La humedad y el bienestar ambiental en ovino
Sebastián Martín
Doctor en Veterinaria - OVIverso
609047583
El origen de la humedad en las instalaciones donde se desarrolla una actividad ganadera en estabulación proviene fundamentalmente de la respiración de los animales, siendo su mecanismo de liberar calor para mantener homogénea su temperatura corporal. Otro aporte importante es la evaporación parcial del agua que contienen sus propias deyecciones (orina y heces) en contacto con las camas.
El riesgo sanitario que conlleva un exceso de humedad es el siguiente:
* La reacción química que descompone la urea -(NH2)2CO- es la siguiente:
(NH2)2CO + H2O → 2NH3 + CO2
Es decir, que cada molécula de agua favorece que 1 molécula de urea forme 2 moléculas de amoniaco y 1 de dióxido de carbono. A más humedad, más gases nocivos.
Normalmente estamos habituados a referirnos al efecto conjunto humedad-gases nocivos en términos subjetivos cuando decimos “esta nave está cargada”, y en los casos más graves “hasta me pican los ojos y la garganta”.
A nivel más técnico, utilizamos el término humedad relativa en porcentaje -HR (%)- e incluso en alguna nave se dispone de detectores de niveles de gases nocivos, no siendo lo más habitual tener los dispositivos de medida de estos parámetros.
En el caso de la HR (%), su interpretación no es nada fácil ya que nos indica el porcentaje de humedad que ese aire todavía podría albergar. Poniendo un ejemplo, si decimos que tenemos una humedad relativa del 70%, quiere decir que todavía ese aire podría acumular un 30% más de humedad hasta llegar a su tope de humedad, es decir, a que ese aire esté saturado al 100%. Siempre decimos que lo ideal, en la producción de rumiantes, es que este parámetro esté entre el 50% y 70% dado que valores por debajo o por encima condicionan la sensación térmica de los animales ante una misma temperatura. Por eso se incluyó en el cálculo del índice THI (por sus siglas en inglés) (Tabla 1) reconociendo que la temperatura ambiente por sí sola no es suficiente para medir el impacto ambiental en el animal.
Este índice THI es el que utilizamos para cuantificar el grado de estrés térmico que estén padeciendo (o no) los animales en una determinada nave, y nos permite estimar las pérdidas productivas que conlleva ayudando en la toma de decisiones correctoras y mejor aún preventivas.
Sin embargo, ni la humedad relativa ni el THI nos indica cómo está siendo la eficacia de la ventilación de esa instalación. Por un lado, la humedad relativa del interior de una nave está muy condicionada a la humedad relativa del aire entrante y por otro, el cálculo del THI sobre la fórmula descrita por Mader et al. 2006, que usamos de momento tomada de referencia del ganado vacuno, nos puede inducir a una mala interpretación dado que un mismo nivel de THI, por ejemplo 59, puede indicar un rango de humedad relativa desde el 10% hasta el 100% (Tabla 1).
Para solventar los problemas de interpretación que parece que nos pueden dar los parámetros anteriores, y sobre todo para poder evaluar de una forma objetiva la calidad y eficacia de nuestro sistema de ventilación (natural o mecánico), deberíamos calcular el balance de humedad absoluta.
La humedad absoluta nos indica la cantidad de agua, medida en gramos, que contiene un kilo de aire en cada momento (Tabla 2).
Tabla 2. Cantidad de agua que contiene un kilo de aire (g/kg) que depende en cada momento de su temperatura y HR (%). Tabla de elaboración propia a partir de los datos de ITOVIC, 1991.
El balance de humedad absoluta entre el exterior y el interior es la diferencia del contenido de agua del aire viciado (g/kg) que tenemos en el interior de nuestra nave, y la del aire limpio seco que introducimos del exterior por nuestro sistema de ventilación. Así, el resultado ideal de ventilar es renovar continuamente todo ese aire viciado, evacuando del ambiente de nuestra nave el exceso de agua que producen los animales. Por tanto, el objetivo en conseguir que este balance sea lo más cercano a 0.
Pongamos un ejemplo: en estos días de primavera, en Castilla y León tenemos máximas alrededor de 25oC con un 30% de HR por lo que según la Tabla 2, el aire contiene 6gr de agua/kg. Supongamos que, en mi nodriza, en esos momentos, tenemos 27oC con 70% de HR, es decir, los corderos están conviviendo con una humedad absoluta de 15,8g/kg (balance de humedad absoluta entre el exterior y el interior = 15,8 - 6 = 9,8, cuando el objetivo es acercarse a 0 (!).
¿Cuál es la eficacia del sistema de ventilación que estoy usando en mi nodriza? ¿Estamos usando el caudal de aire entrante adecuado para evacuar todo ese exceso de humedad?
Francamente, en este ejemplo, la situación muestra una ventilación muy deficiente por lo que no es de extrañar tener problemas de condensación y goteo (Imágenes 1 y 2), y parte de las patologías descritas en el punto 1.
Un sistema de ventilación que nos permitiese introducir en la nave más aire del exterior (con solo 6g de agua/kg de aire) y sacar el mismo caudal de aire viciado (con 15,8g de agua/kg de aire), conseguirá mejorar la salubridad de nuestra instalación y el bienestar animal de nuestros animales.
Esto es lo que significa renovar el aire viciado puesto que, el caudal para extraer ese exceso de humedad de paso eliminaría la concentración de gases nocivos, los gérmenes y las partículas de polvo presentes en el ambiente de la nodriza.
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