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III Simposio MSD Animal Health de Gestión Integral para Pequeños Rumiantes. RESUMEN

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Casi un centenar de expertos se reúnen en Madrid para buscar el camino hacia la excelencia en sus explotaciones con la aplicación de la Gestión Integral como filosofía de trabajo.

● El Programa G10 se ha convertido en una herramienta imprescindible para organizar correctamente el funcionamiento de las explotaciones de ovino y caprino, permitiendo optimizar los recursos y maximizar los resultados.

 

LÍDERES EN SANIDAD DE PEQUEÑOS RUMIANTES. JUAN CARLOS CASTILLEJO, director de MSD Animal Health para España y Portugal y presidente de Veterindustria, realizó la apertura del Simposio. Castillejo aseguró que la meta de MSD Animal Health es ser la mejor compañía de salud animal, apoyándose en tres pilares: el desarrollo constante de la innovación y la investigación, la atención permanente a los problemas y a los intereses de los clientes, y la formación y la motivación del equipo que compone la empresa. ”Lo más importante para nosotros es que los clientes nos vean como socios de confianza en el desarrollo de su trabajo, tanto por las soluciones que obtienen con el uso de nuestros productos, como por el apoyo que reciben del equipo de profesionales que investigan en los laboratorios o les visitan en las explotaciones”.

La combinación de estos pilares y las importantes inversiones realizadas en la planta de Salamanca, han permitido a MSD Animal Health ser líderes en España en el mercado de ovino y caprino.Además, MSD Animal Health trabaja los últimos años en el desarrollo de distintos servicios, entre los que destacan los de Gestión, que es una de las áreas vitales para el éxito de cualquier explotación, porque una granja al final es sobre todo una empresa, y ese es el motivo fundamental para desarrollar este simposio.

DE GANADEROS DE ZURRÓN A EMPRESARIOS. La primera intervención de la jornada, con el título ‘Seguimos trazando el camino hacia la Excelencia’, corrió a cargo de MARTA VELÁZQUEZ(Product Manager Rumiantes MSD Animal Health), mostrando las muchas actividades realizadas en el último año englobadas en el Proyecto G10, entre ellas la participación en el Foro de Aranda y la SEOC y la organización de Jornadas en distintas universidad para concienciar a los futuros técnicos de la importancia de esta herramienta en su trabajo.Destacó la celebración de la 1ª Jornada de Análisis de Grupo, organizada por Nutevet, para ofrecer a los ganaderos integrados una visión de sus datos, comparándolos con los del grupo para poder visionar donde está cada uno con respecto al conjunto y detectarlas áreas de mejora.

También hizo una mención especial al lanzamiento del Comando G10, como grupo de formación continuada que se reúne periódicamente a los técnicos más implicados para ampliar sus conocimientos en Gestión Integral y debatir sobre los problemas que se plantean en su desarrollo y en el uso del programa.

UN VETERINARIO QUE HACE GESTIÓN DESDE HACE 20 AÑOS. La segunda intervención fue la de JOSE MARÍA PLAZA RUBIO, veterinario que trabaja desde hace casi dos décadas haciendo gestión en explotaciones de ovino y de vacuno extensivo en Extremadura. “Ahora dicen que los tiros van por ahí –aseguró Plaza-, pero durante años hemos sido unos incomprendidos cuando insistíamos en que era fundamental hacer gestión en las granjas; y nos decían incluso que ese no era realmente un trabajo para veterinarios, sin darse cuenta de la relación que existe entre la gestión de datos sobre alimentación, genética,  reproducción o  manejo y la planificación de un programa sanitario correcto, con carácter netamente preventivo y adaptado a las circunstancias concretas de cada explotación”.MSD resumen 2

Una ayuda importante han sido los sistemas de identificación individual de los animales, sobre todo la identificación electrónica, que hace más sencilla y fiable la recogida de los datos y la detección de los animales problemáticos que comprometen los resultados del conjunto.

Pero la clave de una buena Gestión Integral no está tanto en la correcta recogida de los datos, sino en su análisis y gestión para aplicarlos a la planificación del trabajo y a la toma de decisiones. “Ese es realmente el papel del veterinario, lo que justifica nuestra presencia y nos permite vendernos como profesionales que ayuden a mejorar el margen de explotación que se obtiene en las granjas”. Y, en su opinión, el plazo mínimo para ver los frutos es de dos años.

