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Miércoles, 03 Abril 2019 13:06

SALUD INTESTINAL: IMPORTANCIA EN LA PRODUCCIÓN OVINA MODERNA

Escrito por 

TERCERA SESIÓN / Ponencia. Patrocina ALLTECH.

JOSEP ROQUET. Director técnico de Alltech Spain.

 

 

La producción ganadera, y en particular el ganado ovino, está sometida a mucha presión. Los márgenes económicos son muy justos, se debe producir mucho y muy bien, por lo que se está exigiendo de una forma importante a los animales con crecimientos significativos de producción. Esa presión sobre los animales se consigue a través de tres pilares: nutrición, manejo y sanidad. Todos los pilares son igualmente importantes. Es básico que todos estén agrupados. La nutrición sin el manejo no va a ninguna parte, como tampoco va el manejo sin nutrición y la sanidad es básica, que a su vez depende de nutrición y manejo. Son tres pilares inamovibles y que necesitan estar perfectamente equilibrados.

 

RELACIÓN ENTRE NUTRIÓN Y SALUD INTESTINAL

Se debe tener en cuenta que la oveja es un rumiante y que, de los alimentos que se aportan, una buena parte va a ser aprovechada por las bacterias. Esa microflora ruminal de hongos, protozoos… es la que degrada aproximadamente entre el 70% y el 80% de las proteínas, carbohidratos, vitaminas o minerales que se aportan a las ovejas. La ración que se aporta a las ovejas queda totalmente transformada en la microflora que crece en el rumen. Como es un medio sin oxígeno, fermentan parte de los carbohidratos, pero no pueden hacerlo totalmente, por lo que liberan una parte de energía que son los conocidos como ‘ácidos grasos volátiles’, que son la principal fuente de energía de una oveja. Cerca del 70% de la energía diaria de las que disponen estos animales proceden de los ácidos grasos volátiles. Las propias bacterias crecen y siguen progresando a lo largo del sistema digestivo de los rumiantes, por lo que son una fuente importante de proteína, carbohidratos, vitaminas, grasas… al ser digeridos y absorbidos en el intestino delgado.

Evolutivamente, el rumiante se ha seleccionado para pastar, para digerir forraje. Esa es su ventaja competitiva frente a otras especies. El rumiante, mediante esta simbiosis con la microflora ruminal, es capaz de digerir la fibra. Ningún otro mamífero tiene capacidad de hacerlo. Es capaz de aprovecharse de un producto que, de otra forma, sería totalmente indigestible. Esta propia ventaja competitiva hace que los forrajes se ingieran por parte de la oveja, se fermentan por las bacterias y aparezcan los ácidos grasos volátiles, que son absorbidos directamente por la pared ruminal y son utilizados por el animal como fuente de energía.

Cuando se somete al animal a dietas con muchos cereales y muchos carbohidratos fermentables, porque se necesita que los animales produzcan leche, se produce una fermentación rápida en el rumen, ya que son moléculas muy accesibles para las bacterias. Lo que ocurre es que se producen muchos ácidos grasos volátiles en un corto espacio de tiempo. Al acumularse en el rumen porque no da tiempo a ser absorbidos y, al ser ácidos, provocan un descenso del pH del rumen, que a su vez permite el crecimiento de nuevas bacterias que son productoras de ácido láctico. Esa acumulación de ácido láctico provoca una bajada aún más grande del pH del rumen y se entra en acidosis. Es el enemigo a batir en las dietas altas en carbohidratos que se dan a los animales. Mediante la adaptación de estas dietas, conseguimos que el problema quede limitado. Normalmente aparece el ácido láctico, pero se llega a un equilibrio mediante unas bacterias que consumen ese ácido láctico. El equilibrio consiste en que el animal está semiacidótico, que es los que se conoce como la acidosis ruminal subaguda. El problema es que, en el momento que se rompa ese equilibrio y el animal sea capaz de comer mucho pienso o de seleccionar el grano del forraje, o haya una fermentación excesiva, los ácidos grasos volátiles tienen la particularidad de que tienen una capacidad osmótica muy elevada, por lo que hace que se necesite agua para equilibrar la presión osmótica de los tejidos orgánicos. Si el animal tiene capacidad para beber en ese momento, la presión osmótica se iguala. Por lo tanto, el agua es básica para evitar problemas digestivos en los animales. Si el animal no tiene acceso al agua, por un mal diseño de los bebederos o cualquier otra razón, el animal no tiene más remedio que tomar agua de su organismo para liberar esa presión osmótica. Cuando eso ocurre, lo que se provoca es entrada de agua y daños muy graves a las papilas ruminales y al epitelio ruminal. Así, la acidosis es la alteración de las papilas ruminales como consecuencia de una acidosis crónica. Aparece un gran edema en toda la lámina de la pared del rumen y se dañan las papilas ruminales, con una capacidad de absorción nula. No es frecuente llegar a esos extremos en animales de producción de leche, mientras que es más habitual en cebo. Sí es cierto que un solo brote de acidosis da lugar a daños en la capacidad absortiva del animal que tardan de tres o cuatro meses en resolverse. Es un problema grave.

