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Retos y oportunidades del ordeño 4.0. La visión del técnico-asesor

SEMINARIO: El ordeño inteligente; ordeño 4.0

José Antonio Requejo Fernández. Asesor veterinario.

 

En esta ponencia vamos a intentar señalar los retos del ordeño 4.0. Por definición, se van a analizar el presente y el futuro mezclados, por lo que se puede correr el riesgo de perder la perspectiva de la realidad. Sin embargo, queremos seguir el lema de ‘El futuro ya está aquí’, porque hay algunas cuestiones que ya son reales y que pueden parecer del futuro.

El ordeño 4.0 es la informatización de las explotaciones. Se han realizado encuestas por parte de MSD en las que los ganaderos señalan que uno de los grandes problemas es la recogida de datos. Sin embargo, desde el año 2000 hay suficiente tecnología para recoger datos, por lo que no parece razonable que sea un problema cuando lo hacen las máquinas de una forma muy correcta. Por los sistemas de ordeño pasa leche, pero también pasan datos, que se ordenan y entran en un programa informático.

Los retos del ordeño 4.0 tienen dos planos de análisis muy claros. Son retos muy diferentes cuando se habla del sector o de cada explotación.

 

RETOS DEL SECTOR

En una gran parte de los países más industrializados, el sector ovino no tiene apenas relevancia. En la zona anglosajona y su influencia, se trata de un modelo más extensivo con grandes áreas de terreno y con tres preocupaciones claras: bienestar animal, medio ambiente y las resistencias a los antibióticos. Por ejemplo, en Inglaterra un cordero cuesta 440 euros de venta al público, ya que cada kilo está a un precio de 18 libras, es decir, unos 20 euros. En España, con 12 kilos de canal, apenas se llega a 80 o 90 euros en el precio total del cordero. También hay una parte del mundo, fundamentalmente en Sudamérica, África o Asia, que se puede denominar de ovino de ‘autoconsumo’. No hay grandes estructuras, aunque sí que hay censos importantes. Por último, está la cuenca mediterránea, que es la que representa el ovino de leche.

España compite con países como Turquía, que es un país que está entre dos mundos, entre la producción de leche y la de carne; con Grecia, que llevaba una buena dinámica con ordeño mecánico que se frenó en la crisis de 2008; con Italia que está como España hace 20 años con un sector perdido, sin estar armado y ordeñadoras móviles; con Francia que está estructurado desde las queserías hacia abajo con el problema de que año tras año pierden mucha competitividad.

Por su parte, en España se tiene el ordeño 4.0, aunque es cierto que el sector ovino puede dividirse fundamentalmente en dos partes. Por un lado, está la producción de carne, mientras que las dos Castillas representan lo que se sabe en el mundo de ordeño. El ordeño, la retirada, la identificación… está restringido a una parte muy limitada del mundo.

Con estos condicionantes, se ha intentando producir el litro de leche con el coste más competitivo del mundo. Nadie produce leche de oveja más barato que España. Ha ocurrido porque hemos decidido, o mejor dicho nos han obligado, a producir con reglas del libre mercado, con la oferta y la demanda. Con las continuas bajadas de precios, ha provocado que se produzca muy barato. Esto ha provocado que todos los aspectos de la producción (manejo, genética, alimentación, personal, instalaciones) creen grandes estructuras, más de las que parece en el sector, con grandes inversiones.

Dar salida al producto fuera de nuestras fronteras

Es el primer gran reto del sector, ya que somos muy competitivos y capaces de producirlo más barato que en ningún sitio.

Este hecho me lleva a una reflexión, que hemos llegado a tal grado de competencia que podemos morir de éxito. Y también me lleva a la duda de si la industria quesera es demasiado atomizada para dar solución a este reto.

