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Agalaxia contagiosa. Programa sanitario voluntario de vigilancia y control oficial en Castilla y León: ventajas productivas y comerciales

SEMINARIO: Nuevas bases en la alimentación del ovino

Olga Mínguez. Jefa del Servicio de Sanidad Animal de la Junta de Castilla y León.

 

La agalaxia contagiosa es una de las enfermedades que más perjuicio causa a las explotaciones de ovino de leche cuando se dan brotes clínicos. En ese contexto, la Junta de Castilla y León comenzó a trabajar teniendo como pilar programas sanitarios que la Consejería de Agricultura y Ganadería ya tenía desde hacía más de diez años, como es el caso de la tuberculosis caprina, por lo que somos el espejo en el que se miran otras comunidades autónomas.

 

LOS PRECEDENTES

El planteamiento era comenzar la casa por los cimientos, poco a poco, teniendo en cuenta además que la agalaxia contagiosa no tiene unas connotaciones legales que sí tiene la tuberculosis caprina, por tratarse en el segundo caso de una zoonosis. Al comenzar a trabajar con la tuberculosis caprina, además de una forma totalmente pionera, el planteamiento era que se trataba de una enfermedad zoonótica, que además participa en el ciclo de la tuberculosis bovina, y que tiene importancia en la productividad de las explotaciones y también en los canales comerciales. De hecho, tenía importancia en aquel momento, lo ha seguido teniendo a lo largo de estos años y tiene ahora mucha mayor importancia por la nueva certificación veterinaria que es obligatoria para la exportación. Además, estos programas se abordaron con presupuesto autónomo y se ha intentando en todo momento, al no existir una base legal nacional, ir caminando de la mano con el sector. Cuando ha habido cuestiones que se podían ir mejorando, nos hemos reunido con el sector caprino y puliendo la base legal de aplicación en la comunidad autónoma.

Después de estos quince años de trabajo, de los que cinco años han sido de aplicación masiva en todas las explotaciones, el problema de la tuberculosis caprina en Castilla y León es una cuestión residual. En el año 2016 no se llegó al 1% de explotaciones positivas y hubo 19 explotaciones con confirmación microbiológica. Si se mira cómo está el sector caprino de la comunidad autónoma más potente, como es Andalucía, y se compara con Castilla y León, es obvio que no tiene nada que ver.

 

POR QUÉ LA AGALAXIA CONTAGIOSA

Con este planteamiento del programa de tuberculosis caprina, se toma el objetivo de un plan de agalaxia contagiosa. En el marco de las conversaciones de la Plataforma de Competitividad de Ganado Ovino, nos dimos cuenta de que era una reivindicación del sector.

En primer lugar, nos preguntamos por qué la agalaxia contagiosa. Es una enfermedad que puede provocar unas graves pérdidas económicas en las explotaciones ganaderas, no sólo desde el punto de vista de la producción láctea, sino lo que tiene que ver con abortos, mermas en producción, aumento de células somáticas en la leche… Además, los brotes de enfermedad suponen un coste que en la actualidad asume el sector ganadero: se necesitan unas analíticas que confirmen si es o no es agalaxia contagiosa, tienen alteraciones importantes en la leche, se dedican horas de trabajo, se debe modificar la pauta del ordeño, la vacunación supone un coste… Además, tenemos el problema de que hay rebaños crónicamente infectados. Se trata de rebaños que, independientemente de que ese brote agudo de enfermedad se puede controlar técnicamente, son rebaños que van a tener siempre un goteo de esa enfermedad de forma crónica. Además, con el agravante de que en ganado ovino y caprino existe la figura de los portadores asintomáticos, muy difíciles de detectar.

Por otro lado, una cuestión cada vez más presente en los foros veterinarios y ganaderos está el problema que puede tener en la salud pública. No será un problema derivado directamente de la agalaxia contagiosa, porque no es una zoonosis, sino por la gran concienciación social en aumento de las resistencias antimicrobianas. Cada vez se exige más, desde el sector del consumidor, que se debe ser cuidadoso con los tratamientos antibióticos que se ponen a los animales. Por otro lado, los tratamientos reducen la sintomatología, pero no producen una curación bacteriológica, por lo que al final persiste un problema crónico en la explotación.

