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Las clamidias son bacterias intracelulares obligadas que infectan una amplia gama de especies huésped, incluyendo ovejas. Dos especies de clamidia infectan ovejas, ‘C. abortus’, que es una de las principales causas de aborto en ovejas y cabras, y ‘C. pecorum’, que causa neumonía, artritis / poliartritis, encefalomielitis, conjuntivitis, enteritis, aborto y metritis e infertilidad en rumiantes domésticos y cerdos.

La prevalencia de desprendimiento fecal de ‘C. pecorum es relativamente común entre los corderos en Australia, país en el que se ha realizado un estudio publicado en la revista científica Small Ruminant Research y firmado por Joan Lloyd, Rongchang Yang, Allan Kessell, Una Ryan, Johann Schröder y David Rutley.

El objetivo del trabajo fue utilizar qPCR para determinar la prevalencia de ‘C. pecorum’ en muestras sinoviales obtenidas de extremaidades anormales recortadas de canales de cordero en un matadero en el sur de Australia. El estudio incluyó 53.131 canales examinadas para la artritis, de las cuales 369 tuvieron al menos una articulación anormal recortada.

La prevalencia de ‘C. pecorum’ en el tejido sinovial recogido de las articulaciones anormales fue del 6,1% y la concentración bacteriana varió de 6 × 103 a 7,6 × 105 / g de tejido sinovial. Cinco de las muestras conjuntas positivas fueron de canales que tenían una articulación recortada para artritis y cuatro de canales de las que se habían recortado dos articulaciones.

Por otra parte, se determinó que se necesitan más investigaciones para determinar las pérdidas de producción en la granja asociadas con la infección por ‘C. pecorum’ en corderos australianos.

‘Arthroderma vanbreuseghemii’ ha sido identificado molecularmente como el agente causal de la dermatofitosis en un rebaño de ovejas. Es necesario explorar nuevas alternativas de tratamiento porque los antifúngicos no están aprobados para su uso en pequeños rumiantes en la Unión Europea.

Así lo ha hecho un grupo de investigadores españoles, principalmente aragoneses que han publicado su trabajo en la revista científica Small Ruminant Research. Se trata de Vanesa Pérez Laguna, Antonio Rezusta, Juan José Ramos, Luis Miguel Ferrer, Josepa Gené, María José Revillo y Yolanda Gilaberte.

La terapia fotodinámica antimicrobiana (aPDT) ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de la dermatofitosis en humanos. Se basa en la aplicación de un fotosensibilizador como el azul de metileno (MB) que se activa mediante luz visible para generar especies reactivas de oxígeno que son citotóxicas para las células.El objetivo del estudio es determinar la eficacia de aDL-PDT utilizando una solución de 1% de MB para tratar la dermatofitosis causada por ‘A. vanbreuseghemii’ en ovejas. Se ensayaron dos protocolos tópicos diferentes (1% de aplicaciones de pulverización en solución de MB una o dos veces por semana) en dos grupos de cinco animales infectados. Veinticinco ovinos infectados no fueron tratados. Todas las ovejas fueron expuestas a la luz solar todos los días durante una duración aproximada de 10 horas durante un total de cuatro semanas. Al final del estudio, todos los animales tratados con aDL-PDT mostraron la misma respuesta clínica a ambos protocolos. Por el contrario, los animales expuestos sólo a la luz solar requirieron dos o cuatro semanas adicionales antes de que sus infecciones se resolvieran. Por lo tanto, aDL-PDT con 1% de solución MB demuestra eficacia, seguridad y eficacia en el tratamiento de la dermatofitosis en ovinos.

El Departamento de Sanidad Animal de Neiker realiza labores de diagnóstico y desarrolla proyectos de I+D enfocados a la investigación epidemiológica, el control, la prevención y el tratamiento de las enfermedades de mayor impacto y que afectan a las especies ganaderas, de compañía y silvestres del País Vasco, realizando en particular labores de vigilancia de las principales zoonosis, que son aquellas enfermedades que también afectan a las personas.

Las principales líneas de investigación, y sus proyectos asociados en 2017, relacionados con pequeños rumiantes son los siguientes:

- Vigilancia de la Enfermedad de la Lengua Azul en el País Vasco.

- Estudio de la evolución de la infección por ‘Coxiella burnetii’ en las explotaciones de pequeños rumiantes de aptitud lechera y efecto en la calidad de sus productos.

