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El grupo de investigación Sanidad de Rumiantes de la Universidad de Murcia señala que ya se encuentra disponible la base de datos Vigiaga-C, herramienta de información ‘on-line’ a disposición de todos los interesados en la lucha frente a la agalaxia contagiosa. Tras estudiar diferentes elementos moleculares, se describe de modo sencillo la variabilidad de los aislamientos (tipos) circulantes de ‘M. agalactiae’, ‘M. mycoides subsp. capri’ y ‘M. capricolum subsp. capricolum’, principales micoplasmas asociados a la agalaxia contagiosa. También se describen aquellas comunidades donde la Universidad de Murcia ha constado la presencia de ‘M. putrefaciens’, el último agentes asociado al síndrome.

Estos resultados no proceden de un estudio epidemiológico y únicamente se muestran datos de los aislamientos analizados durante el desarrollo del Proyecto financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, desarrollado en gran medida gracias con la colaboración de veterinarios del sector. Además del estudio molecular, se muestra información práctica en referencia a los datos de sensibilidad antibiótica obtenidos para cada una de estas especies.

Los objetivos de este proyecto han sido evaluar si es factible realizar el seguimiento y vigilancia de la infección (tipo de cepas circulantes) en función de algunas de las características moleculares analizadas y evaluar el empleo de estrategias de control dirigidas de la enfermedad (uso dirigido y responsable de antibióticos) en base a las diferencias de sensibilidad a los diferentes grupos de antimicrobianos existentes entre las especies y cepas de micoplasma circulantes.

 

 

(Durante la presente semana, OVIESPAÑA publica varias informaciones sobre los programas de saneamiento oficial del caprino en algunas de las comunidades autónomas con mayor importancia de este sector, tras la mesa redonda celebrada en el último Foro Nacional del Caprino)

Olga Mínguez, jefa del Servicio de Sanidad Animal de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, estuvo presente en el pasado Foro Nacional del Caprino explicando los programas de saneamiento oficial de esta especie que se desarrollan en la comunidad autónoma.

En primer lugar, la ponente se refirió a la tuberculosis caprina. A través de sucesivos cambios en este programa voluntario, que a partir de 2008 se convirtió en obligatorio para municipios que tuvieran alguna explotación incluida en el programa y para las de reciente creación, la prevalencia ha ido descendiendo desde el 10,71% al 0,96% en la última década. Además, señaló que la preocupación actual se centra en el efecto de la paratuberculosis y su vacunación, por lo que se ha firmado un convenio de colaboración con la Universidad de León para estudiar su impacto.

Sin embargo, el aspecto más llamativo que recalcó Olga Mínguez en su intervención fue el plan puesto en marcha contra la agalaxia contagiosa en Castilla y León, debido a las graves pérdidas económicas que supone (pérdida de producción, diagnóstico, vacunas, trabajo y material extraordinario), sus implicaciones en la salud pública, sus repercusiones comerciales y la importancia que tiene en los centros de selección.

El trabajo para luchar contra la agalaxia contagiosa ha necesitado de varios aspectos. En primer lugar, se firmó un convenio de colaboración con el grupo de investigación de Sanidad de Rumiantes de la Universidad de Murcia. También se realizó una dotación económica del material necesario de diagnóstico a la Red de Laboratorios Oficiales de Castilla y León, se realizan trabajos en campo con medios propios de la Consejería de Agricultura y Ganadería, un curso de formación práctico en toma de muestras para la detección de portadores de ‘Mycoplasma spp.’ y un estudio microbiológico orientado a la prevención y control de portadores de micoplasmas en sementales del Centro de Selección y Mejora Genética de Castilla y León (Ovigén).

