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Viernes, 04 Enero 2019 18:09

NUEVO ENFOQUE PARA EL CONTROL DE LOS ABORTOS POR CLAMIDIAS EN LOS REBAÑOS DE OVINO

Escrito por 

PRIMERA SESIÓN / Seminario sobre Control de Abortos (MSD Animal HEALH)

JORGE GUTIÉRREZ. Técnico veterinario de Pequeños Rumiantes de MSD Animal Health.

 

 

Uno de los retos importantes que se tiene en las explotaciones de ovino es el control de los abortos.

Las clamidias son el principal patógeno en los abortos, porque es el que está más presente, y el que más pérdidas económicas ocasiona. Uno de cada dos abortos diagnosticados está provocado, al menos, por clamidias, subiendo un poco más en ovino de carne.

Se debe dar un nuevo enfoque porque, en muchas ocasiones, se han tomado los abortos como algo que no iba con los ganaderos cuando no tenían brotes clínicos. Sin embargo, cuando llega el brote, comienzan a abortar las corderas, las ovejas adultas… Cuando se quiere cortar, aunque existen fármacos para ello, se llega casi siempre tarde porque el patógeno va por delante. También se necesita un nuevo enfoque porque se trabaja con agentes zoonóticos y hay muchas personas implicadas. Se debe prestar especial cuidado con las mujeres embarazadas que trabajan en las explotaciones.

 

ABORTO POR CLAMIDIAS

Las imágenes clásicas del aborto por clamidias son los abortos a término de animales que ya están casi completamente formados, los corderos mortinatos que no tienen fuerza para tomar ni siquiera el calostro, o la clásica retención de placenta que no tiene fuerza la oveja para expulsarla. La excreción de las clamidias es uno de los grandes factores olvidados. Se trata de un germen persistente. Aunque se va bajando en la incidencia, el sector tiene el reto de conseguir que baje mucho más la prevalencia de las clamidias. Además, la clamidia es muy resistente en el medio. En caprino se ha descrito que se transmite la clamidia por leche, pero es un aspecto que aún no está claro en ovino. Lo que sí se ha demostrado es que los sementales infectados tienen clamidias en el semen, aunque aún no se ha descrito el potencial infectivo de esa vía de transmisión. Se debe tener claro que los animales que se infectan van a eliminar clamidias de por vida, aborten o no aborten. Un trabajo de Shewen en 1997 ya lo demostró.

También se debe tener en cuenta la latencia de la clamidia. En animales no gestantes, no se nota cuando un animal se infecta, porque no hay fiebre ni baja la producción de leche. La clamidia es capaz de pasar totalmente desapercibida. Por esa razón, es importante conocer el proceso por el que el sistema inmune de las ovejas lucha contra las clamidias, que es una bacteria intracelular. El sistema inmune funciona, en primer lugar, con una inmunidad nata, que es la primera línea de defensa. Es inespecífica y actúa por igual contra cualquier agente, formado por neutrófilos, linfocitos, macrófagos… Contra la clamidia se necesita una inmunidad específica, de memoria, con participación de los linfocitos B y los linfocitos C. También juegan su papel las citoquinas, en concreto el interferón gamma, que son los intermediarios entre las dos inmunidades.

Cuando una oveja se infecta por clamidias, produce la infección, pero la reacción inmune no es protectora. La clamidia se acantona y entra en latencia si la oveja no está gestante. Se puede detectar porque en la primera reacción, aunque no haya una protección, sí que se produce una seroconversión. Aquí entra el papel del interferón gamma. Las infecciones latentes o crónicas se han asociado a una baja producción de interferón gamma. En un trabajo de Longbottom en el año 2013, se demostró que si la dosis inicial con la que se infectó la oveja es baja, se va a producir más cantidad de abortos que cuando las dosis infectivas son más altas, debido a la estimulación del sistema inmune. Las dosis bajas producen menos gamma interferón, lo que hace que el sistema inmune no estuviera preparado. A la hora de diseñar las vacunas, deben tener la suficiente carga antigénica para producir gamma interferón y tener a los animales preparados para contrarrestar a la clamidia.

La clamidia tiene un ciclo bifásico. Por un lado están los cuerpos elementales, que son metabólicamente inactivos y es la forma de resistencia en el medio. Cuando entra en una célula, se infecta y se comienza a multiplicar, y para eso se convierte en un cuerpo reticulado. Si el sistema inmune está bajo de interferón gamma, cierra su ciclo. Se multiplica y se transforman, matando la célula, eliminando a su vez cuerpos elementales para seguir infectando otras ovejas u otras células del organismo. Por lo tanto, si el interferón gamma está alto y la inmunidad celular está alta, va a poder combatir a la clamidia. Si no es así, llegará probablemente el aborto.

