Raúl Bodas, Sara Olmedo, Cristina León
Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León. Subdirección de Investigación y Tecnología. Área de Investigación Ganadera. Finca Zamadueñas. Ctra. Burgos, km 119. 47071 Valladolid.
02/02/2026El sector ovino lechero afronta una grave escasez de mano de obra, lo que impulsa la búsqueda de soluciones tecnológicas. Mientras la robotización del ordeño está consolidada en vacuno, su aplicación en ovino presenta retos técnicos y de comportamiento animal. El proyecto Aristech, impulsado por el ITACyL, busca desarrollar soluciones innovadoras para automatizar total o parcialmente el ordeño ovino mediante Compra Pública de Innovación, mejorando eficiencia, bienestar animal y sostenibilidad, y haciendo el sector más atractivo y competitivo.
A pesar de su profesionalización, el sector ovino lechero en Castilla y León pasa actualmente por una situación general marcada por problemas estructurales, siendo el principal la escasez de mano de obra. Este es el factor que destaca claramente sobre los demás para cooperativas, asociaciones de productores y otros profesionales del sector, como los técnicos veterinarios, y que está directamente ligado a la despoblación del medio rural y dificulta el relevo generacional.
Como medida para paliar esta situación en el vacuno de leche se han desarrollado robots de ordeño individual, que permiten reducir la mano de obra destinada a las tareas de ordeño, y monitorizar la producción y calidad de leche. Esta tecnología es cada vez más habitual en las granjas de vacuno.
La implementación en las granjas de un sistema de ordeño robotizado supone un salto cualitativo y cuantitativo en la organización y distribución de las tareas. Así, el personal de la granja pasa de realizar el trabajo físico y repetitivo del ordeño (limpieza de la ubre, detección de problemas, puesta de pezoneras, comprobación del ordeño y sellado de los pezones) a una mera labor de supervisión, donde la intervención sólo sería necesaria en el caso de que se generase alguna alerta. Resulta obvio que este cambio de paradigma redunda en una clara reducción de tiempo y esfuerzo físico dedicado al ordeño, que permite optimizar los recursos disponibles (incluida la mano de obra), los cuales pueden centrarse en otras operaciones de la granja. Asimismo, la robotización contribuye a ofrecer una imagen más atractiva del trabajo en la ganadería de leche.
La automatización y robotización del ordeño es una forma de mejorar la eficiencia de este proceso, garantizar el bienestar animal y optimizar el uso de los recursos disponibles en cada momento. En el caso del sector vacuno lechero, el desarrollo de los robots ha permitido que el proceso de ordeño tenga lugar de una forma automática: las vacas acceden voluntariamente para ser ordeñados de manera controlada, el robot de ordeño realiza las labores de reconocimiento de la ubre y los pezones, limpieza de los mismos, despunte (descartado de los primeros chorros de leche) y estimulación, ordeño, sellado y retirada de pezoneras. Además, se monitoriza el volumen, flujo y calidad de la leche, de tal manera que se pueden detectar problemas (por ejemplo, mastitis) de manera temprana, antes de que la leche llegue al tanque. El sistema avisa al ganadero mediante una alerta en un dispositivo móvil de cualquier alteración que se desvíe de la normalidad.
La tecnología de robots de ordeño ha alcanzado un alto grado de madurez en el sector vacuno. En este sentido, empresas líderes en sistemas de ordeño automático, como DeLaval, GEA, Lely o BouMatic han desarrollado tecnologías avanzadas basadas en brazos robóticos para la colocación automática de pezoneras, cámaras 3D, sensores, visión artificial resistente a condiciones de granja (humedad, suciedad) y módulos automáticos de limpieza y sellado, todas ellas instaladas en un módulo fijo al cual acceden de forma individual y voluntaria las vacas.
Sin embargo, la adaptación de este modelo de acceso individual y voluntario al sector de los pequeños rumiantes (ovino y caprino) no termina de avanzar, debido a los desafíos inherentes a estas especies, tales como la morfología de la ubre, que es menos uniforme que en la vaca, y, sobre todo, el comportamiento gregario. Aun así, en los últimos años han surgido soluciones específicas, como por ejemplo los retiradores automáticos de pezoneras basados en sensores de flujo, así como sistemas compactos que integran identificación electrónica y registro automático de producción. Todas estas herramientas permiten reducir la carga de trabajo físico y aumentar la eficiencia en las salas de ordeño.
Existen otras soluciones específicas para ovino y caprino, pero cuyo grado de implantación es escaso en España. Entre ellas destacan empresas como Greenoak Dairy, Delmer o Waikato, que han diseñado salas rotativas automatizadas, las cuales teóricamente permiten que un solo operario gestione grandes lotes de cabras u ovejas, demostrando el potencial de la automatización parcial mientras se avanza hacia modelos más autónomos. Más allá de estos avances, no han transcendido de manera pública, al menos hasta este momento, iniciativas consolidadas por parte de empresas, centros tecnológicos o fabricantes por desarrollar sistemas más automatizados o robotizados para ovejas y cabras.
