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Un grupo de investigadores estadounidenses ha elaborado un artículo, que se ha publicado en la prestigiosa revista científica Small Ruminant Research, sobre la estimación de los parámetros genéticos para la resistencia de las ovejas a parásitos internos. Los autores del artículo son los siguientes: L. Ngere, J.M. Burke, A.D. Herring, J.O. Sanders, T.M. Craig, J.A. van Wyk y D.G. Riley.

El correcto manejo de estos parámetros puede resultar fundamental para obtener las mejores estimaciones de los parámetros genéticos que influyen en las resistencias del ganado ovino a parásitos internos, en particular a ‘H. contortus’. Así, la edad de parición o la edad durante la lactancia en las ovejas pueden ser factores importantes que influyen en la resistencia, por lo que los autores consideran que debe estudiarse a fondo.

Las cabras pueden ser infectadas por parásitos protozoarios o metazoarios, en infecciones internas o infestaciones externas, en ciertos órganos de predilección o que se encuentran en varios sitios. El parasitismo lleva al agotamiento de los recursos de los animales afectados, así como, en muchos casos, a la disminución de la ingesta de alimento, lo que resulta en una producción reducida. Estas limitaciones de producción son particularmente importantes en muchas áreas tropicales o subtropicales, donde las cabras juegan un papel esencial en la economía agrícola.

De esta premisa parte un trabajo que resume el impacto potencial del parasitismo en la producción de cabras y discute ejemplos específicos de efectos adversos en las diversas facetas de la producción caprina. Los animales con mayor producción de leche tienen una disminución particularmente significativa en la producción de leche en casos de infecciones parasitarias, pero no hay cambios en la composición de la leche. En relación con los efectos del parasitismo gastrointestinal en cabritos, se ha encontrado que la tasa de crecimiento de los niños aumentó y las canales producidas fueron de mejor calidad después de la administración de fármacos antihelmínticos efectivos. Además, varias infecciones parasitarias afectan adversamente la eficiencia reproductiva en los rebaños.

El estudio se publica en la revista científica Small Ruminant Research y está firmado por los investigadores griegos G.C. Fthenakis y E. Papadopoulos.

La hidatidosis es una enfermedad parasitaria crónica y compleja que puede afectar tanto a animales como a personas (zoonosis), en los cuales se desarrollan quistes hidatídicos. Su diagnóstico se basa en técnicas de ultrasonografía que suelen detectar la enfermedad en estadios avanzados. Su tratamiento puede ser farmacológico, aunque generalmente se aplica cirugía.

Una investigación del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA, centro del CSIC) abre la puerta al desarrollo de nuevos diagnósticos y tratamientos. Por primera vez se ha demostrado que los quistes hidatídicos contienen exosomas, diminutas microvesículas que incluyen proteínas que pueden ser claves para el éxito del parásito.

“Los exosomas se están estudiando mucho en cáncer y en infecciones virales, ya que participan en la comunicación intercelular y pueden manipular la respuesta inmunitaria”, explica Raúl Manzano, investigador del IRNASA. En algunos parásitos como trematodos y nematodos, ya se habían detectado, pero no en el caso de los cestodos, que son los que provocan la hidatidosis, según publica la agencia de noticias Sinc.

Su hallazgo puede ser de vital importancia para entender la relación entre el parásito y el hospedador, es decir, para saber “cómo el parásito es capaz de conseguir una infección, de desarrollarse dentro del hospedador, bien sea un animal o una persona, y de mantenerse”.

La clave está en las moléculas que transportan estas microvesículas, que son muy diversas y complejas. Si los científicos logran conocerlas al detalle, se podrán “desarrollar herramientas para el diagnóstico, la prognosis y muy posiblemente el tratamiento de la enfermedad”, comenta el experto, del grupo de investigación liderado por Mar Siles en el IRNASA.

El primer paso ha sido detectar estos exosomas y caracterizar sus proteínas. El resultado acaba de publicarse en un artículo de la revista científica Veterinary Parasitology, pero solo se trata de una aproximación inicial para abordar los quistes hidatídicos desde un nuevo punto de vista.

Algunas de las proteínas identificadas se encuentran en la mayoría de los exosomas estudiados, mientras que otras son específicas del parásito. Los autores han determinado cuáles son las proteínas mayoritarias en estas microvesículas, un dato que puede ser muy importante porque algunas de ellas son inmunomoduladoras y pueden tener dianas específicas en el hospedador para modelar la respuesta inmunitaria a favor del parásito.

