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La viruela ovina y caprina es una enfermedad viral de las ovejas y cabras altamente contagiosa, producida por un virus de la familia ‘Poxviridae’, género ‘Capripoxvirus’, afectando a una u otra especie según la raza del animal y la cepa del virus, aunque existe relación inmunológica demostrada. La mayoría de las estirpes examinadas causan la enfermedad clínica en su forma más grave ya sea en las ovejas o en las cabras, y se han aislado algunas cepas que son igualmente patógenas en ambas especies.

La enfermedad se caracteriza por fiebre, la erupción eritematosa de la piel, inicialmente con lesiones papulares y posterior evolución a erupciones pustulares. Cuando las lesiones se generalizan, pueden asociarse con inflamación hemorrágica de las mucosas respiratoria y gastrointestinal, provocando alta mortalidad. Se transmite por contacto directo entre los animales enfermos y los susceptibles, e indirectamente mediante fómites contaminados y vehículos de transporte.

La viruela caprina es endémica en África (al norte del Ecuador), Oriente Medio, Turquía, Irán, Afganistán, India, Nepal, China y Bangladesh. En los últimos años, la enfermedad ha hecho frecuentes apariciones en el sur de Europa, en países como Bulgaria y Grecia. Además, también tiene presencia en países del norte de África, como es el caso de Marruecos, Argelia y Túnez.

En España no se han declarado focos de viruela ovina y caprina desde el año 1968, si bien dado el riesgo que supone la presencia de la enfermedad en países próximos, ha provocado que en el pasado mes de noviembre se actualizara la información del ‘Manual práctico de operaciones en la lucha contra la viruela ovina y caprina’, editado por la Subdirección General de Sanidad e Higiene Animal y Trazabilidad del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

 

Documento completo: https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/manualpracticovocnov2019_tcm30-111351.pdf 

La peste de los pequeños rumiantes (PPR) es una enfermedad contagiosa aguda causada por un morbilivirus de la familia ‘Paramyxoviridae’, que afecta a los pequeños rumiantes, especialmente a las cabras, que son muy susceptibles y, ocasionalmente, a otras especies de ungulados salvajes.

Para la transmisión de la enfermedad se requiere un estrecho contacto entre los animales infectados y los susceptibles. El virus se puede encontrar en las secreciones nasales y oculares, en expectoraciones y en todas las secreciones y excreciones de los animales enfermos o en periodo de incubación.

La peste de los pequeños rumiantes se ha descrito de forma endémica en Oriente Medio (Península Arábiga, Turquía, Irán e Irak), el sur de Asia (India, Nepal y Bangladesh) y África, donde a excepción de Egipto, la enfermedad se encontraba acantonada en los países al sur del Sahara, hasta que en julio de 2008 Marruecos notificó oficialmente a la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE) la aparición de la enfermedad en su territorio, dispersándose rápidamente después por todo el país.

“La aparición de esta enfermedad en Marruecos resulta especialmente peligrosa ya que clínicamente puede enmascararse con otras enfermedades existentes en el país, como la lengua azul, corriendo el riesgo de que se haga enzoótica en la región y diseminarse a los países vecinos”, señala el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Por esa razón, el organismo ministerial ha decidido actualizar su ‘Manual práctico de operaciones en la lucha contra la peste de los pequeños rumiantes’.

Posteriormente, en julio de 2015, Marruecos declaró el primer foco de peste de los pequeños rumiantes desde el año 2009, en la región Nord Ouest, en una explotación con un censo de 11.000 ovinos, de los que se afectaron 40. Como respuesta al foco se llevó a cabo la vacunación del ganado ovino en esa región. Además, la peste de los pequeños rumiantes es actualmente endémica en Turquía y supone, junto con Marruecos, el mayor riesgo de entrada de la enfermedad en Europa. La principal vía de entrada en Europa desde Turquía podría ser por la transmisión a través de los animales salvajes.

En España nunca se han declarado focos de peste de los pequeños rumiantes, aunque dado el riesgo que supone la presencia de la enfermedad en Marruecos, se ha publicado el citado manual.

