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La Junta de Extremadura ha editado un documento en el que se informa a los productores sobre las medidas de la tuberculosis, con una parte específica para las medidas sanitarias que deben tomarse en las especies bovina y caprina.

En estas especies, los Programas Nacionales de Erradicación se han demostrado eficaces para atajar el avance de la enfermedad. Establecen como eje de actuación el análisis individual mediante una técnica de alergia cutánea, la conocida intradermotuberculinización (IDTB), la eliminación del medio natural de los animales infectados y el establecimiento de unos estatus sanitarios (las clásicas calificaciones sanitarias) diferentes en función de los resultados a la IDTB, así como un condicionante de movimiento pecuario en función de estas calificaciones.

La aplicación rigurosa de los programas nacionales de erradicación ha permitido que más del 90% de los rebaños de nuestra comunidad estén libres de enfermedad, mejorando la productividad y competitividad de las explotaciones, y favoreciendo un escenario libre de restricciones al movimiento pecuario y de libre comercialización de los productos de origen animal, lo que contribuye, de forma decisiva, al asentamiento y desarrollo sostenible de la población rural en las comarcas con marcado carácter ganadero.

Para asegurar la completa eliminación de los animales positivos, además, se han puesto en marcha una serie de medidas adicionales:

- Incremento de pruebas anuales en las explotaciones, tanto de intradermotuberculinización (saneamientos cada seis meses), como aplicación de gamma interferón sobre muestras de sangre.

- Aislamiento de animales reaccionantes positivos una vez detectados como tales y su sacrificio en un plazo no superior a 15 días.

- Aplicación de medidas de limpieza y desinfección en instalaciones tras la detección de animales positivos.

- Inspección de las canales en mataderos para la detección de animales en avanzado estado de la enfermedad y que no se detectan por las pruebas in vivo.

- Colaboración eficaz con los técnicos de la Administración en la realización de estudios epidemiológicos que permitan identificar en cada caso el origen de la enfermedad.

- Formación continuada a servicios veterinarios oficiales, equipos que realizan el diagnóstico en campo y ganaderos.

Las medidas sanitarias a aplicar en Extremadura son las mismas que establecen los programas nacionales pero, al ser una región de alta prevalencia, es necesario aplicar medidas adicionales que tiendan a aumentar la sensibilidad diagnóstica para detectar y eliminar del medio natural los bovinos y caprinos infectados en el menor tiempo posible.

La asociación Ganaderos del Reino ha pedido un "replanteamiento" en relación a la lucha contra la tuberculosis, pues a pesar del descenso de su incidencia en la comunidad, aún son "muchas" las explotaciones que sufren esta problemática, con el consiguiente perjuicio económico
Responsables autonómicos destacaron durante la celebración de la feria Feciex en Badajoz, la disminución de la prevalencia de la enfermedad en la comunidad, algo que ha valorado el presidente de Ganaderos del Reino, Enrique de Muslera, quien, no obstante, cree que estos datos no son ni mucho menos suficientes.
"El leve descenso en los índices no añade nada a la salud ganadera", ha incidido Enrique de Muslera, al tiempo que ha citado los altos índices que se dan hoy, por ejemplo, en numerosas explotaciones en la zona de Badajoz.
Además, ha precisado, aunque haya menos casos de animales afectados "si sale un positivo sigue inmovilizada la explotación y, por tanto, el problema económico es el mismo para el ganadero, haya un positivo o se detecten muchos".
Para el presidente de Ganaderos del Reino, el sector cumple desde hace años la normativa nacional y europea, pero la enfermedad no se consigue erradicar, por lo que considera "fundamental" un cambio en la norma estatal.
Por otra parte, ha destacado la "importancia" de que se produzcan precipitaciones en lo que queda de otoño para que las charcas, manantiales y pozos mantengan su potencial tras las lluvias de primavera.
La carencia de precipitaciones desde verano hasta ahora y las altas temperaturas de septiembre hacen necesario el retorno de las lluvias, ha expresado.
Para De Muslera, los efectos del cambio climático son una "evidencia", como demuestran los periodos más prolongados de altas temperaturas, y los ganaderos son conscientes de ello, por lo que ahora "se preparan más" en este sentido, aunque "siempre han tenido en cuenta estas circunstancias".

