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Las explotaciones españolas de caprino produjeron durante el primer mes del presente año un total de 33,95 millones de litros de leche de cabra, lo que significa un incremento del 0,6% respecto a los 33,75 millones que se habían producido en España durante el mismo mes del pasado año. De esta forma, se dibuja un escenario de estabilidad en el sector con el inicio del año, aunque habrá que esperar a ver los efectos del estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus Covid-19 para comprobar los cambios que se van produciendo en el sector con el transcurso de los meses.

Seis comunidades autónomas españolas han superado el millón de litros producidos durante ese primer mes del año: Andalucía (15,45 millones); Castilla-La Mancha (5,80 millones); Murcia (3,74 millones); Extremadura (2,91 millones); Canarias (2,12 millones); Castilla y León (1,93 millones).

 

El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) ha actualizado sus datos correspondientes al mes de enero en las entregas de leche de oveja y cabra. Por lo que respecta al ganado caprino, destaca el fuerte descenso porcentual del 6,3% que se ha dado en los ganaderos que entregaron leche de cabra a las industrias respecto al año anterior. Así, se ha pasado de 5.082 productores en enero de 2019 a 4.764 ganaderos en el mismo mes del presente año.

Por comunidades autónomas, Andalucía sigue aglutinando prácticamente la mitad del censo de ganaderos a nivel nacional, con la siguiente distribución regional: Andalucía (2.367), Castilla-La Mancha (688), Extremadura (600), Canarias (293), Castilla y León (276), Murcia (274), Comunidad Valenciana (72), Cataluña (69), Madrid (69), Aragón (13), La Rioja (13), Asturias (11), País Vasco (7), Cantabria (6), Galicia (2), Baleares (2) y Navarra (1). También hay un ganadero de Portugal en las estadísticas que entrega leche a industrias españolas.

 

Foto 6 Payoya web

Entre los trabajadores que ni en una pandemia mundial pueden dejar sus tareas y cumplir con el confinamiento al que está obligada toda la población, están los pastores y cabreros. Acostumbrados a ser invisibles y a vivir casi aislados, han puesto en marcha en Cádiz la campaña "yohoytrabajo".
"La gente no se da cuenta de la labor que hacemos los que estamos en el campo. Si los agricultores y los ganaderos nos hubiéramos paralizado ahora, si hubiéramos dejado de producir, ni los sanitarios que están en la primera línea de la lucha contra el coronavirus podrían estar haciendo su labor", asegura a Efe Pepe Millán.
A punto de cumplir 63 años, a Millán, que cuida de unas 400 cabras y 300 ovejas en Zahara de la Sierra (Cádiz), el estado de alarma apenas le ha cambiado la vida, salvo que los hombres que cada dos o tres días van a su majada, a un kilómetro y medio del pueblo, para llevarle gasóleo o recoger la leche que ordeña aparecen con guantes y mascarilla y ya no se paran como antes a charlar con él.
Pepe Millán cuida sus rebaños de ovejas y cabras en la sierra de Cádiz desde niño. Sólo lo dejó, y a la fuerza, los 18 meses que tuvo que ir a la mili y el tiempo que le costó después volver a tener su majada.
"Trabajo los 365 días del año, las 24 horas al día, no se lo que es una semana de vacaciones", cuenta a Efe casi con orgullo.
Y, por supuesto, tampoco ha parado cuando casi todo el mundo lo ha hecho para afrontar la pandemia del COVID-19 con un confinamiento de la población mundial que ni los autores de ciencia ficción se habían atrevido a imaginar.
Acostumbrado a la soledad de su jornada, en medio del campo, Pepe Millán y su mujer, su única compañera de trabajo, no han parado porque tanto los rebaños de los que cuidan, como los humanos a los que alimentan, en este caso con los afamados quesos artesanales de las cabras y ovejas payoyas de la Sierra de Cádiz, necesitan de sus manos.
Son, como los pequeños agricultores o los pescadores artesanales, el eslabón menos visible de la cadena que alimenta al mundo, también ahora en tiempos de pandemia y confinamiento.
Pepe Millan, como sus colegas, dice que tiene "una espinita clavada" porque, ni antes ni ahora, se valora el esfuerzo de quien está detrás de unos quesos que se degustan en los mejores restaurantes. "La gente en general no se dan cuanta de la labor que hacemos los que estamos en el campo", dice este ganadero.