En este documento del Ministerio de Agricultura se establecen las cuestiones prácticas de la enfermedad relativas en diversas circunstancias, como es la sospecha de su presencia en una explotación, su confirmación, los métodos de sacrificio y eliminación, y la limpieza y desinfección.

Documento completo: https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/manualpracticopprnov2019_tcm30-111348.pdf 

El Maedi-Visna es una enfermedad muy difundida a nivel mundial y en España, que tiene especial importancia en Castilla y León, donde causa importantes pérdidas económicas en ovino intensivo de leche de raza Assaf Española. La enfermedad, de curso crónico, pasa a menudo desapercibida hasta estados avanzados de la misma, especialmente la forma mamaria, dando lugar a una pérdida progresiva de la producción lechera. La falta de vacunas o tratamientos efectivos hacen que sea fundamental el contar con técnicas de diagnóstico sensibles que permitan conocer la situación epidemiológica de los rebaños y la detección precoz de los animales infectados para su eliminación en las sucesivas reposiciones. Con estas premisas, Elena Gayo Roces presentó una tesis doctoral ante la Universidad de León titulada ‘Estudio de la patogenia del Maedi-Visna ovino y su aplicación en el diagnóstico y control de la enfermedad’. Su objetivo es contribuir al conocimiento de la patogenia del Maedi-Visna, describiendo la respuesta inmune del hospedador frente a la infección, así como la valoración de diferentes métodos de diagnóstico para la detección precoz y el estudio de las cepas circulantes.

Se describen tres patrones de lesión en pulmón, glándula mamaria y sistema nervioso central en función de la población celular predominante en el infiltrado inflamatorio: histiocítico, linfocítico y mixto. El patrón histiocítico se caracterizó por un predominio de macrófagos formando el infiltrado inflamatorio junto con algunos linfocitos B, por una respuesta serológica más intensa, caracterizada por altos títulos de anticuerpos, y por una mayor cantidad de virus en tejido mediante valoración subjetiva en IHQ. Al contrario, los animales con patrón linfocítico presentaron lesiones con un predominio de linfocitos T, títulos bajos de anticuerpos en test Elisa y una menor cantidad de virus en tejido. Por lo tanto, los animales con patrón histiocítico serían fácilmente detectables mediante test serológicos, mientras que aquellos con patrón linfocítico, incluso con valores negativos, pueden pasar desapercibidos en el rebaño. El patrón mixto, descrito por primera vez en esta tesis doctoral, se caracterizó por un infiltrado inflamatorio mixto formado por células CD68+y CD3+ en cantidades similares, así como por una respuesta serológica variable. Dicho patrón apareció principalmente en animales con lesiones mínimas, que podrían ser iniciales o latentes, y que evolucionarían a formas linfocíticas o histiocíticas con la progresión de la infección. Se observa que el patrón de lesión es el mismo en pulmón y sistema nervioso central de un mismo animal, mientras que la glándula mamaria presenta un predominio de lesiones linfocíticas, aunque con un número superior de macrófagos en el tipo histiocítico. Estas diferencias podrían deberse a que se trata de un órgano de naturaleza mucosa, en continua estimulación antigénica, que podría desarrollar una respuesta inmune de tipo Th1 más marcada.

La presencia de virus en leche tanto mediante ICC como PCR confirma la posible transmisión del virus por esta vía, aunque la detección del mismo únicamente en la mitad de las muestras hace pensar en un mayor peso de la vía respiratoria en la transmisión de madre a cordero. La mayoría de animales positivos a Maedi-Visna en muestras de leche presentaban lesiones moderadas o graves en la glándula mamaria, siendo más fácil la llegada de macrófagos infectados a las luces acinares en el caso de infecciones difusas que en lesiones mínimas.

Esta tesis doctoral también contribuye al conocimiento de las cepas víricas circulantes en Castilla y León, detectándose los genotipos A2/A3, similar al previamente descrito en la región en la forma nerviosa de la enfermedad y B2, más próximo a cepas italianas que a las artríticas descritas en España. La secuenciación y el conocimiento de las cepas circulantes tiene gran importancia para el diagnóstico y el control de la enfermedad, ya que permite desarrollar test serológicos que empleen proteínas específicas para determinadas variedades genéticas o bien el diseño de primers específicos para la detección mediante PCR.