Si más adelante se encuentran estas microvesículas en la circulación de los animales afectados por la enfermedad, su detección podría servir para emitir diagnósticos precisos y su bloqueo para futuros tratamientos. “Algunas de las moléculas de la carga de los exosomas pueden ser específicas de diferentes fases del quiste en el hospedador y vamos a intentar buscarlas”, según apunta Raúl Manzano.

Además, los investigadores han empezado a caracterizar las moléculas de ARN presentes en los exosomas, y en concreto los microRNAs, que también pueden estar interviniendo en la comunicación intercelular entre el parásito y el hospedador y modular la respuesta inmunitaria regulando la expresión de ciertos genes implicados en la defensa frente al parásito.

Este estudio, en el que han colaborado el centro de investigación biomédica CIC bioGUNE de Vizcaya y otros científicos italianos, forma parte del proyecto europeo Heracles, que trata de avanzar en la lucha contra la hidatidosis, una enfermedad compleja a nivel epidemiológico y sobre la cual aún existen muchas incertidumbres acerca de su diagnóstico, seguimiento y tratamientos.

El parásito helmíntico abomasal ‘Teladorsagia circumcincta’ es uno de los parásitos más importantes económicamente que afectan a las ovejas en las regiones templadas. La infección es particularmente perjudicial para los corderos, en los que puede causar morbilidad pronunciada y graves pérdidas de producción. Debido a la resistencia de propagación de este parásito a todas las clases de medicamentos antihelmínticos, la teladorsagiosis está teniendo un impacto cada vez más severo en la industria ovina con implicaciones significativas para el bienestar de las ovejas. La inmunidad protectora se desarrolla lentamente, disminuye rápidamente y no parece ser tan eficaz en corderos jóvenes. Para investigar el desarrollo de la inmunidad a ‘T. circumcincta’ en ovejas y corderos, se utilizó el perfil de transcripción de citoquinas para examinar las diferencias en la mucosa abomasal y el ganglio linfático gástrico de los ovejas y corderos ingenuos y previamente infectados.

Los mayores niveles de transcripciones de citoquinas de tipo Th2 tanto en el abomaso como en los ganglios linfáticos gástricos de los ovejas y corderos previamente infectados resaltan la importancia de estos mecanismos en la respuesta inmune a la infección por ‘T. circumcincta’. Los corderos más jóvenes parecen ser capaces de generar respuestas similares tipo Th2 en el abomaso lo que sugiere que el aumento de la morbilidad y aparente falta de resistencia en los corderos más jóvenes después de la exposición continua o repetida a ‘T. circumcincta’ es poco probable que se deba a una falta de producción de citoquinas de tipo Th2.

Esta investigación está publicada en la revista científica BMC Veterinary Research y firmada por Nicola M. Craig, David W. Smith, Judith A. Pate, Ivan W. Morrison y Pamela A. Knight.

Tres veterinarios murcianos viajarán en misión humanitaria a Líbano para llevar a cabo una campaña de inspección, vacunación, desparasitación y tratamiento a unas 10.000 cabezas de ganado, fundamentalmente ovino, caprino y vacuno, de una veintena de localidades del país, según publica La Opinión de Murcia.

La expedición, que se prolongará durante diez días, se llevará a cabo en colaboración con el Ejército español desplegado en la zona y puede suponer la “diferencia entre la vida y la muerte”, en palabras del cooperante Antonio Ruoco. Ruoco, en la presentación de la campaña, ha insistido en que al centrar el trabajo voluntario en explotaciones ganaderas de subsistencia, “que una vaca o una cabra se muera en aquella zona del Líbano supone que esa familia pase hambre o no”.
El teniente coronel Agustín Donaire ha explicado que “la medida que realizan los veterinarios en la zona es muy bien acogida por la población local” y ha contribuido en sus anteriores ediciones. Por su parte, el presidente de la Academia de Ciencias veterinarias de la Región de Murcia, Cándido Gutiérrez, ha manifestado su apoyo y patrocinio de esta misión, que “contribuye a difundir la cultura y la ciencia veterinaria”, y ha avanzado que no se descarta ampliar esta expedición a nuevas zonas de conflicto.
Los veterinarios partirán hacía Líbano el 3 de marzo y estarán hasta el día 13 visitando una veintena de localidades del área de influencia del destacamento militar español en lo que será la octava expedición humanitaria que llevan a cabo.