Después de que el pasado 14 de septiembre se confirmara el primer caso de lengua azul en España en el presente año 2018, en concreto del serotipo 4 y en una explotación de bovinos centinela –animales que no han sido vacunados para comprobar la circulación del virus-, un nuevo caso de fiebre catarral ovina ha sido confirmado de forma oficial por la página web de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (Rasve), organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Este segundo foco de lengua azul del ejercicio 2018 también corresponde al serotipo 4 y se ubica en la provincia de Málaga, en concreto en el municipio de Alozaina, perteneciente a la comarca veterinaria de Cartama (Guadahorce Occidental). Tiene fecha de confirmación del 5 de octubre.

El primer foco de lengua azul se ubicó en la comarca gaditana de Campo de Gibraltar, en concreto en el municipio de Los Barrios, lo que indica que la presencia del mosquito ‘culicoides’, que actúa como vector de la enfermedad, tiene una notable extensión en el sur peninsular.

Han pasado tres semanas desde que el pasado 14 de septiembre se confirmara la reaparición del serotipo 4 de la lengua azul en una explotación de la provincia de Cádiz, en concreto del municipio de Los Barrios, ubicado en la comarca de Campo de Gibraltar. Desde entonces, no se ha vuelto a declarar ningún otro caso y este foco localizado en la provincia gaditana es el único de lengua azul en España en el presente año 2018, según la información oficial que consta en la página web de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (Rasve), organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

El foco se confirmó en una explotación centinela de bovino, por lo tanto con animales no vacunados frente a la enfermedad, en la que se obtuvieron resultados positivos por la técnica de PCR y confirmados por el Laboratorio Central de Veterinario de Algete.

La provincia de Cádiz se considera actualmente zona restringida y de vacunación obligatoria frente a los serotipos 1 y 4.

 

 

La Alianza Tripartita, formada por la OIE, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), colabora desde hace varios años para el establecimiento de normas internacionales armonizadas, alentando las iniciativas de fomento de capacidades y el seguimiento y evaluación en apoyo de un uso responsable y prudente de los agentes antimicrobianos. En 2015, los miembros de las tres organizaciones adhirieron al Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM), subrayando las responsabilidades de las partes interesadas en cada sector con el fin de combatir este problema mundial mediante el enfoque “Una Sola Salud”. La Alianza Tripartita también promueve este enfoque a través de las actividades del Grupo de Coordinación Interinstitucional sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, establecido por las Naciones Unidas en 2016.

Los agentes antimicrobianos son herramientas esenciales para proteger la salud y bienestar de los animales. También contribuyen a satisfacer una demanda mundial creciente de alimentos de origen animal seguros y producidos respetando el bienestar de los animales. Para garantizar la sostenibilidad de la producción pecuaria, se debe preservar la eficacia de los agentes antimicrobianos usándolos con responsabilidad y prudencia. La OIE, en su calidad de líder mundial de la salud y bienestar animal, participa en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos a través del establecimiento de normas y el fomento de capacidades de los Servicios veterinarios, productores ganaderos y otros actores del sector de producción animal. Estas actividades se esbozan en líneas generales en los cuatro objetivos de la Estrategia de la OIE sobre la resistencia a los antimicrobianos y su uso prudente, y reflejan los principios del Plan de Acción Mundial sobre la RAM. Los objetivos son: 1) Mejorar la concienciación y la comprensión; 2) Reforzar los conocimientos a través de la vigilancia y la investigación; 3) Apoyar la buena gobernanza y el refuerzo de competencias; 4) Promover la aplicación de normas internacionales.

