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Soledad Collado, del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), estuvo presente en el Foro Nacional del Caprino para describir el plan que ha puesto en marcha la administración central para controlar la agalaxia contagiosa.

Además, desgranó una serie de medidas de manejo e higiene dentro del asesoramiento que debe hacer el técnico de explotación a los ganaderos que participen en este programa

En el caso de animales con resultados positivos, explicó las siguientes medidas:

- Los animales positivos pueden permanecer en la explotación hasta el final de la vida productiva: destino directo a matadero.

- Posible sacrificio voluntario.

- Posible plan de desvieje precoz.

- Tratamiento antibiótico (sólo en casos necesarios). Uso responsable.

También hay una serie de medidas mínimas en explotaciones positivas:

- Programa de limpieza y desinfección. Atención a transmisión indirecta y entrada de portadores asintomáticos.

- Programa de desparasitaciones externas.

- Separación y aislamiento de animales positivos o con síntomas. Plan de desvieje precoz.

- Valorar plan de vacunación.

 

 

El plan de agalaxia contagiosa en Castilla y León, que se desarrolla de forma pionera en esta comunidad autónoma desde hace dos años, finalizó el pasado ejercicio 2017 con un total de 31 explotaciones de ovino y caprino que presentaron algún análisis positivo de las 148 ganaderías de pequeños rumiantes que se han sometido de forma voluntaria a este programa. Se trata de un índice de positividad del 20,8% para un censo total analizado de 129.098 animales.

Además, teniendo en cuenta los datos de entregas oficiales del FEGA, con un total de 2.619 explotaciones que vendieron leche de oveja y de cabra en el pasado mes de marzo, las 148 explotaciones analizadas representan un total del 5,6% de las ganaderías de ovino y caprino de la comunidad autónoma. Además, el censo medio de las explotaciones analizadas es de 866 animales.

En el análisis por provincias, León y Zamora son las dos zonas de la comunidad autónoma con un mayor número de ganaderías analizadas. En León, 7 de las 46 explotaciones dieron positivo, lo que significa un 15,2% de positividad, mientras que en Zamora los datos fueron peores, con 10 de las 42 ganaderías con presencia de la enfermedad, por lo que la positividad sube hasta el 23,8%. Respecto al resto de provincias, los datos son los siguientes: Ávila (6 positivas de 20: 30%); Burgos (0 positivas de 4); Palencia (3 positivas de 14: 21,4%); Salamanca (0 positivas de 3); Segovia (1 positiva de 8: 12,5%); Soria (sin explotaciones analizadas); Valladolid (3 positivas de 11: 27,3%).

 

 

El Programa Nacional Voluntario de Vigilancia, Control y Erradicación de la Agalaxia Contagiosa Ovina y Caprina 2018-2020, puesto en marcha por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), expone que se pondrá especial interés en las explotaciones en las que haya aparecido algún animal positivo en el correcto cumplimiento de las medidas de limpieza y desinfección y la correcta gestión del estiércol y las camas.

Se formará a los ganaderos así mismo en prácticas adecuadas de manejo aplicables a la prevención y el control de otras enfermedades infecto-contagiosas. Por ello, durante las distintas actividades del programa, los veterinarios responsables informarán al ganadero sobre el contenido de las Guías de Prácticas Correctas de Higiene, elaboradas por el Mapama. y los distintos sectores productivos (Ovino de carne, Ovino de leche y Caprino de carne y leche) y la explicación a los responsables de los rebaños de las medidas de sanidad y bienestar animal que en ellas se contemplan.

Amigos del mundo del ovino

Estamos preparando un nuevo número (22) de la revista profesional Tierras Ovino/PR, que editan conjuntamente la empresa GESCOCAL y la asociación SEOC.Ovi 22 presentación 001

Os adelantamos el sumario de contenidos para todos aquellos que podáis estar interesados.

Esperamos acertar con el enfoque de los temas y que recojan los problemas que realmente os preocupan a todos los profesionales que trabajáis con el ovino: ganaderos, veterinarios y técnicos especialistas.

La revista se distribuirá a todos los asistentes al XX FORO NACIONAL DE OVINO, que se celebra en Valladolid los días 19 y 20 de junio próximos, en la Feria de Muestras de Valladolid.

Muchas gracias por vuestra atención.

