Entrevista a Raúl Martínez, técnico de Rumiantes de Laboratorios Syva
“Vacunar es la herramienta más eficaz para frenar el impacto de la lengua azul en las granjas de ovino”
La lengua azul ha marcado un antes y un después en la sanidad del ovino durante el pasado año, con un fuerte impacto productivo y económico en las explotaciones. Raúl Martínez, de Laboratorios Syva, analiza las claves epidemiológicas de su expansión y las lecciones aprendidas en el campo tras el abandono de la vacunación obligatoria. En un escenario condicionado por el cambio climático y la circulación de múltiples serotipos, el sector se enfrenta al reto de reforzar la prevención con la vacunación y anticiparse a futuros brotes.
Raúl Martínez.
En relación con el impacto de la lengua azul en ovino durante 2025, ¿cuál ha sido la magnitud real del problema en términos productivos y sanitarios en las explotaciones?
La lengua azul afectó gravemente a los rebaños ovinos en 2025, con una morbilidad promedio del 28%, mortalidad del 6% y una tasa de abortos del 7%, aunque en algunos rebaños estos valores superaron el 50%, 9% y 13%, respectivamente. La enfermedad impactó significativamente en los ingresos de las explotaciones, reduciendo la venta de leche, corderos y ovejas, y aumentando los costos de tratamientos, servicios veterinarios y formación de animales de reposición. La necesidad de incrementar la tasa de reposición en más del 50% afectará negativamente las ventas futuras de corderos y podría dificultar el cumplimiento de la condicionalidad de la PAC, reduciendo aún más los ingresos.
Desde el punto de vista epidemiológico, ¿qué factores han condicionado la difusión de la enfermedad en este último año?
La situación climática actual en Europa con inviernos más suaves y temperaturas medias más elevadas generan las condiciones ideales para la trasmisión y supervivencia de los orbivirus. La circulación simultánea de cuatro serotipos de lengua azul en 2024 incluyendo el serotipo 3, que provoca unas viremias muy prolongadas aumentando exponencialmente la probabilidad de que los vectores (Culicoides spp.) piquen a un animal virémico y transmitan el virus a animales susceptibles (especialmente ovinos) durante un periodo mucho más extenso. La intensificación de los focos en el suroeste de España desde julio, especialmente en zonas con sistemas productivos extensivos donde los animales permanecen en cercados de forma permanente, mucho más expuestos al vector. Las bajas tasas de vacunación tanto en ovino como en bovino en 2025 publicadas por el Ministerio de Agricultura no contribuyen a generar ‘inmunidad de rebaño’.
¿Qué riesgos supone la estrategia del RASVE de no establecer vacunaciones obligatorias para controlar la enfermedad?
La vacunación obligatoria en las áreas de riesgo ha sido uno de los pilares básicos del programa de control de la lengua azul en España durante bastantes años, contribuyendo no solo a controlar los brotes clínicos sino también a erradicar los serotipos 4 y 8 en varias ocasiones, así como a mantener un status favorable para la exportación de animales tanto dentro como fuera de la UE. Sin embargo, en 2024 vivimos una situación epidemiológica excepcional hasta entonces, con la circulación simultánea de 4 serotipos distintos. Esta situación provocó el replanteamiento de la estrategia de vacunación obligatoria en el marco del RASVE con el consenso unánime de comunidades autónomas, sectores productivos, sindicatos agrarios y Ministerio. La estrategia de vacunación voluntaria necesita una base amplia de ‘conciencia de enfermedad’ en el sector ovino, para alcanzar una cobertura vacunal suficiente, algo que claramente no se ha alcanzado a la luz de los datos del impacto de la lengua azul en ovino durante 2025. Por tanto, aparte del riesgo de brotes clínicos especialmente vinculados a los dos serotipos más agresivos (serotipos 3 y 8), existe otro riesgo a largo plazo que es la recombinación genética del virus, habida cuenta del elevado número de casos de co-circulación en muchos rebaños (ovino y bovino) de dos serotipos distintos.
En relación con la gestión en granja, ¿qué medidas han demostrado ser más eficaces para mitigar el impacto de la enfermedad?
Como ya hemos comentado, una estrategia vacunal adecuada a los serotipos circulantes en la zona es la base para protegernos del impacto de la enfermedad, pero debemos tener en cuenta todas las medidas posibles en los momentos críticos, como alojar a los animales dentro de los establos durante el amanecer y el atardecer, porque son momentos de máxima actividad de los culicoides trasmisores del virus. Por otro lado, el uso de ventiladores bajo cubierta para aumentar el flujo de aire (más de 3 m/s), contribuye a reducir las picaduras ya que los culicoides son ‘malos voladores’ por su pequeño tamaño y evitan corrientes fuertes. Por supuesto, una de las claves es el control de movimientos: evitar el traslado de animales desde zonas infectadas o durante la época de alta actividad del vector. La vigilancia periódica del ganado, junto con la notificación inmediata a los servicios veterinarios oficiales ante cualquier sospecha clínica, resulta fundamental para activar con la mayor rapidez posible las medidas de control pertinentes. En cuanto al uso de insecticidas y repelentes, su eficacia es limitada porque no evitan la trasmisión y deben utilizarse como parte de una estrategia integrada más amplia que incluya la vacunación y la vigilancia, tal y como indica la EFSA.
La vacunación y la vigilancia sanitaria son herramientas clave. ¿Qué lecciones se han aprendido en 2025 sobre su aplicación práctica en campo?
Desde mi punto de vista, son dos herramientas que deben ir necesariamente ligadas. Por un lado, disponer de la información epidemiológica precisa sobre la circulación de los distintos serotipos de manera que podamos adecuar las medidas de protección, tanto en el periodo previo a la actividad de los vectores como en los meses más críticos. Por otro lado, proporcionar mayores coberturas vacunales, especialmente en ovino, lo cual sabemos que disminuirá el posible impacto económico-sanitario de la lengua azul en el sector y la probabilidad de trasmisión.
Mirando al futuro, ¿qué previsiones manejan sobre la evolución de la lengua azul y qué deberían anticipar los ganaderos para estar preparados?
Tanto la lengua azul como otras enfermedades vectoriales que afectan a los rumiantes están en Europa para quedarse, y, por tanto, debemos asumirlas no como un problema ‘burocrático’ para llevar a cabo movimientos de animales, sino como enfermedades con un impacto potencial elevado en los distintos sistemas de producción. A día de hoy, los serotipos 3 y 8 de la lengua azul están bien extendidos por la mayoría de países europeos y constituyen la principal amenaza dada su agresividad clínica en todo el continente. En el caso de la Península Ibérica, además, existen áreas donde hubo circulación en 2025 de los serotipos 1 y 4, por lo tanto, continúan siendo un riesgo a tener en cuenta en determinadas zonas, especialmente si se dan condiciones favorables para la actividad del vector. En este contexto, es previsible que la enfermedad mantenga un patrón de circulación estacional, con picos asociados a los periodos de mayor presencia de culicoides, y con una posible expansión geográfica influida por los movimientos de animales.