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ABORTOS. VISIÓN ACTUAL DEL PROBLEMA DE LOS ABORTOS EN OVINO

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"El control de la reproducción es una herramienta imprescindible para mejorar los problemas de abortos"

 

JULIAN SANCHO.  Veterinario de COTEVE

Entrevista publicada en el nº 4 de la revista PEQUEÑOS RUMIANTES-TIERRAS OVINO

 

Siempre hemos oído hablar que hasta un 4% de porcentaje de abortos es “algo normal” si están distribuidos a lo largo de todo el periodo de partos, pero generalmente no se conoce el porcentaje real de incidencia, ya que los ganaderos solo perciben los abortos que se producen en el último tercio de gestación

 

Hay casos en los que la clínica de los abortos nos parece tan evidente, que erróneamente, por acortar tiempo y ahorrar dinero, realizamos tratamientos sin confirmar laboratorialmente; pero lo ideal es recurrir al diagnóstico del laboratorio para confirmar la causa

 

PREGUNTA.- En su experiencia, ¿podría decirse que los abortos son el principal problema sanitario al que se enfrentan la mayoría de las explotaciones de ovino en la actualidad?

JULIÁN SANCHO.- Como veterinario de ADSG dedicado al ganado ovino de aptitud cárnica en extensivo en la provincia de Teruel, sí diría que los abortos son uno de los principales problemas sanitarios de las explotaciones, debido a su repercusión económica.

P.- ¿Suelen tener un impacto grande en el balance económico de las granjas? ¿Existen estimaciones sobre la repercusión que los distintos niveles de incidencia de abortos tienen en la rentabilidad de las granjas?

JS.- Los abortos pueden llegar a tener un gran impacto económico, ya que un brote agudo en un rebaño que concentre la mayoría de partos en una sola época, puede suponer una pérdida económica para la explotación, y en las circunstancias actuales en las que se trabaja con unos márgenes tan ajustados, puede condicionar su viabilidad.

 Por ejemplo, un rebaño con un 10% de abortos, se podría suponer con precios del año 2012, una pérdida de ingresos brutos por oveja de hasta 6€. Cada punto porcentual supondría hasta 0.7 € por oveja de pérdida, siempre hablando en todo momento de ovino de aptitud cárnica en extensivo.

P.- ¿La gravedad del problema, responde habitualmente a alguna pauta concreta, como el tamaño de los rebaños, la raza, su especialización productiva, el sistema de manejo, la mano de obra…?

JS.- No considero que exista diferencia significativa en la gravedad de los problemas de abortos en cuanto al tamaño del rebaño o raza, aunque sí que hay factores que pueden influir como la especialización productiva, el sistema de manejo y la mano de obra.

La especialización normalmente va acompañada de un mayor control reproductivo del rebaño y de otras medidas de bioseguridad e higiene, que pueden afectar positivamente. En cuanto al sistema de manejo, también se obtienen mejores resultados en las explotaciones en las que existe la posibilidad de hacer lotes en el rebaño en función de su estado fisiológico para tener un cuidado y/o una alimentación diferenciada.

Respecto a la mano de obra, cuanto más especializada y formada esté, más fácil será obtener datos de los abortos para conocer la situación real de la explotación. Los trabajadores que están con el rebaño son los que nos tienen que advertir a tiempo del problema y aplicar las medidas recomendadas por el veterinario.

P.- ¿Existe un porcentaje de abortos que pueda considerarse ‘normal y aceptable’, o es posible llegar a evitarlos prácticamente al cien por cien?

JS.- Yo no hablaría de un porcentaje normal, sino aceptable, el que hace que no nos alarmemos. Siempre hemos oído hablar que hasta un 4% es “algo normal” si están distribuidos a lo largo de todo el periodo de partos, pero realmente no se conoce el porcentaje real, ya que los ganaderos solo perciben los abortos que se producen en el último tercio de gestación (en los que el feto es expulsado); pero hay abortos en fases más tempranas de la gestación que el ganadero no percibe, por lo que el porcentaje en estos casos puede estar subestimado.

Realizar ecografías junto con un control individual de los partos, permite conocer cuáles son los animales cuya gestación no ha llegado a término, y por lo tanto obtener una estimación más exacta que la sola observación del ganadero.