Así, se ha puesto en marcha este programa para explotaciones de ovino y caprino, que es de adhesión voluntaria por un periodo mínimo de tres años. Las pruebas consisten en un hisopo nasal de machos dos veces al año en ovino y un hisopo auricular, también de machos y dos veces al año, en el caso del caprino. En rebaños de leche, adicionalmente se toman cinco muestras de tanque al año. Por último, en el caso de las explotaciones que no vacunan se hace dos serologías anuales a los animales mayores de cuatro años. En el caso de que sí vacunen, se realiza una serología a 14 corderos o cabritos cuatro días antes de la salida para la explotación para cebo o sacrificio, además de una prueba de hisopos.

Con el cumplimiento de este programa, se obtienen una serie de calificaciones según una serie de condiciones:

- ‘Explotación oficialmente indemne a agalaxia contagiosa’. Dos años de aplicación del programa con todos los resultados negativos, que no haya vacunado y que todos los animales incorporados con posterioridad a la realización de la primera prueba procedan de rebaños oficialmente indemnes o calificados a agalaxia.

- ‘Explotación vacunada indemne a agalaxia contagiosa’. Dos años de aplicación del programa con todos los resultados negativos, con animales vacunados en el rebaño.

- ‘Explotación calificada a agalaxia contagiosa’. La explotación que durante un año de aplicación del programa haya obtenido resultados negativos.

- ‘Explotación en vigilancia de agalaxia contagiosa’. Incluida en el programa de lucha y control de la agalaxia contagiosa, pero no está incluida en las calificaciones anteriores.

Por último, Olga Mínguez destacó que el objetivo de este programa no es en principio la erradicación, sino conocer la situación real de los rebaños para establecer medidas.

El Grupo de Investigación de Sanidad de Rumiantes, perteneciente a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia, está trabajando en un proyecto de investigación titulado ‘Estudio genético, eficacia antibiótica y control de la dosis seminal en la lucha frente a Mycoplasma bovis y Mycoplasma agalactiae’. Este estudio es un paso más de este grupo investigador para trabajar en el control y erradicación de la agalaxia contagiosa.

Este proyecto está financiado mediante una convocatoria pública competitiva por el Ministerio de Economía y Competitividad, dentro del ‘Proyecto Retos’, con fecha de duración del proyecto desde el 1 de enero de 2016 hasta el 31 de diciembre de 2018. El investigador responsable de este proyecto en la Universidad de Murcia es Christian de la Fe Rodríguez.

La agalaxia contagiosa es una enfermedad bacteriana que afecta a pequeños rumiantes y que está causada por microorganismos pertenecientes al género ‘Mycoplasma’. Esta enfermedad puede ser considerada endémica en muchas zonas de España. Dadas su dificultad de control y las importantes pérdidas económicas que causa en las explotaciones afectadas, hacen de esta patología una de las más importantes en explotaciones de ganado ovino y caprino. Así lo recoge un resumen publicado por los servicios veterinarios de la cooperativa Agropal en su página web.

La agalaxia contagiosa se ha relacionado tradicionalmente con ‘Mycoplasma agalactiae’, que es la principal especie bacteriana causante de la enfermedad en ovejas. Sin embargo, existen otras especies de micoplasmas implicadas en esta patología, sobre todo en cabras, como son ‘Mycoplasma capricolum’ y ‘Mycoplasma mycoides’.

La sintomatología de la enfermedad, fundamentalmente en brotes agudos, puede ser la triada clásica asociada a la misma: queratoconjuntivitis, poliartritis y mamitis. Sin embargo, en la mayoría de los casos lo que se observa es la aparición de mamitis, calientes, de secreción acuosa, un aumento en el recuento de células somáticas en leche acompañado de un brusco descenso de la producción láctea de los animales.

La fuente de transmisión más importante de la agalaxia contagiosa es la introducción de animales infectados en las explotaciones. Esta es la principal causa por la que se pueden dar casos en explotaciones que han permanecido libres de la enfermedad hasta ese momento. En las granjas en que la agalaxia contagiosa se encuentra de forma endémica, que es lo más común en nuestra comunidad autónoma, se pueden producir reactivaciones periódicas de la enfermedad por diversas causas. Una vez en la granja, la principal vía de contagio entre animales es la galactófora entre ovejas y cabras durante el ordeño, pero no se pueden perder de vista los posibles contagios vía digestiva, respiratoria o genital.