El desarrollo tecnológico habido hasta el momento, en particular en ganado vacuno, constituye una base sólida para su futura adaptación al ovino. En este sentido, cabe destacar que, además de los robots de ordeño monopuesto ya mencionados, donde la vaca accede de manera voluntaria para ser ordeñada, existen soluciones emergentes que permitirían teóricamente la adaptación y automatización a partir de una sala de ordeño convencional mediante la instalación de brazos robóticos automáticos. Aunque la conformación de la ubre sigue siendo un problema pendiente de resolver, este tipo de sistemas permitirían superar los inconvenientes derivados del comportamiento gregario de ovejas y cabras. En este caso, el animal no necesita entrar de manera voluntaria a un espacio individual cerrado para el ordeño, sino que accede de forma grupal a una sala de ordeño, tipo espina de pescado o paralelo. Debajo de cada puesto o grupo de puestos está instalado el robot de ordeño. El ejemplo en ganado vacuno es el sistema israelí miRobot, que automatiza salas convencionales mediante brazos multipuesto. Este sistema parece comenzar a implantarse en Australia, tal y como se muestra en el proyecto Milking Edge, el cual aporta aprendizajes sobre adopción y rendimiento de sistemas robotizados en entornos reales.
En conjunto, el panorama actual refleja un ecosistema tecnológico maduro, pero en constante evolución, con grandes fabricantes y empresas especializadas impulsando la robotización, que está consolidada en el caso del vacuno, pero cuya escalabilidad al sector ovino no ha sido suficientemente explorada a nivel comercial. En estas circunstancias, la automatización del ordeño ovino se plantea no solo como viable, sino como un paso natural dentro de la modernización del sector, especialmente en un contexto marcado por la necesidad de operar salas más eficientes, seguras y capaces de ofrecer información detallada de cada animal.
En este contexto nace Aristech, que no es un proyecto más, sino un instrumento para tratar de resolver el reto de la automatización del ordeño en ovino. Aristech está promovido e impulsado por el ITACyL. La primera fase ha sido el lanzamiento de una Consulta Preliminar al Mercado (CPM), con el objetivo de explorar soluciones de automación del ordeño ovino, que permitan a optimizar los tiempos y recursos (incluidos los humanos) dedicados al ordeño.
La CPM es una etapa de diálogo con el ecosistema de innovación para conocer las capacidades del mercado, identificar barreras técnicas o económicas y orientar la futura licitación de soluciones innovadoras.
En el caso del Aristech, la CPM está orientada a la búsqueda de tecnologías innovadoras que permitan rediseñar la rutina de ordeño, con soluciones más o menos integrales, o bien parciales incorporando brazos robóticos o mecanismos automáticos de colocación de pezoneras, sistemas de apoyo a la limpieza y sellado de la ubre, sensores avanzados, monitorización individualizada y plataformas de supervisión digital del conjunto del proceso.
El proyecto Aristech persigue tres objetivos principales:
Con el fin de garantizar la viabilidad operativa del sistema, la futura solución que nazca del proyecto Aristech deberá contemplar varios requisitos técnicos:
La figura mitológica de Aristeo está ligada a transmisión del saber del ordeño y la lechería a los humanos. Aristeo estaba habituado al trabajo con rebaños, conocía el comportamiento y la sensibilidad de los animales. En honor a Aristeo, el proyecto Aristech busca respetar la naturaleza de las ovejas y, mediante la tecnología, priorizar eficiencia global del proceso de ordeño. La solución tecnológica que se plantea deberá ofrecer una respuesta sólida a los retos propios del ordeño ovino: variabilidad anatómica de la ubre, ritmo de ordeño en lotes, necesidad de minimizar el estrés del animal, tiempos de conexión reducidos y gestión operativa eficiente. Además, deberá ser modular, escalable, de bajo impacto y fácilmente replicable, contribuyendo a avanzar hacia un modelo de producción más tecnificado, sostenible y atractivo para nuevas generaciones de ganaderos.
En resumen, el proyecto Aristech está orientado al desarrollo de soluciones de automatización para el ordeño del ganado ovino, que mejoren la eficiencia del ordeño, permitiendo que una sola persona sea capaz de ordeñar un número elevado de animales en un margen de tiempo aceptable, y garanticen el bienestar animal, la calidad de la leche y la sostenibilidad económica de la granja, reduciendo la penosidad y el esfuerzo físico asociados habitualmente al ordeño.
Para ello se pueden transferir y adaptar tecnologías procedentes del vacuno lechero y de otros sectores potencialmente adaptables (robots de ordeño, brazos robóticos, visión 3D, algoritmos de conexión de pezoneras, analítica avanzada de datos) al contexto específico del ordeño ovino en sala por lotes.
Las propuestas que se presenten a la CPM servirán para evaluar las capacidades y el nivel de madurez del mercado, definir las especificaciones técnicas y funcionales, así como las características que regirían una eventual Compra Pública de Innovación u otro instrumento de contratación pública.
La CPM es el paso previo a la Compra Pública de Innovación (CPI), la cual permite a la administración colaborar con empresas y centros tecnológicos cuando las soluciones existentes en el mercado no cubren las necesidades detectadas, fomentando así la generación de nuevo conocimiento y tecnología aplicada.
El siguiente paso, una vez finalizada la CPM, será la apertura de un diálogo técnico con quienes hayan participado en la misma con el objetivo de concretar las necesidades e identificar las soluciones potenciales, en un entorno de innovación abierta, transparente, confidencial y en igualdad de trato. A partir de este diálogo, se elaborará un informe que recogerá las principales ideas presentadas y que sentará las bases sobre las cuales se definirán los criterios del pliego de condiciones de la licitación de la CPI.
El proyecto Aristech representa una apuesta por la sostenibilidad y la transformación del sector ovino, situando a Castilla y León a la vanguardia de la innovación agroganadera.
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