En conclusión, los resultados de esta tesis doctoral muestran que la respuesta inmune del hospedador parece jugar un papel fundamental en el desarrollo de las lesiones producidas por el Maedi-Visna, determinando el tipo de infiltrado inflamatorio predominante y la respuesta serológica, y relacionándose con la cantidad de virus presente en los tejidos y su posibilidad de excreción y transmisión, así como con la facilidad para detectar la infección mediante diferentes técnicas de diagnóstico. La detección precoz, incluso de animales con lesiones mínimas, es de gran importancia especialmente en rebaños en los que se hayan obtenido bajas prevalencias de Maedi-Visna mediante los métodos de control tradicionales, para poder eliminar todos los animales infectados y conseguir la erradicación de la enfermedad.

Más información y enlace a documento completo: https://www.educacion.gob.es/teseo/mostrarRef.do?ref=1721358# 

España está considerada libre de la fiebre del Valle del Rift, pero habida cuenta de la situación epidemiológica de determinados países del norte de África, en los que se ha confirmado la presencia de la enfermedad, y de las consecuencias económicas, sociales y sanitarias que podría suponer la entrada de la enfermedad, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha considerado necesaria la implantación de un programa de vigilancia frente a esta enfermedad.

El objetivo del programa de vigilancia será demostrar la ausencia de virus en la cabaña ganadera española con objeto de garantizar el mantenimiento del estatus sanitario de España como zona libre de esta enfermedad. Del mismo modo, será un instrumento para la detección temprana en caso de circulación del del virus que permita a las autoridades veterinarias dar una respuesta eficaz, mediante la adopción de las medidas pertinentes, para la prevención de su diseminación y erradicación de la enfermedad, además de comunicar la aparición de circulación vírica a las autoridades competentes en materia de salud pública.

El programa de vigilancia contará con dos componentes principales: una vigilancia pasiva basada en la notificación de sospecha por parte del sector ganadero o veterinario y un componente activo basado en muestreos serológicos de la población susceptible en el área considerada de riesgo.

La vigilancia activa tendrá como objetivo todos los animales de las especies de bovino y ovino situados en la zona de mayor riesgo de entrada y difusión de la enfermedad, que corresponde a las provincias de Cádiz, Málaga, Sevilla y Huelva, y las Islas Canarias.

En el caso de las cuatro provincias involucradas en la Andalucía Occidental, el programa de vigilancia activa se basará en la realización de un muestreo serológico anual llevado a cabo en la época de menor actividad vectorial en explotaciones de animales de las especies bovinas u ovinas de manera que se descarte cualquier evidencia de circulación vírica.

El muestreo deberá permitir la detección de una prevalencia mínima del 5%, con un nivel de confianza del 95%, lo que supone la toma de muestras en 59 animales centinela, que deberán tener una disposición espacial que garantice la cobertura de todo el territorio objeto de la vigilancia. Para ello, se seleccionarán, al menos, seis explotaciones por provincia, debiéndose elegir zonas con alta carga ganadera y con sospecha o presencia conocida de vectores capaces de transmitir el virus. Con objeto de aumentar la sensibilidad de la vigilancia, en la medida de lo posible, los animales seleccionados deberán ser animales adultos que hayan permanecido en la explotación al menos desde el inicio de la época de actividad vectorial ya que será esta cohorte de la población la que tenga un mayor riesgo de haber estado en contacto con el virus.

En el caso de Canarias, debido a su proximidad con Mauritania donde se ha detectado durante los últimos años circulación vírica, se llevarán a cabo dos muestreos serológicos aleatorios de bovinos y/u ovinos, de forma que se garantice detectar una prevalencia mínima de la enfermedad del 5% con un nivel de confianza del 95%. El primer muestreo se realizará en el mes de abril y el segundo en el mes de enero del año siguiente, es decir antes y después de la época de máxima actividad de los vectores competentes. Los animales seleccionados deberán ser prioritariamente animales adultos que hayan estado en la explotación o en las islas al menos desde la anterior muestreo, es decir, últimos seis meses cuando se inicie el programa de vigilancia.