- Programa de Erradicación de las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles en el País Vasco.

 

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado su primera lista de ‘patógenos prioritarios’ resistentes a los antibióticos, en la que se incluyen las 12 familias de bacterias más peligrosas para la salud humana, aunque algunas de esas bacterias también tienen importancia en los pequeños rumiantes. 

La lista se ha elaborado para tratar de guiar y promover la investigación y desarrollo (I+D) de nuevos antibióticos, como parte de las actividades de la OMS para combatir el creciente problema mundial de la resistencia a los antimicrobianos, según informa la agencia DiCYT.

En la lista se pone de relieve especialmente la amenaza que suponen las bacterias gramnegativas resistentes a múltiples antibióticos. Estas bacterias tienen la capacidad innata de encontrar nuevas formas de resistir a los tratamientos y pueden transmitir material genético que permite a otras bacterias hacerse farmacorresistentes.

La lista de la OMS se divide en tres categorías con arreglo a la urgencia en que se necesitan los nuevos antibióticos: prioridad crítica, alta o media. El grupo de prioridad crítica incluye las bacterias multirresistentes que son especialmente peligrosas en hospitales, residencias de ancianos y entre los pacientes que necesitan ser atendidos con dispositivos como ventiladores y catéteres intravenosos. Los niveles segundo y tercero de la lista—las categorías de prioridad alta y media—contienen otras bacterias que exhiben una farmacorresistencia creciente y provocan enfermedades comunes. Se incluyen algunos como ‘Staphylococcus aureus’ o enterobacterias.

El bacilo de la tuberculosis, cuya resistencia al tratamiento tradicional ha ido en aumento en los últimos años, no fue incluido en la lista porque es objeto de otros programas específicos. Otras bacterias que no fueron incluidas, como los estreptococos de los grupos A y B y Chlamydia, tienen bajos niveles de resistencia a los tratamientos existentes y no representan actualmente una amenaza significativa para la salud pública.

 

 

Investigadores de la Universidad de Burgos (UBU), junto con colegas de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Extremadura, trabajan en el proyecto del Plan Nacional de I+D+i titulado ‘Bacterias resistentes a colistina, el antimicrobiano de último recurso cuya utilización en animales de granja supone un nuevo reto para la Seguridad Alimentaria’. La iniciativa es coordinada por el catedrático de la UCM, Lucas Domínguez Rodríguez.

En concreto, el objetivo del equipo de la UBU es analizar las rutas de transmisión de la resistencia a la colistina a lo largo de la cadena alimentaria, caracterizando a nivel genómico y filogenético bacterias obtenidas en diferentes entornos en España.

El profesor de la Universidad de Burgos David Rodríguez Lázaro, coordinador del proyecto en la UBU, explica a DiCYT la preocupante situación que se está produciendo con la colistina. “Han surgido nuevas variantes bacterianas resistentes a la colistina en producción animal y están llegando a los hospitales. La colistina se utiliza de forma habitual en la producción animal, como tratamiento preventivo en momentos de estrés, y puede ser un canal de comunicación entre la sanidad humana y la sanidad animal”, subraya.

La colistina (polimixina E) es uno de los escasos antibióticos que pueden aún utilizarse para combatir infecciones causadas por microorganismos resistentes a carbapenemas –otro tipo de antibióticos- en humanos.

El equipo de investigación de la UBU ha llevado a cabo diversos estudios en los que se han identificado cepas resistentes a la colistina en enterobacterias aisladas en animales domésticos, así como en efluentes urbanos y alimentos.
Por todo ello, “en el proyecto se pretende efectuar un seguimiento de las poblaciones bacterianas resistentes a colistina en diferentes entornos (animales de producción, humanos y medio ambiente), llevando a cabo una caracterización genética de su resistencia mediante metodologías genómicas y transcriptómicas”, apunta Rodríguez Lázaro.

“La finalidad es conocer la situación actual con respecto a este antimicrobiano en entornos diversos, así como evaluar el impacto que la posible dispersión de las cepas resistentes podría conllevar, con el objetivo de establecer medidas de prevención adecuadas”, resume el profesor de la UBU.

