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La ola de calor reciente podría aumentar los niveles de infección por el virus mortal Schmallenberg en toda Irlanda, debido a que los mosquitos que transmiten la enfermedad tienen más actividad en esta época del año. “Las altas temperaturas incrementan el número de mosquitos y aumentan su actividad de alimentación, por lo tanto ayudando a propagar la enfermedad más rápido y más a fondo”, explicó Peter Mertens, jefe de del Programa Enfermedades Virales en Pirbright (Reino Unido).

A pesar de que los expertos científicos advierten que el virus Schmallenberg se extendió por todo el país a finales del año, las ventas de la vacuna para proteger al ganado se limitan a las zonas donde ya ha sido confirmada la enfermedad. Sin embargo, Mertens advierte que el ganado sin exposición previa a la enfermedad está en mayor riesgo.

El Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) ha publicado su memoria del año 2012. En este documento se desgranan las actividades de I+D+i del grupo de ‘Mejora genética de rumiantes’.

En el área de evaluaciones genómicas, se han desarrollado métodos estadísticos y bio-informáticos para i) aumentar la fiabilidad en la predicción del mérito genético de reproductores usando datos de genotipado masivo y ii) la imputación de genotipos desconocidos en animales genotipados a baja densidad. Además, se ha iniciado una línea de investigación para el estudio de cambios epigenéticos debido a condiciones ambientales.

En el área de genética molecular, se ha determinado una expresión diferencial del gen HSP90AA1 en respuesta al estrés térmico en ovinos, dependiente de las condiciones ambientales y los polimorfismos de su promotor. Una mutación autosómica recesiva del gen de la Calpastatina bovina ha sido asociada, por primera vez, a la terneza de la carne.

 

En la línea de conservación y/o fomento de razas autóctonas se han desarrollado indicadores de sostenibilidad que permiten monitorizar la evolución de dichas poblaciones. También se ha explorado la utilización de técnicas de ‘experimentos de elección’ para el diseño de estrategias de conservación y/o mejora que incluyen los valores fuera de mercado ligados a las funciones públicas que dichas razas cumplen. Por último se ha trabajado en la optimización de esquema de selección en ovino desarrollando un método de apareamientos de mínima consanguinidad, elaborando índices que toman en cuenta la calidad y cantidad de producto e incorporando caracteres de aptitud materna.

Los productores británicos serán los primeros en Europa en una vacuna contra el virus de Schmallenberg, una nueva enfermedad del ganado que afectó al continente en 2011. El Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales de Gran Bretaña dijo el martes que MSD Animal Health, una división de Merck & Co, tiene una licencia para la nueva vacuna después de una evaluación acelerada para que esté disponible este verano.

De esta forma, los ganaderos podrán vacunar a ovejas y ganado antes de que la mayoría de ellos estén preñadas, lo cual es importante ya que la exposición al virus puede causar daños a los fetos.

 

Una vacuna creada por científicos costarricenses, capaz de diferenciar los animales vacunados de los infectados con brucelosis fue recientemente patentada de forma tripartita por la Oficina Española de Patentes. Lo anterior certifica que la patente de invención otorga el derecho de titularidad a la Universidad Nacional (UNA), Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Pública de Navarra, España.

Dicha invención se refiere al uso de cepas vacunales de ‘Brucella spp’ que expresan la proteína verde fluorescente, mejor conocida como ‘green flourescent protein’ (GFP), así como al diseño de métodos complementarios para la identificación de los animales vacunados de los infectados por cepas de campo.

Esta nueva cepa, estudiada desde hace varios años por científicos de la UNA, es conocida científicamente como vacuna de Brucella abortus S19-GFP (proteína verde flourescente, por sus siglas en inglés), la cual tendrá una vigencia de 20 años y desde ya se encuentra inscrita en países de Europa, Asia y América con producción bovina, ovina y caprina.

Edgardo Moreno, investigador del Programa de Investigación en Enfermedades Tropicales de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (PIET-UNA) explicó que el problema principal es que no se pueden diferenciar fácilmente animales vacunados de infectados con brucelosis como bovinos, ovejas, cerdos y otros, por lo que esta nueva cepa es capaz de inducir en aquellos vacunados anticuerpos que reaccionan contra la proteína flourescente que tiene esta vacuna, lo cual permite diferenciar a los animales vacunados de los infectados.

“El invento consistió en tomar una vacuna tradicional que es muy buena, pero que presenta el inconveniente de no diferenciar animales vacunados de infectados. Lo que hicimos fue modificarla genéticamente al incluirle un gen que expresara la proteína verde fluorescente y diseñamos ensayos diagnósticos para diferenciar a los animales vacunados de los infectados, lo cual dio pie a la patente”, detalló Moreno.

