El aprovechamiento de materias primas locales puede contribuir a reducir la dependencia exterior de la alimentación del ganado ovino. Una investigación de la Universidad de León ha comprobado que los descartes de lentejas y alubias generados durante su selección industrial pueden sustituir a la soja en las raciones de ovejas lecheras, sin efectos negativos sobre la producción, la composición de la leche, la salud animal ni las emisiones de metano.
La prueba de lactación de la investigación de la Universidad de León se realizó con ovejas de raza Assaf y se centró en la sustitución de la totalidad de la soja y de una parte de otros ingredientes del concentrado habitual por destríos de legumbres. Estos materiales son los descartes que se obtienen durante las operaciones de limpieza, cribado y clasificación previas a la comercialización de lentejas y alubias para consumo humano. Aunque quedan fuera del mercado por cuestiones como el tamaño o el aspecto, pueden conservar un valor nutricional aprovechable en alimentación animal.
Los investigadores evaluaron tres ámbitos fundamentales para determinar la viabilidad de esta estrategia: el rendimiento lechero, el estado sanitario del rebaño y el impacto ambiental. Los resultados mostraron que la cantidad de leche producida y sus porcentajes de grasa y proteína se mantuvieron en niveles equivalentes a los de la dieta convencional. Tampoco se detectaron efectos negativos sobre el estado sanitario y metabólico de las ovejas, ni variaciones en las emisiones totales de metano o en la cantidad emitida por kilogramo de leche producido.
El trabajo se desarrolló dentro del proyecto PID2021-124648OB-C22, financiado por la Agencia Estatal de Investigación y dedicado a la valorización de subproductos agroindustriales en el ovino lechero. María José Ranilla, investigadora del Departamento de Producción Animal de la Universidad de León y del Instituto de Ganadería de Montaña (IGM), es la investigadora principal. También participaron especialistas de los grupos Nutrición de Ovino (Nutrovi) y Alimentación de Rumiantes (Alirum).
La iniciativa contó con la colaboración de dos empresas leonesas. Legumbres Penelas aportó los descartes de lenteja y alubia procedentes de sus procesos de selección, mientras que Plantafarm participó en su procesado y molienda para incorporarlos a las raciones experimentales. La investigación utilizó, además, dos equipos GreenFeed para medir individualmente las emisiones de metano entérico y cuatro comederos automáticos SmartFeed, infraestructura que permite realizar un seguimiento preciso de los animales.
La propuesta ofrece una vía para conectar la producción agrícola y la ganadera mediante el aprovechamiento de recursos disponibles en Castilla y León. Además de reducir el desperdicio agroalimentario, el uso de estos subproductos podría contribuir a diversificar las fuentes proteicas y limitar la exposición de las explotaciones a los costes y las fluctuaciones del mercado internacional de la soja. Su aplicación comercial requerirá considerar la disponibilidad, la composición y el coste de estas materias primas en cada sistema de producción.
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