P.- ¿El problema de abortos es una circunstancia que puede presentarse ‘por sorpresa’ en cualquier explotación y en cualquier momento, o puede considerarse como el fruto de una fase dentro del proceso de evolución y mejora de las granjas, que puede llegar a resolverse de forma definitiva con unas estrategias de manejo adecuadas?

JS.- Manteniendo unas medidas estrictas de bioseguridad y estrategias de manejo adecuadas, el problema de abortos puede llegar a minimizarse pero no de forma definitiva. No se debe hablar de riesgo cero, ya que en cualquier momento podemos tener un brote clínico si estas normas básicas se relajan; además en el caso del ovino extensivo, el hecho de compartir pastos, abrevaderos y apriscos es un factor de riesgo añadido en la transmisión de cualquier enfermedad.

P.- Son muchos los agentes infecciosos asociados en la actualidad a los abortos en ovino: Toxoplasma gondii, Chlamydophila abortus, Campylobacter fetus, Salmonella spp., Listeria monocytogenes, Brucella melitensis, Border disease, enfermedad de Wesselsbron, Fiebre Q, Lengua Azul… ¿Cuáles son las principales patologías causantes de los abortos en la actualidad? ¿Existen diferencias respecto a esa etiología en cuanto al tipo o modelo de producción? ¿Existe alguna patología relacionada con los abortos que pueda considerarse emergente?

JS.- Quizás esta pregunta la podrían contestar mejor desde los laboratorios al tener más datos y de zona más amplias.

Después de que la Brucelosis fuese prácticamente erradicada, hemos pasado unos años en los que la Chlamydofila abortus ha sido la causa de más del 90% de los abortos diagnosticados, seguido de Salmonella y Toxoplasma en nuestro ámbito de actuación. Sin duda, las nuevas técnicas que se han puesto en marcha a lo largo de esta última década, han hecho que se puedan diagnosticar otras etiologías que anteriormente no eran económicamente factibles, por lo que estos porcentajes han variado. Actualmente nos encontramos con causas multietiológicas con mucha más frecuencia.

Respecto al modelo de producción sí que puede haber diferencias respecto a la etiología de los abortos, ya que las posibilidades de infección de determinados procesos no son las mismas en extensivo que en intensivo.

En cuanto a patologías emergentes relacionadas con abortos, podemos considerar sobre todo las relacionadas con la transmisión por vectores, producido principalmente por el cambio climático global.

P.- ¿La aplicación de sistemas de control de la reproducción suele mejorar la problemática de los abortos en una granja? ¿Por qué?

JS.- Sin ninguna duda, el control de la reproducción es una herramienta imprescindible para mejorar los problemas de abortos, ya que permite crear lotes de producción y partos bien definidos sobre los que, en caso necesario se podrá trabajar de forma más adecuada.

De esta forma podremos establecer mejor los períodos de parideras, realizar lotes según estado fisiológico, establecer las fechas de desinfección, fechas de vacunaciones y tratamientos, alimentación adecuada,…

P.- En su trayectoria de asesoramiento en campo a los ganaderos, ¿tiene la sensación de que se avanza en la solución del problema de los abortos, o hay una situación de cierto estancamiento?

JS.- Si, el avance es notorio. Hace 20 años cuando empecé en este sector la sensación de los ganaderos era que cuando había un brote de abortos ya daban por perdida la cría. Actualmente, no existe esa sensación, porque el ganadero sabe que en la mayoría de los casos los brotes abortos se pueden llegar a controlar o minimizar.

P.- ¿Suelen estar concienciados los ganaderos sobre la importancia del problema y la necesidad de actuar en su prevención? ¿Es habitual que se trabaje con protocolos definidos y que se realicen controles de los resultados?

JS.- Si, los ganaderos están concienciados En general se trabaja  con protocolos definidos, como son: la vacunación de la reposición y adultas, tratamientos en preparto u otras formas de actuación preventiva. En las explotaciones que alguna vez han sufrido casos graves de abortos, estos protocolos son más estrictos.

A nivel de campo, los controles de los protocolos únicamente se realizan en el caso de que éstos fallen, excepto en el caso de los ganaderos que realizan gestión individual de los animales, en los que se hace un seguimiento continúo.

