La investigación liderada por el Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), con sede en Ciudad Real, junto a investigadores de la Universidad de León, la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Murcia, además del Instituto de Ganadería de Montaña (IGM), ha sido publicada en la revista científica Journal of Environmental Management y ha contado con financiación de los proyectos BioGraz y EcoEpi.
El trabajo analiza la relación entre pastoreo, biodiversidad y transmisión de enfermedades en 18 puntos de monitoreo distribuidos por la península ibérica, 15 de ellos en España y tres en Portugal, e incluye ecosistemas atlánticos, mediterráneos, cerealistas y de montaña.
Para el estudio, los investigadores analizaron comunidades de mamíferos mediante cámaras trampa y utilizaron al jabalí como especie centinela para evaluar la salud de los ecosistemas. Los resultados muestran que las zonas donde existe ganadería extensiva tradicional —ovejas, cabras o vacas en pastoreo— presentan una mayor riqueza y diversidad de mamíferos silvestres y una menor prevalencia de patógenos. Según los investigadores, el ganado extensivo no desplaza a la fauna salvaje, sino que ayuda a moderar la sobreabundancia de ungulados silvestres, un fenómeno cada vez más frecuente por el abandono rural.
El estudio señala además que en las áreas sin presencia de ganado extensivo se detecta un ‘efecto amplificación’ de enfermedades y una reducción de la diversidad ecológica. Para ello, los científicos analizaron la exposición de los jabalíes a 14 patógenos distintos y comprobaron que varios de ellos presentaban una prevalencia significativamente superior en territorios sin pastoreo tradicional.
Asimismo, los ejemplares analizados en estas zonas mostraban niveles más elevados de adenosina desaminasa (ADA), un marcador sanguíneo relacionado con la activación del sistema inmune y los procesos inflamatorios, lo que indicaría una mayor presión infecciosa.
Los investigadores apuntan que el ganado extensivo compite por el espacio y los recursos con los ungulados silvestres, considerados reservorios de numerosos patógenos compartidos, reduciendo así su abundancia y conectividad y dificultando la transmisión de enfermedades.
El trabajo subraya que la ganadería extensiva no solo cumple una función productiva, sino también ambiental y sanitaria, al contribuir al equilibrio ecológico y actuar como herramienta de prevención frente a enfermedades zoonóticas en la interacción entre fauna silvestre, ganado y seres humanos.
Los autores defienden además la necesidad de impulsar enfoques multidisciplinares que integren ecología, sanidad animal y gestión ganadera para avanzar hacia sistemas más sostenibles y resilientes, especialmente en un contexto marcado por el cambio climático, la aparición de enfermedades emergentes y las tensiones sobre la soberanía alimentaria europea.
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