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AGALAXIA. “La agalaxia está aumentando porque no se controla el ‘micoplasma’ en el movimiento pecuario”

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SITUACIÓN DE LA AGALAXIA CONTAGIOSA EN CAPRINO

Entrevista a JUAN PEDRO PARDO. Director del Sistema de Gestión de la Sociedad Cooperativa Caprina La Pastora

Publicada en la revista PR-TIERRAS CAPRINO, el pasado mes de agosto de 2013

 

 

* “En una primera fase de la enfermedad, la vacuna puede causar un leve pasaje de inmunodepresión y distracción frente a otros anticuerpos”

* “Los efectos económicos en una explotación son demoledores, pudiendo llegar a 600 euros por cabra en los casos más graves”

* “Una certificación frente a esta enfermedad crearía un estatus ventajoso para aquellas explotaciones que trabajan correctamente”

* Si los técnicos seguimos un protocolo común, la administración se implica, los laboratorios mejoran las vacunas y los ganaderos controlan el movimiento pecuario, pronto daremos pasos de gigante frente a la agalaxia

 

La agalaxia contagiosa es uno de los problemas patológicos que tiene una mayor incidencia en las actuales explotaciones de caprino lechero en España. El veterinario almeriense Juan Pedro Pardo, experto en esta enfermedad, da su visión sobre una patología que necesita una mayor implicación de ganaderos, técnicos y administraciones, pero en la que se están dando pasos para lograr criterios comunes ante su erradicación.

PEQUEÑOS RUMIANTES-TIERRAS.- ¿Es la agalaxia contagiosa la enfermedad que más preocupa en estos momentos a los responsables del caprino lechero español? ¿Por qué?

JUAN PEDRO PARDO.- Sin ninguna duda, así es. Levanta una gran preocupación debido a sus características epidemiológicas y patogénicas, que así lo justifican.

 PR-TI. ¿Se manejan datos concretos sobre el número de explotaciones caprinas que puedan estar afectadas por agalaxia en España?

J.P.P.- No existe documentación alguna sobre prevalencia a nivel nacional. Únicamente en algunas áreas geográficas algún compañero tiene datos, pero teniendo en cuenta que son siempre de una manera muy localizada y sin dar una visión completa de la situación.

 PR-TI. ¿Diría usted que es un problema que va en aumento, que está estancado o que se consigue que vaya remitiendo?

J.P.P.- Aumenta, aunque se percibe más concienciación por parte de los ganaderos. Se debe a que su extensión está correlacionada directamente con el movimiento pecuario, y en este no se controlan los ‘micoplasmas’ de forma oficial. También existe, a nivel local, cierto grado de intercambio entre rebaños, sobre todo de reposición, sin control alguno.

PR-TI. ¿Hay algunas zonas de producción donde se observe una mayor incidencia de la enfermedad que en otras: cuáles y, en su caso, por qué?

J.P.P.- Las zonas con menor incidencia son aquellas con mayor experiencia y conocimiento de la ‘micoplasmosis’. Pero siempre existe riesgo por la incorporación de nuevos ganaderos que hacen caso omiso de la prevención sanitaria contra la enfermedad.

 PR-TI. ¿Se han descrito algunos factores predisponentes a la agalaxia en caprino, como la raza, el sistema de manejo, el tamaño de la explotación, las rutinas de ordeño…?

J.P.P.- Más que como predisponentes, serían de riesgo. Sobre todo, hay que destacar higiene y bienestar animal, además de alimentación y rutina de ordeño. Lo importante es la presencia o ausencia del patógeno y medidas que impidan su entrada en la explotación caprina. En caso de estar presente, consideramos necesario articular una batería de medidas sanitarias para amortiguar sus efectos y conseguir una mínima convivencia con el agente que permita una producción lechera rentable. Posteriormente enfocaremos la erradicación, si es posible, del ‘micoplasma’ en la ganadería afectada.

