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La encefalitis transmitida por garrapatas es una importante zoonosis viral transmitida por garrapatas en Europa y algunas partes de Asia. Los humanos pueden infectarse por la picadura del animal y, en algunos casos, también por el consumo de leche cruda no pasteurizada y productos lácteos crudos de rumiantes. Las investigaciones serológicas de los rebaños de ordeño pueden ayudar a evaluar el riesgo de infección de la encefalitis transmitida por garrapatas en humanos. Existen algunas lagunas en el conocimiento sobre la inmunidad en animales, por ejemplo, con respecto a la longevidad de la inmunidad. Además, no se sabe nada acerca de una posible memoria inmunológica de larga duración que pueda reactivarse rápidamente mediante un contacto adicional con el virus.

En este contexto, investigadores alemanes han realizado un estudio que concluye que el riesgo de una infección alimentaria por la encefalitis tranmistida por garrapatas fue bajo. Sin embargo, los riesgos pueden ser mayores en algún rebaño. Los títulos de anticuerpos en cabras y ovejas pueden durar mucho tiempo después del contacto con el virus, aunque a un nivel bajo. Esto debe tenerse en cuenta en los casos en que el riesgo de una infección alimentaria se evalúa en una explotación mediante investigaciones serológicas. El recuerdo inmunológico da lugar a la sospecha de que la memoria inmunológica después de un primer contacto con este virus dura muchos años, probablemente toda la vida.

El artículo ha sido publicado en la revista BMC Veterinary Research con la firma de los siguientes investigadores alemanes: Christine Klaus, Ute Ziegler, Donata Hoffmann, Franziska Press, Christine Fast y Martin Beer.

La parafistomosis es una enfermedad patogénica de los rumiantes domesticados, que causa una gran pérdida económica en la industria láctea y la producción de carne. Se considera una enfermedad tropical desatendida con una prevalencia más alta en todas las regiones tropicales y subtropicales, particularmente en África, Asia, Europa y Australia. Hay pocos medicamentos trematocidas disponibles en el mercado. La mayoría son resistentes y tienen efectos secundarios elevados. Por lo tanto, se necesitan tratamientos alternativos.

Un estudio realizado en India evaluó tres extractos de hojas de plantas (de ‘Senna alata’, ‘S. alexandrina’ y ‘S. occidentalis’) como remedios efectivos contra el parásito trematodo gastrointestinal (‘Paramphistomum gracile’) de rumiantes.

La eficacia dependiente de la dosis se observó en términos de motilidad y tiempo de mortalidad en todos los parásitos tratados después de la exposición en diversas concentraciones de extractos de plantas de ‘Senna’. ‘S. occidentalis’ y ‘S. alexandrina’ mostraron mejor eficacia en combinación que en comparación con los grupos de tratamiento individuales. El estudio histológico y las observaciones microscópicas de barrido electrónico revelaron una deformidad conspicua de la arquitectura de la superficie en todos los parásitos tratados. Las micrografías electrónicas de barrido también revelaron contracción, vacuolización, pliegues y ampollas en la superficie del cuerpo de los gusanos tratados. Las actividades de las enzimas tegumentales se inhibieron en todos los grupos de tratamiento en comparación con el control.

Los hallazgos generales de este estudio revelaron que los tres extractos de hojas de ‘Senna’ individualmente y en combinación mostraron una posible actividad antitrematocida contra ‘Paramphistomum gracile’. Por lo tanto, este estudio confirmó que los tres extractos de planta pueden considerarse como un candidato potencial similar a un medicamento en el sistema indígena de medicina tradicional contra las infecciones por trematodos en el ganado.

Esta investigación se ha publicado en la revista BMC Veterinary Research, con la firma de los siguientes autores: Saptarshi Roy y Larisha Mawkhlieng Lyndem, del Laboratorio de Investigación de Parásitos de la Universidad Visva-Bharati (India).

La esparceta o pipirigallo, una leguminosa que puede encontrarse en varias zonas de Europa, entre las que se encuentra Aragón y Cataluña, ha demostrado que contiene taninos que pueden reducir la carga de parásitos internos presente en pequeños rumiantes, según informa el American Consortium for Small Ruminant Parasite Control (Consorcio Americano para el Control de Parásitos de Pequeños Rumiantes).

Esta especie responde al nombre científico de ‘Onobrychis viciifolia Scop.’ y suele crecer en suelos calcáreos. Hay dos grupos principales de variedades de esparceta: simple y doble. El primero estará en flor solo una vez al año, mientras que el segundo tipo puede tener varios crecimientos en un año.