La invención de esta vacuna cuenta desde hace varios años con el respaldo de un destacado grupo de científicos costarricenses y españoles, quienes visualizaron la importancia de patentar el producto en España, gracias a su experiencia en este campo. El equipo de inventores estuvo integrado por los costarricense Edgardo Moreno y Caterina Guzmán de la UNA, Esteban Chaves y Carlos Chacón de la UCR, así como los españoles María Grillo, Beatriz Amorena y Damián Cara.

Cabe destacar el apoyo ofrecido por parte de las Oficinas de Transferencia Tecnológica y Asesoría Jurídica de la UNA durante el proceso de certificación de la patente.

Aprender a evaluar la calidad de la canal y de la carne, determinar las propiedades organolépticas de la carne, conocer las últimas novedades con respecto a la seguridad alimentaria y a la aplicación de las nuevas tecnologías alimentarias, así como aprender a elaborar todo tipo de productos cárnicos. Estos serán los temas más destacados de la XII edición del ‘Curso Internacional en Tecnología de Productos Cárnicos’ que el IRTA organiza del 30 de Septiembre al 25 de octubre de 2013 en su centro de Monells (Girona). El curso está dividido en siete módulos que pueden ser cursados conjuntamente o de forma independiente y que se centrarán en aspectos como la calidad de la canal y de la carne, el anàlisis sensorial, la seguridad alimentaria, las nuevas tecnologías alimentarias y la tecnología de fabricación de productos cárnicos frescos, cocidos, embutidos crudos-curados y salazones. Dirigido tanto a tecnólogos de la empresa cárnica como a profesionales de otras especialidades alimentarias, el curso permitirá al alumnado combinar una formación rigurosa y de alto nivel con una experiencia única de interacción con el profesorado, en las clases que se desarrollarán en las instalaciones del IRTA de Monells. Las prácticas se llevarán a cabo en la planta piloto adyacente al Auditorio del IRTA y en ellas se elaborarán una gran variedad de productos frescos, cocidos, salazones y embutidos crudos-curados. Gracias a una vidriera panorámica que separa el aula de la planta piloto y a un moderno sistema audiovisual, será posible observar en directo la evolución de la práctica, combinando alternativamente el seguimiento desde el interior del aula con el acceso a la planta piloto.
Más de 100 profesionales de la salud humana y veterinaria discutieron múltiples aspectos de las enfermedades virales transmitidas por mosquitos los pasados 23 y 24 de mayo de 2013, en Cosmocaixa Barcelona). Las jornadas estuvieron organizadas por el Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA), la Sociedad Española de Virología (SEV) y la Sociedad Española de Inmunología (SEI), y se caracterizaron por la excelente calidad de las ponencias y por el interesante debate que se generó a continuación. El objetivo principal de las jornadas fue reunir a expertos en climatología, entomología, virología, epidemiología, inmunología, comunicación científica, entre otras disciplinas, para abordar este tema de total actualidad científica y social desde múltiples puntos de vista, a nuestro juicio totalmente complementarios. En un mundo cada vez más globalizado y cambiante, en el que las fronteras y las distancias se han difuminado, ya no podemos hablar de enfermedades exóticas o enfermedades endémicas. Esta realidad resulta todavía más palpable cuando hablamos de enfermedades transmisibles por mosquitos (vectores), fácilmente transportables y difícilmente controlables.

Una representación del Área de Lácteos del Instituto Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (INTAEX), formada por los investigadores Rafael Tabla y Antonia Gómez, presentarán esta semana en Alemania el resultado de dos trabajos con quesos de la región que persiguen mejorar la calidad del producto. Estas conclusiones se expondrán en el marco del 5º Congreso de Microbiológicos Europeos, que tendrá lugar del 21 al 25 de julio en la ciudad alemana de Leipzig, según ha informado el Gobierno en una nota.

En las investigaciones se han abordado algunos de los problemas que afectan a los quesos extremeños con el fin de mejorar la calidad del producto final. Por un lado, los investigadores han estudiado la diversidad de la bacteria ‘Escherichia coli’, que puede fermentar la lactosa de la leche con formación de gas, en quesos artesanos de cabra y oveja, y la relación de esta aparición con el proceso de producción. El segundo trabajo se ha centrado en el estudio de la evolución de las enterobacterias en el proceso de maduración del queso de Iborex.

Las dos investigaciones son resultados del proyecto ‘Biocontrol de bacterias en procesos de fermentación láctea’, que financian el Gobierno extremeño y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, en el que participan también la Universidad de Extremadura y empresas del sector del queso y denominaciones de origen de la región.

