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USO RESPONSABLE DE ANTIMICROBIANOS EN CEBO DE CORDEROS. ACTUALIZACIÓN

PRIMERA SESIÓN / Ponencia patrocinada por NANTA

CONSTANTINO ÁLVAREZ RUIZ. Servicio Técnico de Ovino de Carne de NANTA Castilla y León

 

 

SITUACIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN

NANTA mantiene abierta desde hace ya más de dos años una línea de trabajo sobre un tema que es bastante importante en estos momentos y que cada día va a tener mayor trascendencia, como es el del uso responsable de antimicrobianos en el cebo de corderos.

Cuando empezamos con estos trabajos, lo que más nos apremiaba era que muchos laboratorios estaban actualizando las fichas técnicas de las premezclas medicamentosas y vimos que en la mayoría de los prospectos se incluía una leyenda que decía: ‘En ausencia de estudios de compatibilidad, este medicamento veterinario no debe mezclarse con ninguna otra premezcla’. Eso significaba que la ley no permitía realizar piensos con más de una premezcla medicamentosa, algo que hacíamos normalmente hasta entonces todas las empresas de alimentación, este hecho y el informe de la Unión Europea sobre el uso de antimicrobianos nos obligaba a buscar otras líneas de actuación.

La urgencia era mayor porque las administraciones estaban realizando inspecciones en distintas empresas, que se centraban en las prescripciones con dos premezclas y en las prescripciones que se hacían fuera de la ficha técnica del producto, que suponían una cierta llamada de atención a los veterinarios que eran prescriptores, y que planteaban la necesidad de identificar a los animales que se trataban y de concretar los días de tratamiento. A ello se sumó también la puesta en marcha en noviembre de 2016 del sistema de la receta electrónica, en concreto en Castilla y León, que facilitaba un control mayor sobre todo el proceso de prescripciones.

Un tema especial es el uso de Decoquinato para luchar frente a la coccidiosis. En teoría, en este caso, no se trata de un antimicrobiano, pero tampoco, de momento se puede usar con otras premezclas. NANTA, en todo caso, después de todo el trabajo que hemos realizado ha tratado de elaborar también un documento para poder justificar el uso de decoquinato junto con tetraciclinas en casos extremos, cuando se presenten patologías de coccidios y neumonías y no haya ninguna alternativa que se pueda utilizar.

Y al margen de todo esto, lo que parece ya claro, tanto en España como en el resto de Europa, es que se ha instaurado un clima nuevo de trabajo en el que, para cualquier tratamiento que vayamos a hacer, se va a necesitar una cierta monitorización de los cebaderos, es decir, una cierta justificación de los tratamientos mediante analíticas previas. Lo que se quiere dejar claro en la práctica diaria es que la subdosificación de cualquier antibiótico puede dar lugar a cepas resistentes. Igual que los tratamientos muy largos, con ciertas premezclas o antibióticos vía agua, que también pueden suponer un riesgo.

Desde el punto de vista práctico, si se optimizan las pautas posológicas para conseguir una óptima eficacia clínica, sí se puede evitar la aparición de cepas resistentes. Sin embargo, desde un punto de vista estrictamente científico, las pautas posológicas que disminuyen en apariencia el desarrollo de cepas resistentes no tienen porqué coincidir con las pautas posológicas que se tienen que usar desde un punto de vista clínico. Como dice el anuncio de un laboratorio muy conocido (ZOETIS): nos van a exigir el uso de antibióticos tan poco como sea posible, pero tanto como sea necesario. Lo que significa que vamos a tener que ser muy estrictos en este ámbito.

 

SITUACIÓN DE LOS CEBADEROS

Al analizar los cebaderos de corderos para empezar a aplicar todas esas nuevas líneas de trabajo, lo primero que nos encontrábamos es que había una serie de causas predisponentes en las que se debe hacer incidencia para evitar patologías posteriores. Son cuestiones como la multiprocedencia de orígenes, los cambios de temperatura, los excesos de amoniaco, la promiscuidad, el cambio continuo de ubicación de los animales, o el mero hecho de que sea un cebo, lo que ya implica un cierto grado de estrés productivo… Y sabemos que si no se controlan todos estos factores pueden desencadenar enfermedades de tipo respiratorio, septicemias, problemas digestivos, enterotoxemias, coccidios, acidosis clínicas… lo que va a significar pérdidas económicas por decomisos, por bajas de animales, por sacrificios de urgencia, por disminución de los índices de cebo, por aumentos de cojeras o de problemas en el sistema nervioso…

Además de esos factores predisponentes, nos dimos cuenta también de que hay dos problemas que solemos tener en los cebaderos: coccidiosis y salud ruminal, que pueden desencadenar por si solas todas esas enfermedades comentadas sin depender de ningún otro factor.

