El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa publicó en agosto el informe de comercio exterior de enero-junio 2025, que indica que las exportaciones españolas aumentaron un 1% en el primer semestre respecto al mismo periodo del año anterior, situándose en los 197.105,9 millones de euros.
El análisis de la evolución por trimestres refleja una dinámica desigual. Especialmente en marzo, se registró un crecimiento significativo de las exportaciones españolas, con un punto de inflexión marcado por la materialización del conflicto arancelario. Este incremento responde, en buena parte, a un fenómeno de acopio de materiales por parte de las empresas estadounidenses, que anticipaban posibles tensiones en el comercio internacional ante el regreso de políticas proteccionistas por parte de Estados Unidos, lo que explica que sus importaciones aumentaran un 25,5% en el primer trimestre.
“El segundo trimestre muestra ya los primeros efectos de la desaceleración global y de las nuevas restricciones arancelarias estadounidenses. El crecimiento se estanca e incluso entra en cifras negativas en algunos mercados clave”, señala Joan Tristany, director general de amec. “Hemos pasado de un primer trimestre de sobreacopio por precaución, a una fase de contención ante un entorno global aún incierto. Las empresas están actuando con anticipación y prudencia” asegura.
Más allá del efecto directo de Estados Unidos, el comportamiento de los mercados de destino durante el primer semestre ha registrado un descenso en las ventas a nuestros socios tradicionales de la zona euro (-1,1%). La caída ha sido más acusada en mercados clave como Alemania (-3,5%) y Francia (-5,9%), dos economías que, a su vez, han visto también reducido su propio volumen exportador (-0,1 y -0,9%, respectivamente), evidenciando un debilitamiento general del comercio con la Unión Europea. Fuera del ámbito comunitario, el retroceso también se ha hecho notar en países estratégicos como México, donde las exportaciones españolas han caído un 8,7%.
“El impacto de las nuevas políticas comerciales de Estados Unidos va más allá de nuestras exportaciones directas al país, que suponen un 4,4% del total –y que también han disminuido un 5,1%–. Están provocando efectos indirectos sobre los flujos globales de comercio, afectando también a nuestros socios europeos y latinoamericanos”, explica Joan Tristany.
Sin embargo, los flujos comerciales muestran también una reconfiguración hacia mercados con un comportamiento especialmente positivo en el primer semestre. Es el caso de Argelia, que tras el levantamiento de las restricciones comerciales ha registrado un incremento del 190,1%, así como de Oriente Medio (+14,7%), India (+14,2%) y China (+13,7%).
“El mundo vive una reordenación profunda del comercio internacional, fruto de un contexto geopolítico convulso y de una política arancelaria que, con el giro proteccionista de Estados Unidos, no ha hecho más que intensificarse” asegura Tristany. Y añade que “las empresas industriales internacionalizadas ya están respondiendo con diversificación a este cambio de orden”, como refleja el retroceso gradual pero constante del peso de la UE en nuestras exportaciones en beneficio del peso en otros mercados (del 66,4 % en 2019 al 61,8 % actual), así como el descenso del peso de Estados Unidos. “Desde amec valoramos muy positivamente las dinámicas de diversificación de mercados, que apuntan firmemente hacia una internacionalización más sólida y menos vulnerable a las tensiones entre bloques” concluye.
A nivel sectorial, el comportamiento desigual de las exportaciones confirma la importancia estratégica de contar con una industria también diversificada. Mientras que sectores como el químico, las materias primas y la alimentación han contribuido de forma positiva al crecimiento de las exportaciones en el primer semestre, otros como los productos energéticos o el automóvil, han registrado descensos relevantes. “Desde un punto de vista de sector exterior, la diversificación sectorial es tan importante como la de mercados, y está actuando como un amortiguador clave en un contexto de clara desaceleración del comercio. Contar con un tejido industrial capaz de generar valor desde múltiples sectores es lo que garantiza una mayor solidez y resiliencia de nuestro país ante la incertidumbre de los mercados internacionales”, señala Tristany.
Ante un escenario internacional marcado por la fragmentación comercial y el auge de políticas proteccionistas, desde amec consideran fundamental que exista un marco global de referencia que garantice unas reglas claras y previsibles para todos los actores: “Solo con organismos internacionales competentes que velen por el equilibrio y la transparencia en el comercio internacional podremos ofrecer a las empresas la certidumbre necesaria para seguir operando con éxito”, señalan. Del mismo modo, “resulta cada vez más imprescindible impulsar la reactivación de acuerdos multilaterales y bilaterales actualmente estancados, que pueden contribuir a un entorno más estable y favorable para la industria internacionalizada”.
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