La agalaxia contagiosa también tiene implicaciones comerciales y legales. En primer lugar, a la hora de hacer comercio intracomunitario de animales, la Directiva 1991/68/CEE del Consejo exige la ausencia de sintomatología clínica en los seis meses anteriores. Este hecho se incorpora al ordenamiento jurídico español y el Real Decreto 1941/2004 establece que las explotaciones que hacen comercio intracomunitario requieren de un certificado de ausencia de sintomatología clínica de agalaxia contagiosa, lo cual es relativamente fácil de certificar. Sin embargo, estas explotaciones tienen que ostentar un estatus sanitario superior. Por otro lado, llega la reciente entrada en vigor del Real Decreto 993/2014 que regula cómo se tienen que exportar los productos de origen animal. Hasta su entrada en vigor, la exportación se hacía certificando sobre partidas. Por ejemplo, una quesería solicitaba un certificado de exportación para un lote de quesos y la certificación sanitaria, de los mismos requisitos sanitarios que se están pidiendo ahora, se hacía sobre un lote. Por lo tanto, se necesitaban saber las explotaciones de origen de la leche de ese queso, por lo que se pedía a las empresas un certificado de trazabilidad de la materia prima, por lo que únicamente era necesaria la certificación de esas explotaciones. Con la entrada en vigor del nuevo Real Decreto, el concepto es diferente y el DVR es un documento imprescindible para poder producir leche o carne. A la hora de que los animales vayan al matadero o una empresa recoja leche a los ganaderos de Castilla y León, requieren ese documento, ya que sin esa atestación sanitaria, no se va a poder exportar posteriormente esa producción.

La agalaxia contagiosa es un requisito sanitario que exigen muchos países. También es cierto que los textos armonizados que se han consensuado para la sanidad ganadera en general, y para la agalaxia contagiosa en particular, son fácilmente atestables. Al hablar de la ausencia de sintomatología clínica, permite que la certificación se haga de una forma racional. Sin embargo, es cierto que se impone que se vaya estableciendo un estatus sanitario superior para una enfermedad, cuando desde una comunidad autónoma se puede abordar con criterios técnicos y económicos, lo que requiere una inversión económica importante. Además, hay otro aspecto que debe tenerse en cuenta, que es la normativa que regula el acceso de sementales a los centros de testaje. En este caso, Castilla y León lo tiene puesto en marcha desde hace muchos años y los ganaderos que trabajan en los programas de selección estaban en un programa adecuado de sanidad para la vigilancia de agalaxia contagiosa. Lo que apareció en el Real Decreto 841/2011, a través de una resolución de requisitos sanitarios de esta comunidad autónoma, ya se había puesto en marcha en Castilla y León. Las distintas cepas y subtipos de ‘micoplasma’ se excretan en leche y en semen, por lo que es una cuestión que se debe cuidar cuando queremos que el centro de Castilla y León sea bandera de la selección genética del ovino.

Por otra parte, Castilla y León tiene un potencial en ovino de leche que se debe aprovechar, por parte de los ganaderos como sector primario y por parte de la administración velando por poner apoyos en los puntos clave que le puedan hacer falta al sector primario. Uno de los principales competidores en ovino de leche de España es Francia, que es el único Estado miembro de la UE que tiene establecido un programa de control oficial de agalaxia contagiosa, a semejanza del que hemos trabajado en Castilla y León. Así, la importancia del ovino de leche en Castilla y León ha sido el motor que, a través de la Plataforma de Competitividad, nos ha permitido tomar conciencia de comenzar a trabajar. Se debía aprovechar ese impulso para establecer unas pautas que llevarán a una calificación oficial de las explotaciones.

 

TRABAJO PREVIO

Antes de la entrada en vigor del programa, se realizaron diferentes actuaciones:

- Convenio de colaboración con el equipo de investigación de Sanidad de Rumiantes del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad de Murcia, que es el grupo que consideramos que tenía un mayor bagaje en el trabajo con la agalaxia contagiosa. El equipo está liderado por Christian de la Fe. Pensamos que se debía pedir asesoramiento a un equipo de investigación que fuera puntero en esta enfermedad.

- Dotación económica para el material necesario del diagnóstico en la Red de Laboratorios Oficiales de Castilla y León. El objetivo era abordar el diagnóstico lo mejor posible con las pautas que nos habían dado desde el equipo de la Universidad de Murcia para hacerlo de la mejor forma posible.