Respecto al hecho de ‘morir de éxito’, hemos llegado a ver en el mercado venta al público de queso de oveja a 5,87 euros por kilo. La mayoría de las queserías ni siquiera compran la leche de oveja que se necesita para un kilo de queso a ese precio, a lo que hay que añadir fabricación, conservación, venta… Los productores venden la leche a un precio muy bajo que no aporta rentabilidad, los queseros tienen que venderlo de forma muy barata… Mi consideración es que esta dinámica no sirve para nada. Hemos hecho lo más difícil y no hemos sido capaces de dar el siguiente paso.

Por otra parte, la industria quesera está demasiado atomizada para afrontar este reto que demandan los productores, pero no es su culpa. La industria quesera ha evolucionado a un ritmo determinado, mientras que la producción lo hace a un ritmo mayor. Salvo casos puntuales, la industria quesera no ha evolucionado. España se mueve entre 450 y 500 millones de litros de leche de oveja y no hay capacidad para absorber mayor producción. Hoy por hoy, no veo ninguna solución.

Crear bases de datos fiables para un inversor

La leche de oveja es un producto que se hace muy barato y que tiene un nicho de negocio para posibles inversores, que podrían decidirse a poner en marcha una industria quesera que saque el producto fuera de nuestras fronteras. Debemos tener en cuenta que lo primero que hará un inversor es pedir datos, por lo que se deben crear bases de datos fiables para los inversores. No se pueden presentar números.

Un sector que no tiene base de datos no es creíble para ningún inversor. Y un sector sin inversión tiene un recorrido muy corto. Los queseros que están invirtiendo en España es porque conocen los costes de producción, pero no por la inversión que venga de fuera.

Además, las bases de datos son el oro de nuestra era. Deberíamos hacer reflexionar sobre el valor que tiene nuestro sector sin datos. Por lo tanto, los inversores actuales lo saben y exigen bases de datos creíbles. Un sector muy eficiente tiene un valor mayor si, además de ser eficiente, tiene bases de datos creíbles.

 

RETOS DE CADA EXPLOTACIÓN

El objetivo y la obligación de cada explotación es obtener la máxima eficiencia, al margen de las necesidades que tenga el sector. No es una opción, sino una obligación.

Se puede realizar un análisis de la evolución que ha tenido el sector en las últimas décadas. En el periodo de 1980 a 2000 se realizaba un control lechero manual, apuntando el número de la oveja y el control. Esa sí que era una recogida de datos muy dificultosa. Hoy en día, existen los sistemas automáticos para la recogida de datos, aunque no están instaurados en las explotaciones. En el año 2000, comenzó a aplicarse la identificación electrónica con el bolo ruminal. Esta obligación apareció por la crisis de las ‘vacas locas’ para tener identificados a todos los animales. Así, de 2000 a 2005 se comenzaron a poner los bolos ruminales, por lo que aparecen los lectores, las salas con medición… aunque sin una obligación normativa específica. En 2005 ya se decide obligar a la identificación con bolo ruminal a todas las ovejas de todas las explotaciones, por lo que hasta el año 2008 las administraciones compran bolos con tecnología HDX y las salas de ordeño con medición, con todos los programas técnicos que se tuvieron al principio, comienzan a funcionar razonablemente bien. A partir de 2008, la administración decide que los bolos no serán tecnología HDX, sino FDX. Del 2008 al 2015, hay un problema importante de identificación y los ganaderos pierden la confianza en esta tecnología. Finalmente, en 2015 se desarrolla finalmente una placa que es capaz de leer los bolos FDX, ya que las multinacionales necesitan su propio tiempo para desarrollar las tecnologías.

Por lo tanto, en España conviven con las explotaciones menos tecnificadas con las que tienen una mayor tecnología.

Como decíamos, cada explotación debe tener como objetivo su máxima eficiencia, que se obtiene creando bases de datos, ya que “lo que no se mide, no se gestiona”. Así, se pueden obtener unos indicadores de calidad (KPIS) que permiten analizar la evolución de la explotación. Para crear una base de datos, se tienen que poner en marcha máquinas capaces de recoger esos datos, pero realizar un mantenimiento todos los días para conseguirlo. Teniendo estas tres consignas realizadas, se puede llegar a la máxima eficiencia. Cuando pasa todo el proceso, llega la fase cómoda de la producción. Llega, pero no es de una forma rápida.

