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Jueves, 10 Mayo 2018 10:27

Abscesos externos en ganado ovino y caprino. ¿Enfermedad de los abscesos o pseudotuberculosis?

Escrito por 

SEMINARIO: Nuevas bases en la alimentación del ovino

Ana B. Fernández Ros. EXOPOL Autovacunas y Diagnóstico.

 

INTRODUCCIÓN

La presencia de abscesos de localización subcutánea de tamaño considerable en varios animales de una explotación de pequeños rumiantes nos hace sospechar de la presencia de la enfermedad de los abscesos o de pseudotuberculosis, siendo ambos procesos las causas más comunes de este tipo de lesiones en ganado ovino y caprino de nuestro país.

La pseudotuberculosis o linfoadenitis caseosa ovina es una enfermedad infecciosa de distribución mundial. Esta causada por un agente bacteriano gram-positivo, Corynebacterium pseudotuberculosis (C.pseudotbc), siendo un patógeno intracelular facultativo que también puede afectar a otras especies de mamíferos y que presenta una alta resistencia en el medio ambiente. La enfermedad se caracteriza por la formación de abscesos de tamaño variable (0,5-15 cm de diámetro) en distintas localizaciones. En función de la localización de lesiones se diferencian dos tipos de presentación. En la forma superficial se afectan los linfonodos subcutáneos, siendo los más afectados los de la región parotidea y submandibular, prefemorales y preescapulares. En la forma visceral se afectan otros linfonodos viscerales, mediastínicos sobre todo, y el parénquima de algunos órganos internos. Produce lesiones de necrosis caseosa, lo que da nombre a la enfermedad, siempre en el interior del linfonodo afectado. Tiene un periodo de incubación largo, de entre 2 y 6 meses y se observa en animales adultos, aumentando su prevalencia conforme aumenta la edad (Fontaine y Baird, 2008; Saeed y Alharbi, 2014).

La enfermedad de los abscesos, también denominada enfermedad de Morell, se describió por primera vez en Francia en 1911, y desde entonces se ha descrito también en España, Italia, Polonia, Croacia, Dinamarca y Hungría. También muy presente en África y algunos países asiáticos. Está causada por Staphylococcus aureus subsp anaerobius (S.a.anaerobius), una bacteria gram positiva, de forma cocoide, que se caracteriza por crecer en condiciones de anaerobiosis o microaerofilia. Produce abscesos subcutáneos que pueden localizarse en el interior de los linfonodos, al igual que la pseudotuberculosis, o en el exterior de los mismos pero en las mismas localizaciones que la forma superficial de la pseudotuberculosis. El periodo de incubación es mucho menor, entre 2 y 3 semanas, y afecta principalmente a animales jóvenes, hasta los 10 meses de edad (De la Fuente y cols., 2011; Saeed y Alharbi, 2014).

Se trata de dos enfermedades bacterianas, infecciosas y contagiosas, endémicas en nuestro país, que afectan al ganado ovino y caprino. Para los que trabajamos en laboratorio el diagnóstico de las mismas es habitual y para los veterinarios clínicos es muy frecuente observar explotaciones afectadas por la presencia de abscesos superficiales. Sin embargo, hay muy pocos datos publicados relativos a la prevalencia en nuestras explotaciones.

Si hablamos de abscesos a nivel superficial es indispensable el diagnóstico etiológico, basado hasta ahora en el cultivo bacteriológico del contenido del interior del absceso en el laboratorio, para diferenciar ambos procesos. Esto hace difícil los estudios de prevalencia. Además, el hecho de que sea fácil reconocerlas visualmente y de que no se trate de procesos graves causantes de altas mortalidades hace que generalmente no se recurra al laboratorio para su diagnóstico. Por otra parte, en el caso de la forma visceral de la pseudotuberculosis, la dificultad para detectar animales afectados de forma subclínica contribuye a la falta de datos y a un posible infradiagnóstico (Navarro y cols., 2015).