 

 

La agalaxia contagiosa es uno de los principales problemas de salud animal en los pequeños rumiantes debido a su importancia económica. Actualmente, cuatro ‘Mycoplasma spp’. Han sido asociados con este síndrome: ‘M. agalactiae’, ‘M. mycoides subsp. Capri’, ‘M. capricolum subsp. Capricolum’ y ‘M. putrefaciens’. Su presencia se ha evaluado en varios estudios. Sin embargo, los estudios españoles se han centrado normalmente en la agalaxia contagiosa caprina y hasta hace unos años no se ha realizado un estudio riguroso sobre las especies de ‘Mycoplasma’ presentes en las ovejas de España. Esta investigación se reflejó en la revista BMC Veterinary Research y fue realizada por Jaime Ariza Miguel, David Rodríguez Lázaro y Marta Hernández, del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl). 

Un total de 339 de los 922 rebaños de ovinos fueron positivos para ‘M. agalactiae’ por PCR en tiempo real (36,8%) y 85 por identificación microbiológica (9,2%). Curiosamente, todas las 597 muestras de leche evaluadas para la presencia de ‘M. mycoides subsp. Capri’, ‘M. capricolum subsp. Capricolum’ y ‘M. putrefaciens’ resultaron negativos. Para evaluar la excreción intermitente del patógeno en la leche, se muestrearon 391 fincas adicionales de dos a cinco veces, resultando que en 26,3% de los casos una finca previamente positiva resultó negativa en un muestreo posterior.
’M. agalactiae’ fue la única especie de Mycoplasma detectada en el área de estudio que mostró una alta frecuencia de presencia y amplia distribución. Por lo tanto, el establecimiento de una red permanente de vigilancia es ventajoso, así como la implementación de medidas de control y prevención para impedir la diseminación de ‘M. agalactiae’ y para prevenir la entrada de otras especies de ‘Mycoplasma’.

El parásito helmíntico abomasal ‘Teladorsagia circumcincta’ es uno de los parásitos más importantes económicamente que afectan a las ovejas en las regiones templadas. La infección es particularmente perjudicial para los corderos, en los que puede causar morbilidad pronunciada y graves pérdidas de producción. Debido a la resistencia de propagación de este parásito a todas las clases de medicamentos antihelmínticos, la teladorsagiosis está teniendo un impacto cada vez más severo en la industria ovina con implicaciones significativas para el bienestar de las ovejas. La inmunidad protectora se desarrolla lentamente, disminuye rápidamente y no parece ser tan eficaz en corderos jóvenes. Para investigar el desarrollo de la inmunidad a ‘T. circumcincta’ en ovejas y corderos, se utilizó el perfil de transcripción de citoquinas para examinar las diferencias en la mucosa abomasal y el ganglio linfático gástrico de los ovejas y corderos ingenuos y previamente infectados.

Los mayores niveles de transcripciones de citoquinas de tipo Th2 tanto en el abomaso como en los ganglios linfáticos gástricos de los ovejas y corderos previamente infectados resaltan la importancia de estos mecanismos en la respuesta inmune a la infección por ‘T. circumcincta’. Los corderos más jóvenes parecen ser capaces de generar respuestas similares tipo Th2 en el abomaso lo que sugiere que el aumento de la morbilidad y aparente falta de resistencia en los corderos más jóvenes después de la exposición continua o repetida a ‘T. circumcincta’ es poco probable que se deba a una falta de producción de citoquinas de tipo Th2.

Esta investigación está publicada en la revista científica BMC Veterinary Research y firmada por Nicola M. Craig, David W. Smith, Judith A. Pate, Ivan W. Morrison y Pamela A. Knight.

La artritis encefalitis caprina es una enfermedad de amplia distribución que afecta a la producción de pequeños rumiantes y causa pérdidas económicas. Aunque el virus ha sido identificado en diferentes partes del tracto reproductivo femenino, incluyendo el útero, hay una carencia de estudios que discutieron su transmisión vertical.

Sin embargo, la revista científica Small Ruminant Research publicará en el próximo mes de abril un artículo de una investigación realizada en Brasil, cuyo objetivo fue evaluar la transmisión del virus de la encefalitis de la artritis caprina (CAEV) de las hembras naturalmente infectadas a su descendencia. Cinco cabras positivas para CAEV fueron inseminadas artificialmente con semen fresco obtenido de un macho negativo conocido. Después del parto, 12 crías fueron analizadas durante un año. Seis fueron positivos en la PCR anidada. Ninguno de ellos fue positivo en cELISA y AGID. Este estudio demostró la transmisión vertical del virus de la artritis encefalitis caprina a las crías.