El consumo de esparceta se ha asociado experimentalmente con una disminución en el establecimiento de larvas infecciosas de la tercera etapa y una reducción en el recuento de huevos fecales, debido a una fertilidad femenina reducida y/o (con menos frecuencia) un número reducido de gusanos.

Estos efectos antihelmínticos dependen de la concentración de taninos condensados en la dieta, ya que es necesario un umbral mínimo, y de la duración de la distribución, de al menos 15 días. Los efectos se han demostrado con heno, ensilaje y también pellets deshidratados.

Investigadores australianos exploraron los beneficios de la tecnología GPS para combatir la carga interna de parásitos. Veinte ovejas de un rebaño de raza Merina de lana fina estuvieron equipadas con collares GPS. La posición de cada animal se registró cada 12 segundos durante un período de 24 horas. Simultáneamente con el ajuste de los collares, se recolectaron muestras fecales y se determinó la carga de parásitos, cuya media fue de 408 (+/-363) huevo por gramo de estiércol. El parásito predominante fue ‘Trichostrongylus spp’.

El estudio identificó una relación entre los niveles de carga de parásitos y la distancia recorrida. Mayor carga de parásitos se asoció con mayores distancias medias recorridas por los animales. Según los investigadores, esto podría deberse a que las ovejas tienen que pastar durante períodos más largos o viajar más lejos buscando agua como resultado de su mayor carga de parásitos, según publica el American Consortium for Small Ruminant Parasite Control.

Si bien los resultados son preliminares, la relación podría ser útil en la identificación de poblaciones con resistencia superior a parásitos internos.

Debido a la creciente importancia de las endoparasitosis en corderos austriacos, investigadores de este país europeo realizaron un estudio para evaluar la prevalencia de los ‘Strongylids’ gastrointestinales en 221 corderos en el sacrificio, centrándose en la prevalencia de ‘Haemonchus contortus’. El estudio también evaluó las asociaciones entre los signos clínicos, la infestación adulta de la abomasa y la excreción fecal de los óvulos ‘Strongylids’.

De los exámenes fecales, el 65,6% de los corderos fueron positivos para los ‘Strongylids’. Se obtuvieron cultivos de larvas de muestras con infestaciones de alto grado. Los géneros de larvas más comunes detectados fueron ‘Haemonchus’ (78,9%), seguido de ‘Chabertia’ (65,8%), ‘Bunostomum’ (65,8%), ‘Nematodirus’ (57,9%), ‘Strongyloides’ (31,6%), ‘Trichostrongylus spp.’ (28,9%) y ‘Teladorsagia’ (28,9%). ‘Cooperia’ no fue detectado.

‘H. contortus’ estuvo presente macroscópicamente en 32 muestras de abomasa. Sin embargo, no hubo correlación entre las alteraciones macroscópicas de la abomasa, los síntomas clínicos y la prevalencia total de parásitos.

Por otra parte, la mayor prevalencia de ‘H. contortus’ de este estudio ocurrió en el otoño.

Sigue siendo cuestionable en qué medida es posible concluir solo a partir de los hallazgos clínicos el grado de infestación de gusanos.

El artículo se ha publicado en la prestigiosa revista científica internacional Small Ruminant Research y ha contado con la firma de los siguientes autores: B. Lambacher, C.M. Frei, J. Schoiswohl, A. Tichy, J. Elmer, J. Frei y R. Krametter-Frötscher.

La infección por ‘Haemonchus contortus’ es una de las enfermedades parasitarias más importantes desde el punto de vista económico que afecta a pequeños rumiantes en todo el mundo. El control quimioterapéutico tiene varias deficiencias, como arsenal antihelmíntico limitado y resistencia frecuente) y muchas economías agrícolas no lo pueden costear. Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid realizaron un ensayo con un antígeno recombinante (rHc23) que induce una protección significativa en los ensayos de vacunación con desafíos de dosis única y diferentes adyuvantes.

Los corderos vacunados mostraron una respuesta de anticuerpos significativa contra rHc23 y el extracto soluble de ‘Haemonchus contortus’. Los recuentos de huevos fecales a lo largo del experimento de corderos vacunados y tratados se redujeron significativamente. Todos los animales vacunados mostraron una producción total de huevos y cargas de helmintos abomasales inferiores a los de los corderos de animales no vacunados, aunque las diferencias no fueron estadísticamente significativas.