Una vez presente la patología en el rebaño y realizado el diagnóstico, salvo que se decida el sacrificio de todo el rebaño, su control pasa por restablecer el estado subclínico de la enfermedad mediante el empleo de antibióticos con duración adecuada, generalmente 3 o 4 días. Entre los tratamientos antibióticos de elección se encuentran los macrólidos (como tilosina, eritromicina o espiramicina), lincosaminas (lincomicina) y quinolonas (enrofloxacina).

Una vez estabilizada la situación clínica en el rebaño pasaremos a realizar determinadas medidas de manejo de gran importancia:

- Selección y desvieje de individuos con secuelas de la enfermedad. Realización de palpaciones de ubres de forma periódica para la localización de estos individuos.

- Como ante cualquier enfermedad infecciosa, es preciso extremar al máximo las medidas de higiene aplicadas en la explotación. En el caso que nos ocupa, es vital un adecuado programa de higiene del ordeño en que se incluye un adecuado funcionamiento de la máquina de ordeño, una buena rutina de ordeño, y otras medidas como el baño de pezones, etc.

- Aunque el empleo de vacunas no nos protegerá completamente frente a la enfermedad (debido a las variaciones antigénicas del mycoplasma), es fundamental una vacunación sistemática de todos los animales del rebaño 2 o 3 veces al año. En el caso de las corderas y cabritas de reposición la inmunización se debe realizar a partir de los 3 ó 4 meses de vida, con una revacunación en el preparto.

- Es de gran importancia la aplicación de correctos tratamientos de secado de forma sistemática.

- La realización de controles periódicos de leche de tanque es de gran ayuda para conocer el estado sanitario del rebaño y de la efectividad o no de los tratamientos medicamentosos o vacunales aplicados.

- Controlar la entrada de animales mediante chequeos serológicos (recordar la existencia de animales asintomáticos que pueden portar la bacteria en el interior del pabellón auricular), evitar el contacto con otros rebaños (no compartir pastos, no acudir a ferias).

La agalaxia contagiosa es uno de los principales problemas de salud animal en los pequeños rumiantes debido a su importancia económica. Actualmente, cuatro ‘Mycoplasma spp’. Han sido asociados con este síndrome: ‘M. agalactiae’, ‘M. mycoides subsp. Capri’, ‘M. capricolum subsp. Capricolum’ y ‘M. putrefaciens’. Su presencia se ha evaluado en varios estudios. Sin embargo, los estudios españoles se han centrado normalmente en la agalaxia contagiosa caprina y hasta hace unos años no se ha realizado un estudio riguroso sobre las especies de ‘Mycoplasma’ presentes en las ovejas de España. Esta investigación se reflejó en la revista BMC Veterinary Research y fue realizada por Jaime Ariza Miguel, David Rodríguez Lázaro y Marta Hernández, del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl). 

Un total de 339 de los 922 rebaños de ovinos fueron positivos para ‘M. agalactiae’ por PCR en tiempo real (36,8%) y 85 por identificación microbiológica (9,2%). Curiosamente, todas las 597 muestras de leche evaluadas para la presencia de ‘M. mycoides subsp. Capri’, ‘M. capricolum subsp. Capricolum’ y ‘M. putrefaciens’ resultaron negativos. Para evaluar la excreción intermitente del patógeno en la leche, se muestrearon 391 fincas adicionales de dos a cinco veces, resultando que en 26,3% de los casos una finca previamente positiva resultó negativa en un muestreo posterior.
’M. agalactiae’ fue la única especie de Mycoplasma detectada en el área de estudio que mostró una alta frecuencia de presencia y amplia distribución. Por lo tanto, el establecimiento de una red permanente de vigilancia es ventajoso, así como la implementación de medidas de control y prevención para impedir la diseminación de ‘M. agalactiae’ y para prevenir la entrada de otras especies de ‘Mycoplasma’.