PR-TI. Considera usted que existe la sensibilización necesaria con los problemas que plantea esta patología entre los ganaderos, entre los veterinarios y entre los responsables de la sanidad pública?

J.P.P.- Sí existe, lo afirmo rotundamente. Y también existen ‘peros’, sobre todo de índole económica, para primero regular legislativamente, y segundo presupuestar partidas económicas para su control y erradicación.

 PR-TI. Esta es una enfermedad de declaración obligatoria. Sin embargo, muchas voces dentro del sector aseguran que una parte importante de los casos no se declaran por miedo a las consecuencias administrativas derivadas, que obligan a poner patas arriba el funcionamiento de las granjas afectadas. ¿Tiene usted esa misma impresión?

J.P.P.- Correcto, pues ocasionaría más trabas al sector que facilidades de solución. Pero también estoy en contra de un silencio total y absoluto frente a un brote clínico. El sector debe plantear ideas y soluciones, y la administración competente articular medidas encaminadas a un control eficaz. En ello estamos con diferentes grupos de trabajo.

 PR-TI. ¿Debería cambiar la estrategia de las administraciones frente a la agalaxia? ¿En qué sentido?

J.P.P.- Claro que debe cambiar. Son muchas décadas de inmovilismo. La ciencia avanza, las estructuras productivas y de transformación también… hasta el propio consumidor ha cambiado. La administración debe, en primer lugar, conocer el mapa epidemiológico de la enfermedad, acortar áreas y establecer las bases de control de la enfermedad en primer lugar, protegiendo zonas y ganaderos indemnes. A continuación, acometer la tarea de erradicar en base a las instrucciones de los expertos en la materia.

 PR-TI. En el último Foro Nacional del Caprino, hubo coincidencia entre los expertos sobre la necesidad de que las administraciones públicas promuevan un programa de trabajo claro y preciso frente a la agalaxia contagiosa. ¿Es realmente necesario ese programa en estos momentos? ¿Sabe usted si se está trabajando en ello? ¿Debería ser una estrategia común a nivel nacional o sería mejor definirla a nivel de cada comunidad autónoma?

J.P.P.- El programa no solo es necesario, sino verdaderamente imprescindible. Se trabaja en ello y pronto habrá un comunicado al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en ese sentido. Por supuesto, la estrategia debe plantearse a nivel nacional. De poco serviría el trabajo realizado si existen comunidades autónomas transparentes al control de las ‘micoplasmosis’.

 PR-TI. También se señalaba en el Foro Nacional del Caprino que, en paralelo a ese programa, debería haber un sistema oficial de certificación y acreditación del estatus sanitario de los rebaños a este respecto. ¿Es usted partidario de esa clasificación de las explotaciones? ¿Quién debería hacerla?

J.P.P.- La certificación crearía un estatus ventajoso para las explotaciones caprinas que trabajan correctamente, similar a brucelosis y tuberculosis, donde todos quieren llegar a calificación oficial. Considero que la acreditación es papel de los servicios veterinarios de la administración competente.

 PR-TI. En estos momentos, si un ganadero quiere adquirir animales para reposición que estén libre de agalaxia, ¿realmente tiene alguna garantía de que eso es así?

J.P.P.- Por desgracia, no la tiene. Únicamente puede agarrarse a analíticas de laboratorios particulares.

 TI.- En general, ¿los ganaderos suelen aplicar algún tipo de control o prevención frente a la agalaxia? ¿Cuáles son las herramientas más habituales que se utilizan? ¿Son suficientes esos controles, dado que en la mayoría de los casos se basan en el recuento de células somáticas (RCS) o en el CMT?