Son patologías que producen procesos crónicos y es muy difícil valorar el impacto económico en las explotaciones. No obstante, algunos estudios apuntan a la pseudotuberculosis como una importante causa de desvieje, llegando a diagnosticarse en el 20% de los animales eliminados (Jorba y cols., 2015). También es una importante causa de decomisos parciales en matadero. La presencia de abscesos visibles supone también un grave inconveniente en el mercado de animales para vida, generalmente de alto valor genético y económico.

Para establecer un programa específico de control y prevención es fundamental conocer la etiología, y para ello en el caso de abscesos subcutáneos debemos recurrir al diagnóstico laboratorial de cada caso.

 

DIAGNÓSTICO LABORATORIAL

Es necesario el envío de material del interior de los abscesos. Puesto que las lesiones piogénicas tienden a ser estériles en el centro de la lesión, es mejor tomar con hisopo muestra de la pared interna del absceso. Utilizar siempre hisopos con medio de transporte y enviarlo al laboratorio lo antes posible. Se recomienda abrir las lesiones con bisturí y no muestrear abscesos ya abiertos que puedan estar contaminados, así como eliminar el contenido purulento tratándolo como material infectado para evitar el contagio de otros animales.

Los hisopos, o el material purulento, se siembran en distintos medios de cultivo y condiciones para permitir el crecimiento de las bacterias que buscamos. Cada una de las muestras se siembra en varias placas de agar sangre que se incuban tanto en condiciones de anaerobiosis como en presencia de oxígeno, a 37 ºC durante un mínimo de 48 horas. Diariamente se verifica el crecimiento de las bacterias en las placas que se identifican siguiendo los procedimientos habituales en microbiología (Quinn y cols., 2002).

S.a.anaerobius crecerá mucho mejor en condiciones de anaerobiosis, sobre todo en el primer aislamiento, formando colonias blancas, pequeñas, de bordes regulares, visibles tras 48 horas de incubación mientras que C. pseudotbc, a las 48 horas formará colonias más grandes de bordes irregulares y aspecto seco, que presentan una hemólisis más evidente. La identificación final se realiza mediante pruebas bioquímicas.

A día de hoy en España no disponemos de técnicas serológicas estandarizadas que permitan la detección de anticuerpos en suero, lo que sería deseable desde un punto de vista epidemiológico y de detección de animales afectados subclínicamente.

 

RESULTADOS DE CASOS RECIBIDOS EN LABORATORIO (2011-2016)

Desde 2011 hasta agosto de 2016 se habían recibido en nuestro laboratorio un total de 130 casos de ganado ovino y 38 de caprino para el diagnóstico de estos dos procesos. A pesar de que el diagnóstico laboratorial es imprescindible para determinar la etiología de los abscesos subcutáneos, a menudo se prescinde del mismo y no es muy habitual recibir muestras en el laboratorio. Sin embargo es necesario hacerlo cuando se plantea la utilización de una autovacuna y por ello muchas de las muestras recibidas en Exopol tenían dicho objetivo y no podemos considerar estos resultados como prevalencias ni extrapolarlos a toda la cabaña.

De los 130 casos, 104 (80%) correspondían a muestras tomadas de abscesos externos y 26 consistían en muestras de abscesos internos. En cada caso se recibió un número variable de muestras, entre 1 y 8, cada una de un absceso.

En el 77% de los 104 casos de abscesos externos (80 casos) se aisló S.a.anaerobius. En el 14% (15 muestras) se aisló C. pseudotbc. Cabe destacar que en 5 casos se detectaron ambos agentes en la misma analítica, en uno de ellos incluso en la misma muestra.

Otro agente aislado en abscesos externos es Trueperella pyogenes, aunque de los 17 casos en los que fue identificado (el 16% del total), en 11 de ellos fue junto con S.a.anaerobius y en 3 con C. pseudotbc. Únicamente en 4 casos se detectó T. pyogenes como agente único.