 

 

 

La Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino Selecto de Raza Manchega (Agrama) organizó una jornada de formación ganadera este martes, que se desarrolló en la sede de Tomelloso (Ciudad Real) del Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (Iriaf).

Tras la inauguración de la jornada, se habló sobre la aplicación en Castilla-La Mancha del programa voluntario de vigilancia, control y erradicación de la agalaxia

contagiosa puesto en marcha por el Ministerio de Agricultura. Ángel Gómez Martín y Christian de la Fe, dos de los grandes expertos de agalaxia a nivel nacional, estuvieron presentes en esta jornada.

A continuación, se habló sobre la evolución, estrategias y novedades del programa de mejora genética de la raza ovina Manchega, con la presencia de los investigadores Dolores Pérez-Guzmán Palomares y Manuel Ramón Fernández, pertenecientes al Cersyra de Valdepeñas, además del personal técnico de la propia asociación Agrama.

Por último, se celebró una mesa redonda titulada ‘Situación del sector ovino manchego de leche’, con la presencia de ganaderos, cooperativas, industrias queseras y la DOP Queso Manchego.

 

 

La Junta de Castilla y León aprobó hace un año el programa sanitario para luchar contra la agalaxia contagiosa, y aunque todavía se encuentra en fase de divulgación ya se ha adherido el 10% del ganado ovino y caprino que hay en la comunidad con aptitud láctea. Así, ya se han incorporado a este programa voluntario un total de 149 explotaciones y 129.623 animales, según los últimos datos actualizados este mismo mes facilitados por la Consejería de Agricultura y Ganadería que recoge Diario de Valladolid.

El programa está más centrado en el ganado de aptitud láctea “por la gran caída de producción láctea y abortos que ocasiona”, asegura el director general de Producción Agropecuaria e Infraestructuras Agrarias, Óscar Sayagués. Además es que sólo se han registrado seis solicitudes de ganaderías de carne, lo que explica por qué en la provincia de Soria no hay implantación hasta el momento, dado que la mayoría del ganado ovino y caprino de la provincia se cría para carne.

“Es una enfermedad de declaración obligatoria porque tiene un elevado grado de morbilidad, de modo que si la agalaxia contagiosa entra en un establo la posibilidad es que se vean afectados un alto porcentaje de animales”, explica Sayagués. Sin olvidar el elevado coste que supone en lo que respecta a los tratamientos curativos.

Incluido en la Plataforma de Competitividad Productiva del sector ovino y caprino, en la que se integra como medida la mejora sanitaria de la cabaña, busca controlar esta enfermedad que provoca importantes pérdidas económicas en las explotaciones para convertirlas en más competitivas y facilitar la exportación de las producciones.

La Junta ofrece una herramienta diagnóstica a aquellas explotaciones que quieran adherirse al programa de calificación sanitaria oficial se basa en la realización de un protocolo diagnóstico consistente en diferentes pruebas seriadas para el conocimiento del estado sanitario en las explotaciones y del estado individual de todos los animales de la cabaña incluida, de forma que sea posible la eliminación de los animales infectados. “Se toman muestras de hisopos auriculares en el caso de las cabras y nasales para las ovejas porque es donde el microplasma se acantona. Y se envían al Laboratorio Regional de Sanidad Animal, que lo analiza y lo califica”, explica Sayagués.

 

 

El balance negativo de la utilización de los antibióticos y la vacunación en la lucha contra la agalaxia contagiosa es una de las razones por las que el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) se ha decidido por poner en marcha su plan de control, como explica el último número de la revista Consorcio Manchego.

“En los últimos años se ha constatado la pérdida de la eficacia de algunos antibióticos (macrólidos y quinolonas principalmente), lo que indica la necesidad de trabajar por un uso responsable y coherente de las antibioterapias llevadas a cabo en la lucha frente a la agalaxia contagiosa”, afirma.

“En cuanto a la vacunación se ha demostrado que no evitan la infección, aunque si es cierto que en algunos casos, reduce la propagación de micoplasmas y minimiza el efecto de los posibles brotes clínicos”, concluye.

 

 

La cooperativa Agropal ha publicado en su página web los puntos fundamentales que deben tomarse en una explotación de ovino para prevenir y controlar la mamitis y, por lo tanto, buscar una disminución significativa en el recuento de células somáticas. También se pone de manifiesto un aumento en los ingresos de la granja.

