Tomás Rodríguez
Director de la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y Caprino de Carne (Interovic)
24/07/2026El sector caprino, tanto de leche como de carne, necesita herramientas capaces de demostrar de forma objetiva y verificable aquello que los ganaderos saben desde hace años: que sus animales están bien cuidados y producen en buenas condiciones.
Con ese objetivo nace el certificado de bienestar animal desarrollado por Interovic, una herramienta diseñada específicamente para el sector ovino y caprino español y concebida como una ventaja competitiva real para las explotaciones y la industria transformadora.
La realidad es sencilla: actualmente no basta con hacer las cosas bien, también hay que demostrarlo. La producción es ya, de por sí, un indicador indirecto del bienestar animal. Un animal enfermo, mal alimentado o sometido a estrés difícilmente alcanzará buenos niveles productivos. Sin embargo, el mercado exige hoy sistemas estandarizados y verificables que permitan certificar esas buenas prácticas.
El concepto de bienestar animal se basa en principios ampliamente reconocidos por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA): animales libres de hambre, sed y desnutrición; libres de miedo y angustia; libres de incomodidades físicas o térmicas; libres de dolor, lesiones o enfermedades; y libres para expresar comportamientos propios de su especie. Son criterios de sentido común que cualquier profesional del sector identifica rápidamente cuando observa una explotación bien gestionada.
El reto consiste en transformar esa valoración subjetiva en un sistema técnico, cuantificable y homologable. Para ello, el esquema desarrollado por Interovic evalúa alrededor de 90 parámetros objetivos relacionados con alimentación, sanidad, instalaciones, manejo, comportamiento animal y gestión de la explotación.
La finalidad no es únicamente obtener una ‘foto fija’ de la situación de una granja, sino establecer un proceso continuo de mejora. El sistema permite identificar puntos débiles y trabajar sobre ellos para avanzar progresivamente en la calidad del manejo y de las condiciones de vida de los animales.
La implicación de Interovic en este ámbito responde además a una realidad estructural del sector. Aunque la interprofesional está ligada principalmente al sector cárnico, existe una relación directa con las explotaciones lecheras, ya que toda producción de leche genera también cabritos que forman parte de la cadena de carne. Por ello, mejorar la competitividad global del sector implica también ofrecer herramientas que aporten valor añadido a toda la producción.
El esquema B+ —base del certificado de bienestar animal— se ha diseñado siguiendo tres principios fundamentales: que los requisitos sean medibles, objetivos y viables. No se trata de humanizar al animal ni de imponer exigencias imposibles, sino de aplicar criterios científicos que permitan demostrar de manera razonable y práctica que los animales se encuentran en buenas condiciones de bienestar.
Todo el desarrollo técnico del sistema ha contado con respaldo científico especializado y con la participación de expertos en producción animal y bienestar animal. El objetivo ha sido evitar que la certificación se convierta en una carga técnica o económica inasumible para las explotaciones, buscando siempre que el sistema aporte mejoras reales y sostenibles.
La certificación es voluntaria, pero precisamente por ello debe ofrecer ventajas claras para quien decide incorporarse. Entre ellas destacan la apertura a determinados mercados, la diferenciación comercial y la mejora continua de la competitividad de la explotación.
Actualmente ya existen quesos certificados bajo este sistema de bienestar animal y comercializados tanto en España como en mercados internacionales. Para ello, ha sido necesario verificar no solo las condiciones de las explotaciones, sino también la trazabilidad de la leche y la capacidad de las industrias para segregar correctamente los productos certificados.
Uno de los aspectos más importantes del modelo es que se trata de una certificación en proceso de acreditación. Esto supone una diferencia sustancial respecto a otros sistemas existentes en el mercado.
Existen distintos niveles de certificación. El más básico es la autocertificación o certificación de primera parte, donde la propia empresa establece y controla sus normas internas. Un segundo nivel sería la certificación acordada entre proveedor y cliente, habitual en algunas marcas comerciales o marcas blancas. Posteriormente aparecen las certificaciones por tercera parte, donde una entidad externa verifica el cumplimiento de determinados requisitos.
Sin embargo, el sistema desarrollado por Interovic incorpora además un elemento diferencial: la supervisión la desarrollará ENAC, la Entidad Nacional de Acreditación. Esto significa que las empresas certificadoras autorizadas —actualmente AENOR y Bureau Veritas— no solo inspeccionan las explotaciones, sino que a su vez son supervisadas y auditadas por un organismo independiente que garantiza el rigor y la fiabilidad del proceso.
En otras palabras, se establece una cadena completa de garantías: ENAC supervisa a la certificadora; la certificadora supervisa a la explotación; y el mercado recibe finalmente un producto avalado por controles independientes y objetivos.
Más allá de su utilidad comercial, la certificación aporta ventajas directas para las propias explotaciones. El seguimiento continuo de parámetros de bienestar favorece una mayor atención diaria al estado sanitario y productivo de los animales, facilita la detección temprana de problemas y mejora la organización interna de la granja.
Además, obliga a revisar periódicamente aspectos clave como bebederos, comederos, ventilación, limpieza, sistemas de alimentación o infraestructuras. Esto repercute positivamente tanto en el bienestar animal como en la eficiencia productiva y en la preparación frente a inspecciones oficiales.
Desde el punto de vista comercial, la certificación permite garantizar trazabilidad, superar requisitos legales mínimos y generar confianza en consumidores y distribuidores. Todo ello contribuye a crear productos con mayor valor añadido y mejor posicionamiento en mercados nacionales e internacionales.
Interovic trabaja actualmente también en la proyección internacional de la marca mediante el desarrollo de la denominación W+, una adaptación orientada a facilitar el reconocimiento del sello en mercados exteriores.
El sistema culmina con la emisión de un certificado donde se reflejan las puntuaciones obtenidas en los distintos apartados evaluados: alimentación, sanidad, instalaciones, gestión y comportamiento animal. Estas puntuaciones permiten además medir la evolución de la explotación y comprobar año tras año las mejoras alcanzadas.
El bienestar animal en el sector caprino ya no puede entenderse únicamente como una obligación normativa o ética. Se ha convertido en un elemento estratégico para la competitividad y la diferenciación comercial del sector.
El esquema desarrollado por Interovic ofrece una herramienta específica para ovino y caprino español capaz de aportar garantías independientes, reconocidas internacionalmente y respaldadas científicamente. Un instrumento que permite al sector demostrar, de manera objetiva y verificable, su compromiso real con el bienestar animal y con la calidad de sus producciones.
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