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Existe evidencia de un vínculo entre la deficiencia de vitamina D y la tuberculosis activa. En seres humanos, varios ensayos han evaluado el papel de la suplementación con vitamina D en el tratamiento de la tuberculosis con resultados contradictorios. Sin embargo, el papel de la suplementación con vitamina D en el control de la tuberculosis animal ha recibido menos atención.

En este contexto, varios investigadores españoles con una nutrida representación del centro Visavet, de la Universidad Complutense de Madrid, han evaluado el beneficio de la suplementación con vitamina D para prevenir la infección por micobacterias o reducir las lesiones de tuberculosis en un ensayo controlado con cabras expuestas naturalmente a ‘Mycobacterium caprae’.

Dos grupos de cabras, de los que uno fue suplementado con vitamina D y otro fue el grupo control, se alojaron durante diez meses en contacto directo con cabras adultas infectadas con ‘M. caprae’. Tras el contacto con las cabras adultas infectadas, todos los animales se sometieron a pruebas de tuberculosis cada dos meses.

Los resultados indican que, en las condiciones utilizadas en este estudio, la suplementación con vitamina D en cabras no reduce el riesgo de infección de tuberculosis ni la difusión y la gravedad de la lesiones por tuberculosis. Además, las cabras suplementadas con vitamina D presentaron hiperfosfatemia y daño renal con calcificaciones sugestivas de intoxicación por vitamina D.

Este estudio se va a publicar próximamente en la revista científica The Veterinary Record con la firma de los siguientes investigadores: María Ángeles Risalde Moya, Álvaro Roy Cordero, Javier Bezos Garrido, C. Pineda, Carmen Casal Comendador, Alberto Antoine Díez Guerrier, I. López Villalba, Álvaro Fernández Manzano, Inmaculada Moreno Iruela, Lucía de Juan Ferré, Lucas Domínguez Rodríguez y Christian Gortázar.

La tuberculosis caprina es una zoonosis con repercusiones sanitarias y económicas. Los programas de control de la tuberculosis caprina se basan en una estrategia de prueba y eliminación utilizando las pruebas de tuberculina intradérmica y la vigilancia del matadero. Sin embargo, este enfoque no siempre es factible y puede tener una sensibilidad limitada en circunstancias específicas.

En este sentido, un estudio realizado por investigadores españoles evaluó el rendimiento de una nueva prueba experimental basada en el complejo de proteínas P22 (Elisa P22) en dos rebaños infectados con tuberculosis utilizando muestras de leche y suero y se comparó con las pruebas de diagnóstico basadas en células.

Se observaron diferencias significativas en los resultados cualitativos y cuantitativos entre rebaños utilizando muestras de suero y leche en el Elisa P22. Entre los animales sacrificados, la prueba detectó una mayor proporción de animales positivos en cultivo de lesiones.

El Elisa P22 con muestras de leche demostró una sensibilidad similar en comparación con las muestras de suero, lo que sugiere que podría ser una prueba valiosa para el control de la tuberculosis en cabras lecheras.

Este estudio se ha publicado en la revista científica Research in Veterinary Science, con la firma de los siguientes investigadores españoles: A. Roy, J.A. Infantes Lorenzo, M. Domínguez, I. Moreno, M. Pérez, N. García, T. García Seco, J. Álvarez, B. Romero, C. Gortázar, L. de Juan, L. Domínguez y J. Bezos. Estos investigadores pertenecen a la empresa Biofabri, al Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Investigación Carlos III, al centro Visavet, al Departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid y al Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) de Castilla-La Mancha.