La 22 Conferencia de la Comisión Regional de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para África, que cuenta en esta región con 54 miembros, tuvo lugar en Swakopmund (Namibia) del 20 al 24 de febrero.

Monique Éloit, directora general de la OIE, agradeció a la República de Namibia por su hospitalidad. También felicitó al país anfitrión y a sus vecinos de la región de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) por sus logros aplicando las normas de la OIE. Siete de los quince países de la región de la SADC han alcanzado el estatus ‘libre’ para una o más enfermedades animales a nivel nacional o zonal, y muchos han logrado acceder a los mercados internacionales de mercancías animales.

La Conferencia fue la ocasión para debatir sobre temas relevantes para la región. Además, los participantes recibieron información detallada, así como un análisis sobre la situación y las tendencias de las enfermedades más preocupantes en África, recopiladas a través del Sistema Mundial de Información Zoosanitaria de la OIE (WAHIS), principalmente sobre rabia, carbunco bacteridiano, fiebre aftosa, influenza aviar de alta patogenicidad y síndrome ulcerante epizoótico, así como peste de los pequeños rumiantes (PPR).

Precisamente, la peste de los pequeños rumiantes fue tratada en otras reuniones de la Conferencia, especialmente a través de los dos temas técnicos. Esta patología fue identificada por primera vez en Costa de Marfil en 1942 y su presencia ha sido notificada durante muchos años en toda África, excepto en algunas partes del sur del continente. Esta enfermedad transfronteriza virulenta y altamente contagiosa, que afecta a las ovejas y las cabras, tiene graves repercusiones en la seguridad alimentaria, socava la capacidad de recuperación de los pequeños agricultores y limita las oportunidades de producción animal y el desarrollo económico de los países en los que el sector de los pequeños rumiantes es importante.

Es una de las enfermedades prioritarias indicadas en el Marco mundial para el control progresivo de las enfermedades transfronterizas de los animales (GF-TADs), por sus siglas en inglés) y en 2015 se adoptó una estrategia global de la OIE y la FAO para erradicarla. Esta estrategia integra una visión horizontal de los problemas de sanidad animal, centrada en el refuerzo de los servicios veterinarios, y una visión vertical centrada en el doble objetivo de la erradicación progresiva de la PPR y la reducción de la prevalencia de otras enfermedades prioritarias de los pequeños rumiantes.

Su primera fase de ejecución ya ha empezado en África, a través de reuniones regionales de la hoja de ruta en las cinco regiones definidas por la estrategia. Dichas reuniones contribuirán a lograr una visión regional común basada en el intercambio, la colaboración y la coordinación con el fin de supervisar y armonizar las actividades nacionales planificadas de los países.

También se habló sobre la epidemia de fiebre aftosa en el norte de África en los años 2014 y 2015, las resistencias de antimicrobianos y el cambio climático y las enfermedades emergentes transmitidas por vectores, como la fiebre del Valle del Rift en África occidental y Madagascar.

El interés sobre las enfermedades emergentes ha aumentado durante los últimos años, y situaciones con múltiples hospedadores resultan cada vez más relevantes para la gestión y conservación de fauna silvestre. La sarna sarcóptica, una enfermedad parasitaria provocada por el ácaro excavador ‘Sarcoptes scabiei’, ha sido confirmada en más de 100 especies de mamíferos incluyendo al ser humano. Esta parasitosis afecta de forma endémica en la Península Ibérica al zorro, y tras su aparición en 1993 a modo de brote epizoótico en el rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva), a lo largo de las 2 últimas décadas se vienen detectando en Asturias casos en otras especies simpátricas como el corzo (Capreolus capreolus), el ciervo (Cervus elaphus) o el lobo (Canis lupus).

Con el ánimo de profundizar en el conocimiento y comprensión de la sarna sarcóptica y su epidemiología en la fauna silvestre del Principado de Asturias, se realizó una tesis doctoral que trata de aportar información sobre el efecto de esta parasitosis a nivel individual (aspectos clínicos del proceso) así como a nivel de población dentro de cada una de las especies simpátricas de fauna silvestre estudiadas. Una vez caracterizados estos efectos, se intentaron relacionar los resultados obtenidos para las cinco especies objeto de estudio y se trató de indagar en el tipo de relaciones inter-específicas en que el ácaro se ve implicado en una región de dimensiones discretas como el Principado de Asturias.