Al término de la primera Conferencia Mundial de la OIE sobre el Uso Responsable y Prudente de los Agentes Antimicrobianos en los Animales (13-15 de marzo de 2013), se formularon recomendaciones que condujeron directamente a un fomento continuo de capacidades en los Países Miembros mediante el Proceso PVS de la OIE, una intensificación de la colaboración con la OMS y la FAO a través de la alianza tripartita y la creación de la primera base de datos mundial sobre el uso de agentes antimicrobianos en animales.

Desde entonces, las actividades de seguimiento de la OIE han puesto de manifiesto los progresos impresionantes de sus Países Miembros en la lucha contra la RAM en animales. En 2012, un cuestionario de la OIE mostró que el 27% de los 152 Países Miembros que respondieron tenían establecido un sistema oficial para recoger datos cuantitativos sobre los agentes antimicrobianos usados en animales. Para la segunda fase de recopilación de información por la OIE, concluida en mayo de 2016, el 73% (107 de los 146 países que respondieron) pudo suministrar datos cuantitativos respecto a los antimicrobianos que se utilizan en animales.

Estas mejoras notables demuestran el impacto significativo que puede alcanzar un enfoque intergubernamental armonizado para enfrentar este problema mundial, a la vez que saca a relucir las áreas que será necesario mejorar en el futuro. El trabajo actual de lucha contra la resistencia a los antimicrobianos está enfocado principalmente en los antibióticos, aunque los datos muestran que la resistencia a los antiparasitarios suscita una preocupación creciente para la salud, el bienestar y la productividad animal. Las declaraciones de los países respecto a la vigilancia y seguimiento y la evaluación por la OIE y sus socios de la Alianza Tripartita han puesto en evidencia igualmente el problema de los antimicrobianos veterinarios falsificados y de baja calidad, que se sustraen a la reglamentación y vigilancia gubernamentales destinadas a reducir la resistencia a los antimicrobianos, y cuya composición desconocida plantea un riesgo para salud animal y humana.

A fin de garantizar una respuesta a la resistencia a los antimicrobianos exitosa, coherente y sostenida, es preciso aplicar las normas internacionales a todo nivel y en todos los ámbitos relacionados con la salud y producción animal. Dado que los Países Miembros trabajan en la aplicación de las normas de la OIE a escala nacional, resulta esencial el compromiso de todas las partes interesadas como, por ejemplo, la industria farmacéutica veterinaria, los distribuidores mayoristas y minoristas de antimicrobianos veterinarios, los fabricantes de alimentos para animales, los veterinarios y productores pecuarios en el terreno. Lograr un consenso y la colaboración entre las diversas partes interesadas es la siguiente etapa en el desarrollo de las capacidades nacionales.

Para alcanzar resultados mensurables a escala mundial, regional y nacional, la OIE y los Países Miembros deben obtener un compromiso firme de los diferentes componentes del sector zoosanitario, establecer una comunicación continua entre ellos y asegurar su formación. Con este motivo, se celebrará la II Conferencia Mundial de la OIE sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, del 29 al 31 de octubre en Marrakech (Marruecos).

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha publicado unas normas de bioseguridad aplicables en el caso de que se produzca un posible caso de virus del valle del Rift.

Estas normas de bioseguridad se dividen en este documento del Ministerio de Agricultura en cuatro partes: personas, vehículos, animales y las relativas a los veterinarios de campo.

 Personas

1) Limitar al máximo la entrada de personas ajenas a la explotación. Si se produce una visita deberá quedar registrada. Sólo habrá una entrada disponible bajo control constante.

2) Evitar por parte de los ganaderos las visitas a otras explotaciones con animales susceptibles.

3) Adoptar medidas estrictas de desinfección en las entradas, mediante pediluvios empleando desinfectantes autorizados o en sustitución lejía o sosa al 2%.

4) Uso de jabones desinfectantes para la limpieza antes y después de entrar en la explotación.