LOS QUESOS
Jose María Fernández, presidente de la Asociación de Criadores de Raza Payoya, que engloba a 43 ganaderos que se dedican a esta raza autóctona y cuida, también con su mujer, de una explotación de 250 cabras, 120 ovejas y 40 vacas a nueve kilómetros de Grazalema, cuenta que aunque, de momento, el estado de alarma no les ha afectado y las queserías siguen recogiendo la leche como siempre, la situación puede cambiar en breve.
"Si el de la quesería vende un ochenta por ciento menos, porque los restaurantes y bares están cerrados, pues llegará un momento en el que no tienen espacio en las cámaras para guardar queso y no vendrán a por la leche", explica.
Al cierre de bares y restaurantes que compran sus quesos se une que, tanto en ciudades como en pueblos, el miedo al coronavirus hace que la gente prefiera surtirse en las grandes superficies y ya no vaya a las tiendas y mercados locales, su principal vía comercial de venta al público.

#YOHOYTRABAJO
De Ahí que los pastores y ganaderos que forman parte de esta asociación hayan emprendido una campaña con la etiqueta #yohoytrabajo", con la que visualizan que ellos, al contrario que la mayoría de la sociedad, no se quedan en casa porque las cabras y ovejas no entienden de alarmas ni decretos y necesitan salir al monte a alimentarse, ser cuidadas y ordeñadas a diario, unos cuidados sin los que podría enfermar y morir.
La asociación ha editado un pequeño vídeo, difundido en sus redes sociales, para animar a los consumidores a seguir consumiendo sus quesos.
El estado de alerta ha pillado además en primavera, cuando los rebaños producen más leche porque pueden pastar más y mejor en los campos. "Casi todos los ingresos de los ganaderos se producen ahora, no es una época que se pueda postergar", explica a Efe Olga González Casquet, una de las veterinarias que gestionan el programa de cría de esta raza.
Para seguir el control de calidad de la especie estos técnicos visitan una vez al mes los rebaños. Su visita es una de las que no recibirán durante el estado de alarma los pastores, cabreros y ganaderos.
"Los laboratorios con los que trabajamos han cerrado. Podríamos ir y, por ejemplo, seguir midiendo la cantidad de leche, pero tenemos miedo a ser un vector de contagio entre ellos, no tenemos medidas de protección. Nosotros somos jóvenes, pero ellos suelen ser mayores, son ganaderías familiares, si se ponen enfermos no habrá nadie para cuidar de los animales", explica.

EL IMPACTO DEL CORONAVIRUS
El caso de estos pastores podría trasladarse a muchas otros productores locales del sector primario.
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) establece que unas 25.000 explotaciones se están viendo ya afectadas por la caída de ventas.
Greenpeace España ha pedido que en este tiempo se garantice que el sector agrícola, ganadero y pesquero local siga funcionando como una "apuesta de futuro" y para que la crisis sanitaria no se convierta también en una crisis del mundo rural.
La organización ecologista recuerda que asegurar la supervivencia de este sector es luchar también por un mundo más sostenible.
"Las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agroalimentario, en su conjunto, son ya entre el 21 % y el 37 % de las emisiones globales totales. Esto se debe en gran medida a un modelo agroalimentario cada vez más industrializado, donde la pequeña y mediana agricultura tiene poca cabida, a pesar de que cuida de la naturaleza" y de que es el principal arma para fijar población al mundo rural, explica Luís Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace.
Fuera de datos y perspectivas, con la sabiduría de su oficio, Pepe Millán se ocupa sin más de seguir cada día con su rutina y la de sus ovejas y cabras.
"Aunque el cuerpo no lo tengo tranquilo", comenta este hombre que ahora, cada noche, cuando vuelve al pueblo para dormir, saluda a su hija con distancia, él sin bajarse del coche y ella sin salir de la puerta de su casa, y se da cuenta de que hay razones para no tenerlo. 

Isabel Laguna

La "crisis" que la ganadería riojana arrastra "desde hace mucho tiempo" ha crecido por el decretado estado de alarma, en el que se ha dejado de matar cabritos "porque no se venden" y "se están haciendo grandes", lo que hará que sus precios sean “ridículos”. 

Así lo ha afirmado el pastor riojano Miguel García, quien ha explicado que este tipo de producto se suele consumir una o dos veces al mes o se acude a restaurantes a degustarlo, pero estos espacios están cerrados por la pandemia actual de coronavirus, por lo que las crías de cabra que estaban preparadas para estas fechas no tienen salida en el mercado.

García (Entrena, La Rioja, 1967), quien también se dedica al forraje, cuenta entre su rebaño con unos 70 cabritos, un género que, junto al cordero lechal, se ha dejado de vender en las últimas semanas, aunque este segundo "lo puedes cebar y lo vendes de otra manera"; mientras que el cabrito "o lo matas así o, en esta región, no se come de otra manera".