El Centro de Investigación en Medicina y Agroecología (CIMASUR) de Chile, con cofinanciamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura de dicho país ha puesto en marcha un proyecto que busca controlar los parásitos gastrointestinales que afectan al ganado ovino a través de la homeopatía, según publica Eurocarne. Para ello se van a evaluar diversos productos, asociados a este tipo de medicina, que trabajarán sobre los mecanismos inmunitarios y metabólicos que hacen a los animales resistentes a los parásitos. En Chile supone pérdida de efectividad, resistencia y toxicidad, con pérdidas de hasta el 10% del peso vivo del ganado. “La oferta que desarrollaremos no produce efectos de toxicidad ni colaterales, por lo que se puede utilizar en los distintos estados productivos, no siendo necesario los periodos de carencia”, explica el coordinador del proyecto, Alejandro Montero. Añade además que así se abre la posibilidad de obtener un valor agregado a la producción ovina por concepto de producto limpio, natural, ecológico u orgánico. “Todos estos nichos están creciendo mucho más rápido que el mercado de carne convencional, que aumenta a un ritmo de 2,5% anual, lo que es ligeramente superior al de la población mundial. Mientras tanto, las ventas de carne natural y orgánica crecen en 19% o más”, afirma Montero.

Los organismos mundiales de salud animal abren a los científicos la puerta para luchar frente a la peste de los pequeños rumiantes al levantar la moratoria sobre el virus de la peste. Los  proyectos de investigación que quieran trabajar en su eliminación deberán cumplir una serie de requisitos fundamentales.

Impuesta originalmente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) el pasado año, la moratoria hace referencia a cepas vivas del virus de la peste que todavía pueden encontrarse en muestras de sangre y de tejido de más de 40 stocks de laboratorio en todo el mundo, según una información de The Cattle Site recogida por Albéitar-Portal Veterinario.

 

Un beneficio potencial de continuar con la investigación científica sería explorar la posibilidad de desarrollar una vacuna basada en el virus de la peste de los pequeños rumiantes (PPR), en lugar de usar virus de la peste bovina, para evitar esta enfermedad en la cabaña de vacas. La PPR es una enfermedad que afecta a ovejas y cabras y está causada por un virus similar al virus de la peste bovina. Una vacuna para ambas enfermedades basada en la PPR podría prevenir la propagación de la peste bovina en caso de producirse un nuevo brote. También significaría que no habría necesidad de mantener el virus de peste bovina para reponer las vacunas cuando las existencias actuales expiren.

Hay una nueva prueba para ayudar a los productores de los ovinos a identificar los animales que tienen un nivel alto de riesgo de contraer la neumonía progresiva ovina (NPO). Esta prueba es el resultado de descubrimientos por científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) de Estados Unidos.

NPO es una enfermedad incurable que afecta millones de ovinos mundialmente. Los ovinos infectados son menos productivos y producen menos corderos. Además de causar la neumonía, la enfermedad también causa la cojera y un síndrome en el cual la ubre llega a ser sólida y produce menos leche.

Científicos en el Centro Estadounidense Roman L. Hruska de Investigación de Animales para Carne (USMARC por sus siglas en inglés), mantenido por el ARS en Clay Center (Nebraska), descubrieron que el gen TMEM154 afecta la propensión al NPO en los ovinos. En colaboración con otros investigadores del ARS y de una empresa, los científicos en USMARC desarrollaron una prueba que ahora es disponible comercialmente.

El microbiólogo Michale Heaton, el genetista Kreg Leymaster y sus colegas en la Unidad de Investigación de la Genética, la Crianza y la Salud de Animales en USMARC estudiaron la frecuencia de infección en los animales usados para crianza en USMARC, enfocando en muestras de sangre tomadas de ovinos infectados y no infectados y colectadas por muchos años. Los investigadores luego desarrollaron un estudio para probar los genes asociados con NPO y descubrieron la influencia del gen TMEM154 en infección con el virus de NPO.

Tres formas principales de TMEM154, llamadas los haplotipos 1, 2 y 3, fueron encontradas en el 97% de más de 8.000 ovinos probados. Los haplotipos 2 y 3 tuvieron una fuerte asociación con infección con el virus de NPO, y son considerados como formas altamente susceptibles de TMEM154. Una sola copia de haplotipo 2 o haplotipo 3 es suficiente para aumentar el riesgo de infección con el virus de NPO, pero las ovejas que tuvieron dos copias de haplotipo 1 tuvieron significativamente menos riesgo de infección.

Sin embargo, el virus de NPO es altamente adaptable y puede afectar los rebaños en diferentes maneras, según los científicos. Por consiguiente, es posible que usar el haplotipo 1 de TMEM154 en seleccionar los animales para utilización en la crianza no reduzca infección en todos los ambientes de producción.

Los productores pueden usar la prueba para detectar los ovinos que tienen menos susceptibilidad al virus de NPO, disminuir el riesgo de infección en los animales, y seleccionar los animales para crianza que tienen menos riesgo de factores genéticos para le enfermedad, de este modo reduciendo la probabilidad del virus en el rebaño.

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