P.- ¿La solución de los abortos es una responsabilidad más directamente del ganadero o del veterinario? ¿En qué medida se reparten los papeles? ¿Es necesario acudir a un veterinario más especializado, o el técnico de apoyo que colabora de forma habitual con la explotación está cualificado generalmente?

JS.- En primer lugar el veterinario debería concienciar al ganadero sobre la importancia que tienen los abortos en la viabilidad de su explotación y posteriormente asesorarle sobre qué medidas debe tomar para prevenir su aparición, siendo responsabilidad del ganadero aplicarlas. Una vez aparecido el brote la rapidez de comunicación entre el ganadero y el veterinario es clave para poder actuar de forma eficaz.

El veterinario de explotación tiene los suficientes conocimientos y dispone a su alcance de los medios adecuados para prevenir, diagnosticar y controlar los abortos y cualquier otro tipo de patología que pudiera surgir en las explotaciones.

P.- ¿A partir de qué niveles de incidencia puede considerarse que existe una situación de alarma que requiere actuaciones de ‘emergencia’?

JS.- Yo me preocuparía por cualquier nivel de incidencia, viendo la evolución y la clínica del proceso.

P.- De forma sucinta, ¿qué protocolos de manejo y de vacunaciones recomienda usted aplicar para la prevención de los abortos? ¿Pueden darse unas pautas generales, o es preciso ajustar las soluciones a los problemas específicos de cada granja?

JS.- No soy de los que me guste dar pautas generales, creo que es mejor tratar cada rebaño de forma individual, ya que el veterinario de la explotación es quien mejor conoce su situación, manejo reproductivo, posibilidades de tratamiento…, no obstante, hay normas generales que se deben aplicar a todas las explotaciones, como son: medidas básicas de bioseguridad, desinfección, desinsectación, etc.

P.- Uno de los aspectos sobre los que más insistencia suele hacerse en las recomendaciones para atajar los problemas de abortos es su correcto diagnóstico, que no siempre resulta fácil dadas las circunstancias en las que se producen y los costes de su gestión. ¿Es muy habitual que no llegue a determinarse la causa de muchos abortos? ¿A qué se debe? ¿Puede considerarse un error o es una situación inevitable?

JS.- Lo ideal es que siempre se determinase la causa de los abortos mediante diagnóstico laboratorial, aunque es cierto que existen casos en los que no se llega a hacer. Unas veces porque no hay una causa infecciosa que produzca los abortos, otras porque el ganadero no quiere asumir el coste de dichos análisis; también puede ocurrir que la toma o envío de muestras por parte del veterinario no es correcta o que el laboratorio donde han enviado no dispone de los medios para realizar un panel de diagnóstico abortivo completo. 

P.- ¿Cómo suele realizarse el diagnóstico de los abortos en una explotación? ¿Los veterinarios de campo suelen recurrir a la colaboración de los laboratorios: de qué depende que se acuda a esos servicios?

JS.- Hay casos en los que la clínica de los abortos nos parece tan evidente, que erróneamente, por acortar tiempo y ahorrar dinero, realizamos tratamientos sin confirmar laboratorialmente. Aunque lo ideal es recurrir al diagnóstico del laboratorio para confirmar la causa de los abortos, en ocasiones sólo se emplea cuando después del tratamiento realizado los abortos continúan.

P.- En esos casos, ¿suele hacerse bien la selección y el envío de las muestras? ¿Suelen ser esos laboratorios una buena herramienta de apoyo?

JS.- Considero que los veterinarios seleccionan y envían las muestras al laboratorio de la mejor manera posible dentro de sus posibilidades, aunque esta pregunta habría que hacérsela a los laboratorios que supongo que tendrán otra respuesta.

 

Los laboratorios no sólo son una buena herramienta de apoyo, sino que son imprescindibles para la correcta identificación del agente causal y ejercen muy buena labor formativa al actualizar los conocimientos de los veterinarios y realizar labores de asesoramiento ya que trabajan con un mayor volumen de casos patológicos y tienen más información de la situación actual.

 

Modificado por última vez en Viernes, 29 Noviembre 2013 16:59

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