Y frente a todos esos problemas, nos encontrábamos con que en, la nueva situación sólo podíamos usar una premezcla en los piensos medicamentosos, lo que nos obligó a plantearnos cómo podíamos actuar en cada caso para reducir la incidencia de esos factores ‘predisponentes’, cómo podíamos influir desde el punto de vista de la nutrición tanto en las coccidiosis como la salud ruminal, y cómo podíamos, en definitiva, hacer más eficaces nuestros futuros tratamientos.

 

LÍNEAS DE ACTUACIÓN

Para ello, se realizaron unos informes de auditorías para conocer la situación y conseguir que los factores predisponentes fueran mejorando poco a poco. También se hicieron pruebas con vacunas, que es una herramienta que en el caso de los corderos no está muy implantada, para ver qué mejorías se podían tener utilizando ciertas vacunas.

En las auditorías que se realizan en los cebaderos de nuestros clientes, que intentamos llevar a cabo al menos una vez al año para observar la evolución, nos centramos en cinco campos: alimentación, sanidad, bienestar, instalaciones y formación del ganadero. Dentro de esos campos, se vigilan 25 indicadores que se cuantifican de 0 a 4, con los que se obtiene una puntuación que permite evaluar la situación y saber en qué aspectos puede mejorar el manejo en cada cebadero (Figura 1).

La media de reducción del uso de antimicrobianas que establecemos a partir de la cual creemos que las medidas establecidas son suficientemente eficaces y no será necesario modificar mucho en el cebadero, es del 73%. Si se está en niveles más bajos, se extienden una serie de recomendaciones y se revisa cómo va evolucionando. En la auditoría también se establecen los ámbitos en los que cada cebadero tiene mayor margen de mejora.

En la Figura 2 se recogen los resultados de una auditoría real en cada uno de los factores controlados. Se observa que el nivel de reducción conseguido es del 66,5%, por lo que todavía quedan aspectos que revisar. Tiene mucho margen de mejora, especialmente en indicadores como la detección de los animales enfermos o en la densidad de animales.

 

RESULTADOS DE LAS AUDITORIAS

El trabajo de auditorías se empezó a hacer en 2016 con 27 auditorías y se continuó en 2017 con 35 auditorías (Figura 3). Una vez recopilados los datos de 2016 y 2017, se hizo una comparativa (Figuras 4 y 5), haciendo una valoración del cumplimiento de las recomendaciones que se dieron a los ganaderos a partir de los resultados de 2016. La primera conclusión fue la de que los ganaderos siguen sin ser plenamente conscientes del reto al que se enfrentan, y han puesto poco de su parte para atender esas recomendaciones, por lo que no queda más que seguir insistiendo. Se ha mejorado en aspectos relacionados con la alimentación, como la calidad de agua, pero el ganadero no toma conciencia todavía de que la cantidad de antimicrobianos va a tener que reducirse sí o sí. En el caso de las instalaciones, se ha mejorado algo en aislamiento de cubiertas, pero en el resto de los parámetros se está igual o peor que en el año anterior. Es cierto que los resultados en este o en algunos otros indicadores pueden depender de la época en la que se realice la auditoría, porque los cebaderos no tienen un número constante de animales, pero intentamos que se haga siempre en la misma época del año. En formación, tampoco se ha avanzado nada en relación con el medio ambiente ni en la gestión del papeleo.

 

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

El siguiente paso después de las auditorías fue en el terreno de la prevención, estableciendo un plan sanitario con desparasitaciones en los cebaderos que llevamos el control.

Se realizó además una prueba de vacunación en colaboración con MSD en un cebadero de Aragón, del que tenemos datos fiables (de morbilidad, de mortandad, de decomisos…) desde hace varios años que se compararon con los datos de una prueba con 425 corderos que se habían separado en tres lotes en función de su peso. El primero tenía una media de 17,8 kilos, el segundo de 15,8 kilos y el tercero era de 13,8 kilos. En el primer lote se puso una dosis de vacuna frente a ‘pasterella’ y ‘mannheimia’, que son las bacterias que más influyen en la patología respiratoria de los cebaderos. En los otros dos lotes, se puso una segunda dosis a los 14 días de la primera, siguiendo las recomendaciones del laboratorio. Posteriormente, se midieron los porcentajes de mortalidad y morbilidad, los días de estancia en el cebadero (la ganancia media diaria) y el grado de decomisos por los pulmones en el matadero. Los resultados fueron bastante buenos, porque se redujo mucho tanto la mortalidad como la morbilidad, aunque no influyó en los índices productivos (Figura 6).