Los puntos fundamentales son los siguientes:

1. Sellado de pezones. Para evitar la entrada de bacterias tras el ordeño, disminuyendo así la infección mamaria.

2. Estudio de los patógenos mamarios. Recogida de una muestra de tanque y de nueve muestras de ovejas, a ser posible con lesiones mamarias.

3. Vacunación de agalaxia gontagiosa cada seis o cuatro meses, en función de la prevalencia de la enfermedad en la zona.

4. Desvieje de ovejas con mamitis crónicas y lesiones mamarias. Eliminar animales con bultos o lesiones en ubres y con recuentos de células somáticas altos individuales o positivas al test de California.

5. Adecuados tratamientos de secado. Específicos a los patógenos predominantes en nuestra granja. Las terapias de secado disminuyen considerablemente los recuentos de células somáticas, siendo un 50% menor en las explotaciones que los usan de manera continua respecto a las explotaciones que nunca lo hacen. No hay riesgo de inhibidores si se respetan escrupulosamente los tiempos de espera.

6. Adecuada rutina de ordeño: orden de ordeño (ordeñar primero los animales con menor número de células somáticas y al final los de mayores, primíparas, alta producción y baja producción); adecuado número de ordeñadores; evitar sobreordeño; cerrar el vacío antes de retirar las pezoneras.

7. Higiene durante ordeño, en la instalación de ordeño, en la lechería y en la explotación.

8. Revisión y mantenimiento de la máquina de ordeño.

 

 

Las especies de pequeños rumiantes se ven afectadas por varias especies de micoplasma: ‘Mycoplasma agalactiae’ (Ma), ‘Mycoplasma mycoides subsp. capri’ (Mmc), ‘Mycoplasma capricolum subsp. capricolum’ (Mcc) y ‘Mycoplasma putrefaciens’ (Mp), según detalla el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama).

A pesar de la ausencia de datos a nivel general, varios estudios realizados especialmente en los últimos 20 años han evidenciado la presencia y difusión de la agalaxia contagiosa (AC) en la cabaña ovina y caprina española.

En España, la enfermedad se ha presentado con relativa frecuencia desde la década de los 50, siendo identificadas, a pesar de las limitaciones, hasta tres especies distintas (Ma, Mmc y Mcc) como responsables de los casos estudiados durante esos años (Talavera, 1980; Talavera y Goncer, 1983). Así, en 1987, la enfermedad fue considerada endémica en todo el país salvo en los dos archipiélagos, considerándose en ese momento, que Ma era el agente responsable de aproximadamente el 90% de los casos registrados (Garrido et al., 1987).

Con posterioridad, algunos estudios desarrollados en comunidades autónomas como la Región de Murcia, Canarias, Castilla y León o Extremadura han aportado datos acerca de las especies de micoplasmas más frecuentemente identificadas en los rebaños afectados.

En Castilla y León, comunidad autónoma donde se han desarrollado actuaciones oficiales orientadas a conocer el estado de los rebaños respecto a la AC. El primer paso dado consistió en conocer el estatus que la cabaña ganadera castellano y leonesa presentaba en relación a la agalaxia contagiosa, para ello, se incluyó de forma expresa a esta enfermedad en los planes sanitarios de las agrupaciones de defensa sanitaria (ADS) desde el año 2007. Así, se estableció entre 2007 y 2011 el mapa de la situación de la enfermedad en Castilla y León, que reveló prevalencias de explotaciones superiores al 55% en serología (técnica analítica ELISA) y al 11% en los muestreos realizados en tanque de leche (técnica analítica PCR), sobre una muestra que abarcó unas 4.000 explotaciones y 51.000 animales. A partir de 2015 se estableció un programa de control voluntario, en el cual la prevalencia de explotaciones positivas fue del 2,65% entre las 264 explotaciones incluidas en el programa.

En Andalucía, los trabajos realizados entre 1990 y el año 2000 han demostrado la extensión de la infección y la presencia de todas las especies de micoplasmas implicadas en el síndrome. Un estudio realizado en muestras recogidas a partir de 222 rebaños mayoritariamente andaluces e incluyendo algunos rebaños extremeños e incluso portugueses con problemas clínicos, demostró la presencia mayoritaria de Ma como agente causal de los mismos (Villalba et al., 1991; Villalba, 2005).