Por lo tanto, la presencia de hembras infectadas debe evitarse debido a la rápida propagación del virus ya las pérdidas económicas asociadas con la infección.

El artículo está firmado por Marjorie Yumi Hasegawa, Maria do Carmo Custódio de Souza Hunold Lara, Eliana Monteforte Cassaro Villa Lobos, Natália Carrillo Gaeta, Mika Hayashi, Laíz Shirayama, Roberto Soares de Castro y Lilian Gregory.

Los agentes de enfermedades infecciosas y las toxinas que se encuentran en las poblaciones y los productos animales constituyen una amenaza considerable y constante para la sanidad animal, los sistemas económicos basados en la agricultura, la seguridad del suministro alimentario (cosechas y ganado), la inocuidad de los alimentos y la salud pública.

En general, la mayoría de los brotes de enfermedades y las contaminaciones alimentarias surgen naturalmente. Sin embargo, también existe el riesgo real de que la enfermedad se introduzca en poblaciones humanas o animales susceptibles, como consecuencia de la liberación accidental de un agente infeccioso o de una toxina.
Estas amenazas biológicas ‘no naturales’ acarrean riesgos concretos, dado que los patógenos pueden manipularse o liberarse para que resulten aún más peligrosos. Si bien la probabilidad de una propagación accidental o deliberada es relativamente baja, el impacto sería catastrófico desde una perspectiva nacional y mundial.

Los patógenos animales pueden utilizarse como armas biológicas o en el marco de actividades bioterroristas, dado su alto impacto, bajo coste y la facilidad de adquirirlos, propagarlos y transportarlos ilegalmente sin ser detectados por controles aduaneros. La revolución biotecnológica implica que las posibilidades de manipulación de patógenos animales aumentan día a día, al tiempo que disminuye su precio. Todos los patógenos animales desarrollados como armas biológicas, reales o potenciales, figuran en la lista de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

Los animales cumplen una función importante como sensores biológicos de las liberaciones, accidentales o deliberadas, de toxinas y agentes infecciosos y de enfermedades emergentes. Los mismos sistemas inteligentes y de vigilancia de enfermedades que sirven para detectar cotidianamente los eventuales brotes naturales, dentro de los países y sus fronteras nacionales, también detectarán estas liberaciones accidentales o deliberadas.

Ya se trate de una infección natural o de una liberación deliberada o accidental, la respuesta a la enfermedad es la misma. En el caso de enfermedades zoonóticas, es esencial contar con una respuesta coordinada entre los responsables de la sanidad animal y la salud pública, puesto que los procedimientos de control se suelen orientar hacia la eliminación del agente patógeno en la fuente animal. Con el fin de establecer la causa del brote de enfermedad, es necesario que las autoridades sanitarias lleven a cabo investigaciones y, a menudo, los laboratorios veterinarios son los primeros en descubrir su origen. Si existe la sospecha de una liberación malintencionada, la colaboración con las autoridades competentes es primordial.

La forma más eficaz y sustentable de protegerse contra las amenazas de liberación deliberada o accidental de patógenos animales es reforzar los actuales sistemas de vigilancia, detección temprana en la granja y respuesta rápida, así como las medidas de bioseguridad y bioprotección, promoviendo, al mismo tiempo, las redes científicas que trabajan en pos de objetivos altruistas. Este enfoque tiene múltiples beneficios colaterales para la sanidad animal, la agricultura, la salud pública, la disminución de la pobreza, el bienestar animal y la economía.

En el cumplimiento de su mandato de mejorar la sanidad animal, la salud pública veterinaria y el bienestar animal a escala mundial, la OIE asume seriamente la amenaza que representa la liberación, accidental o deliberada, de patógenos animales. La estrategia de la OIE para la reducción de las amenazas biológicas, resumida en este documento, se concentra en fortalecer, aumentar y desarrollar enlaces transversales entre los sistemas de salud existentes.

La estrategia adoptada es coherente con el Quinto Plan Estratégico de la OIE (2011-2015) y retoma sus seis objetivos, a saber, comunicación internacional de enfermedades animales y zoonosis; desarrollo y aplicación de normas y directrices basadas en la ciencia relativas a la prevención, control y erradicación de las enfermedades animales, zoonosis incluidas, la seguridad del comercio internacional de animales y productos derivados, así como alta pericia de los laboratorios; garantía de la excelencia científica de la información y del asesoramiento; refuerzo de competencias de los Servicios veterinarios, entre ellas su capacidad de vigilancia y respuesta; y, por último, fortalecimiento de la influencia de la Organización en el diseño de políticas, la investigación aplicada y la gobernanza.

