msd foro18 actas 1000x120 v2

vetia foro18 actas 480x90divisor 10x70 grissyva foro18 actas 480x90divisor 10x70 grisovigen foro18 actas 2divisor 10x70 grisnanta foro18 actas 480x90

IMPACTO ECONÓMICO DE LA TOXOPLASMOSIS OVINA

PRIMERA SESIÓN / Seminario sobre Control de Abortos (MSD Animal HEALH)

FERNANDO TEJERINA. Gerente de Ovino TG.

 

 

El objetivo del trabajo es evaluar las pérdidas económicas que supone un brote de toxoplasmosis ovina que se produce en una granja de ovino de leche en intensivo.

El coste económico de la enfermedad puede ser directo o indirecto. En Ovino TG hemos intentando calcular las pérdidas directas que se deben al aborto, que son fundamentalmente la pérdida del lechazo y la pérdida de leche.

 

DATOS GENERALES

Ovino TG es una pequeña empresa familiar, situada en Autillo de Campos (Palencia). Cuenta con animales de raza Assaf en intensivo, con unas 2.000 ovejas adultas. La alimentación se hace en carro unifeed, algo que es un aspecto importante porque se puede controlar la alimentación, pero no siempre las materias primas que se compran. Se hace reposición propia. El 75% es monta natural y el 25% es inseminación artificial. Se trata de un rebaño cerrado en el que no llegan animales de fuera, pero a pesar de eso se está expuesto a agentes infecciosos externos. También se hace lactancia artificial de los corderos, separando a las crías lo antes posible de las madres para evitar esos contagios que puedan producirse por vía materna.

Tenemos una producción media por oveja de 420 litros, una media de 165 días de lactación, 11 kilogramos de peso medio del lechazo y 24 días de tiempo del lechazo en la nodriza.

Respecto a la situación epidemiológica previa, había una tasa de abortos del 0,5%. Todos los abortos se recogen y se congelan y, en función de si hay más o menos abortos, se envían a diagnóstico laboratorial. Se cuenta con un plan de bioseguridad para personas y vehículos en la entrada a la granja. También había presencia de gatos en la granja. Por otra parte, se vacunaba frente a clamidia, pero no se hacía frente a la toxoplasmosis. En un ‘Serocheck’ que se hizo con diez corderas centinelas de cinco meses de edad, se comenzó a detectar la infección de ‘Toxoplasma gondii’. Este análisis no se hizo para la toxoplasmosis, sino para comprobar si se tenía que adelantar la vacuna contra las clamidias, ya que se estaban vacunando a las corderas contra clamidias a los cinco meses de edad y se quería comprobar si aparecían animales positivos para adelantar un mes la vacuna. Nuestra sorpresa fue que se detectó un 50% de prevalencia para toxoplasmosis.

Este hecho nos hizo plantearnos que teníamos una situación epidemiológica propicia para tener un brote epidémico de toxoplasmosis. Por lo tanto, se inició un análisis para modificar el protocolo vacunal de las corderas e introducir la vacuna contra el toxoplasma en el mejor momento posible.

 

BROTE EPIDÉMICO Y REPERCUSIÓN

Llegamos tarde en la prevención. Aún sabiendo que podíamos tener un brote de toxoplasmosis y teniendo en cuenta que intentábamos encajar la vacunación en el protocolo de las corderas, en febrero de 2017 sufrimos un brote de abortos, en una paridera en la que había un total de 800 ovejas. El brote de abortos se focalizó en las corderas gestantes. Así, de las 239 corderas gestantes, hubo 30 abortos. Por lo tanto, la tasa de abortos únicamente fue del 12,5%. Se consultaron a expertos de toxoplasmosis y se enviaron muestras de fetos y placentas al Instituto de Ganadería de Montaña, para que fueran analizadas por Julio Benavides. Se confirmó por PCR y lesiones anatomopatológicas que todas las muestras que se habían enviado eran abortos por toxoplasmosis.

