapie clásico), más de 6.000 en Castilla-La Mancha.
Para difundir el programa de control y vigilancia de la agalaxia contagiosa se han organizado dos jornadas que se celebrarán el 9 de marzo en Consuegra (Toledo) y el 16 de marzo en La Roda (Albacete), con la colaboración de la Universidad de Murcia.
A ellas pueden asistir los titulares de explotaciones de ovino o caprino de la región que quieran acogerse a este plan firmando un compromiso de tres años, al menos, durante el que se aplicarán las diferentes medidas a adoptar a su ganadería incluidas en el programa voluntario.
En esta línea, se realizará anualmente una encuesta epidemiológica, y los titulares de las explotaciones deberán de contar con el asesoramiento de un veterinario de explotación, de agrupaciones de defensa sanitaria (ADS) o de una asociación ganadera.
Además, con arreglo a la aptitud productiva y de que se vacune o no se vacune a la cabaña, habrá diferentes medidas de control en los rebaños, como hisopos, muestras de tanque o serologías.
En las jornadas, se abordarán cuestiones como la situación actual de la agalaxia contagiosa, los aspectos de interés de la epidemiología de la enfermedad y el programa voluntario de control y vigilancia en ovinos y caprinos, de la mano del grupo de investigación de sanidad de rumiantes de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia. 

La Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural ha organizado una serie de jornadas informativas, para dar a conocer el programa voluntario de control y vigilancia de la agalaxia contagiosa de pequeños rumiante, cuya finalidad es garantizar la salud animal de ganado ovino y caprino.

El objetivo principal del programa es propiciar el bienestar y la salud animal de las cabañas de caprino y ovino frente a esta enfermedad, que produce entre otros síntomas, mastitis, artritis o conjuntivitis en los animales afectados, ha informado hoy en una nota de prensa la Consejería.

Entre las acciones que desarrolla, figuran establecer un programa sanitario, otorgar unas calificaciones sanitarias e implantar una serie de medidas de manejo e higiene complementarias a los ganaderos de estas explotaciones para evitar esta enfermedad y atajarla en caso de contagio.

Pero en ningún momento se contemplan los sacrificios obligatorios de los animales infectados, ha aclarado la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural.

Asimismo, ha precisado que el programa está orientado principalmente a las explotaciones productoras de leche, aunque también se pueden acoger explotaciones de ovino y caprino que cuenten con la calificación sanitaria M3 y M4, que se otorga a las explotaciones indemnes de brucelosis.

Y tampoco pueden tener restricciones en materia de encefalopatías espongiformes transmisibles por la denominada tembladera ovina (o scrapie clásico), más de 6.000 en Castilla-La Mancha.

Para difundir el programa de control y vigilancia de la agalaxia contagiosa se han organizado dos jornadas que se celebrarán el 9 de marzo en Consuegra (Toledo) y el 16 de marzo en La Roda (Albacete), con la colaboración de la Universidad de Murcia.

A ellas pueden asistir los titulares de explotaciones de ovino o caprino de la región que quieran acogerse a este plan firmando un compromiso de tres años, al menos, durante el que se aplicarán las diferentes medidas a adoptar a su ganadería incluidas en el programa voluntario.

En esta línea, se realizará anualmente una encuesta epidemiológica, y los titulares de las explotaciones deberán de contar con el asesoramiento de un veterinario de explotación, de agrupaciones de defensa sanitaria (ADS) o de una asociación ganadera.

Además, con arreglo a la aptitud productiva y de que se vacune o no se vacune a la cabaña, habrá diferentes medidas de control en los rebaños, como hisopos, muestras de tanque o serologías.

En las jornadas, se abordarán cuestiones como la situación actual de la agalaxia contagiosa, los aspectos de interés de la epidemiología de la enfermedad y el programa voluntario de control y vigilancia en ovinos y caprinos, de la mano del grupo de investigación de sanidad de rumiantes de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia.

 

 

‘Mycoplasma capricolum subsp. capricolum (Mcc)’ es uno de los agentes causantes de la agalaxia contagiosa, y la terapia antimicrobiana es la medida más comúnmente aplicada para tratar los brotes de esta enfermedad. Los macrólidos y las lincosamidas se unen específicamente a los nucleótidos en los dominios II y V del ARNr 23S.

Así, investigadores del Grupo de Sanidad de Rumiantes de la Universidad de Murcia y de la Universidad Cardenal Herrera realizaron un trabajo con el objetivo de estudiar la relación entre mutaciones en estos genes y la adquisición de resistencia a macrólidos y lincosamida en Mcc. Para este propósito, se estudiaron mutantes resistentes in vitro seleccionados y aislados de campo.

Este estudio demuestra la aparición de mutaciones puntuales de ADN en los genes que codifican 23S rRNA. Por lo tanto, demuestra la importancia de las alteraciones en el dominio 23S rRNA V y la proteína ribosomal L22 como mecanismos moleculares responsables de la adquisición de resistencia a macrólidos y lincosamida tanto en los aislados de campo como en los mutantes in vitro seleccionados. Además, estas mutaciones nos permiten proporcionar un punto de corte interpretativo de resistencia antimicrobiana para Mcc a MIC 0,8 μg / ml.

Este artículo se ha publicado en la revista científica Veterinary Microbiology y está firmado por los siguientes autores: Miranda Prats van der Ham, Juan Tatay Dualde, Ángel Gómez Martín, Juan Carlos Corrales, Antonio Contreras, Antonio Sánchez y Christian de la Fe.

 

 

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) ha publicado recientemente una serie de recomendaciones para la importación de ovinos y caprinos, con el objetivo de prevenir la agalaxia contagiosa.