La vacunación con rHc23 contra las infecciones por goteo de ‘H. contortus’ aparentemente indujo valores de helmintos más bajos. Las variaciones individuales intragrupo no permitieron obtener resultados concluyentes y se necesita más investigación, incluidos adyuvantes y grupos más grandes de animales, para validar el valor potencial de rHc23 como candidato para desarrollar una vacuna recombinante contra ‘Haemonchus contortus’ en corderos.

El estudio se ha publicado en la revista científica internacional BMC Veterinary Research y está firmado por los siguientes autores: María Elena González Sánchez, Melissa Ndombasi Bokuy, Montserrat Cuquerella y José María Alunda.

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La revista Badajoz Veterinaria, editada por el Colegio Oficial de Veterinarios de Badajoz, ha publicado en su último número un artículo de divulgación elaborado por Luis Miguel Izquierdo Jerónimo, en el que se habla de la cenurosis o ‘modorra’ en ganado ovino.

Uno de los puntos de este artículo destaca las medidas de control que se pueden poner en marcha en las explotaciones para evitar esta enfermedad. Son las siguientes:

- Desparasitación de todos los cánidos de la explotación. Los perros deberán permanecer encerrados, apartados de las ovejas, durante al menos seis días y sus heces destruidas a diario mediante cremación. Pauta de desparasitación al menos tres veces al año.

- Correcta gestión de los cadáveres. Es necesaria una infraestructura para el depósito de los animales muertos hasta su retirada por la empresa gestora.

- Eliminación de los animales con sintomatología. Los ejemplares enfermos en fase avanzada no se van a recuperar, por lo que se considera necesario el sacrificio por motivos económicos y para disminuir la infestación en la granja.

- Análisis parasitológico previo a las desparasitaciones.

- Concienciación del ganadero. Además de las repercusiones económicas en la explotación, debe tenerse en cuenta que se trata de una zoonosis.

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De entre las enfermedades parasitarias que afectan al ganado ovino, los nematodos gastrointestinales destacan por las pérdidas económicas que suponen al ganadero, por las altas prevalencias de las infecciones y por la dificultad de su control. Tienen especial importancia los nematodos de la familia ‘Trichostrongylidae’, los cuales pueden encontrarse en la mayoría de los rebaños que salen al pasto, y que afectan tanto a los corderos como a los animales adultos. Los animales nunca desarrollan una inmunidad completa, necesitando así tratamientos antiparasitarios de por vida. Debido al mal uso prolongado en el tiempo de las moléculas antihelmínticas, actualmente hay una distribución mundial de resistencias a los principales productos. Es por ello que se deben mejorar las pautas de control químico, así como aumentar la utilización de técnicas de manejo del rebaño, realizando una lucha integral frente a esta parasitosis, que no favorezca la selección de cepas resistentes.

Partiendo de esta base, se ha realizado un trabajo con una encuesta distribuida entre veterinarios de ovino con actividad profesional en Aragón y Castilla-La Mancha, con la que se pudo conocer el grado de concienciación e implicación de los profesionales en la prevención de resistencias a los antihelmínticos. Los veterinarios demostraron ser conocedores del problema y de las diferentes pautas de control que permiten tratar adecuadamente a los animales, sin favorecer la aparición de resistencias. No obstante, algunos todavía realizaban un mal uso de las moléculas, y mostraron desconocimiento de ciertas técnicas de manejo que pueden ayudar en el control de esta parasitosis.

Este trabajo de Fin de Grado ha sido realizado por Mar Martínez Novoa y presentado ante la Universidad de Zaragoza con el título de ‘Profilaxis como prevención de aparición de resistencias a antiparasitarios en ovino extensivo’.

 

Documento completo: https://zaguan.unizar.es/record/71139/files/TAZ-TFG-2018-1739.pdf 

 

  • maria mtnez valladares CSIC LEON

La investigadora del Instituto de Ganadería de Montaña de León, María Martínez Valladares, reflexionó este viernes, en el marco de las Jornadas Profesionales de Salamaq 2019, sobre los tratamientos antiparasitarios en el ganado ovino y sus principales peligros.

La experta detalló que la eficacia de los mismos conlleva la utilización de distintas familias de fármacos para tratar los parásitos del ganado y es ahí donde en ocasiones se producen problemas “porque estos fármacos no están haciendo el efecto deseado pues los parásitos son resistentes”. Así sucede con la llamada resistencia antihelmíntica derivada de la administración masiva de medicinas sin un diagnóstico definido, explicó. Esta situación, que también puede venir dada por la importación de animales, exige redoblar los esfuerzos para combatir una enfermedad ante la que, hoy por hoy, todavía no se dispone de una gran variedad de tratamientos.