Como recomendaciones para los que decidan iniciarse en el mundo de la gestión integral como servicio, aseguró que es necesario dar siempre una visión de conjunto y delimitar bien las responsabilidades que corresponden a cada uno en la marcha de la explotación, dejando claro que su papel es fundamentalmente de coordinación. Es fundamental presentarle al cliente un proyecto creíble que ofrezca resultados.

MUCHOS CAMBIOS EN EL FUTURO PARA EL TRABAJO DE LOS VETERINARIOS.  Uno de los momentos más animados de la tarde fue una encuesta ‘en vivo’ realizada a los asistentes para conocer su valoración de la situación actual de la profesión y de la evolución que creen que seguirá en los próximos años. La experiencia fue dirigida por el Profesor de Investigación del CSIC, ÁNGEL RUIZ MANTECÓN, que ha sido el principal asesor técnico en el desarrollo del PROYECTO G1O desde su puesta en marcha.

La primera parte se dirigió a saber las actividades a las que los asistentes dedican más tiempo en su trabajo profesional como veterinarios y la evolución deseada. Las tareas que más tiempo ocupan, son, por este orden: Diagnósticos de gestación, sincronización reproductiva, vacunaciones/desparasitaciones, alimentación, asesoramiento en gestión, identificación electrónica, asistencia de casos clínicos, actividades comerciales, o inseminación artificial. Mientras que en el futuro les gustaría que cambiasen a este otro orden: Asesoramiento en gestión, sincronización reproductiva, diagnósticos de gestación. Alimentación, inseminación artificial, asistencia casos clínicos, actividades comerciales, vacunaciones/desparasitaciones, identificación electrónica.

Un segundo bloque se dedicó a valorar cuales son losfactores que dificultan la implantación de la gestión integral en las granjas de pequeños rumiantes, tanto desde el punto de vista de los ganaderos (Esfuerzo para la recogida de datos, recelo a la hora de dar datos económicos, no lo ven como una necesidad para sus explotaciones, sienten que te inmiscuyes en su trabajo, coste económico de hacer Gestión Integral, o no ven los resultados de la Gestión Integral a corto-medio plazo), como desde su punto de vista como técnicos (El ganadero no valora este servicio, el esfuerzo para la recogida de datos, el aportar datos económicos no satisface a los ganaderos, es un servicio que al final no se cobra, no se sienten suficientemente preparados para asesorar en ciertos temas, o no lo ven como una prioridad)

Después de la encuesta, muchos de los participantes hicieron una valoración de las respuestas llegando a algunas conclusiones, entre las que destaca la de que todavía sigue siendo necesario concienciar tanto a los veterinarios como a los ganaderos de la importancia de la Gestión Integral.

¿QUÉ ES LO QUE HAY QUE GESTIONAR EN UNA GRANJA? La intervención que cerró la primera jornada corrió a cargo de RAÚL GONZÁLEZ, especialista en nutrición de ovino lechero y asesor de explotaciones, que también incidió en la necesidad de hacer que los ganaderos valoren la gestión integral, entendida como gestión del negocio, y la demanden como servicio.

La mayor parte de las explotaciones en estos momentos solo realizan gestión de aspectos parciales de la producción, sobre todo de la alimentación, por ser el coste más importante al que tienen que hacer frente y el que más desestabiliza sus resultados, y reciben la visita de varios técnicos cada día que les dan una visión parcial y bastante interesada de distintas fases de su trabajo. Falta, sin embargo, una visión de conjunto y una planificación de la actividad en la que se fije dónde se quiere llegar y se hagan previsiones sobre cómo alcanzar esos objetivos: “El 80% de los ganaderos actualmente no saben lo que tienen que ganar para que su negocio sea viable, ni saben cuál es la capacidad de generar beneficios de su explotación, ni si cuentan con las infraestructuras adecuadas o la plantilla correcta para cubrir las necesidades productivas. Su único objetivo, en la mayoría de los caso, es conseguir que suba el volumen de leche que ordeñan y que entregan cada día”. Por el contrario, añadió, las industrias que compran su leche sí saben lo que deben pagar para que su actividad sea viable y, curiosamente, cada vez que realizan inversiones importantes, como en la actualidad, provocan una caída de los precios de la leche que les asegure una amortización correcta de esas inversiones.