La fiebre del Valle del Rift está causada por un arbovirus que puede afectar gravemente a diferentes especies de rumiantes domésticos y salvajes, incluyendo ovejas, vacas, cabras, camellos, y también a los seres humanos. La enfermedad se encuentra distribuida principalmente por el este y sur de África, si bien también se ha descrito en otros países subsaharianos, como Madagascar, Egipto y Mauritania. En el año 2000 se confirmó la presencia de la enfermedad por vez primera fuera del continente africano, en Arabia Saudí y posteriormente en Yemen, confirmando la posibilidad de la expansión de la FVR a otras regiones, principalmente de Asia y Europa, especialmente debido a los cambios climáticos.

Desde comienzos de 2019 han sido resueltos focos en Chad y Kenia y se encuentran en situación estable (aunque no resueltos) focos en Sudán del Sur y Uganda, mientras que actualmente existen focos declarados en Ruanda y Sudán. Así lo señala el último informe de actualización de la enfermedad publicado en su página web por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), con datos del pasado mes de noviembre.

Los mayores brotes epizoóticos de la enfermedad surgen relacionados con una pluviometría en la región superior a la normal, debido a la mayor proliferación de distintas especies de mosquitos que actúan como vector. La fiebre del Valle del Rift se manifiesta a menudo por brotes de epizootias seguido de fases de silencio interepizoótico que pueden durar varios años.

El mayor riesgo de la enfermedad para España está en la posible llegada del virus al norte de África, vinculada a la importación de animales infectados procedentes de zonas endémicas durante el movimiento comercial o trashumancia, o como resultado de los conflictos socio-políticos. Por otra parte, debido a la creciente demanda de alimentos, los cultivos de regadío se han incrementado significativamente en los últimos años en los países del Magreb, proporcionando lugares adicionales de cría y descanso para vectores potenciales del virus de la fiebre del Valle del Rift.

Además de los aspectos económicos, el desafío relacionado con el control de la enfermedad es la preservación de la salud humana y animal. La única medida eficaz es la vacunación de los animales sensibles con el fin de interrumpir el ciclo epidemiológico vectores-rumiantes y limitar la transmisión a los seres humanos. Incluso con la disponibilidad de vacunas veterinarias fiables, las irregularidades en el espacio y el tiempo de los brotes de fiebre del Valle del Rift hace improbable la organización eficiente de campañas de inmunización masiva. En estas circunstancias, es necesario establecer una estrategia regional definitiva para la alerta temprana, la vigilancia y el control basado en el riesgo de un brote.

Comprender las bases inmunológicas de la resistencia a las infecciones por nematodos gastrointestinales en el ganado es importante para desarrollar métodos novedosos de control de parásitos, como la vacunación o la selección genética para la resistencia de parásitos.

Con esta premisa, se realizó un estudio con especialistas brasileños y británicos con el objetivo de investigar las diferencias en la respuesta inmune de ejemplares de las razas Santa Inés e Ile de France a la infección natural por ‘Haemonchus contortus’. Se evaluaron parámetros parasitológicos, inmunidad humoral, respuestas inmunes celulares locales y circulantes en 19 corderos de Santa Inés y 19 de Ile de France sometidos a diferentes regímenes de tratamientos antihelmínticos: tratamientos supresores o tratamientos selectivos durante un período de pastoreo de cinco meses. Los corderos de Santa Inés tuvieron un recuento de huevos fecales y una carga de gusanos significativamente más bajos en comparación con Ile de France, independientemente del régimen de tratamiento. Además, el recuento de eosinófilos en sangre circulante y los niveles de inmunoglobulina específicos de parásitos fueron significativamente más altos y se indujeron más rápidamente en corderos de Santa Inés. Las respuestas inmunes abomasales fueron generalmente mayores en la raza resistente.

En conclusión, las respuestas inmunológicas diferenciales detalladas son relevantes para comprender la resistencia a los nematodos gastrointestinales en otras razas huésped, así como a la mejora genética de resistencia como un enfoque de control sostenible para las infecciones parasitarias.

El artículo se ha publicado en la revista Veterinary Research con la firma de los siguientes autores: Ana Claudia A. Albuquerque, Cesar Cristiano Bassetto, Fabiana A. Almeida, Katie A. Hildersley, Tom N. McNeilly, Collette Britton y Alessandro F.T. Amarante.