En 10 casos no se pudo aislar ningún patógeno de interés, bien por ausencia total de bacterias o por una alta contaminación de las muestras.

Por otro lado, de los 26 casos de muestras de abscesos internos, C. pseudotbc se aisló en 25, mientras que S.a.anaerobius se aisló en una única muestra de absceso en pulmón.

En ganado caprino se han recibido un menor número de muestras pero se observan algunas diferencias importantes. Del total de los 38 casos, 27 correspondían a abscesos externos y de ellos en 14 (52%) se aisló C. pseudotbc y en 13 (48%) S. a.anaerobius. En 4 de esos casos, que suponen el 15%, se aislaron ambos agentes, en uno de ellos en la misma muestra. T. pyogenes se aisló en 2 muestras pero siempre asociado a alguno de los otros dos agentes. En todas las muestras de abscesos internos se aisló únicamente C. pseudotbc.

De estos resultados, en lo referente a abscesos externos cabe destacar el alto porcentaje de casos de enfermedad de los abscesos en ovino, mientras que en caprino la mitad de los casos analizados se ha debido a linfoadenitis y la otra mitad a enfermedad de los abscesos. Sin embargo, en prácticamente el 100% de las lesiones a nivel interno se ha aislado únicamente C. pseudotbc.

 

ESTUDIO EXOPOL-REVISTA TIERRAS. Diagnóstico de casos de abscesos externos

Exopol y la revista Tierras propusimos llevar a cabo un estudio para determinar la importancia de estos dos procesos en la cabaña ganadera de nuestro país, aprovechando la amplia difusión de la revista para invitar a veterinarios y ganaderos al envío de muestras de forma voluntaria y así concienciar sobre la importancia de ambas enfermedades y sobre la conveniencia de tomar medidas frente a ellas, centrándonos únicamente en el muestreo de lesiones externas.

A todos los suscriptores de esta revista se les hizo llegar 2 hisopos con medio de transporte para la toma de muestras con las instrucciones para la misma. El envío se realizó en los últimos números del año 2016 de las revistas Tierras Ovino y Tierras Caprino y se ofreció el diagnóstico gratuito, que se realizó mediante cultivo bacteriológico en el laboratorio, tal y como se ha expuesto anteriormente. Este estudio seguirá vigente a lo largo de todo el año 2017, por lo que invitamos a todos los interesados a enviar muestras a Exopol para un diagnóstico gratuito.

Resultados del estudio

Entre noviembre de 2016 y mayo de 2017 se recibieron muestras de un total de 60 explotaciones (2 muestras/explotación), 37 de ovino y 23 de caprino, procedentes de 10 comunidades autónomas diferentes (Figuras 1 y 2), lo que refleja la amplia distribución de estas enfermedades.

En ganado ovino la enfermedad de los abscesos se detecta con mucha mayor frecuencia que la linfoadenitis, mientras que en cabras esta última es algo más frecuente. Cabe destacar que en un total de 6 casos (10% del total), 1 de cabras y 5 de ovejas, se han detectado los dos agentes y por tanto se trata de explotaciones afectadas por ambas enfermedades. T. pyogenes sigue siendo un agente minoritario, detectado en 7 casos del total pero solo en 3 de ellos como único agente. En un 8% de los casos no se detectó ningún agente.

 

CONTROL Y PREVENCION

La falta de respuesta a los tratamientos de estas dos enfermedades junto con la habilidad para persistir en el medio ambiente y las limitaciones en su diagnóstico, hacen que su eliminación sea difícil una vez se han introducido y su control debe pasar por la vacunación.

La efectividad de diversos tipos de vacunas (bacterinas, toxoides o combinadas) frente a la linfoadenitis ha sido demostrada en varios trabajos publicados. En Australia, tras 20 años con un programa de control voluntario basado en la vacunación, han observado una reducción importante en el número de explotaciones y de animales afectados, para lo cual han demostrado la necesidad de aplicar un correcto protocolo vacunal de todo el efectivo con revacunaciones anuales (Windsor, 2011).