5) Es obligatorio disponer de vestuario y calzado para ser utilizado exclusivamente dentro de la explotación. A la finalización de la visita este material deberá permanecer en la explotación hasta su destrucción o desinfección.

6) No utilizar, prestar, intercambiar utensilios propios de la explotación (material, herramientas, vehículos, ropa...) en otras explotaciones.

7) No utilizar estiércol, purines y/o cama de paja fuera de la explotación.

8) Especial precaución con visitantes de alto riesgo como transportista, veterinarios, etc.

 Vehículos

1) Restringir todos los movimientos innecesarios.

2) Instalación de vados de limpieza y desinfección o medios equivalentes a la entrada a las explotaciones.

3) Limpieza y desinfección obligatorias de todos los transportes a la entrada y salida de la granja.

4) Limpieza y desinfección de la vestimenta de conductores y visitantes.

 Animales

1) Reforzar las medidas de control contra animales silvestres, aves, roedores e insectos mediante vallados de la granja, telas mosquiteras, mallas pajareras, cierre de puertas, cebos y trampas para roedores, etc.

 Veterinarios de campo

1) El vehículo se dejará fuera de la explotación, es necesario tener en cuenta que el virus puede persistir en zonas aledañas a la explotación que son usadas por los animales como zonas de pastoreo, zonas de ejercicio etc. Se tendrá cuidado de que el vehículo no pase a través de estas zonas contactando por teléfono previamente con la explotación y pidiendo información respecto a estosaspectos. El vehículo debe considerarse y mantenerse como un espacio limpio de virus.

2) Llevar a la explotación sólo el material, objetos y acompañantes estrictamente necesarios. Se debe minimizar al tránsito de vehículos, material y personas en todo lo posible. Será importante por ello la planificación previa de cada una de las visitas. Deberemos aprovechar todos aquellos medios, tanto personales como materiales, que puedan estar en la explotación, cuantas menos cosas se introduzcan en la explotación menos material tendremos que sacar y por lo tanto, la probabilidad de saquemos el virus con nosotros o con nuestras cosas también será menor.

3) El equipo de protección deberá ser puesto antes de entrar y estará compuesto por: mono de material resistente y desechable (Ej. Tyvek®), gorro, mascarilla (aunque no es obligatorio como en otras enfermedades hay que tener en cuenta que el virus puede persistir en la garganta de las personas y ser transportado aquí a otra explotación), guantes, todos ellos también desechables, botas impermeables de goma resistentes. Se podría utilizar calzas pero únicamente como complemento a las botas de goma ya que es probable que las calzas se rompan durante las operaciones a realizar en la granja.

4) Todos los elementos que vayan con nosotros (móviles, cuadernos, jeringuillas, vacunas, termómetros, etc.) deberán ir en medios que los protejan de la contaminación que sean lavables y desinfectables. (se pueden introducir enla explotación en bolsas de plástico herméticas).

5) A la entrada y a la salida lavaremos y desinfectaremos cualquier elemento que tenga la posibilidad de estar contaminado que haya entrado en contacto con los animales infectados, o inspeccionados de forma directa o indirecta. Aquello que sea desechable lo eliminaremos en el interior de la explotación antes de abandonarla.

6) Se colocarán pediluvios, empleando desinfectantes autorizados, o en sustitución lejía o sosa al 2%, en todas las entradas y salidas de la explotación. Los pediluvios a la entrada de la explotación y también a la entrada de cada una de las dependencias de esta deberán estar protegidos contra la lluvia ya que la lluvia puede hacer disminuir la concentración del desinfectante, el contenido deberá ser renovado según las indicaciones del fabricante.

7) Antes de abandonar la explotación se realizará una limpieza y desinfección de las manos con especial cuidado de limpiar bien las uñas. En cada visita independientemente de los medios de limpieza y desinfección presentes en la propia explotación, el equipo veterinario de campo llevará consigo agua y desinfectante suficiente como para llevar a cabo una adecuada limpieza y desinfección tanto del personal como del equipo.