Las investigaciones epidemiológicas implementadas en rumiantes salvajes y domésticos evidenciaron un reservorio de ‘Brucella melitensis’ en cabras montesas (‘Capra ibex’) en los Alpes franceses. La vacunación se consideró como una posible forma de controlar la infección en esta población de vida silvestre.

Doce cabras montesas y doce cabras se asignaron en cuatro grupos alojados por separado, cada uno con seis machos o seis hembras no embarazadas. Cuatro a cinco animales fueron vacunados y uno o dos animales fueron animales de control. La mitad de los animales fueron sometidos a necropsia 45 días después de la vacunación, y los restantes a los 90 días. Se recogieron muestras adicionales 20 y 68 días después de la vacunación para explorar la distribución bacteriana en los órganos y la inmunidad humoral.

No se observaron signos clínicos ni lesiones específicas de ‘Brucella’ y todos los animales vacunados seroconvirtieron. La distribución de ‘Brucella’ y los perfiles de anticuerpos fueron altamente contrastados entre ambas especies. La proporción de muestras infectadas fue significativamente mayor en cabras montesas en comparación con cabras y disminuyó entre 45 y 90 días después de la vacunación. Dos machos de cabra montesa presentaron excreción urogenital a los 20 o 45 días después de la vacunación. La carga bacteriana fue mayor 45 días en cabras montesas en comparación con cabras domésticas, mientras que permaneció moderada a baja 90 días después de la vacunación en ambas especies con gran variabilidad entre los animales. En este experimento, las diferencias entre especies siguieron siendo la principal fuente de variación, con un bajo impacto de otros factores individuales.

Para concluir, la capacidad multiplicativa y de desprendimiento de la vacuna Rev.1 fue mucho mayor en cabras montesas en comparación con las cabras en 90 días.

Estos resultados proporcionan información inicial sobre el uso potencial de una vacuna comercial para el control de la brucelosis en cabra montesa.

Este artículo se ha publicado en la revista Veterinary Research y está firmado por los siguientes autores: Claire Ponsart, Mickael Riou, Yann Locatelli, Isabelle Jacques, Alain Fadeau, Maryne Jay, Roland Simon, Ludivine Perrot, Luca Freddi, Sylvain Breton, Thierry Chaumeil, Barbara Blanc, Katia Ortiz, Colin Vion, Damien Rioult, Erwan Quemere, Pierre Sarradin, Jean Yves Chollet, Bruno Garin Bastuji y Sophie Rossi.

Investigadores polacos han realizado un estudio que tuvo como objetivo determinar la expresión de citocinas, que está asociada con la respuesta inmunológica de las cabras lecheras contra lentivirus de pequeños rumiantes (SRLV). El estudio se realizó en 26 cabras lecheras en su segunda a sexta lactancia, que se dividieron por raza y paridad en dos grupos: animales infectados de forma natural por SRLV y no infectados. Todas las cabras en el estudio fueron asintomáticas. Las muestras de leche y sangre, que sirvieron como material estudiado, se tomaron los días 7, 30, 120 y 240 de la lactancia. La expresión de genes y proteínas de varias citocinas se estudió utilizando métodos de PCR en tiempo real y Elisa.

La expresión de INF-β e INF-γ estaba regulada negativamente en las células somáticas de la leche (MSC) de cabras infectadas con SRLV. Sin embargo, se observó una mayor concentración de INF-β en el MSC en cabras infectadas. Por lo tanto, los lentivirus de los pequeños rumiantes probablemente influye en el sistema inmunitario de los animales infectados, al desregular la expresión de las citocinas.

Además, los estudios epigenéticos pueden aclarar los mecanismos por los cuales los lentivirus de los pequeños rumiantes regulan la expresión de genes y proteínas del huésped.