La estrategia de la OIE para la reducción de las amenazas biológicas abarca cinco áreas claves:

- Políticas, promoción y comunicación.

- Liderazgo en los conocimientos y en la elaboración de normas, directrices y recomendaciones.

- Cooperación internacional.

- Información zoosanitaria.

 

- Refuerzo de competencias y solidaridad.


Cuando no se ha cumplido ni un siglo desde que Fleming revolucionara la Medicina con el descubrimiento de la penicilina, la sanidad humana y animal se enfrenta en el siglo XXI al reto de atajar la creciente resistencia de los patógenos (fundamentalmente bacterias) a la acción antibiótica.

Organismos internacionales como la ONU han centrado algunos de sus debates en esta cuestión y mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de que en 2050 la resistencia bacteriana puede provocar más muertes que el cáncer, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) ha publicado un dossier con estrategias para adoptar soluciones frente al problema de la resistencia.

En el caso de la sanidad animal en España, el sector veterinario prevé desarrollar campañas de concienciación en coordinación con la Agencia Española de Medicamentos y el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), según avanza a Efeagro el presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios, Juan José Badiola.

Badiola explica que la resistencia de las bacterias a los antibióticos ha pasado de ser una "cuestión menor" a un "problema creciente en todo el mundo".

Su causa principal ha sido el uso "masivo" de antimicrobianos en los humanos y los animales, lo que ha llevado a algunos patógenos a adaptarse y eludir la acción inhibitoria de estos medicamentos, detalla.

No obstante, a su juicio aún hay tiempo para reducir el número de resistencias y "controlar el problema", si "se hacen las cosas bien".

En el sector ganadero, "hacer las cosas bien" pasa por abandonar hábitos como la medicación a criterio del productor, ya que según insiste Badiola es el veterinario el que tiene que hacer un diagnóstico preciso de la patología y prescribir, si es necesario, el antibiótico apropiado (no de amplio espectro) y en su dosis justa.

También pone el acento en la necesidad de que el profesional haga un seguimiento de la enfermedad en los animales para advertir, de ser necesario, a las autoridades sanitarias sobre posibles resistencias antimicrobianas que no se conocían hasta la fecha.

Otra "clave" es la vacunación del ganado y hacer "un buen manejo de la explotación", con medidas de bioseguridad, porque "reduce la posibilidad de enfermedades" en los animales, añade.

Entre las soluciones, Badiola apuesta por la obtención de nuevos antibióticos y por la búsqueda de alternativas terapéuticas: la "biotecnología ha progresado espectacularmente" y ya hay avances con péptidos o proteínas que pueden sustituir a los antibióticos.

Tras la prohibición de la Unión Europea (UE) en 2003 del uso preventivo de aditivos Antibióticos Promotores del Crecimiento (APC) -que se incorporaban a los piensos para mejorar el rendimiento de la producción ganadera-, existen grupos de investigación que tratan de encontrar sustancias que puedan actuar de forma similar, pero con seguridad.

El grupo de Producción Animal de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) trabaja en este campo desde hace más de 20 años, aunque sus trabajos se intensificaron desde dicha prohibición europea, según recuerda una de sus investigadoras María Dolores Carro.

El equipo ha trabajado con diferentes sustancias como ácidos orgánicos, extractos vegetales, cultivos de levadura o nutrientes específicos que estimulan el sistema inmune y reducen la respuesta inflamatoria.

Según Carro, pueden tener un efecto sobre la microbiota digestiva que les hace mejorar los mecanismos de barrera y favorece las defensas del animal frente a las enfermedades digestivas, que son responsables de "una gran mortalidad", provocan pérdidas del rendimiento productivo y contribuyen a desencadenar otras patologías.

Los resultados "son prometedores en algunos casos" y según precisa, funcionan mejor en animales jóvenes (sometidos a algún tipo de estrés productivo, higiénico, ambiental, alimenticio o social) y en los que padecen alguna enfermedad subclínica, pero tienen una "eficacia limitada" para combatir una enfermedad infecciosa, en la que el uso de antibióticos "es imprescindible".

 

Juan Javier Ríos

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