La revista Badajoz Veterinaria, editada por el Colegio Oficial de Veterinarios de Badajoz, incluye en su último número un artículo sobre la oestrosis ovina y caprina, elaborado por María Alcalde Alonso. En una de las partes de este artículo, se habla sobre las medidas de prevención más adecuadas para las explotaciones ubicadas en Extremadura.

“La estrategia más adecuada se basa en utilizar los antiparasitarios en las épocas apropiadas para obtener los mejores resultados, optimizando al máximo la relación coste-efectividad del antiparasitario elegido, disminuyendo las pérdidas causadas por la presencia de ‘O. ovis’ en los rendimientos productivos de nuestra cabaña. Recomendamos como tratamiento preventivo, en rebaños de nula o escasa incidencia (<15% del rebaño afectado), un único tratamiento previo al comienzo de la estación de reproducción de ‘O. ovis’, fechada entre los meses de febrero o marzo”, señala el artículo.

En casos más graves, donde el 25-60% del rebaño se halla afectado, se recomienda al menos dos tratamientos anuales. Uno a finales del invierno (febrero), con un producto altamente efectivo, especialmente contra el estado larvario L1. Y el segundo tratamiento en el otoño, concretamente a finales de septiembre o principios de octubre, donde se recomienda el uso de un eficaz larvi-cida con una actividad residual importante”.

Por último, se propone una estrategia de hasta tres tratamientos anuales, en aquellos rebaños severamente afectados por la oestrosis con más del 60% de los animales parasitados, que es una situación muy generalizada en el ovino extremeño. “El primer tratamiento tendría lugar en enero-febrero, inicio de la época favorable de maduración larvaria, mediante la utilización de un potente larvicida. El segundo y tercer tratamiento se aplicarían, al comenzar y finalizar la época definida de vuelo de los imagos, es decir, a principios de primavera (abril) y finales de otoño (octubre-noviembre), respectivamente. En el tratamiento de primavera sería recomendable el uso de un antiparasitario de prolongada actividad residual, mientras que en el tratamiento de otoño interesa eliminar las L1 depositadas por los últimos imagos”, concluye el artículo.

Las enfermedades animales están entre los factores más limitantes de la producción ganadera. Su impacto puede variar de una caída en la productividad y un acceso restringido a los mercados a la eliminación de todo un rebaño o manada y, por lo tanto, generar graves consecuencias económicas. En algunos casos, las enfermedades animales también constituyen una amenaza para la salud de las personas.

La implementación adecuada de los principios de bioseguridad puede prevenir la transmisión de agentes patógenos a los animales, seres humanos y al entorno, tal y como lo detallan las normas y las directrices de la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE). Estas medidas, entre las que figuran las buenas prácticas ganaderas y el control de los desplazamientos de los animales y de sus productos derivados, resultan fundamentales a la hora de prevenir y contener los brotes. En el marco de la 28.a Conferencia de la Comisión Regional de la OIE para Europa, llevada a cabo en Tiflis, Georgia, del 17 al 21 de septiembre de 2018, se presentaron los resultados de una encuesta sobre la aplicación de la bioseguridad en los distintos sistemas de producción a nivel individual, nacional y regional. Las conclusiones del estudio muestran que, en materia de bioseguridad, la gran mayoría de los países encuestados posee una legislación nacional apropiada (94,87%) y planes de acción ejecutados (92,31%). Sin embargo, solamente la mitad de los participantes indicó que sus países cuentan con los fondos nacionales necesarios para respaldar la implementación de medidas de bioseguridad o buenas prácticas ganaderas (53,85%).

“La capacidad de los países para implementar las medidas de bioseguridad en sus territorios es crucial. Invertir en la formación adecuada y en la concientización de todos los sectores implicados es una responsabilidad de las autoridades nacionales para poder cambiar los comportamientos y mejorar la eficacia de los programas de control sanitarios”, señala la OIE.