La tesis doctoral está presentada por Álvaro Oleada Ruiz de Escudero ante la Universidad de Castilla-La Mancha y lleva por título ‘Epidemiología de la sarna sarcóptica en fauna silvestre del Principado de Asturias’, en una parasitosis que también tiene presencia en el ganado ovino y, por lo tanto, puede haber una cierta interacción entre el ganado doméstico y la fauna silvestre en la transmisión de esta enfermedad.

 Documento completo:

 

https://ruidera.uclm.es/xmlui/bitstream/handle/10578/7157/TESIS%20Oleaga%20Ruiz%20de%20Escudero.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Los hongos nematófagos son enemigos naturales de los parásitos de helmintos gastrointestinales, por lo que se ha realizado un estudio publicado en la revista científica Small Ruminant Research sobre la utilización combinada de algunos de estos hongos para controlar las larvas infecciosas de ‘Strongylida’.

En esta investigación se ha descubierto que las conidias y las clamidosporas atraviesan el tracto gastrointestinal de las cabras, por lo que se trata de una nueva opción para el control biológico de los parásitos en ganado caprino.

El trabajo está firmado por varios investigadores de la Universidad Federal de Vinosa, en Brasil: Wendeo Ferreira da Silveira, Giselle Dias de Oliveira, Fabio Ribeiro Braga, Lorenande Milena de Carvalho, Rafael Reis Domingues, Laice Alves da Silva, José Cola Zanuncio y Jackson Victor de Araújo.

 

 

Las enfermedades parasitarias son de las más importantes que pueden afectar negativamente a las ganaderías extensivas, causando bajas en el rebaño, elevados costes en tratamientos veterinarios y reducciones en la productividad. Concretamente, las parasitosis por nematodos gastrointestinales son las causantes de grandes pérdidas en la ganadería extensiva a nivel mundial. Así, varios estudios realizados por el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) de Asturias analiza la posibilidad de utilizar brezo en la nutrición del ganado caprino por sus efectos antiparasitarios.

Para combatir estos parásitos, desde hace décadas se han venido utilizando diversos fármacos antihelmínticos, casi como única opción. El uso indiscrimado de estos productos químicos ha traído varios problemas, como son la aparición de cepas resistentes de nematodos, y por tanto pérdida de eficacia de los fármacos. Desde el punto de vista alimentario, se ha observado que la suplementación con alimentos más energéticos y/o con mayores contenidos proteicos tiene efectos beneficiosos en el ganado, al aumentar su capacidad de resistencia a la enfermedad (Coop y Kyriazakis, 2001). Por otro lado, el uso de plantas bioactivas parece prometedor para reducir las tasas de infección en el ganado.

Debido a la conducta alimentaria del ganado caprino, evolutivamente no ha desarrollado una inmunidad tan elevada contra los parásitos gastrointestinales como la de las otras especies rumiantes, mejor adaptadas a pastar comunidades herbáceas de porte bajo y por tanto más expuestas a la ingestión de larvas infectantes con la hierba. Por tanto, las cabras son más proclives a ser infectadas y a enfermar cuando pastan en prados y praderas. En este trabajo vamos a presentar los resultados de varios experimentos realizados con ganado caprino para estudiar el efecto antihelmíntico del brezo, y sus repercusiones en los niveles de parasitosis, la nutrición y los rendimientos productivos de los animales.

Así, se realizaron diversos experimentos con caprino (razas Bermeya y Cachemira) en la finca experimental del Carbayal (Eilao-Illano). Antes de iniciarse el pastoreo, los animales eran desparasitados mediante la administración oral de un fármaco comercial a base de ivermectina. En cada uno de los experimentos se emplearon entre 40 y 48 cabras, lactantes o no. Durante el pastoreo, mensualmente se recogían muestras de heces para realizar conteos de huevos de nematodos al microscopio. En ocasiones se realizaron necropsias para poder observar la infestación parasitaria en el abomaso e intestinos. Además se controlaron las variaciones de peso de los animales y se tomaron muestras de líquido ruminal de las cabras para conocer su estado nutricional mediante el análisis de diversos parámetros como pH, amoníaco y ácidos grasos volátiles (AGV).