Sin embargo, este pastor que vive "a caballo" entre Entrena y Logroño, ha indicado que el "problema serio" que tienen los que, como él, se dedican a la cría de cabritos ya existía antes de la expansión del COVID-19, puesto que, hace unas tres semanas, se vendía el cabrito a 45 euros la unidad, lo que “no rendía”.

"Ahora, imagínate la ruina que va a causar esto", ha remarcado García, quien ha añadido que el cabrito es "un producto del que ya se deducía mucho el consumo porque la gente se había acostumbrado a comer otras cosas".

García, quien lleva más de treinta años como pastor, ha criticado que si el cabrito se compra a los ganaderos a unos 45 euros, en la carnicería “el consumidor lo está pagando a 98 o a más de 100 euros”, algo que ha calificado como “una pasada”.

Ha especificado que “esa gente que está vendiendo estos animales a esos precios, luego van a venir con precios ridículos, de 10 o 15 euros por un cabrito”, ya que, para entonces, estos animales habrán crecido.

El estado de confinamiento en el que se encuentra toda España no impide la labor de pastoreo de García, quien saca a sus animales al campo, del que "dependen y que es donde mejor están", ya que se estresarían si tuviesen que estar siempre encerrados, ha precisado. 

"La cabaña ganadera en España se está acabando por no poner las cosas en su sitio, gana mucho dinero el intermediario, el que lo produce no saca prácticamente nada y están asfixiando al que consume", ha subrayado.

Ante este panorama, "no hay otra que aguantar a ver lo que ocurre porque no puedes hacer otra cosa", ha lamentado García, quien ha apuntado que no hay “absolutamente nada” de ayuda por parte de las administraciones públicas ante esta situación.

Este pastor se inició en este trabajo hace más de tres décadas debido a su gusto por los animales y a que toda su familia se ha dedicado desde siempre a la ganadería, y es algo que "te tiene que gustar y te tienes que criar en ello".

"Tenemos que poner cada uno nuestro granito de arena para salir de esta, si no, así no se puede", ha resaltado García, quien ha concluido que, en la actualidad, “los pastores se mantienen a medias hasta la jubilación, no sacan prácticamente nada". 

Sergio Jiménez Foronda-EFE

Malos tiempos para los productores de leche de cabra. La crisis del consumo derivada por el coronavirus va a suponer un fuerte mazazo para los ganaderos de caprino lechero de toda España. En un mercado que suele tener vaivenes tan fuertes en función de los movimientos de la oferta y la demanda, el estado de alarma decretado por la expansión del Covid-19 va a suponer notables descensos en el precio en el mes de abril.

Durante el mes de marzo, el precio medio se ha situado en 8,41 euros por hectogrado, es decir, 14 pesetas por grado de extracto quesero (suma de los porcentajes de grasa y proteína). Sin embargo, los precios que se pagaran por la leche entregada en abril van a ser muy dispares. Además de que una gran parte de las pequeñas y medianas queserías que operan en el sector han anunciado que van a dejar de recoger leche, ya que no encuentran consumo para su producción, existe por ahora una gran disparidad de precios entre los compradores. Puede que algunas operaciones se cierren en el entorno de los 6,61 euros por hectogrado (11 pesetas por grado), pero el precio que, a estas alturas, se cree que puede llegar hasta los 6,01 euros por hectogrado (10 pesetas por grado). Por lo tanto, se estima que el precio de la leche de cabra descenderá un 30% mensual.

Las causas de este descenso se pueden encontrar en la caída del consumo de los quesos especializados en la producción de leche de cabra, ya que el confinamiento ha provocado que la distribución apueste por productos con una mayor rotación. Además, el cierre total de la hostelería también ha hecho mucho daño.

 

La organización Asaja ha denunciado este lunes que, a medida que se prolonga el estado de alarma por el Covid-19, productos como las carnes de ovino y caprino y derivados de la leche se arruinan por falta de pedidos y hundimiento de precios.

Asaja ha puesto de manifiesto la "difícil situación" en la que se están quedando algunos sectores ganaderos amenazados, y que productores de ovino-caprino, cárnicos y de leche se llevan "la peor parte" debido al cierre de su principal canal nacional de ventas de hostelería, restauración y cafeterías.

También de los mercados ambulantes para la producción de quesos y yogures y la caída "en picado" de la actividad en mataderos, ante lo que debería potenciarse, como medida de contención, la salida de productos como el cabrito y el cordero en el canal de distribución.