Además de disminuir la capacidad de absorción, puede aparecer el síndrome del intestino poroso. El epitelio del intestino tiene como función evitar la entrada de productos que no deben entrar al organismo, por lo que es un filtro muy importante. Para cumplir esa misión, las células del epitelio tienen unas uniones entre ellas muy marcadas a través de diversas proteínas, como la ‘tight junctions’ (uniones estrechas). Cuando se tiene una agresión, por ejemplo por una deshidratación, y el epitelio está afectado, la unión entre esas células también se ve afectada, por lo que permite la entrada de restos bacterianos, toxinas, polisacáridos, bacterias enteras… Al ser capaz de cruzar el epitelio y llegar a la sangre del animal, es detectado como alérgenos y provoca una inflamación importante en el animal. Mantener esa inflamación en el intestino del animal puede costar un 10% de la energía diaria del animal. En una vaca, se estima que mantener este sistema inmunológico activado, que principalmente se alimenta de azúcares, supone unos 2 kilogramos de glucosa al día, que es lo que se necesita para producir entre tres y cuatro litros de leche. Sólo la activación del sistema inmunitario produce una disminución en la producción de leche, que en una oveja pueden ser 200 o 300 gramos diarios. Este hecho remarca la importancia de mantener el epitelio intestinal lo más sano posible.

Por otra parte, cuando llegan muchos alimentos muy fermentados al rumen, hay un crecimiento bacteriano desmesurado. Comienzan a crecer bacterias patógenas, algunas otras mueren, se liberan muchos lipopolisacáridos que, como está la pared del rumen rota o en mal estado, son capaces de llegar a la sangre y, por lo tanto, provocar enterotoxemias. Además, son capaces de salir del rumen, llegar al hígado y provocar los abcesos.

Otro problema que puede ser derivado de una mala salud ruminal es la producción de gas, que puede quedar atrapado en el rumen y puede no ser liberado por el esófago a través del eructo, por lo que provoca timpanismo.

Además, la inflamación que se provoca por los lipopolisacáridos que llegan a la sangre del animal provoca una liberación de histamina, que produce una vasoconstricción muy fuerte en las patas del animal. Hace que no llegue la sangre a la pezuña y la unión entre el hueso y el casco queda en mal estado y ese casco llega a moverse o a soltarse, quedando desplazado el hueso y eso es muy doloroso para los animales, que normalmente es causa de eliminación en el rebaño. Así, esa cojera viene de problemas nutritivos, ya que probablemente ingirió demasiado pienso o no pudo ir a beber en el momento que lo debería haber hecho.

Otro problema que se tiene es que, cuando se baja el pH ruminal, baja la capacidad de ingestión. Las bacterias que digieren la fibra no pueden actuar correctamente y no pueden digerirla. La fibra es un 45% o 50% de la ración de los animales, por lo que se pierde una gran cantidad de energía que el animal debería ser capaz de digerir, lo que vuelve a tener un coste importante en pérdida de producción y en coste económico directo.

 

PREVENCIÓN

La primera cuestión en la que se debe trabajar es el manejo, con raciones equilibradas, buen tamaño de partícula, intentar evitar la desmezcla, que los animales puedan acceder a comida y agua adecuadamente…

Aún así, cuando se fuerza la máquina, siempre pueden ocurrir accidentes. El uso de levaduras vivas (Yea-Sacc) ayuda mucho a controlar este problema. Las levaduras vivas son consumidoras de ácido láctico, o favorecen a las bacterias consumidoras de ácido láctico, y se consiguen evitar las bajadas graves de pH, con lo que queda mucho más controlado y no se tienen problemas en la pared ruminal.

Se han hecho experiencias en el caso del vacuno con vacas monitorizadas durante tres días. A la vaca que no se le había administrado la levadura, baja a niveles de pH de 5,2, que es un pH ácido y que puede provocar problemas graves, mientras que la vaca que toma levadura tiene oscilaciones de pH mucho menores y solamente llega a bajar a 5,7. No es correcto, pero mucho menos grave que 5,2.