Advierte la experta que los ganaderos han de ser conscientes de que determinadas enfermedades necesitan tratamientos anuales y, en algunos casos, incluso dos veces al año. Por el contrario, lamentó, “se están realizando tratamientos de forma masiva antes de realizar un diagnóstico correcto”. Sucede lo mismo con la correcta aplicación de las dosis de medicamentos, que depende de un pesaje adecuado del animal “y que no siempre se realiza, en cuyo caso estaremos tirando el dinero y desperdiciamos el tiempo”.

A juicio de Martínez Valladares la clave de un correcto tratamiento también reside en afinar las dianas terapéuticas para abordar las enfermedades de estos rumiantes, principalmente del ganado ovino que se encuentra pastando en el campo.

Especialistas del INTA Balcarce –Buenos Aires– avanzan en la identificación de corderos resistentes para la raza Texel. En el mediRAZA Texel Argentina webo plazo, se espera que los primeros animales seleccionados sean incorporados en las evaluaciones de reproductores.

Los parásitos gastrointestinales son uno de los principales problemas sanitarios que afectan a los ovinos en pastoreo. Como sucede en otros lugares del mundo, en la Argentina la especie que más pérdidas económicas ocasiona es Haemonchus contortus, un nematodo que puede provocar mortandades superiores al 20 % en las majadas con disminuciones cercanas al 28 % en la ganancia de peso y del 10 % en la producción de vellón.

Durante las últimas cuatro décadas, el control de los parásitos por medio de fármacos antiparasitarios ha generado poblaciones de nematodos resistentes a la mayoría de los grupos químicos. La rápida adaptación y resistencia de los parásitos a los nuevos fármacos reduce significativamente la vida útil de los antiparasitarios.

Como respuesta a esta situación, una de las estrategias que propone la investigación científica mundial es la selección de animales genéticamente resistentes. En la Argentina, especialistas del INTA trabajan en esta perspectiva y avanzan en la identificación de corderos resistentes para la raza Texel –hasta el momento no se conoce información en el país sobre la variabilidad genética de la raza para esta característica–. En el mediano plazo, se espera que los primeros animales seleccionados sean incorporados en las evaluaciones de reproductores.

Juliana Papaleo, investigadora del INTA Balcarce –Buenos Aires–, destacó que el estudio apunta a “lograr majadas más resistentes a los parásitos gastrointestinales, que tengan buena productividad y se desparasiten menos veces al año”.

De acuerdo con la investigadora, la inversión en estas tecnologías trae beneficios económicos para el productor. “Con el tiempo, se reduce el número de animales muertos por causas de parasitosis y disminuyen otras variables como costos de insumos, tiempo y mano de obra”, detalló Papaleo, quien agregó: “A su vez, estas condiciones representan un beneficio para el ambiente y permiten que los potreros estén más limpios de parásitos para utilizarlos en momentos críticos del ciclo productivo, como la parición”.

Hasta el momento, las evaluaciones permitieron identificar el potencial de resistencia en algunos animales de la raza Texel y, como línea de investigación, complementan los trabajos realizados en la raza Corriedale. Las pruebas fueron desarrolladas durante dos años y constituyen la etapa inicial de mediciones y armado de la base de datos.

En este sentido, la especialista aclaró que las pruebas experimentales deberán continuar por, al menos, cinco años a fin de que puedan realizarse estimaciones de parámetros genéticos con un grado de confiabilidad aceptable.

En esta instancia del proceso, “la propuesta es invitar a productores y/o cabañeros que estén interesados en el estudio a fin de obtener información de diferentes ambientes y manejos, incrementar el volumen de registros y aumentar la precisión de los resultados”, enfatizó Papaleo. Además de las mediciones, los investigadores conservan muestras de sangre de los animales evaluados para, a futuro, realizar análisis de ADN que permitan estudiar algunos genes candidatos relacionados con la respuesta inmune innata, hallados en la raza Corriedale.

Para la raza Corriedale, las estaciones experimentales del INTA en Mercedes –Corrientes– y Concepción del Uruguay –Entre Ríos– junto con el Instituto de Genética del INTA tienen un reservorio de cerca de 10 años de registros, que permitió construir estimaciones de parámetros genéticos e iniciar la realización de estudios a nivel de genoma.