El plan de control de la agalaxia contagiosa puesto en marcha por la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, con el objetivo de limitar los efectos de esta patología en la comunidad autónoma con un mayor censo de ovejas lecheras en España, no es casualidad. Investigados a conciencia sus efectos sobre el ganado caprino, fundamentalmente por el Grupo de Sanidad de Rumiantes de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia, el sector comienza a concienciarse de la importancia que también tienen en ovino, debido a sus importantes repercusiones económicas.

Christian de la Fe, profesor de la Universidad de Murcia y miembro del citado Grupo de Sanidad de Rumiantes, señaló en una reciente intervención en el curso de formación de la raza Assaf que en la agalaxia contagiosa en ovino únicamente participa un tipo de ‘mycoplasma’, el ‘agalactiae’, lo que favorece su control en comparación con lo que ocurre en caprino.

La enfermedad puede presentarse en brotes o con rebaños crónicos, que es la situación más habitual en un rebaño y la más peligrosa, que su principal consecuencia es la reducción en la producción de leche. Una de sus complejidades es que la vacunación no evita la infección y que hay que prestar igual atención a los machos que a las hembras, ya que también participan en el proceso de transmisión del ‘mycoplasma’.

 

 

El Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) publica este martes, día 7 de febrero, una resolución de su Consejería de Agricultura y Ganadería por la que se aprueba el programa sanitario de vigilancia y control frente a la agalaxia contagiosa en el territorio de Castilla y León.

Se trata de un programa novedoso en el panorama de la sanidad de los pequeños rumiantes en España, ya que afronta este problema de las ganaderías lácteas con una serie de pruebas y calificaciones de explotaciones. Se trata de un programa al que se adscriben los ganaderos de forma voluntaria, pero la normativa recién publicada señala que los interesados deberán permanecer en el plan durante un periodo mínimo de tres años. La calificación de las explotaciones para la venta de genética es el gran aliciente que pueden encontrar los ganaderos para dotar de seguridad a las personas que compren animales en sus ganaderías.

Actuaciones sanitarias

Las explotaciones ganaderas que se incorporen al programa sanitario voluntario de vigilancia y control frente a la agalaxia contagiosa en el territorio de Castilla y León, deberán realizar las siguientes actuaciones:

Explotaciones que no tienen implantado un programa vacunal:

- Se realizarán 2 muestreos serológicos anuales a la totalidad de los animales de la explotación, mayores de 4 años, incluyendo los sementales, separados 6 meses entre sí. La técnica analítica será ELISA para detección de anticuerpos de Mycoplasma agalactiae en suero.

En todas las explotaciones:

- Muestras de hisopos en ovino. Se tomarán muestras de 2 hisopos nasales de todos los machos cada 6 meses. La técnica analítica será PCR para determinación molecular de Mycoplasma agalactiae.

- Muestras de hisopos en caprino. Se tomarán muestras de 2 hisopos auriculares (conducto auditivo externo izquierdo y derecho) de todos los machos cada 6 meses. La técnica analítica será PCR para determinación molecular de Mycoplasma agalactiae y del complejo micoides.

- Muestras de leche en ovino y caprino. Se tomarán 5 muestras de leche de tanque/año, recogidas en períodos no inferiores a 60 días. Uno de los muestreos deberá coincidir con el inicio de la lactación (dentro de los primeros 15 días). La técnica analítica será PCR para determinación molecular de Mycoplasma agalactiae en ovino y caprino, y complejo micoides en caprino.

En explotaciones que tienen implantado un programa vacunal:

- Muestras serológicas en ovino y caprino. Se tomarán muestras serológicas en origen de 14 corderos o cabritos destinados a sacrificio, recogidas en un período no superior a 4 días antes de la salida de la explotación. La técnica analítica será ELISA para detección de anticuerpos de Mycoplasma agalactiae en suero.

- Muestras de hisopos en ovino. Se tomarán muestras de 2 hisopos nasales. La técnica analítica será PCR para determinación molecular de Mycoplasma agalactiae.