Por lo tanto, esos pequeños accidentes que pueden ocurrir, por muy bien que se realice el manejo, se pueden controlar mediante el uso de tecnologías como la levadura viva. Permite mantener el listón de la nutrición más alto sin llegar a tener problemas nutritivos.

También hay que prestar una especial atención al intestino. Hay un fenómeno que es el estrés por calor, que provoca que los animales manden una buena parte de la sangre corporal a la periferia, para disipar todo el calor que puedan. Cuando hacen esto, el intestino se queda con poca circulación de sangre y se produce un cierto grado de anoxia, que provoca la relajación de las uniones entre los enterocitos, y se permite la inflamación del tejido periférico intestinal, con una bajada de la producción de los animales. Hasta hace poco tiempo, se consideraba que esa bajada en la producción venía provocada por una menor ingesta de alimentos, pero en realidad ese hecho no explica en su totalidad la bajada de producción. Se ha constatado que las vacas no estresadas con alimentación limitada producen mucho más que vacas estresadas por calor. El problema no está en la ingesta, sino la relajación en la unión entre enterocitos y esa inflamación, que además también causa a su vez la bajada en la ingesta. Así, la inflamación del sistema digestivo provoca una disminución de la ingesta, un aumento del gasto energético, una disminución de la capacidad de absorción del intestino, cambios en la regulación hormonal… y baja producción. También hay una peor sanidad.

Desde Alltech se lleva trabajando durante bastantes años con un producto (Actigen) que es a base de pared celular de levadura, pero recientemente se han hecho trabajos con él y se ha observado que es capaz de aumentar la unión entre los enterocitos. Aplicando la tecnología de la nutrigenómica, se ha podido comprobar que los animales a los que se somete a la acción de lipopolisacáridos, la expresión de los genes de liberación de la proteína de unión estrecha de enterocitos o de ocludina baja mucho. Desciende la síntesis de esas dos proteínas. Cuando se aplica Actigen a la ración de los animales, se consigue que disminuya menos la caída de la expresión de los genes, o incluso sea mayor que lo que se estaba produciendo. Este hecho ayuda a controlar los problemas de inflamación y la entrada de productos que no deberían entrar en el torrente sanguíneo. Además, se ha comprobado que es capaz de modular la expresión de citoquinas, que son las molécular encargadas de transmitir las señales inflamatorias. Pueden disminuir la expresión de citoquinas proinflamatorias y aumentar la síntesis de citoquinas antiinflamatorias. De nuevo, los efectos van a ser menos nocivos. Este hecho se traduce en una mejora en el crecimiento diario.

También se han realizado unas pruebas del producto en el lactoreemplazante del cordero. La transición de leche a sólido provoca siempre una inflamación y unas alergias a nivel intestinal, que vuelven a producir esa relajación entre enterocitos. Con este producto, se consiguió mejorar la ganancia media diaria de los animales, tanto en machos como en hembras, que al cabo de 21 días aumentó medio kilogramo por animal. Al no tener un aumento del gasto energético por causas inflamatorias, se podía mejorar el índice de conversión de los animales. Este hecho permitió elevar el porcentaje del 34% al 53% de animales que podían salir a sacrificio a los 21 días.

 

AGUA

Es un nutriente fundamental. Los consumos de agua durante los periodos de estrés térmico son muy elevados, entre 8 y 15 litros por kilogramo de materia seca ingerida. Por lo tanto, una oveja puede consumir entre 20 y 30 litros de agua en un día.

El ganadero debe asegurarse que el caudal y la disponibilidad de agua sean suficientes. En situaciones con bebederos en los que el animal tiene que hacer esfuerzos para llegar al agua, son realmente contraproducentes para la producción.

Además, el agua debe estar limpia, apetente y fresca. También tiene que estar disponible para todos los animales que quieran acceder al agua.

 

CONCLUSIONES

- La salud digestiva tiene una importante serie de consecuencias y es básica e imprescindible para conseguir una buena productividad de los animales.

- En los rumiantes la principal causa de problemas digestivos es la acidosis ruminal, debido a las dietas a las que están sometidos los animales.

- Cualquier deshidratación o disbiosis conducen al síndrome del intestino poroso.

- Es necesario extremar el cuidado en el manejo alimentario: raciones bien equilibradas, tamaño de partículas adecuadas, que los animales no puedan seleccionar…

- Asegurar una buena disponibilidad de agua limpia y fresca.

- Productos como Yea-Sacc o Actigen contribuyen a minimizar el impacto de los problemas ocasionados por la producción intensiva.

 

 

 

 

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