Ante esta situación, se decidió hacer un análisis del impacto productivo y económico. Se comparó con los datos de años anteriores de corderas de las parideras de febrero y se observó que en algunos casos ni siquiera se tenían abortos, al margen de las reabsorciones, o se tenía un 0,9% de abortos, que normalmente se asocia a temas de manejo: esquile, corte de cascos, vacunación… Sin embargo, en 2017 se sube un 12,5%. De hecho, el cuarto aborto en el segundo día ya nos dio la idea de que algo estaba ocurriendo. Por consiguiente, la prolificidad desciende de 1,39 a 1.

También hay que tener en cuenta que el 76,6% de las corderas que abortaron no entraron en lactación. Además, considerando que corderas de ese mismo año llegaron a una media de 330 litros por lactación y, en el caso de las corderas que abortaron pero sí entraron en lactación, se quedaron en una media de 248 litros, se traduce en un 25% menos de producción.

Si se tienen en cuenta todos los datos económicos, se traduce en que se dejan de vender 30 lechazos, por lo que son 1.029 euros que no se ingresan. En el caso de las corderas que abortan y que tienen un 25% menos de producción, con 581 litros menos, son 447 euros menos. Y en el caso de las 23 corderas que no entran en producción láctea, se ingresan 5.862 euros menos. Por lo tanto, es un total de 7.338 euros que se han dejado de ingresar.

Respecto a los gastos, esas 23 corderas que no entran en lactación tienen que irse al siguiente ciclo productivo. Al tener cinco etapas de cubrición en nuestra explotación, se produce un retraso de 210 días en el primer parto, que son los días hasta que entra en la siguiente cubrición más los días de gestación. Esto es así suponiendo que todos los animales que abortaron pudieran entrar en la siguiente cubrición. Teniendo en cuenta el coste de alimentación por día, se han gastado 1.269 euros en alimentación de las corderas que no entraron en ordeño.

La repercusión total del brote en costes directos es lo que se ha dejado de ingresar más lo que se ha generado a mayores de gasto. El aborto únicamente de 30 corderas, de las que 23 no entraron en ordeño, implica unas pérdidas de 8.607 euros, lo que se traduce en 287 euros por cordera.

Con los datos de pérdidas que se había generado por el brote de abortos, se planteó el retorno de la inversión de la vacunación, concebido como el índice de las dosis de vacunas que se podían pagar con cada aborto. El resultado fue que, por cada aborto que se evita, se pueden pagar 82 vacunas. Teniendo en cuenta que con los costes totales de ese único brote de abortos se hubieran podido pagar 2.500 dosis de vacunas, es decir, para dos años y medio de vacunaciones de corderas.

 

MEDIDAS ADOPTADAS

Después del brote de abortos, se tomaron varias medidas:

- Control de los gatos de la granja.

- Eliminación de reservorios con un plan de desratización.

- Uso de la vacuna contra la toxoplasmosis a las corderas no gestantes a los cuatros meses de edad, junto con la vacuna de clamidias.

 

CONCLUSIONES

- La presencia de corderas seropositivas en la granja indica la circulación de ‘Toxoplasma gondii’.

- Los muestreos de ovejas o corderas centinelas permiten la monitorización de agentes abortivos. Así, el ‘Serocheck’ ayudó a bajar la edad de la vacunación y a introducir una nueva vacuna. Se sigue teniendo corderas centinelas, lo que ayudará a tomar decisiones de cara a otros agentes abortivos.

- Factores de riesgo como la existencia de gatos y roedores en la granja favorecen la aparición de un brote epidémico.

- El coste económico de un aborto por ‘T. gondii’ en nuestra explotación se tradujo en 287 euros por cordera.

- Las pérdidas económicas pueden llegar a ser catastróficas en granjas con una paridera al año y en rebaños no vacunados. El toxoplasma es impredecible. Se puede tener seroprevalencia, pero no se puede controlar el brote de abortos.

- La vacunación es la mejor medida de prevención frente a los abortos por toxoplasma. Prevenir es rentable.

 

 

 

Foros de discusión

  • Sección en construcción
Copyright 2013 © OVIESPAÑA - Paseo Arco de Ladrillo, 90 - 47008 - Valladolid - España oviespana@tierras-digital.com | Tel: +34 983 477 201 - Fax: +34 983 476 304 Soluciones web epoint.es

Acceso usuarios registrados o Registrarse

Acceder