En la Región de Murcia, los trabajos realizados han constatado la presencia de Ma y Mmc en muestras de leche de cabra y han puesto en evidencia el estado de cronicidad que adopta la AC en estas zonas endémicas, constatando altos porcentajes de rebaños infectados de hasta un 38,5% (Contreras et al., 2008; Amores et al., 2012). En referencia a las especies identificadas en estos trabajos, Amores et al., (2012) identificaron Ma en el 95,45 % del total de las muestras positivas a micoplasmas asociados a la AC (seguido de Mmc, también identificado).

En Extremadura, Gil et al., (1999) estudiaros 43 rebaños caprinos afectados con brotes clínicos de AC determinando en un 79% de los casos que Ma era el agente causal exclusivo de los mismos.

En Canarias a principios de la década de los 90 comenzaron a describirse los primeros brotes en el archipiélago, principalmente en la isla de Gran Canaria. En el primero de ellos, en un rebaño de 700 cabras de producción láctea de raza Majorera, Mmc fue aislado como agente causal (Villalba et al., 1992). Con posterioridad, comenzaron a realizarse las primeras descripciones de la enfermedad asociadas tanto a Ma (Real et al., 1994) como a Mp (Rodríguez et al. 1994) o Mcc (Déniz, 1996). Estudios posteriores realizados en varias islas evidenciaron frecuencias de rebaños infectados de entre el 38 y el 58 % en islas como Gran Canaria y Lanzarote respectivamente, siendo en todos los casos Mmc la especie identificada más frecuentemente (De la Fe et al., 2005; Gutiérrez et al., 2016).

En otras comunidades de interés por su cabaña ganadera de pequeños rumiantes, los datos son escasos o se remontan a varias décadas. Así, Ma fue la especie responsable de la mayoría de los brotes descritos en el País Vasco y Navarra (Pérez et al., 1996).

La Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla La Mancha ha organizado una serie de jornadas informativas, para dar a conocer el programa voluntario de control y vigilancia de la agalaxia contagiosa de pequeños rumiante, cuya finalidad es garantizar la salud animal de ganado ovino y caprino.
El objetivo principal del programa es propiciar el bienestar y la salud animal de las cabañas de caprino y ovino frente a esta enfermedad, que produce entre otros síntomas, mastitis, artritis o conjuntivitis en los animales afectados, ha informado en una nota de prensa la Consejería.
Entre las acciones que desarrolla, figuran establecer un programa sanitario, otorgar unas calificaciones sanitarias e implantar una serie de medidas de manejo e higiene complementarias a los ganaderos de estas explotaciones para evitar esta enfermedad y atajarla en caso de contagio.
Pero en ningún momento se contemplan los sacrificios obligatorios de los animales infectados, ha aclarado la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural.
Asimismo, ha precisado que el programa está orientado principalmente a las explotaciones productoras de leche, aunque también se pueden acoger explotaciones de ovino y caprino que cuenten con la calificación sanitaria M3 y M4, que se otorga a las explotaciones indemnes de brucelosis.
Y tampoco pueden tener restricciones en materia de encefalopatías espongiformes transmisibles por la denominada tembladera ovina (o scrapie clásico), más de 6.000 en Castilla-La Mancha.
Para difundir el programa de control y vigilancia de la agalaxia contagiosa se han organizado dos jornadas que se celebrarán el 9 de marzo en Consuegra (Toledo) y el 16 de marzo en La Roda (Albacete), con la colaboración de la Universidad de Murcia.
A ellas pueden asistir los titulares de explotaciones de ovino o caprino de la región que quieran acogerse a este plan firmando un compromiso de tres años, al menos, durante el que se aplicarán las diferentes medidas a adoptar a su ganadería incluidas en el programa voluntario.
En esta línea, se realizará anualmente una encuesta epidemiológica, y los titulares de las explotaciones deberán de contar con el asesoramiento de un veterinario de explotación, de agrupaciones de defensa sanitaria (ADS) o de una asociación ganadera.
Además, con arreglo a la aptitud productiva y de que se vacune o no se vacune a la cabaña, habrá diferentes medidas de control en los rebaños, como hisopos, muestras de tanque o serologías.
En las jornadas, se abordarán cuestiones como la situación actual de la agalaxia contagiosa, los aspectos de interés de la epidemiología de la enfermedad y el programa voluntario de control y vigilancia en ovinos y caprinos, de la mano del grupo de investigación de sanidad de rumiantes de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia. 

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