- Muestras de hisopos en caprino. Se tomarán muestras de 2 hisopos auriculares (conducto auditivo externo izquierdo y derecho). La técnica analítica será PCR para determinación molecular de Mycoplasma agalactiae y del complejo micoides.

Una vez realizados los muestreos y en función de los resultados analíticos obtenidos, el jefe de la sección de sanidad y producción animal de la respectiva provincia concederá a cada explotación ganadera la correspondiente calificación sanitaria.

Calificación de las explotaciones

- Explotación oficialmente indemne a agalaxia contagiosa. Aquella que ha obtenido durante dos años de aplicación del programa todos los resultados negativos, que no ha vacunado y que todos los animales incorporados con posterioridad a la realización de la primera prueba proceden de rebaños oficialmente indemnes o calificados a agalaxia.

- Explotación vacunada indemne a agalaxia contagiosa. Aquella que ha obtenido durante dos años de aplicación del programa todos los resultados negativos, y existen en el rebaño animales vacunados.

- Explotación calificada a agalaxia contagiosa. Aquella que durante un año de aplicación del programa ha obtenido resultados negativos.

- Explotación en vigilancia de agalaxia contagiosa. Aquella incluida en el programa de vigilancia y control de la agalaxia contagiosa, pero no está incluida en los apartados anteriores.

Animales con diagnóstico positivo

Los animales con diagnóstico positivo podrán permanecer en la explotación, no obstante, deberán ser enviados directamente al matadero al final de su vida productiva.

El ganadero puede decidir sacrificar voluntariamente los animales positivos, en cuyo caso para percibir indemnización, la sección de sanidad y producción animal de la correspondiente provincia dará traslado de toda la información epidemiológica al servicio de sanidad animal de la Dirección General de Producción Agropecuaria Infraestructuras Agrarias, que valorará la gravedad de difusión de la enfermedad y emitirá informe vinculante en relación a la posibilidad de indemnización.

En caso de proceder la indemnización, ésta se determinará según los baremos establecidos en el Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo.

Incorporación de animales foráneos

Las explotaciones incluidas en el programa solamente podrán incorporar animales procedentes de explotaciones incluidas en el programa o que hayan realizado pruebas análogas al mismo

Los animales que se incorporen deberán, además, resultar negativos a pruebas serológicas (si no se trata de animal vacunado y tiene más de 4 años) y PCR individuales (hisopos) realizadas en un período no superior a 60 días.

Resultados positivos

Los rebaños en los que se obtengan resultados positivos, serán estudiados de forma individual mediante una encuesta epidemiológica, realizándose, en colaboración del propio ganadero y/o de la asociación de ganaderos, un plan de reducción de agalaxia específico.

Las actuaciones concretas serán supervisadas por el veterinario responsable de la explotación, Agrupación de Defensa Sanitaria Ganadera y/o de la asociación e irán encaminadas a reducir la prevalencia intrarrebaño (medidas de limpieza y desinfección, medidas de manejo con separación de los animales positivos etc.).

Técnicas analíticas

- Técnica ELISA. Para la detección de anticuerpos frente a Mycoplasma agalactiae en suero.

- Técnica PCR: Para determinación molecular de ADN de Mycoplasma agalactiae (ovino y caprino) y para determinación molecular de ADN del complejo micoides (caprino) en leche e hisopos. En el caso de que resultara positivo al complejo micoides, las muestras deberán someterse a otras pruebas de diferenciación molecular para determinar la especie.

 

Las técnicas serán validadas en el Laboratorio Nacional de Referencia.

El Consorcio de Promoción del Ovino colabora en la actualidad en el desarrollo de dos investigaciones sobre la agalaxia contagiosa y la mamitis, en virtud de los acuerdos realizados con la Universidad de Murcia y la Universidad de León.

 

Agalaxia contagiosa

- Título: ‘Variabilidad genética de micoplasmas asociados a la agalaxia contagiosa y su relación con la dinámica de la infección y la resistencia antibiótica’.