 

Documento completo: https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/planvigilanciafvrrevision2020_tcm30-111191.pdf 

Un total de 22 casos de tembladera o scrapie fueron declarados en España durante el pasado año 2019, lo que significa la menor cifra de focos de esta enfermedad en la serie histórica que recoge desde el ejercicio 2005 la página web de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (Rasve), organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Esta cifra de casos de scrapie es inferior a los 27 casos que hubo en el ejercicio 2018 y aún se produce una reducción mayor respecto a los 32 que se dieron en el año 2017. Lejos quedan ya los 53 focos declarados que se registraron en 2006. La selección de reproductores por resistencias y el esfuerzo de los productores a través de los diferentes programas de control planeados por la administración han ido reduciendo esa cantidad de forma paulatina.

El mapa del scrapie

Prácticamente la mitad de los casos de scrapie durante el pasado año en España se registraron en Castilla y León. En total, se detectó la presencia de tembladera en siete comunidades autónomas, con la siguiente distribución regional:

- Castilla y León. 10 casos. Distribuidos en seis provincias de la comunidad autónoma. Las explotaciones afectadas estaban en los siguientes municipios: Villalpando (Zamora), Sancti-Spiritus (Salamanca), Campazas (León), Cabrejas del Pinar (Soria), Pozoantiguo (Zamora), Abusejo (Salamanca), Gatón de Campos (Valladolid), Valcabado (Zamora), Zamora y Fuentes de Año (Ávila).

- Aragón. 4 casos. Presencia en las tres provincias. Municipios afectados: Tauste (Zaragoza), Camañas (Teruel), Sabiñánigo (Huesca) y Teruel.

- Navarra. 2 casos. Explotaciones en Tafalla y Artajona.

- Andalucía. 2 casos. Ganaderías ubicadas en El Guijo (Córdoba) y Castril (Granada).

- Canarias. 2 casos. En los municipios de San Bartolomé de Tirajana (Las Palmas) y Haría (Las Palmas).

- Comunidad Valenciana. 1 caso. Almoradí (Alicante).

- Extremadura. 1 caso. Campillo de Llerena (Badajoz).

El pasado 17 de enero de 2019 se confirmó en España el último foco de lengua azul declarado en territorio nacional. En aquella ocasión, se trató de un foco del serotipo 4 de la enfermedad que se localizó en una explotación ganadera del municipio de Casares, perteneciente a la comarca malagueña de Estepona. Desde aquel caso, que es el único del que se tiene constancia del ejercicio 2019, no se han vuelto a declarar más casos en España, por lo que la próxima semana se cumplirá un año sin notificaciones de lengua azul en territorio nacional, según la información oficial que consta en la página web de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria, organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Este único caso de lengua azul en 2019 contrasta con los 13 casos que se confirmaron durante el ejercicio 2018, con presencia de la enfermedad en diferentes puntos de las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla. Todos los casos de ese año fueron del serotipo 4. De hecho, para encontrar un caso del serotipo 1 hay que remontarse a la fecha de confirmación del 29 de diciembre de 2017, hace ya más de dos años, con un foco en una explotación ganadera del municipio de Linares, en la provincia de Jaén.

Lejos quedan ya los datos de otros años, cuando la presencia de la lengua azul y la falta de vacunación de los animales provocaban centenares de casos en toda la geografía nacional, especialmente en la mitad sur. Por ejemplo, en el ejercicio 2014 se declararon hasta 424 focos de esta patología.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha presentado su ‘Programa Nacional Plurianual de Vigilancia, Control y Erradicación de la Encefalopatía Espongiforme de los Pequeños Rumiantes (Tembladera)’, enfermedad también conocida como scrapie.

Este programa, cuyo plazo de aplicación es el trieno 2020-2022, cuenta con un objetivo doble:

- Conocer la situación epidemiológica de la cabaña de pequeños rumiantes (ovino y caprino) frente a la tembladera.

- Detección de la enfermedad y puesta en marcha de las medidas para su erradicación.

El seguimiento del scrapie se realizará a través de vigilancia (activa y pasiva), pruebas laboratoriales y análisis del genotipo de animales positivos y otros elegidos al azar.