Así, se señala que las autoridades veterinarias de los países importadores deberán exigir la presentación de un certificado veterinario internacional que acredite que los animales cumplieron tres condiciones:

- No manifestaron ningún signo clínico de agalaxia contagiosa el día del embarque.

- Permanecieron desde su nacimiento, o durante los seis meses anteriores al embarque, en una explotación en la que no se declaró oficialmente ningún caso de agalaxia contagiosa durante ese período.

- Permanecieron en una estación de cuarentena durante los 21 días anteriores al embarque.

 

 

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) ha decidido poner en marcha recientemente un programa de control de la agalaxia contagiosa, una de las reivindicaciones históricas del sector y de la comunidad científica, tras el amplio trabajo desarrollado durante años en el Grupo de Sanidad de Rumiantes de la Universidad de Murcia.

En referencia a esta enfermedad y la transferencia de resultados al sector, se desarrolla en la universidad murciana, en colaboración con diversas organizaciones ganaderas y otras entidades públicas y privadas, protocolos experimentales de control de la infección que se aplican en rebaños en producción y centros de recogida de semen, al objeto de valorar la eficacia de estas nuevas estrategias.

Uno de los primeros pasos que va a permitir la nueva normativa, que es una demanda que se había expresado en diferentes foros, es la calificación de las explotaciones en función de la presencia del ‘micoplasma’ causante de la agalaxia contagiosa. De esta forma, las granjas que tengan la certificación de oficialmente indemnes podrán convertirse en importantes a la hora de vender genética a otras explotaciones con totales garantías sanitarias.

 

 

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) ha publicado su ‘Programa nacional voluntaria de vigilancia, control y erradicación de la agalaxia contagiosa ovina y caprina 2018-2020’. Con este plan, se pretende dar uniformidad a todos los trabajos que se han realizado hasta el momento en las diferentes comunidades autónomas, con el objetivo de ir avanzando en el control de la enfermedad y estableciendo un sistema de certificación de explotaciones de pequeños rumiantes.

Esta enfermedad presenta una compleja etiología especialmente en el ganado caprino, ya que hasta cuatro especies de micoplasmas pueden estar implicadas en la infección. Dicha especie animal se ve afectado por Mycoplasma agalactiae (Ma), Mycoplasma mycoides subsp. capri (Mmc), Mycoplasma capricolum subsp. capricolum (Mcc) y Mycoplasma putrefaciens (Mp) habiéndose descrito su presencia

tanto en la península como en el archipiélago canario. Es importante considerar, por las posibles consecuencias que pueda tener en la lucha frente a la enfermedad, que Ma es el principal agente etiológico de la AC caprina en el territorio peninsular, seguido de Mmc. Por el contrario, esta última especie de micoplasma, es la más frecuentemente descrita en las Islas Canarias.

Por otro lado, en el ganado ovino, el principal agente causal de la enfermedad es Ma, no habiéndose descrito infecciones de importancia por el resto de agentes etiológicos de la AC en el ganado ovino español.

A pesar de la ausencia de datos a nivel general, varios estudios realizados especialmente en los últimos veinte años han evidenciado la presencia y difusión de la AC en la cabaña ovina y caprina española.

De esta forma, el objetivo es establecer un programa sanitario voluntario de vigilancia y control de la enfermedad, unas calificaciones sanitarias al respecto y la implantación de medidas de manejo e higiene complementarias. No se contemplan sacrificios obligatorios de animales.

El programa se dirige principalmente a las explotaciones productoras de leche, si bien podrá acogerse al programa cualquier explotación de ovino-caprino que esté calificada como M3 o M4 y sin restricciones en materia de EETs por scrapie clásico. Los titulares de explotaciones podrán acogerse a este plan mediante la firma de un compromiso de aplicación de este programa voluntario durante al menos tres años.

En todas las explotaciones que se incluyan dentro de este programa se realizará anualmente una encuesta epidemiológica. Los titulares de las explotaciones deberán contar con el asesoramiento de un veterinario de explotación, ADS o asociación ganadera.

Además, en función de la aptitud productiva y de si se vacuna o no, habrá diferentes medidas de control en los rebaños, como hisopos, muestras de tanque o serologías. En el enlace al final de este artículo, se puede acceder al programa que detalla las medidas que se harán en cada una de las explotaciones adscritas.

 

Calificaciones sanitarias

Se establecen las siguientes calificaciones sanitarias:

- Explotación oficialmente indemne a agalaxia contagiosa (AC4). Las que han obtenido durante dos años de aplicación del mismo todos los resultados negativos, que no han vacunado y que todos los animales incorporados con posterioridad a la realización de la primera prueba proceden de rebaños oficialmente indemnes o negativos AC2- a agalaxia.

- Explotación indemne a agalaxia contagiosa (AC3). Las que han obtenido durante dos años todos los resultados negativos, y existen en el rebaño animales vacunados. Habrá unas pruebas de mantenimiento para continuar con la misma certificación.

- Explotación negativa a agalaxia contagiosa (AC2-). Las que obtienen resultados negativos durante un año.

- Explotación en vigilancia de agalaxia contagiosa (AC2). Incluidas en el programa, pero no están en ninguno de los tres supuestos anteriores.

- Explotación sin programa de vigilancia y control (AC1). No incluidas en el plan.

 

Más información: http://www.mapama.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/pn_agalaxia_2018-2020_tcm7-476716.pdf 

Página 1 de 5

Foros de discusión

  • Sección en construcción
Copyright 2013 © OVIESPAÑA - Paseo Arco de Ladrillo, 90 - 47008 - Valladolid - España oviespana@tierras-digital.com | Tel: +34 983 477 201 - Fax: +34 983 476 304 Soluciones web epoint.es

Acceso usuarios registrados o Registrarse

Acceder