- Organización de los trabajos de campo con medios propios de la Consejería de Agricultura y Ganadería. Se ha hecho un procedimiento de trabajo, por lo que los muestreos son asumidos por la misma empresa que realiza la campaña de saneamiento ganadero. Se estipula cómo se tiene que trabajar y se incorporan las explotaciones a las bases de datos de la Consejería para que la calificación y el estatus sanitario sea avalado por la administración.

- Curso de formación práctico en toma de muestras para la detección de portadores de ‘Mycoplasma spp.’. Tomar un hisopo nasal o un hisopo conjuntival no es complicado para un veterinario, pero sí puede ser hacerlo de la forma que posteriormente permita tener una buena extracción de ADN para poder caracterizar esa explotación. Se hizo en Ovigén con la colaboración de técnicos y ganaderos.

- Estudio microbiológico orientado a la prevención y control de portadores de micoplasmas en sementales del Centro de Selección y Mejora Genética de Castilla y León (Ovigén). Se comenzó a trabajar en ese aspecto para saber si se tenían sementales portadores y qué grado de excreción en semen se estaba teniendo.

 

PLAN DE AGALAXIA CONTAGIOSA EN CASTILLA Y LEÓN

El programa oficial de la Junta de Castilla y León se publicó en febrero de 2017 y recoge los criterios para aquellos ganaderos que se quieran incorporar al programa voluntario de agalaxia contagiosa. Estos criterios han tenido en cuenta las cuestiones técnicas, como que en los rebaños caprinos se encuentran portadores sanos que son seronegativos, por lo que se debe asumir que ninguna técnica diagnóstica que se puede aplicar en las explotaciones ganaderas va a ser capaz de detectar estos portadores sanos. Este hecho tiene distinta importancia en el ganado ovino. Utilizando toda esta información científica, señalando que la herramienta diagnóstica más fiable en ganado ovino es algo diferente a la que es más fiable en ganado caprino para detectar los portadores asintomáticos, se diseñó este programa.

El programa es muy sencillo y está protocolizado. Para el ganadero, aporta una serie de ventajas y puede ser un impulso que debe aprovechar el sector. Es un programa voluntario. Con el ganado caprino en tuberculosis comenzamos así, trabajando con unas 100 explotaciones hasta que hemos llegado a las 2.000, ya que es el propio sector el que lo ha reclamado. Son pasos que tenemos que ir dando de la mano del propio sector ganadero, por lo que es importante la opinión de los productores y los técnicos.

Muestras

En ganado ovino, las pruebas en los machos consisten en hisopos nasales, con muestreos dos veces al año. En el caso del ganado caprino, se trata de hisopos auriculares. La razón es porque todas las investigaciones científicas señalan que el micoplasma se acantona en el pabellón auricular en el caprino y en el ocular en el ganado ovino, por lo que la fiabilidad que se consigue en el diagnóstico es más ajustada.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que existe una vacuna comercial que, dependiendo de los territorios y de los sistemas productivos, está más o menos implantada, y que además interfiere el diagnóstico serológico. Por lo tanto, cuando se trata de rebaños que no están vacunando, se va a abordar la serología, pero siempre destinada a los animales que sean mayores de cuatro años. El motivo es para poder solventar esas posibles seroconversiones que se producen en ocasiones en animales jóvenes, teniendo en cuenta que la técnica Elisa tiene una sensibilidad que no es todo lo alta que debiera. Si son rebaños de ordeño, las muestras de tanque aumentan a cinco muestras de tanque de leche del año, para intentar superar esos periodos de excreción intermitente que no permitirían tener bien caracterizados a los rebaños. En el caso de rebaños que sí vacunan, se hacen 14 serologías a corderos o cabritos cuatro días antes de salir de la explotación para cebo o para sacrificio. La razón es que con los tanques de leche se tiene mucha información, pero cuando se trata de ovino de carne, además de rebaños que vacunan en los que ya no es tan fiable la serología, la forma de intentar solventar este pequeño ‘punto negro’ del programa sería tomar muestras sistemáticas de leche en las ovejas mamíticas. En un programa oficial es muy complicado, ya que se tendría que esperar al aviso del ganadero o el veterinario y se necesitan tener un protocolo y unos tiempos. Los corderos, ya que a través del calostro se pueden transmitir los micoplasmas y suelen dar una pequeña sintomatología respiratoria, aportan esa información extra que, en una explotación de ovino de carne con programa vacunal, la información se quedaría corta únicamente con los hisopos de los machos.