En esta ponencia vamos a analizar los dos últimos aspectos: puesta en marcha y mantenimiento.

Puesta en marcha

Hay cinco puntos que se deben tener muy claros para un correcto funcionamiento de una nueva sala de ordeño en una instalación:

- Manga de entrada. La manga de manejo permite una correcta identificación de los animales por parte del lector.

- Identificación del rebaño. La diferencia entre bolos HDX y FDX puede producir problemas.

- Todos los animales en la base de datos. Es un error muy común en las explotaciones. Se ponen todos los animales en la base de datos desde el primer día. Para ser eficaz, hay que coger un lote e ir trabajándolo y asentándolo. Después otro lote… y así sucesivamente hasta tenerlo todo ordenado a los dos o tres meses. Si se ponen todos los animales el primer día, se crea un monstruo que no permite aclararse al ganadero.

- Instalación eléctrica. La electricidad llega a las explotaciones, en ocasiones, con algunos problemas como cortes de fluido, micro-cortes, ondas… Al poner una instalación, la electricidad no puede ir directamente a la sala de ordeño, por lo que la electricidad debe ir a una batería que alimente constantemente a la sala. Además, estos aparatos tienen un coste que no es demasiado elevado.

- Sistema informático. No se trata de poner un ordenador que sobre, sino uno potente y con una pantalla grande y cómoda. El ordenador debe ser potente para ser rápido y ágil.

Al final, se están poniendo en marcha instalaciones que están muy tecnificadas al más alto nivel. Ya existen salas de ordeño que parecen prácticamente del futuro. Es cierto que de 4.000 explotaciones en España, sólo hay ciento y pico con medición en España. Pero es algo que se debe implantar en condiciones, para que no dé demasiados problemas, algo que no es difícil si se conocen los datos.

Mantenimiento

Se debe realizar un mantenimiento al día todos los días. Al final, se trata de educación de los trabajadores, por lo que debe implantarse como una rutina de trabajo. Se debe prestar especial atención a los siguientes aspectos:

- Medidores. En explotaciones no es extraño que haya medidores apagados o rotos. Los medidores no pueden estar bloqueados, sino que tienen que trabajar a pleno rendimiento. Se tiene que estar pendiente de esos aspectos.

- Identificación: pérdida de bolos. Es cierto que los bolos se pierden, pero en una frecuencia muy limitada. Sin embargo, lo que ocurre realmente en las explotaciones es que llegan los bolos pero no se ponen a los seis meses, sino que paren las corderas y no están identificadas. Los animales sin identificación no permiten una correcta gestión.

- Botones pulsadores. Son los botones que abren y cierran el vacío para los retiradores automáticos. Los botones tienen que estar útiles y no pueden estar estropeados. Lo que provoca es que se inutiliza la información. Al final se puede ordeñar con ese punto, pero no pasa ninguna información. Se trata de un problema minoritario en las explotaciones que no debería ofrecer problemas si se realiza un correcto mantenimiento.

- Finales de carrera. Para recoger una buena información, se trata de un circuito que se abre con la apertura de entrada a la sala. Cuando se cierra bien la puerta, se cierra también el circuito. Si no queda cerrado del todo, no funciona bien para la recogida de datos. Se debe prestar especial atención tanto en la entrada como en la salida de animales.

- Sistema informático. Es fundamental que los ordenadores estén encendidos, ya que el sistema control de la sala guarda tan sólo 48 horas y a partir de ahí se pierden los datos.

 

CONCLUSIONES

- Creación de bases de datos fiables para los inversores. Así, además de ser el más eficiente, sería también creíble.

- La puesta en marcha de los sistemas de recogida de datos debe ser sin errores y sin prisa.

- Mantenimiento al día todos los días.

Después de poner en marcha ese sistema, se llega a una fase cómoda de gestión de los datos. Para llegar a esa fase, son necesarias muchas horas de trabajo.

 

 

 

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