J.P.P.- De momento, se basan en ciclo cerrado de explotación y/o mínima entrada desde fuera, trabajando mejor con inseminación artificial. También se realiza la consabida vacunación, con las lagunas que plantea, y los tratamientos de secado. El recuento celular y el ‘test de California’ son herramientas valiosas, pero no preventivas. El cultivo periódico de muestras de tanque frigorífico completa el abanico. Importa cada vez más el conocimiento de la situación sanitaria de explotaciones cercanas y, sobre todo, de aquellas conectadas epidemiológicamente a través de lecheros, tratantes de ganado, veterinarios de explotación…

 PR-TI. Algunos expertos señalan que hay un cierto desorden y no poco desconocimiento en la aplicación de programas de prevención y vigilancia de la agalaxia, y defienden la necesidad de fijar unos protocolos de actuación más claros y mejor definidos. ¿Considera usted que existe realmente esa falta de criterios comunes? ¿Sería necesario que se fijaran esos protocolos generales de actuación?

J.P.P.- Por desgracia, ese problema de falta de criterios comunes figura como problema real. Pero tiene los días contados, ya que se trabaja en fijar unos criterios comunes y, lo que es más importante, argumentados de manera sobresaliente.

 PR-TI. En su caso, ¿qué estrategia de trabajo se utiliza para la prevención y control de la agalaxia? ¿Está relacionada con la aplicación de programas de mejora de la calidad de la leche?

J.P.P.- Se trata de lo referido anteriormente. Conocimiento de la situación epidemiológica inter-explotaciones, la vacunación y el secado terapéutico, junto al control del movimiento pecuario. No hay programa de calidad de leche que no contemple con mayúsculas el control de agalaxia contagiosa. Su implicación es tan directa que un brote clínico agudo impide la comercialización de la producción láctea.

 TI.- ¿Cuáles son las consecuencias directas e indirectas que la agalaxia tiene en las explotaciones en que se presenta: incremento de gastos sanitarios, complicación del manejo, reducción de las producciones…? ¿Se pueden cuantificar económicamente?

J.P.P.- Hay algunos estudios que tratan de cuantificar los efectos económicos de la agalaxia contagiosa sobre la economía de las explotaciones caprinas. Son demoledores. Al cese de producción de la mayor parte del efectivo, se suma la peor calidad celular de la leche. El manejo es muy complicado, ya que aunque segreguemos los animales con sintomatología, otros siguen incubando y excretando, por lo que normalmente el pronóstico se dirige hacia ‘ejercicio de lactación perdida’. Las horquillas de pérdidas y gastos son muy variables, desde 100 euros en los casos más leves a 600 euros por cabra en los más graves.

 PR-TI. ¿Ha aumentado la repercusión de la enfermedad en los últimos tiempos al intensificar los ganaderos la producción láctea? ¿Cabe pensar que la evolución del sector hacia modelos más estabulados e intensivos haga que la incidencia de la agalaxia vaya en aumento a corto y medio plazo?

J.P.P.- La observación es correcta, sobre todo en la espectacularidad de la presentación clínica. Pero también es sabido que los ganaderos que toman este camino atienden mejor las indicaciones de los veterinarios y consiguen mayor protección frente a la misma.

 TI.- Cuando un ganadero se enfrenta al problema de la agalaxia, ¿usted es partidario de que se plantee una estrategia radical de erradicación o es mejor adoptar medidas paliativas para aprender a convivir con ella y minimizar sus efectos?

J.P.P.- La erradicación frente a un brote implica sacrificio y vacío sanitario… pero casi nadie puede permitírselo. Es necesario afrontar graves pérdidas, pero dirigiendo el caso en primer lugar hacia la cohabitación con el ‘micoplasma’, disminuyendo la clínica de manera que permita una producción rentable. Una vez estabilizada la explotación, se plantearía la erradicación, previo conocimiento de la causa del brote. Si el origen no lo controlamos, difícilmente tendremos éxito en la erradicación.

PR-TI. ¿Qué estrategias son las más adecuadas para reducir su sintomatología? ¿Es realmente la vacunación el mejor método para afrontar la enfermedad? ¿De qué factores depende?