En el terreno de la nutrición, con la intención de tratar de controlar las coccidiosis y de reforzar la salud ruminal, Nanta sacó una nueva línea de piensos basada en el Gesticor Model. Esa línea de piensos cuyo objetivo primordial, además de tener buenos índices productivos, era mantener lo mejor posible la salud ruminal de los animales. A mayores, en relación con la coccidios se hicieron muchas pruebas de varios productos, basados en aceites esenciales que tienen cierta capacidad anticoccidia y antimicrobiana. Se realizaron estudios desde el año 2011 a 2014 en un cebadero de la zona de Zaragoza (Tabla 7). Se realizaron los estudios en el cebadero y también en el matadero, para comprobar qué grado de rendimiento de canal tenían esos animales, el nivel de engrasamiento, el pH… Con esos datos, se escogieron los productos que tenían mejores resultados, y que ya se están utilizando en nuestros piensos.

 

MONITORIZACIÓN DE LOS CEBADEROS

El siguiente trabajo que se llevó a cabo, y que quizá ha sido el más arduo, fue el de monitorización de los cebaderos (Figura 8), que se ha llevado a cabo con Lorenzo Fraile, catedrático de la Universidad de Lleida, y con el laboratorio EXOPOL.

En cada uno de los cebaderos que controlamos, se han cogido muestras de aparato digestivo, de aparato respiratorio, y de cualquier lesión que viéramos en los animales… unas tres veces al año. Y mandamos a analizar esas muestras, para averiguar el tipo de patología que hay en cada cebadero, y poder justificar posteriormente los tratamientos que se van a hacer y mejorar su eficacia.

Entre los resultados, hay que destacar que nos encontramos con que un 23,5% de las muestras que enviamos al laboratorio fueron ‘no conformes’, porque llegaron al laboratorio en mal estado, lo que se explica porque cuando estamos en el campo trabajamos muchas veces en condiciones que no son idóneas. De todas formas, ante ese elevado número de muestras ‘no conformes’, optamos en todos los casos en que pudimos por hacer lavados nasotraqueales, porque los resultados de esta técnica se conservan mejor y llegan en mejores condiciones al laboratorio.

En un estudio que realizamos de patologías respiratorias con todas las muestras que cogimos, llegamos a la conclusión de que en el 42% de las patologías había una infección mixta de ‘pasterella’ y ‘mannheimia’, en el 19% sólo había ‘mannheimia’ y en un 40% sólo hubo ‘pasterella’. Dentro de estas patologías respiratorias, se realizaron antibiogramas con las dos premezclas principales que usamos en los piensos (sulfatrimetropim y oxitetraciclinas). Nos encontramos que un 23,5% de esas patologías eran resistentes a ambas entremezclas y un 50% eran resistentes a una de las dos.

En teoría, con este proceso realizado: sacar una analítica, saber la bacteria que se tiene en el cebadero y hacer un antibiograma, debería ser suficiente para hacer un diagnóstico. Pero quisimos ir un paso más allá, para que la eficacia de los tratamientos fuera la mejor posible. Hasta la fecha, cuando se disponía de un antibiograma, se tenía un resultado cualitativo, pero quisimos tener datos cuantitativos, calculando las concentraciones mínimas inhibitorias de antibióticos (CMI) en procesos respiratorios de ovino, que es el problema que más bajas causa en los cebaderos. Se hizo la CMI frente a ‘pasterella’ y ‘mannheimia’ y se hizo contando con los antibióticos que más se utilizan en el sector: tetraciclina, doxiciclina, trimethoprim-sulfamethoxazole, enrofloxacina, tilosina y tilmicosina. Al final, se desecharon las dos últimas porque en la mayoría de los casos salían resistentes de forma demasiado rápida. Para hacer los antibiogramas, siguiendo la recomendación de Lorenzo Fraile, utilizamos la técnica E-Test, que se utiliza en otras especies, además de en humana, y que es más precisa para detectar el punto de corte donde empieza a hacer efecto el antibiótico, lo que nos ayuda a ajustar las dosis y reducirlas al límite necesario.