 

 

Los Servicios Veterinarios Oficiales de la Junta de Andalucía han notificado el primer foco del serotipo 4 del virus de la lengua azul en la presente temporada de actividad vectorial 2018-2019, en un bovino centinela presente en una explotación ubicada en el municipio de Los Barrios, en la comarca de Campo de Gibraltar (Cádiz). La proximidad del norte de África, región en la que los serotipos 1 y 4 del virus de la lengua azul se encuentran de forma endémica, indican que el origen de la infección pueda deberse a la introducción de mosquitos infectados desde esta zona.

Se trata de una explotación centinela de bovino, por lo tanto con animales no vacunados frente a la enfermedad, en la que se obtuvieron resultados positivos por la técnica de PCR en el Laboratorio de Sanidad Animal de la Junta de Andalucía en uno de los animales que actúan como centinela en la explotación, dentro de los muestreos quincenales a los que son sometidos. Inmediatamente se remitió la muestra al Laboratorio Central de Veterinario de Algete, laboratorio nacional de referencia para la lengua azul en España, donde se confirmó la presencia del virus de la lengua azul, determinándose que se trataba de un aislado del serotipo 4 del virus.

La circulación del virus se ha detectado dentro del programa de vigilancia de lengua azul en España para el año 2018. La provincia de Cádiz se considera actualmente zona restringida y de vacunación obligatoria frente a los serotipos 1 y 4.

El último foco del serotipo 4 en España había sido notificado el pasado mes de diciembre 2017, también en la comarca de Campo de Gibraltar.

Ante la constatación de la recirculación del virus, las autoridades veterinarias han reforzado las medidas ya existentes de prevención, vigilancia y control en la zona, se ha procedido así mismo a la notificación oficial del foco a la Comisión Europea, resto de Comunidades Autónomas y sectores implicados.

 

 

El Ministerio de Agricultura está trabajando en el borrador de una nueva norma básica para adoptar actuaciones sanitarias en especies cinegéticas y de fauna silvestre en relación con la tuberculosis, según publica la Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de la Comunidad de Madrid (Ugama). “El Ministerio admitiría así, de alguna manera y como ha defendido nuestra organización durante estos años, que el papel de la fauna silvestre como fuente de contagio de la tuberculosis bovina a la ganadería merecía de la adopción de medidas específicas y urgentes, porque el aumento de la incidencia de la enfermedad está demostrando que lo hecho hasta ahora no era suficiente”, señala la organización agraria.

La nueva norma, que de salir adelante prevé un horizonte de entrada en vigor en enero de 2019, introduce el elemento de la salud pública en el tratamiento de este problema, lo que permitiría que las actuaciones se decidan a nivel del Estado. Al mismo tiempo admite que la tuberculosis presenta implicaciones también sobre la economía, la biodiversidad y la calidad de las especies cinegéticas.

El Ministerio considera que las medidas incluidas en el Programa de Erradicación de la Tuberculosis no son suficientes, al actuar solamente sobre el ganado bovino, y que deben ampliarse a otras especies domésticas y silvestres y contar con la implicación de todos los actores y agentes implicados: administraciones, sectores ganaderos, cinegéticos, conservacionistas, científicos…

La norma establecería una nueva estructura de actuación, de manera que se identifican los factores de riesgo que en un determinado espacio contribuyen a hacer más peligrosa la enfermedad. Estos factores de riesgo incluyen estudios sobre presencia de especies silvestres sensibles, factores ambientales, evidencias de transmisiones entre ganado y fauna salvaje, estado de la enfermedad en el ganado, sistemas de manejo…

En función de la combinación de estos factores cada comarca o unidad epidemiológica se clasificaría en función de su nivel de riesgo (bajo, moderado o especial) y las medidas a implantar serían proporcionadas a dicho nivel, que afectarían tanto al ganado doméstico como a fauna cinegética y silvestre.

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