J.P.P.- Las mejores estrategias se basan en el choque antibioterápico masivo y prolongado, reforzado por antiinflamatorios no esteroideos y complementos vitamínicos y minerales. La vacuna en primera fase no es necesaria, porque ya existe una excitación del sistema inmune caprino por la cepa patógena; y aquella va a producir un leve pasaje de inmunodepresión y distracción inmunológica frente a anticuerpos que seguramente no tienen gran relación con la cepa salvaje, por lo que agravamos el problema clínico tras su aplicación. La segregación y la higiene, sobre todo en la rutina de ordeño, complementan la estrategia.

 PR-TI. ¿Cómo aconsejaría gestionar la reposición a un ganadero que esté libre? ¿Y a uno que ya tenga el problema y quiera reducir su incidencia?

J.P.P.- El ganadero libre de ‘micoplasmas’ puede basar la reposición en la inseminación artificial y en la compra a ganaderos libres, en este orden. El ganadero con problemas debe echar mano de la reposición propia, seleccionando las chotas de cabras resistentes a la clínica en su propia explotación, ya que la entrada de animales será caldo de cultivo para reactivar el brote clínico.

 PR-TI. ¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los ganaderos y/o veterinarios en la pelea contra la agalaxia?

J.P.P.- El movimiento pecuario es la primera llave. Las conexiones epidemiológicas entre explotaciones, sobre todo a nivel comarcal, constituyen el segundo peldaño. Le siguen los criterios para elaborar un programa sanitario eficaz y su verificación en el tiempo. Por último, la relajación del control y distracción en otros asuntos rematan la faena.

 PR-TI. ¿Es razonable pensar en la erradicación total o siempre estará latente el problema?

J.P.P.- No se puede plantear la erradicación a medio plazo. Comencemos con el conocimiento de partida y un planteamiento de control eficaz. Localmente, y si se dan las circunstancias adecuadas, se puede ensayar la erradicación a nivel comarcal y formar base de la experiencia, para encarar áreas más amplias.

 PR-TI. ¿Diría usted que existen herramientas terapéuticas suficientes para hacer frente al problema de la agalaxia en caprino?

J.P.P.- Sí existen, pero no siempre se aplican al unísono y en tiempo y forma precisos. La batería antibiótica existente y los estudios de sensibilidad demuestran que hay herramientas sobradas para hacer frente al problema. La dificultad estriba en que, una vez controlado el foco y desaparecidos los síntomas, se produce la relajación y el olvido del problema. Las interconexiones epidemiológicas entre rebaños propagan el fuego de nuevo.

 PR-TI. ¿Cuáles son las innovaciones científicas o tecnológicas que han tenido una mayor repercusión en la lucha contra la enfermedad a pie de campo en los últimos años?

J.P.P.- Los estudios genómicos que implican un mayor conocimiento de los cambios antigénicos del ‘micoplasma’ llevados a cabo por el equipo de Carlos Gonzalo Abascal, junto al desarrollo de la epidemiología realizado por el grupo de trabajo liderado por Antonio Contreras de Vera, suponen el cambio de tendencia a futuros que tanto anhelamos los veterinarios de explotación.

 PR-TI. En su opinión, ¿qué innovación sería la más esperada por los veterinarios respecto a esta enfermedad, para poder empezar a vislumbrar una solución más estable y definitiva?

 

J.P.P.- Si los profesionales aunamos criterios para establecer un protocolo común, la administración competente se implica en afrontar el problema según los expertos, los laboratorios farmacéuticos investigan la aplicación de nuevas tecnologías para mejorar las vacunas y los ganaderos ponen un poco más de su parte en el control del movimiento pecuario; creo que daremos pasos de gigante en los próximos años. Creo y debo ser optimista.

 

 

Modificado por última vez en Jueves, 28 Noviembre 2013 14:48

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