- Ministerio de Economía y Competitividad. Proyecto AGL 2013-44771-R.

- Investigadores principales: Christian de la Fe y Antonio Contreras.

- Presupuesto financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad: 105.000 euros.

- Estado actual: Concedido (2014 a 2016).

 

Calidad de leche y mamitis

- Título: ‘Mejora de la calidad higio-sanitaria de la leche de tanque y de la producción lechera en los rebaños del Consorcio de Promoción del Ovino en base a la implementación de un programa integral de prevención y control de mamitis’.

- Ente solicitante: Consorcio de Promoción del Ovino.

- Ente realizador: Universidad de León.

- Investigador principal: Carlos Gonzalo Abascal (Departamento de Producción Animal de la Universidad de León).

- Presupuesto financiado por Magrama: 30.015 euros.

- Estado actual: Concedido (2015 a 2017).

 

 

Ana Paterna Morán ha defendido en el pasado mes de noviembre ante la Universidad de Murcia una tesis doctoral titulada ‘Evaluación de la susceptibilidad antimicrobiana y del tratamiento del calostro para el control de las infecciones por Mycoplasma agalactiae y Mycoplasma mycoides subsp. capri’, que fue dirigida por Antonio Sánchez y Christian de la Fe.

Todos los trabajos que conforman la tesis tienen como objeto principal de estudio la agalaxia contagiosa y su control. En uno de ellos, se evaluaron los distintos métodos diagnósticos de mamitis en cabras lecheras. Además, otros trabajos se centraron en la eficacia de algunas medidas de control de esta enfermedad en el ganado caprino, como lo son el manejo del encalostramiento y el uso de la terapia antimicrobiana.

Las principales conclusiones que se obtuvieron son las siguientes:

- La pasteurización del calostro caprino a 56 ºC o 60 ºC reduce significativamente la concentración de Mycoplasma agalactiae, y Mycoplasma mycoides subsp. capri se inactiva tras el tratamiento a 60 ºC durante 60 minutos.

- El tratamiento del calostro caprino con dodecil sulfato de sodio al 0,1% o al 1% durante 10 minutos es insuficiente.

- Los antibióticos más eficaces son las fluoroquinolonas, tetraciclinas y macrólidos, exceptuando dentro de este último grupo la estreptomicina y la tilosina, a los que se parece ser resistente.

- Los aislamientos de Mycoplasma agalactiae obtenidos de animales con clínica de agalaxia contagiosa presentan valores más elevados de CMI90 para la mayoría de los antimicrobianos respecto de los obtenidos de animales asintomáticos.

- La enrofloxacina, ciprofloxacina, marbofloxacina, danofloxacina, moxifloxacina, doxiciclina, tilosina y clindamicina son los agentes más efectivos in vitro frente Mycoplasma mycoides subsp. capri.

- El test epsilométrico estima la concentración mínima inhibitoria en buena concordancia con el método de microdilución para aquellos antimicrobianos con una concentración mínima inhibitoria baja, pero esta concordancia es menor cuando la concentración mínima inhibitoria, obtenida mediante el método de microdilución, es intermedia o alta.

- Se confirma por primera vez la presencia de mutaciones en regiones determinantes de resistencia a quinolonas del gen gyrA en aislamientos de campo de Mycoplasma mycoides subsp. capr

 

 

La agalaxia contagiosa fue uno de los temas principales que se desarrollaron en el curso de formación celebrado por los ganaderos de la raza Assaf en la localidad zamorana de Coreses. Christian de la Fe, profesor del Departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia, y Ángel Gómez Martín, profesor del Departamento de Producción y Sanidad Animal de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, presentaron algunos datos sobre la situación epidemiológica, las estrategias de control más efectivas y el papel de los sementales ovinos en su transmisión, bajo la premisa de la importancia de esta enfermedad por sus consecuencias productivas y económicas en una explotación lechera.