La clamidia sigue el recorrido en el animal. Cuando el animal se queda gestante, se reactiva la latencia y se multiplica en la placenta. Si se tiene que recurrir a un blanqueo, únicamente se puede realizar en esta fase, cuando se moviliza a partir del día 60 de gestación. La recomendación es el blanqueo con oxitetraciclina entre el día 90 y el día 105. Si son dos blanqueos, es mucho mejor para poder acabar con la clamidia, para que el antibiótico tenga opción de entrar dentro de la célula. Si la clamidia llega a colonizar, en función del número de cotiledones que afecta, habrá un aborto si afecta a muchos cotiledones o si es más pequeño y afecta al riego sanguíneo, lo más probable es que haya corderos mortinatos. Posteriormente llega la excreción de la clamidia al medio, que supone un riesgo de infección para el rebaño o para otros rebaños que comparten comederos o bebederos.

Con este conocimiento de la clamidia, debemos realizar un nuevo enfoque en su control. Nuestro objetivo es que no se conozca como aborto enzoótico ovino, sino aborto por clamidias, porque no sea crónico, que es lo que significa la palabra ‘enzoótico’.

 

CONTROL

Un plan de control debe perseguir la reducción de pérdidas económicas y corregir los abortos. Sin embargo, también se debe buscar poner en marcha un programa de erradicación o descontaminación del rebaño, ya que se tiene que intentar bajar la circulación y la excreción de la clamidia, evitando los contagios. Queremos que la clamidia no cierre el ciclo, se tenga alto el gamma interferón y la inmunidad celular, para que la primera infección se mantenga a raya.

Se trata de una cuestión de actitud. Hay que intentar ir por delante de la clamidia. Clásicamente, se ha hecho un diagnóstico y, a partir del problema, se instaura el plan vacunal. Sin embargo, hemos comprobado que no es efectivo en las clamidias, porque pueden estar circulando por el rebaño e infectando animales. Por otro lado, también tenemos que trabajar con el nuevo escenario en el uso de antibióticos. Así, en los rebaños que no tengan clamidias, es el momento de fomentar la vacunación, porque una tormenta de clamidias sin vacunar en un rebaño supone muchas pérdidas económicas.

El nuevo enfoque de MSD Animal Health está ideado para los rebaños con antecedentes de clamidias, con un diagnóstico claro. Los objetivos son controlar los abortos, proteger a los animales no infectados, bajar la presión de infección y reducir la excreción de clamidias.

El eje central del plan de control de clamidias es la vacunación. Para ello, como es una bacteria intracelular, la inmunidad intracelular tiene que buscarse a través de vacunas vivas, como es Ovilis Enzovax. Esta vacuna estimula los linfocitos T8 que generan la inmunidad celular, pero también va a estimular los linfocitos T4 que son los encargados de generar gamma interferón. Además de buscar esa vía de la inmunidad celular, Ovilis Enzovax ofrece la reducción de la excreción y controlar el porcentaje de abortos. Hasta después de tres años vacunados los animales, cuando se sometieron a una infección, ninguno de los animales vacunados con Ovilis Enzovax abortó y sólo el 8,7% excretaron clamidias. Sin embargo, en el lote control, donde no hubo vacunación, abortaron el 60% y hubo mayor excreción.

Tener los animales vacunados y el sistema inmune preparado tiene una gran importancia, para que cuando llegue el desafío de las clamidias, puedan responder rápidamente.

El control clásico de las clamidias es vacunar a las corderas de reposición y se tarda, en función de la reposición, unos cuatro o cinco años en controlar las clamidias, reduciendo paulatinamente el número de ovejas abortadas. De esta forma, hay una alta infección y excreción de clamidias en el rebaño. Sin embargo, el nuevo enfoque es hacer una vacunación completa del rebaño en el primer año, para elevar la inmunidad celular del rebaño y parar el ciclo de las clamidias. La inmunidad de rebaño hace que no sea tan fácil el contagio entre los animales. Cuando no hay animales vacunados, la clamidia no tiene problemas para infectar a todo el rebaño. Según va avanzando la tasa de vacunación, se reducen las infecciones, por lo que es importante la inmunidad de rebaño.

Se debe valorar el coste económico de una vacunación completa en el primer año, con su correspondiente retorno de la inversión, o ir haciéndolo durante cuatro años.

Ovilis Enzovax es una vacuna viva, por lo que hay que realizar un correcto manejo de bioseguridad. Para estar bien administrada, tienen que ser animales sanos, libres de parásitos y en buena condición corporal. No se deben vacunar los animales que estén siendo tratados con antibióticos o que tienen fiebre.

 

 

 

 

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