La organización ha recordado que la producción primaria es clave en estos momentos y es necesario que se garantice la continuidad de la actividad de las explotaciones agrícolas y ganaderas con soluciones a corto, medio y largo plazo que protejan a estos sectores seriamente perjudicados.

Por ello, reclama a las distintas administraciones que implanten planes de apoyo específicos, como el módulo 0 o reducciones del 50 % en el IRPF para los productos señalados, reducción de gastos sociales, medidas de regulación de los mercados y de gestión de crisis, así como mayor flexibilidad en la aplicación de las medidas de la PAC y transferencia de fondos de los programas comunitarios. 

 

La caída del consumo derivada del estado de alarma decretado por la crisis sanitaria del Covid-19 ya tiene sus primeras consecuencias importantes en el mercado de la leche de cabra. La industria murciana Central Quesera Montesinos anuncia a las cooperativas de las que se abastece que suprimirá toda la compra de leche de oveja y de cabra durante el mes de abril, según señala en un comunicado la organización agraria Asaja. Este interproveedor de Mercadona es uno de los principales operadores en el caprino de leche de la zona del Levante español, lo que implicará una serie de importantes consecuencias en el mercado.

El cierre de los mercados Horeca también ha tenido una importante influencia en el caso del caprino lechero, ya que algunos de estos quesos están dirigidos al mercado ‘gourmet’, uno de los más afectados por esta caída del consumo, ya que la demanda se ha dirigido fundamentalmente a productos más asequibles.

Estos movimientos en el mercado tendrán importantes consecuencias en el precio que recibirán los ganaderos por su producción de leche de cabra durante el mes de abril. También es previsible que se reducirán la producción en el campo, ante las dificultades de los precios y para poder encontrar comprador en algunas zonas determinadas.

 

La Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio ha ejecutado el pago de 25.804.061,15 euros correspondientes a las ayudas al ovino y caprino para un total de 6.508 perceptores.

El objetivo de esta ayuda asociada al ovino es garantizar la viabilidad económica de las explotaciones y reducir el riesgo de abandono de esta actividad productiva, según ha informado la Junta en un comunicado.

Las ayudas se conceden a los titulares de explotaciones, que deben ser agricultores activos por las reproductoras que estén correctamente identificadas y registradas y que figuren en la declaración censal obligatoria. A su vez, han de cumplir con el umbral mínimo de 0,6 corderos o cabritos/reproductora y año.

La Junta recuerda que Extremadura es la comunidad autónoma con mayor censo de reproductoras de ovino.

Los organizadores del Foro Nacional del Caprino han decidido tomar una decisión prudente y trasladar de fecha este evento. En principio, estaba previsto que se celebrara durante los días 14 y 15 de mayo, pero la crisis del coronavirus y toda la situación que se vive en la actualidad con el estado de alarma ha llevado a la Federación Andaluza de Asociaciones de Caprino de Raza Pura (Cabrandalucía) a trasladar el evento a los días 24 y 25 de septiembre, con el objetivo de evitar problemas.

Lo que sí se mantendrá será la localización. El Foro Nacional del Caprino se celebrará en la localidad almeriense de El Ejido en esta edición de 2020, siendo la segunda ocasión en la que se celebrará en la provincia de Almería.

El trabajo de confeccionar el programa sigue adelante, con el técnico Juanma Micheo como coordinador de la organización. Los temas generales sobre los que probablemente tratará este XI Foro Nacional del Caprino son los efectos del cambio climático en pequeños rumiantes, las mejoras reproductivas con la utilización de inseminación artificial sin hormonas artificiales, los avances en genómica, la prevención de enfermedades y la alimentación en la reposición.

 

El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) ha fijado los importes definitivos de la ayuda asociada para las granjas de caprino 2019 y los de la ayuda asociada a ovino y caprino que mantuvieron derechos especiales en 2014 y no disponen de hectáreas admisibles sobre las que activar derechos de pago básico.

El importe unitario definitivo de la ayuda asociada de caprino 2019 es de 7,036977 euros/animal para cada uno de los 764.369 animales con derecho a pago del sub-régimen región Peninsular y de 8,615848 euros/animal para 590.198 cabezas del sub-régimen España Insular y Zonas de Montaña.

Respecto a las ayudas 2019 para ganaderos de ovino y caprino que mantuvieron derechos especiales en 2014, el importe unitario queda establecido en 36,215435 €/animal para una cabaña de 832.656 animales con derecho a pago.

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