Una vez realizadas esas analíticas y tratados los corderos, al poco de iniciar los tratamientos se recogió suero de quince corderos y se determinaron los niveles de antibióticos que había en sangre pasados unos cinco o seis días, y se establecieron unos puntos de corte para las concentraciones mínimas inhibitorias de esos antibióticos en corderos. Hasta ahora, los resultados que se tenían eran de otras especies, por lo que hemos conseguido unos datos inéditos en corderos.

También se realizó una comparación entre los resultados de sensibilidad que se obtenían con los métodos anteriores y los que se obtenían con este método de ahora en el campo. Y vimos que había ciertas diferencias: en el caso de las ‘pasterellas’, vimos que con la nueva técnica son menos sensibles a las tetraciclinas, y sin embargo con el trimethoprim-sulfamethoxazole es mayor la sensibilidad con la técnica actual; en el caso de la ‘mannheimia’, las tetraciclinas no dan ninguna sensibilidad con el sistema de trabajo que aplicamos en estos momentos, y con las trimethoprim-sulfamethoxazole las sensibilidades son algo menores de las que se obtenían anteriormente (Figura 9).

 

UN AÑO CON UNA PREMEZCLA

Con todos estos resultados, nos planteamos hacer una prueba en dos fases de cebo que se llevan a cabo normalmente en un cebadero: fase de 14 días con pienso medicado y otros 14 días en la fase de retirada (Figura 10). Se hizo la prueba con ocho lotes, cuatro en cada fase. En la primera fase, se aplicó en un lote pienso sin ninguna medicación, en otro pienso con trimethoprim-sulfamethoxazole, en un tercer lote un pienso con oxitreta y en un cuarto lote pienso con aceites esenciales que habíamos comprobado que tenía cierta función anticoccidio y antimicrobiana. En la fase de retirada, se hicieron otros cuatro lotes: uno pienso sin ninguna medicación, otro con pienso con una dosis media de decoquinato, un tercero con pienso con una dosis más alta de decoquinato, y un cuarto lote con pienso con la misma mezcla de aceites esenciales. Se midieron las ganancias medias diarias, los índices de conversión y se continuó la prueba en el matadero para averiguar rendimiento del canal, pH, color, el porcentaje de decomisos de pulmones e hígados…

Las conclusiones a las que llegamos fueron que la trimethoprim-sulfamethoxazole es la que más sensibilidad tiene en el cebo de corderos, pero influye poco en los índices productivos. Y esto tal vez nos está sugiriendo que la patología es menos importante de lo que creíamos en sus consecuencias productivas, de índice de conversión o ganancia diaria. Otra conclusión es que las tetraciclinas actúan en la mayoría de las ocasiones más como promotores de crecimiento que como antibióticos de efecto terapéutico, ya que en la mayoría de los casos no se consigue el efecto que se espera. El lote con los VITA, que son los piensos con aceites esenciales, fue el lote que más bajas tuvo, por lo que tenemos claro que no son sustitutivos de los antibióticos, pero sí que mejoran la eficiencia nutricional, ya que son los animales que llegaron al final, en el matadero son los que menos lesiones tenían. Otra conclusión a la que llegamos es que el efecto del decoquinato puede ser más dependiente de la sanidad que tiene antes el cordero que de la propia dosis que se aplique. Los resultados del matadero sirvieron para determinar que los aceites esenciales son una herramienta en la que tenemos que seguir profundizando, ante los retos a los que nos enfrentamos. Porque, desde hace tiempo la Unión Europea mira a España con lupa, porque es el país que más miligramos de antibiótico usa por kilogramo de carne y debemos intentar reducir al máximo. Además, este dato también se va a acabar midiendo en cada uno de los cebaderos de corderos porque lo exigirá la administración.

A mayores, con todos estos resultados hemos hecho un mapa de sensibilidad de las principales patologías respiratorias y digestivas en España (Figura 11), sacando las muestras de las 34 explotaciones que analizamos y con los principales antibióticos que se usan en el mercado.

Queda claro, por tanto, que NANTA se ha volcado con todas estas líneas de trabajo en la reducción al máximo del uso de antimicrobianos en los cebaderos de corderos. De hecho, ahora se encuentra a la mitad de lo que había con anterioridad.

Este planteamiento de trabajo además no sólo se desarrolla en corderos, sino que lo estamos haciendo en todas las especies en Nanta y la evolución de los trabajos y los resultados, tanto en corderos como en el resto de las especies, se pueden consultar en la web www.nutricionsostenible.com

 

 

 

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