El estudio se ha publicado en la revista científica BMC Veterinary Research con la firma de los siguientes autores: Justyna Jarczak, Danuta Sloniewska, Jaroslaw Kaba y Emilia Bagnicka.

El proyecto SheepNet ha estudiado las implicaciones de la morfología de la ubre de la oveja, investigada e incorporada a programas de selección en el caso del ganado de aptitud lechera y con un interés creciente en los sistemas orientados a la producción de carne.

“A menudo se prefieren las ubres razonablemente llenas, de forma esférica y profundas, como indicativas de buena producción de leche, pero solo a un nivel intermedio, porque las ubres demasiado profundas son más difíciles de ordeñar, más difíciles de acceder para los corderos y, a menudo, más propensas a lesiones. La inserción de la ubre en la parte superior y al fondo del abdomen debe ser ancha y fuerte. Algo similar ocurre con la colocación y el tamaño de los pezones. La ubicación y el ángulo preferidos de los pezones, en los sistemas lecheros, deben permitir un acceso más fácil para el ordeño mecánico, pero también permitir que los corderos mamen fácilmente”, señala la página web de este proyecto europeo.

En los sistemas cárnicos, la prioridad principal es permitir que los corderos se amamanten. El tamaño del pezón también es un rasgo importante a considerar, ya que si son demasiado grandes o demasiado pequeños pueden influir en la facilidad con que los corderos maman. Por lo tanto, si la morfología es deficiente, los corderos no podrán mamar adecuadamente, lo que afectará a su tasa de crecimiento y posiblemente facilitará lesiones e infecciones en la ubre.

El género ‘capripoxvirus’ comprende, entre otras enfermedades, a la viruela ovina y caprina. Juntos, estos patógenos causan pérdidas económicas significativas a la industria ovina, caprina y bovina donde estas enfermedades están presentes. Estas patologías se han extendido a regiones limítrofes previamente libres, como algunos países de Oriente Medio, Europa del Este y Rusia. Esta propagación reciente ha puesto de relieve la naturaleza transfronteriza de estas enfermedades.

Para la viruela ovina y caprina, las vacunas virales vivas atenuadas se usan en países endémicos. Estas enfermedades también se pueden contener mediante el sacrificio de animales infectados para erradicar la enfermedad. La termoestabilidad, el rango estrecho de huéspedes y la capacidad de los ‘capripoxvirus’ para expresar una amplia variedad de antígenos hacen que los ‘capripoxvirus’ sean vectores ideales para poner en marcha una vacunación.

Un estudio científico realizado en Canadá ha explorado la capacidad de inmunizar animales contra múltiples enfermedades al mismo tiempo aumenta la eficacia de la vacuna al disminuir el número de vacunas requeridas. Además, el uso de vacunas vectorizadas con ‘capripoxvirus’ permite la posibilidad de diferenciar los animales infectados de los vacunados y su posible vacunación ante el virus de la lengua azul y el virus de la fiebre del Valle del Rift, que también son responsables de pérdidas económicas significativas en países endémicos. En el caso del virus de la fiebre del Valle del Rift, la vacunación no se practica rutinariamente a menos que haya un brote que haga que la vacunación no sea tan efectiva, por lo tanto, incorporar la vacunación contra la fiebre del Valle del Rift en la vacunación rutinaria contra el ‘capripoxvirus’ sería altamente beneficioso.

El artículo se ha publicado en la prestigiosa revista científica internacional por parte de los expertos canadienses Mahder Teffera y Shawn Babiuk, del Centro Nacional de Enfermedades Animales Foráneas y del Departamento de Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Manitoba.

La producción de leche es el rasgo más importante de las ovejas lecheras y constituye el objetivo clave de mejora genética a través de la cría selectiva. La mastitis es una de las enfermedades más prevalentes, que tiene un impacto significativo en el bienestar animal, el rendimiento y la calidad de la leche, al tiempo que supone costes económicos adicionales.