Por lo tanto, hay diferentes pruebas en cada uno de los rebaños: En explotaciones de leche, se toman cinco muestras del tanque de leche, se muestrean los machos con los hisopos y, si no se vacuna, se hace una serología de los animales mayores de cuatro años. En el caso del ganado de aptitud cárnica, se aplican los hisopos y se complementa con la serología de los animales mayores de cuatro años cuando no hay un programa vacunal implantado y serología de 14 corderos previa al matadero en el caso de que sí se vacune.

Calificaciones

En el caso de las calificaciones, entendemos que los ganaderos que están adheridos al programa, independientemente de que se encuentren con un foco activo de agalaxia, están en un estatus sanitario conocido y superior a los que no están trabajando desde el punto de vista de un programa estipulado.

Las calificaciones son las siguientes:

- Explotación oficialmente indemne a agalaxia contagiosa. Dos años de aplicación del programa con todos los resultados negativos, no ha vacunado y todos los animales incorporados con posterioridad a la realización de la primera prueba proceden de rebaños oficialmente indemnes o calificados a agalaxia contagiosa.

- Explotación vacunada indemne a agalaxia contagiosa. Dos años de aplicación del programa con todos los resultados negativos y con animales vacunados en el rebaño.

- Explotación calificada a agalaxia contagiosa. Un año de aplicación del programa con resultados negativos.

- Explotación en vigilancia de agalaxia contagiosa. Explotación incluida en el programa de lucha y control de la agalaxia contagiosa, pero no está incluida en los apartados anteriores.

Ventajas

Consideramos que este programa tiene una serie de ventajas para los ganaderos:

- Conocimiento del estado sanitario de la explotación. Es un conocimiento continuado en el tiempo, de una forma sistemática y controlada, y además gratuita para el ganadero.

- Ventaja productiva. El ganadero va a tener una información para que, a través de su técnico, pueda tomar las medidas adecuadas en cada caso: hacer desvieje, cambiar pautas de ordeño, introducir un tratamiento controlado…

- Importancia comercial. El sector productor de ovino de leche de Castilla y León es puntero. Eso no significa únicamente producir más leche y en las mejores condiciones productivas, sino tener un estatus sanitario garantista, que permita dar los pasos al sector de diferenciarse de otras comunidades autónomas o de otros países de la Unión Europea. La intención de Castilla y León es que, en el marco de la Directiva 1991/68, se permita que estos programas sean aprobados por la Comisión Europea. Es una cuestión de imagen que una Decisión de la Unión Europa señale que Castilla y León tiene un programa aprobado de vigilancia de la agalaxia contagiosa.

- Exportación de productos. Algunos ganaderos y técnicos tenían el problema de hacer el atestado sanitario para el DVR, pero con este programa se elimina ese problema, ya que los textos armonizados del Ministerio de Agricultura indican que las explotaciones que estén sometidas a un programa de control oficial no necesitan el atestado sanitario. Por lo tanto, no tendrá que estar certificada la explotación en la parte de la agalaxia contagiosa, sino que la administración tendrá un listado a disposición de las empresas de las explotaciones que están en el programa oficial.

- Es un programa voluntario. Dentro de la gestión que se puede hacer dentro de la explotación, si se produce un brote clínico agudo, a petición del ganadero se puede hacer un sacrificio indemnizado. Si el ganadero considera que su única solución en el rebaño, o al menos en un lote, es el sacrificio, tendrá una indemnización.

Observamos muchas ventajas directas para el sector ganadero. El programa está hecho con la colaboración de técnicos expertos en la materia y es la referencia para ganaderos de otras comunidades autónomas.

Objetivos

Los pequeños pasos que se dan, a lo largo del tiempo, son importantes. El referente es el programa de la tuberculosis caprina, que tiene el apoyo de los productores porque han visto una rentabilidad inmediata a la hora de vender las cabritas… aunque han tenido que asumir un sacrificio obligatorio. Este programa de agalaxia contagiosa tiene más ventajas porque el sacrificio es voluntario.

Tenemos las puertas a cualquier cambio o regulación, ya que se trata de un programa autonómico.

Nuestro objetivo no es erradicar la agalaxia contagiosa. Lo primordial es ir conociendo cómo está nuestro sector e ir dando un impulso sanitario que necesita el ovino de Castilla y León, con una buena acogida por parte de los ganaderos.

 

 

 

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