En general, la infestación parasitaria se va incrementando durante la estación de pastoreo, tal como indican los aumentos progresivos en la excreción fecal de huevos. Esto ocurre a medida que va disminuyendo la altura del pasto disponible, con lo que aumenta el riesgo de ingerir larvas infectantes. Prácticamente en todos los experimentos, los conteos fecales de huevos eran significativamente menores en las cabras suplementadas con brezo frente a las no suplementadas. La administración bimensual de un antihelmíntico comercial por vía oral (ivermectina) redujo significativamente los conteos fecales de huevos.

En otro experimento se estudió el efecto de dos cargas ganaderas, alta o moderada, combinadas con la suplementación o no con brezo. La carga alta resultó en mayores excreciones fecales de huevos a lo largo de la estación de pastoreo. Esto se debe a la menor altura del pasto resultante a carga alta, con lo que las cabras se ven forzadas a pastar más cerca del suelo e ingieren más larvas infectantes que las manejadas a menor carga. Por otro lado, la cantidad de heces excretadas por unidad de superficie es mayor cuanto mayor sea la carga, por lo que la contaminación del pasto es mayor. La suplementación con brezo redujo los conteos fecales de huevos, aunque en esta ocasión las diferencias no llegaron a ser significativas. En las cabras manejadas a carga alta, se encontraron mayores cantidades de parásitos en el abomaso de las cabras no suplementadas frente a las suplementadas con brezo.

En todos los experimentos, las cantidades de huevos en las heces de las cabras fueron muy superiores a las observadas en cabras pastando en praderas con brezales adyacentes.

Además, en todos los experimentos las variaciones de peso vivo y condición corporal resultaron más favorables en las cabras suplementadas con brezo respecto a las no suplementadas. Las diferencias se notaron sobre todo en la segunda mitad del pastoreo, cuando las cabras no suplementadas mostraban pérdidas acusadas de peso y condición. La disponibilidad de brezo no afectó a las ganancias de peso de las crías. Los cabritos son destetados hacia finales de julio y hasta entonces dependen en gran medida de la leche materna. Por tanto, los resultados parecen indicar que no hubo diferencias acusadas en la producción de leche de las cabras suplementadas o no con brezo durante la primera mitad de la estación de pastoreo, cuando los niveles de parasitosis aún no son muy elevados.

Como conclusión, la disponibilidad de brezos, a pesar de su bajo valor nutritivo, tiene efectos positivos en la sanidad del ganado caprino, reduciendo las parasitosis gastrointestinales y mejorando los rendimientos en pastoreo (variaciones de peso y condición corporal). La ingestión de ciertas cantidades de brezo (en torno a un 20-30% de la dieta, siendo el resto hierba) no presenta efectos perniciosos a causa de sus taninos en la fermentación ruminal. La presencia conjunta de brezales y prados puede favorecer las respuestas productivas del ganado caprino, restringiendo el empleo de fármacos, sus costes y efectos colaterales, y posibilitando un manejo más sostenible de los rebaños.

Esta serie de investigaciones se resumen en un artículo publicado en la web del Serida y firmado por tres investigadores del centro (Rafael Celaya Aguirre, Urcesino García Prieto y Koldo Osoro Otaduy) y uno de la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales del Principado de Asturias (Antonio Martínez Martínez).

 

Más información:

http://www.serida.org/publicacionesdetalle.php?id=6730

 

 

Un estudio ha analizado las resistencias de los parásitos a cuatro antihelmínticos utilizados comercialmente en caprino de carne extensivos, ya que este aspecto es una de las amenazas para la sostenibilidad del sector de los pequeños rumiantes. Los cuatro antihelmínticos analizados fueron ivermectina, moxidectina, hidrocluro de levamisol y albendazol, todos ellos administrados por vía oral.

Se encontraron resistencia en los cuatro antihelmínticos probados, lo que sugiere la necesidad de métodos alternativos para el control de los parásitos internos en el ganado caprino de carne.

 

El artículo se publicará en enero en la revista Small Ruminant Research y está elaborado por tres investigadores universitarios estadounidenses: M.K. Goolsby, M.L. Leite-Browning y R. Browning Jr.

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