 

Aporte al mejoramiento genético

A partir del ensayo con la raza Texel, se espera que la información científica generada sea incorporada en las evaluaciones de reproductores en el mediano plazo –por ejemplo, en PROVINO– y adoptada por los criadores en sus planes de mejoramiento genético.

Esta tecnología es aconsejable para establecimientos medianos y/o grandes, con un plantel reproductivo superior a 100 madres. Para aplicarla, la unidad debe contar con cierta infraestructura de manga, corrales y potreros para la identificación de los animales, período de encierre controlado y toma de muestras.

Para la implementación del ensayo, se requiere la inoculación de corderos de alrededor de seis meses de edad con un número conocido de larvas. Luego, se evalúa la respuesta de cada animal a la infección del parásito mediante el conteo de huevos en heces (HPG); los que presentan menor eliminación de huevos (menor HPG) se consideran “resistentes” a la parasitosis.

El desarrollo de resistencia parasitaria a los antihelmínticos es un carácter genético que posee una heredabilidad de mediana a baja y, por esta razón, el progreso es relativamente lento y requiere constancia. “En este proceso, lo importante es que el productor no pierda de vista los objetivos productivos que se planteó para su establecimiento e incorpore la resistencia a la parasitosis como una característica más a la hora de seleccionar animales”, explicó Papaleo.

Este comportamiento es la base para implementar un plan de mejoramiento genético, en el que deben identificarse los individuos superiores genéticamente generación tras generación.

En esta línea, Papaleo indicó: “Los resultados esperados dependerán del número de animales evaluados y del compromiso del productor de continuar con la evaluación en el tiempo, debido a que, para realizar la selección, es indispensable identificar a los animales y llevar registros de las características que buscan mejorarse, teniendo en cuenta que el ambiente y el manejo siempre influyen en la expresión del genotipo de cada animal”.

En el mundo, la bibliografía científica reporta diferencias genéticas de la resistencia a nematodos gastrointestinales tanto entre razas como dentro de la misma raza, principalmente en zonas tropicales y subtropicales donde el parásito sobrevive durante todo el año. Países como Australia, Nueva Zelanda y Uruguay incorporan esta característica en algunos Catálogos de Padres.

Control de parásitos

Las hembras de la especie de nematodo Haemonchus contortus pueden poner entre 5000 y 10000 huevos por día. En temporadas cálidas y de abundantes lluvias, las tasas de infestación pueden ser tan altas como para provocar daños clínicos y muerte en pocas semanas.

En el sur bonaerense, la haemonchosis predomina durante febrero, marzo, abril y mayo y, al coincidir con la etapa posterior al destete, los corderos son los más susceptibles a contraer la enfermedad. La menor tasa de infestación se registra en julio y agosto –como sucede en la pampa húmeda y en la Mesopotamia–; en otras partes de la Argentina, el parásito está presente todo el año y afecta a todas las categorías de animales.

Con relación a las desparasitaciones, Mercedes Lloberas –investigadora del INTA Balcarce– dijo que no existe un protocolo que determine una cantidad por año, sino que, más bien, depende de varios factores como la región del país, el clima, el tipo de explotación ganadera, la categoría de animal y el manejo del pastoreo.

“Para decidir si es necesario aplicar antiparasitario, lo ideal es realizar un monitoreo mensual –o quincenal en períodos críticos– de 10 animales por categoría mediante el conteo de huevos por gramo en materia fecal (HPG) y, en función del análisis de coprocultivo, definir la clase de fármaco”, puntualizó Lloberas.

De acuerdo con la especialista, pueden considerarse dos momentos críticos en el año: el periparto y el destete. “En ambos casos, se deberá evaluar la necesidad de la desparasitación del animal y también en la planificación de la rotación de los potreros a fin de contar con una pastura limpia de parásitos para estas categorías”, recomendó.

Otra sugerencia es que cada establecimiento realice un Test de Reducción del Conteo de Huevos. “Con este test, se puede estimar la eficacia antihelmíntica a través de la comparación de los HPG en animales antes y después del tratamiento antiparasitario y ayuda a no ejercer presión en la resistencia al fármaco”, amplió Lloberas.

Por último, la especialista aclaró que, si bien no es posible eliminar definitivamente los problemas ocasionados por los parásitos gastrointestinales, el objetivo es establecer un control integrado que contribuya a reducir las pérdidas a nivel productivo y económico.

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