La lengua azul ha dejado en 2025 uno de los episodios sanitarios más duros para el ovino español. Un estudio técnico, elaborado por José María González Sainz y publicado en la web de la Sociedad Española de Ovinotecnia y Caprinotecnia (SEOC), analiza su impacto real en explotaciones entre julio y octubre. Los resultados evidencian no solo elevadas tasas de enfermedad y mortalidad, sino también un fuerte deterioro económico y productivo que podría arrastrarse durante varios años.
El informe ‘Impacto de la lengua azul en el sector ovino (julio-octubre 2025)’, elaborado a partir del análisis de 40 rebaños ubicados principalmente en el centro y suroeste peninsular, ofrece una radiografía precisa del alcance de esta enfermedad en campo.
Los datos reflejan una incidencia sanitaria muy elevada. De media, más del 28% de los animales presentaron signos clínicos, mientras que la mortalidad superó el 6% y la tasa de abortos se situó por encima del 7%. Estas cifras, además, esconden una gran variabilidad, con casos extremos donde la afección alcanzó niveles mucho más severos, evidenciando la heterogeneidad entre explotaciones.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es el impacto económico. La enfermedad no solo reduce ingresos —por menor producción de leche, venta de corderos o reposición—, sino que incrementa significativamente los costes, especialmente en tratamientos veterinarios y recría. Este doble efecto negativo compromete la rentabilidad y, según el informe, sus consecuencias podrían prolongarse durante varios ejercicios.
Desde el punto de vista productivo, los animales jóvenes, especialmente corderos menores de cuatro meses y reposición, fueron los más afectados, con mayores niveles de mortalidad y letalidad. Además, los brotes mostraron una duración prolongada, en algunos casos superior a los 100 días, con recaídas e incluso reinfecciones dentro del mismo rebaño.
En cuanto a factores epidemiológicos, el comportamiento de la enfermedad fue similar independientemente de la zona geográfica o del serotipo implicado (principalmente 3 y 8). Esto sugiere que, en el contexto actual, la virulencia y el impacto productivo no dependen tanto del territorio como de las condiciones propias de cada explotación.
Respecto a la vacunación, el informe aporta un mensaje matizado: aunque no impide la infección, sí tiene un efecto positivo en la reducción de mortalidad y abortos, lo que la convierte en una herramienta útil, pero insuficiente por sí sola para controlar la enfermedad.
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