La agalaxia contagiosa es una enfermedad de declaración obligatoria según la OMSA y la legislación española (Real Decreto 779/2023). Su impacto en explotaciones de ovino y caprino de leche es considerable: provoca mastitis, artritis, queratoconjuntivitis y, sobre todo, pérdidas productivas y comerciales. En España, los micoplasmas Mycoplasma agalactiae en ovino y Mycoplasma mycoides subsp. capri en caprino son los principales agentes causales.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) recuerda que la existencia del programa voluntario responde no solo a razones sanitarias, sino también a exigencias comerciales internacionales, dado que países terceros pueden restringir la entrada de animales y productos de explotaciones afectadas.
Según su participación en el programa, las explotaciones pueden calificarse en los siguientes tipos:
Desde su inicio en 2018, el PNVCEAC ha ido creciendo en número de explotaciones adheridas. En 2024 se alcanzó el máximo histórico con 335 explotaciones, frente a las 330 del año anterior. De ellas, el 60% corresponden a ovino, el 36% a caprino y el 4% a rebaños mixtos.
El desglose territorial refleja que Castilla y León (163) y Castilla-La Mancha (117) concentran más del 80% de las explotaciones. Les siguen Cataluña (23), Extremadura (17), Madrid (11) y la Comunidad Valenciana (4).
Durante 2024 se muestrearon 285 explotaciones, confirmándose infección activa en 19 de ellas, lo que supone un 6,67% de prevalencia en rebaños analizados. Los positivos se distribuyeron principalmente en Castilla y León (9 explotaciones) y Castilla-La Mancha (3), con focos también en Cataluña (1), Extremadura (2) y Madrid (4).
Aunque las cifras se mantienen similares a 2023, se observa un avance en la calificación sanitaria. Solo Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña y Madrid cuentan con explotaciones AC4 (oficialmente indemnes) y AC3 (indemnes con vacunación previa). Este dato refleja un progreso desigual entre comunidades, pero confirma que la continuidad del programa permite clasificar y certificar progresivamente los rebaños.
La fotografía sanitaria a finales de 2024 muestra un mapa desigual en el grado de control. Castilla y León y Castilla-La Mancha concentran la mayor parte de explotaciones AC3 y AC4, lo que evidencia un esfuerzo sostenido de las administraciones regionales y de sus sectores productivos. En contraste, comunidades como Extremadura o Comunidad Valenciana aún presentan un número reducido de explotaciones adheridas y sin calificaciones avanzadas.
Este contraste plantea la necesidad de reforzar la adhesión al programa en territorios con menos tradición de certificación sanitaria, ya que el bajo número de explotaciones adheridas puede ocultar una realidad epidemiológica subestimada.
Los análisis de laboratorio realizados durante el ejercicio confirman la tendencia histórica. En ovino, la mayoría de los aislamientos correspondieron a Mycoplasma agalactiae. En caprino, el agente predominante fue Mycoplasma mycoides subsp. capri, aunque también se notificaron casos aislados de M. agalactiae.
La baja incidencia de M. capricolum y M. putrefaciens en España refuerza la idea de que el control debe centrarse en las dos primeras especies, responsables de la mayor parte de los cuadros clínicos.
La agalaxia contagiosa sigue siendo una de las principales amenazas para la rentabilidad del ovino y caprino lechero en España. El MAPA subraya que la pérdida de calidad de la leche, el incremento de bajas productivas y la dificultad para la reposición de animales procedentes de rebaños indemnes suponen un coste elevado.
Además, el estatus sanitario frente a la agalaxia es un factor creciente en la apertura de mercados internacionales, especialmente para genética caprina y ovina. Por ello, la calificación AC4 se perfila como un sello de garantía sanitaria que, en el futuro, puede ser decisivo en la competitividad del sector.
El informe oficial concluye que, pese a que la prevalencia se mantiene estable, la tendencia a la consolidación de calificaciones sanitarias abre la puerta a un control más efectivo a medio plazo. No obstante, la dispersión geográfica de los positivos y el carácter crónico y de difícil erradicación de la enfermedad obligan a reforzar la formación de ganaderos, la higiene en ordeño y el control en los movimientos de animales.
Uno de los puntos débiles detectados es la dependencia del programa respecto a la voluntariedad de adhesión. Mientras que en comunidades con fuerte implantación el programa avanza de forma sólida, en otras el escaso número de rebaños adheridos limita la representatividad de los datos. Para el MAPA, aumentar la participación es crucial para mejorar la vigilancia epidemiológica y reducir la circulación del agente.
El éxito del programa depende de la implicación de los veterinarios de explotación, que asumen la toma de muestras, la aplicación de medidas de bioseguridad y la formación de los ganaderos. Estos últimos valoran el acceso a una certificación sanitaria que, en muchos casos, puede abrir puertas a contratos más estables con industrias lácteas y facilitar la venta de reposición.
Los expertos coinciden en que el futuro del control de la agalaxia pasa por un enfoque integral, que combine diagnóstico precoz, vacunación estratégica, certificación sanitaria y una mejora en las prácticas de manejo.
Fuente
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (2024). Informe del Programa Nacional Voluntario de Vigilancia, Control y Erradicación de la Agalaxia Contagiosa Ovina y Caprina. Dirección General de Sanidad de la Producción Agroalimentaria y Bienestar Animal
Oviespaña, noticias diarias sobre el mercado nacional e internacional del ovino, investigación ganadera, alimentación y sistemas de manejo.