Por último, también existe una selección genética en aquellos animales que están inmersos en los programas de mejora de las diferentes razas. Así, en 2018 se consiguió que el genotipo ARR/ARR, que es el más resistente a la enfermedad, fuera el más numeroso en España, en sustitución del ARR/ARQ, que había sido el más habitual en los últimos años tras sustituir a su vez al ARQ/ARQ.

 

Documento completo: https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/programatembladera2020-22web_tcm30-523296.pdf

 

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha elaborado el Programa Nacional de Control de la Lengua Azul para el año 2020, con la redacción de la Subdirección General de Sanidad e Higiene Animal y Trazabilidad.

Este programa incluye cuatro programas: vigilancia activa serológica y virológica; vigilancia pasiva clínica; vigilancia entomológica; y programa de vacunación. En el primero de ellos, se establecen un total de 27 provincias de riesgo, que son las zonas de distribución histórica del serotipo 4, las cercanas a Francia y las Islas Baleares, por su situación geográfica de proximidad a otros lugares de riesgo en el entorno mediterráneo. Esas 27 provincias son las siguientes: Málaga, Almería, Cádiz, Córdoba, Huelva, Sevilla, Jaén, Granada, Badajoz, Cáceres, Albacete, Toledo, Ciudad Real, Murcia, Ávila, Salamanca, Madrid, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra, Zaragoza, Huesca, Lleida, Barcelona, Girona y Baleares.

Sin embargo, el aspecto más importante son las vacunaciones que se establecen.

Vacunación obligatoria frente al serotipo 4

Para todos los animales ovinos y bovinos mayores de tres meses ubicados en la zona restringida frente al serotipo 4:

- Andalucía. Totalidad de las provincias de Córdoba, Cádiz, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. En la provincia de Granada, la comarca de Motril.

- Castilla-La Mancha. Totalidad de las provincias de Toledo y Ciudad Real. En la provincia de Albacete, las comarcas de Alcaraz, Elche de la Sierra, Balazote, Villarrobledo y Yeste.

- Castilla y León. En la provincia de Ávila, las comarcas de Arenas de San Pedro, Candeleda, El Barco de Ávila y Sotillo de la Adrada.

- Extremadura. Toda la comunidad.

Vacunación obligatoria frente al serotipo 1

Para todos los animales ovinos y bovinos mayores de tres meses ubicados en la zona restringida frente al serotipo 1:

- Andalucía. Totalidad de las provincias de Córdoba, Cádiz, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. En la provincia de Granada, la comarca de Motril.

- Castilla-La Mancha. En la provincia de Ciudad Real, las comarcas de Almadén, Almodóvar del Campo y Piedrabuena.

- Extremadura. La totalidad de la provincia de Badajoz.

Vacunación voluntaria frente a los serotipos 4 y 8

También para animales mayores de tres meses, en las siguientes zonas cercanas a Francia:

- Aragón. En la provincia de Zaragoza, las comarcas de Sos del Rey Católico, Jaca, Ejea de los Caballeros y Zuera. En la provincia de Huesca, las comarcas de Ayerbe, Barbastro, Binéfar, Boltaña, Castejón de Sos, Grañén, Graus, Huesca, Jaca, Monzón, Sabiñánigo, Sariñena y Tamarite de Litera.

- Cataluña. La totalidad de la provincia de Girona. En la provincia de Barcelona, las comarcas de l`Anoia, Bages, Baix Llobregat, Berguedà, Maresme, Osona, Vallès Occidental y Vallès Oriental. En la provincia de Lleida, las comarcas de Alt Urgell, Alta Ribargorça, Cerdanya, Noguera, Pallars Jussà, Pallars Sobirà, Pla d`Urgell, Segarra, Segriá, Solsonès, Urgell y Vall d`Aran.

- Navarra. La totalidad de la comunidad autónoma.

- País Vasco. La totalidad de la comunidad autónoma.