Aunque es una enfermedad más estudiada en el caso del ganado caprino, lo cierto es que sus importantes repercusiones económicas en ovino hacen que también tenga un papel importante.

Situación epidemiológica

Christian de la Fe comenzó la intervención señalando que únicamente una especie de ‘mycoplasma’, el ‘agalactiae’, participa en la agalaxia contagiosa en ovino, al contrario de caprino en el que hay más especies, lo que puede dificultar su control. La enfermedad puede presentarse mediante brotes (artritis, mamitis, conjuntivitis…) y rebaños crónicos, que es la presentación más habitual de la enfermedad y que tiene como efecto una reducción en la producción de leche. Los animales son portadores asintomáticos y pueden eliminar ‘mycoplasma’, contagiando al resto del rebaño.

Según un proyecto de investigación, se descubrió que la cepa ST5 es la más predominante en ovino, por lo que se pueden orientar las vacunas y los antibióticos de una forma más precisa.

El profesor de la Universidad de Murcia recalcó que los brotes clínicos se suelen desarrollar coincidiendo con un movimiento de animales, por lo que hay que prestar atención a ese aspecto.

Estrategias de control

Antes de afrontar las estrategias de control, los ponentes recordaron varias premisas sobre la agalaxia contagiosa: asumir que algunos infectados no presentan síntomas, que los sementales juegan un papel igual de importante que las hembras, que el diagnóstico y control es complicado, y que las vacunas y los antibióticos no pueden ser la base de un control permanente. “La vacunación no evita la infección, aunque sí reduce la sintomatología. Ocurre lo mismo con los antibióticos, en el que además se han desarrollado resistencias, como es el caso de la tilosina”, explica de la Fe.

En un plan de control, lo primordial es conocer el estatus sanitario del rebaño. En Francia se han puesto en marcha iniciativas para proteger los rebaños negativos y aislar los positivos, con análisis de leche de tanque y test Elisa, por lo que no se aplica la vacunación para evitar interferencias.

Otra segunda experiencia de control se dio en un proyecto entre la asociación de Cabra Malagueña y la Universidad de Murcia. Se implementaron análisis de leche de tanque y de las mamitis clínicas de forma sistemática, se realizaron diagnósticos de sementales portadores, se asesoró a explotaciones… Este proyecto tuvo múltiples implicaciones comerciales, ya que ha permitido valorizar la venta de recría a los ganaderos con rebaños negativos.

De la Fe terminó este parte con una serie de recomendaciones: “El animal infectado se debe eliminar inmediatamente de la explotación”, aseguró. También recomendó no meter animales de fuera, hacer lactancia artificial y realizar el tratamiento del calostro. Es muy importante el movimiento de animales. “Ante el brote clínico, no vacunar inmediatamente”, afirmó.

Sementales

Ángel Gómez Martín fue el encargado de presentar esta parte sobre el papel de los sementales en la agalaxia contagiosa en ovino. El profesor destacó en primer lugar que son los “grandes olvidados” de la sanidad en un rebaño, a pesar de que están en contacto con todos los animales de una explotación, lo que les confiere una gran importancia epidemiológica. Además, las consecuencias en la reproducción de la agalaxia contagiosa están infravaloradas.

Por estos motivos, es fundamental conocer si los sementales están infectados en una granja ovina, ya que son portadores asintomáticos que pueden transmitir la enfermedad a las hembras reproductoras. Aunque en caprino, la muestra auricular se ha mostrado como una herramienta de gran eficacia, Gómez Martín apuesta en el caso del ovino por una muestra, junto con una prueba de semen, para detectar esos portadores asintomáticos.

 

El ponente apostó por implementar programas de vigilancia en los centros de sementales. También aconsejó incluir a los sementales en los programas sanitarios del rebaño, reducir la introducción de corderos en la explotación y realizar la muestra del hisopo nasal a todos los que entren en la granja. Por último, recordó la importancia de realizar cuarentenas con los animales que puedan estar afectados y destacó las ventajas de la inseminación artificial como garantía genética y sanitaria para un rebaño.

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