Investigadores británicos y griegos realizaron un estudio con el objetivo de determinar la viabilidad de un programa de mejora genética concomitante para mejorar la producción de leche y la resistencia a la mastitis en la raza griega Chios. Los registros individuales de producción de leche y cuatro rasgos relacionados con la mastitis (recuento de células somáticas de la leche, puntaje de la prueba de mastitis de California, recuento bacteriano viable total en la leche y presencia de mastitis clínica) se recolectaban mensualmente durante la lactancia para 609 ovejas de la raza Chios. Todas las ovejas se genotiparon con una matriz de polimorfismo de un solo nucleótido (SNP) 960 a medida específica para mastitis. Se realizaron estudios específicos de asociación genómica, estimación de componentes de covarianza y análisis de enriquecimiento de vías, y se caracterizaron los niveles de expresión génica y el grado de desequilibrio de la expresión alélica. Se confirmó la presencia de variación hereditaria para la producción de leche. No hubo correlación genética significativa entre la producción de leche y los rasgos de mastitis. Los factores ambientales parecían favorecer tanto la producción de leche como la salud de las ubres.

Los resultados del estudio sugieren que la selección genética para una mayor resistencia del huésped a la mastitis no antagonizará la producción de leche en las ovejas Chios. Por lo tanto, un programa de mejora genética para mejorar tanto la resistencia a la mastitis como la producción de leche es factible para esta raza.

El trabajo se ha publicado en la revista Plos One y cuenta con los siguientes autores: Georgios Banos, Emily L. Clark, Stephen J. Bush, Prasun Dutta, Georgios Bramis, Georgios Arsenos, David A. Hume y Androniki Psifidi.

El scrapie o tembladera se conoce en ganado caprino desde 1942, como el arquetipo de las enfermedades por priones en las que solo la proteína priónica actúa como agente infeccioso con consecuencias fatales. El surgimiento de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) con su comportamiento zoonótico y la detección en cabras aumentó los temores de que su fuente se localizara en pequeños rumiantes. Sin embargo, en cabras el conocimiento sobre la tipificación de la cepa de priones es limitado.

Con este motivo, se ha realizado un estudio con la presencia de varias instituciones académicas europeas en las que se presenta un análisis sobre los fenotipos bioquímicos de la fracción de PrPSc (PrPres) resistente a la proteasa en más de treinta aislamientos cerebrales de cabras afectadas por encefalopatía espongiforme transmisible (EET) recolectadas en siete países.

Se encontraron tres formas diferentes de tembladera: tembladera clásica (CS), Nor98 / tembladera atípica y un caso de tembladera CH1641. Además, CS se encontró en dos variantes, CS-1 y CS-2 (principalmente Italia), que diferían en la resistencia proteolítica del extremo N de PrPres.

Las similitudes entre las ovejas y las cabras en genética y la secuencia de la proteína priónica también se encontraron en los tipos de EET discernidos en este estudio en casos de campo de tembladera de cabra. Aunque los resultados aún no son definitivos, parece que los casos de CS-2 también en los modelos de roedores apuntan a una cepa separada que subraya la importancia de desarrollar más herramientas bioquímicas para la discriminación del tipo de tembladera.

Este estudio se ha publicado en la revista científica Veterinary Research, con la firma de los siguientes autores: Jan P.M. Langeveld, Laura Pirisinu, Jorg G. Jacobs, Maria Meazza, Isabelle Lantier, Stephanie Simon, Olivier Andreoletti, Cristina Acin, Elena Esposito, Christine Fast, Martin Groschup, Wilfred Goldmann, John Spiropoulos, Theodoros Sklaviadis, Frederic Lantier, Luokia Ekateriniadou, Penelope Papasavva-Stylianou, Lucien J.M. van Keulen, Pier Luigi Acutis, Umberto Agrimi, Alex Bossers y Romolo Nonno.

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