En el caso de la enfermedad de los abscesos no disponemos de vacunas comerciales pero si de autovacunas con las se han conseguido resultados satisfactorios (Pérez y cols., 2004; Borobia y cols., 2016)

 

EXPERIENCIA PRÁCTICA EN EL CONTROL DE LA ENFERMEDAD DE LOS ABSCESOS CON UNA AUTOVACUNA

La autovacuna se aplicó en una explotación semiextensiva de 2000 ovejas de raza Rasa Rasa Aragonesa de la provincia de Zaragoza, en la que la prevalencia de enfermedad de los abscesos en 2012, año en el que se comenzó el estudio, era del 100% en las corderas de reposición y del 27% en los animales llevados al matadero. El tamaño de los abscesos era importante en la mayoría de los casos y en algunos de ellos llegaba a acumularse más de 1 litro de material purulento.

Se tomaron 5 muestras de abscesos en las que se diagnóstico S.a.anaerobius, cepa con la que se elaboró una autovacuna (Exopol) que se aplicó a todas las corderas de reposición durante los años 2013, 2014, 2015 y 2016 a razón de 2 dosis con un intervalo de 3 semanas, aplicando la primera dosis a los 2-3 meses de vida. El lote de corderas de 2015 fue dividido en 2 grupos antes de la vacunación, un grupo se mantuvo en la granja y el otro se trasladó a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza. El grupo de la granja fue mucho más heterogéneo en edad y la autovacuna se aplicó a algunos animales cuando ya tenían más de 3 meses y ya presentaban abscesos.

Se observó una disminución significativa de la prevalencia de la enfermedad, pasando de una prevalencia del 100% en 2012 antes de vacunar hasta el 30.01% y 11.2% en los años 2013 y 2014 respectivamente. En lo referente al año 2015, se observan diferencias entre los 2 grupos de animales estudiados. En el grupo que se trasladó a la Facultad de Veterinaria, la prevalencia se redujo hasta el 1,3%, sin embargo, en el que permaneció en la granja de origen, se produjo un repunte en el que el porcentaje de corderas afectadas fue del 32,2%. Esta disparidad de resultados en el año 2015 se atribuye al incorrecto protocolo vacunal aplicado en granja así como a la influencia del medio ambiente, puesto que los animales de la Facultad de Veterinaria se alojaron en instalaciones limpias, desinfectadas y con un ambiente controlado. En 2016, tras la recuperación del correcto protocolo de aplicación de la autovacuna, la prevalencia en granja volvió a descender hasta el 5,71, mientras que en la facultad no se detectó ningún caso (0%) Los últimos resultados obtenidos en granja en la reposición de 2017 a fecha de 1 de junio son del 0.4% de corderas afectadas.

Por otro lado, cabe destacar que la disminución de la prevalencia de la enfermedad en cuanto a porcentaje de animales afectados estuvo asociada a un menor número y tamaño de los abscesos en los animales vacunados que se vieron afectados. Además, en caso de desarrollarse estas lesiones, que principalmente se localizaban en la cabeza, el cuello y la zona escapular, se observó una rápida disminución de su tamaño hasta su resolución, en el tiempo comprendido entre una exploración y la/s siguiente/s. Esto podría deberse a un comportamiento curativo de la autovacuna como consecuencia de un grado de inmunidad no suficiente para evitar la aparición de abscesos pero sí para ayudar a su resolución.

De este trabajo se concluye que la vacunación anual de las corderas de reposición con una autovacuna frente a S.a.anaerobius, aplicando 2 dosis con un intervalo de 3 semanas y comenzando a vacunar antes de la aparición de las lesiones, permite una disminución progresiva y notable de la prevalencia de la enfermedad de los abscesos.

 

 

 

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