Documento completo: https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/programala2020_tcm30-437541.pdf

 

Mejorar la situación sanitaria de las 13.128 cabras censadas en 613 granjas en Navarra es el objetivo de la campaña que el Gobierno foral ha puesto en marcha para lograr el registro, identificación y diagnóstico de salud de todos los ejemplares, garantizar sus buenas condiciones y erradicar la tuberculosis caprina.
La campaña "Objetivo: Cabras sanas" se compone de cartas, carteles y trípticos con información detallada que se enviarán a los ganaderos de ovino-caprino, y que se difundirán asimismo a través de las oficinas del Gobierno y de las entidades locales, a las que se solicita también su colaboración.
Según ha señalado el Ejecutivo foral, en Navarra existen 13.628 cabras registradas en 613 granjas distribuidas por todo el territorio.
Aunque tradicionalmente las cabras se han criado para producir leche, carne o como animales guía para el pastoreo de rebaños de ovino, actualmente una parte importante del censo existente es propiedad de personas que mantienen ejemplares individuales o pequeños grupos como hobby o para controlar la vegetación de huertos y parcelas de recreo.
Las cabras, como otras especies animales, pueden padecer enfermedades, algunas de las cuales son transmisibles a las personas.
Se da la circunstancia de que en el año 2019 se han detectado varios focos de tuberculosis en cabras, y por ello se va a reforzar la campaña para el control y erradicación de esta enfermedad, contribuyendo a mejorar la salud pública y también la salud de la cabaña caprina.
La campaña recuerda la obligación que tienen los propietarios de registrar e identificar a todas las cabras. Para ello, deben ponerse en contacto con los servicios veterinarios del Departamento de Desarrollo Rural en Pamplona o en las distintas oficinas comarcales.
Los mensajes de la campaña recuerdan la importancia de las cabras, no solo como productoras de cabritos y leche, sino también por su papel en el control de la vegetación, la prevención de incendios y el mantenimiento de la limpieza de terrenos particulares y públicos.
Sin embargo, advierten de que algunas enfermedades que afectan a las cabras, como la brucelosis y la tuberculosis, pueden afectar también a las personas contagiándose por vía respiratoria o consumiendo leche cruda de las cabras. Por ello es fundamental mantenerlas en perfectas condiciones sanitarias.
Las pruebas diagnósticas, que son obligatorias, se realizarán de forma gratuita. Durante el año 2020, el Servicio de Ganadería se pondrá en contacto con los titulares para realizar las pruebas de diagnóstico de la tuberculosis caprina.

Desde la aparición del virus de la lengua azul en el centro y el norte de Europa en 2006, el programa de vigilancia de los diferentes países ha ido evolucionando para incluir el uso de evaluaciones de riesgo y modelos de simulación para monitorear el riesgo de incursión de la lengua azul.

Un ejemplo es el caso de Irlanda del Norte, en el que la producción ganadera es de gran importancia económica, ya que exporta aproximadamente el 75% de sus productos agrícolas. Su programa de vigilancia está diseñado para permitir que se identifiquen medidas efectivas de mitigación para minimizar el riesgo de enfermedades, y para proporcionar garantías adicionales para proteger los mercados de exportación en la Unión Europea (UE) y terceros países.

La vigilancia activa emplea un modelo de dispersión atmosférica para evaluar la probabilidad de transferencia de mosquitos por el viento desde Gran Bretaña a Irlanda del Norte e identificar áreas de alto riesgo. En estas áreas, la cantidad de ganado analizado para detectar la lengua azul aumenta proporcionalmente. La vigilancia dirigida se dirige a los rumiantes importados de países restringidos y regiones en riesgo de lengua azul. Además, la vigilancia dirigida a las importaciones de alto riesgo ayuda a la detección temprana de enfermedades, ya que, a pesar de todos los controles y medidas preventivas, los animales importados legalmente aún pueden portar el virus.

Un artículo publicado en la revista científica Frontiers in Veterinary Science describe el programa de vigilancia de Irlanda del Norte, con la importancia de la vigilancia efectiva en la detección temprana de amenazas y la utilidad de las evaluaciones de riesgos. El artículo está firmado por los siguientes autores: Anastasia Georgaki, Archie Murchie, Ignatius McKeown, David Mercer, Sarah Millington, William Thurston, Karen Burns, Ben Cunningham, Valerie Harkin y Fraser Menzies.

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