En esa situación, poner en marcha la Gestión Integral no resulta fácil. La única solución para diferenciarse y conseguir que el ganadero les preste atención y atienda sus propuestas, es que sean capaces de generar valor y que el responsable de la explotación sea consciente de ello.

Antes de ayudar a que el ganadero conozca mejor su negocio, tienen que empezar por conocer y controlar ellos el suyo, aprendiendo a posicionar de forma clara este servicio de la gestión en el mercado, y demostrando después al cliente potencial que tienen una visión global de la explotación y que son capaces de ofrecerles una visión de las posibilidades futuras que tienen con los datos actuales que manejan.

LOS CANDIDATOS A LOS PREMIOS G10 EN 2016. La segunda jornada comenzó con la presentación de los trabajos realizados por los candidatos que concurren a los PREMIOS G10 en esta segunda edición. Finalmente resultaron galardonados los siguientes:MSD resumen 3

PRIMER PREMIO: LUIS BRAVO / Granja TORREANAYA (Segovia). Expuso el trabajo de ‘Gestión integral realizado para fijar la edad al primer parto en las corderas’.

Los datos productivos en 2015 eran de 1,46 partos por oveja y año, 250 días de intervalo entre partos y 1,62 corderos por parto. Todas las cubriciones se hacen con esponjas, hasta las de épocas favorables, porque interesa mucho la sincronización.

En 2016 se optó por cambiar el sistema de seis parideras pasando a 12, para maximizar el dimensionamiento de las instalaciones y de la mano de obra. Pero no se trata de una paridera continua, sino que las cubriciones se concentran en 1-2 días al mes para que las parideras sean de 5-7 días. Eso supone una intensificación de los ritmos reproductivos, una reducción de los días improductivos, una mejor distribución de la carga de trabajo y un aumento del estatus sanitario de los animales. Y todo ello sólo es posible con una Gestión Integral, a través del Programa G10, que ayuda a combinar todos los elementos y a tomar las decisiones correctas en el momento adecuado.

A todas las corderas se les pone esponja a los 7 meses. Luego llega la cubrición de 1-2 días de duración. Nueva puesta de esponjas a los 14-16 días. Se realiza una ecografía temprana a los 25-27 días. Si no está cubierta, se vuelve a cubrir inmediatamente. Si ya lo está, se desecha la segunda esponja que se le había puesto a los 14-16 días de cubrición. Así, aunque haya que tirar esponjas porque los animales ya están cubiertos, se consigue adelantar la edad al primer parto.

La conclusión es que forzar el ritmo de las parideras para evitar la estacionalidad natural asegura una edad óptima al primera parto y minimiza los periodos improductivos para las corderas.

 SEGUNDO PREMIO: RAÚL LÓPEZ, del grupo veterinario NUTEVETS.  Habló de ¿Cómo la gestión integral nos ayudó en la solución de un problema de abortos?

En su exposición explicó el problema derivado de un importante brote de abortos en una explotación de raza Manchega con unas 850 ovejas adultas y 250 corderas de reposición, que hace cinco parideras al año y no usa inseminación artificial, ni lactancia artificial.

La primera acción fue ordenar las parideras, por dimensión de la explotación y mano de obra, con el objetivo de mejorar la prolificidad y la producción, obteniendo unos resultados muy positivos en 2014: 1,24 partos por oveja y año, 294 días de intervalo entre partos, 1,27 corderos por parto, 94,36 litros por oveja y año, 76,23 litros por lactación normalizada y 822.000 células somáticas. En 2015, sin embargo, hubo un brote de abortos en la paridera de enero (de 300 ovejas preñadas, sólo parieron 95), y en la de mayo los malos resultados se repiten, diagnosticándose un problema de toxoplasmosis.

Se buscaronsoluciones como  la reorganización de la cubrición (se pone en marcha una cubrición de emergencia con la puesta masiva de esponjas) y se decide vacunar a las corderas, dejando unos animales centinela.

El problema en las siguientes parideras no acababa de resolverse, manteniéndose un 20% de fallos reproductivos. Con el sistema Serocheck de MSD, se detecta que hay una seropositividad a virus Border del 80% en las ovejas que no habían parido, un problema añadido al de la toxoplasmosis.

Para atajar todos los problemas se implanta en la granja el seguro productivo, que permite corroborar la persistencia de positividades a toxoplasmosis, border, coxiella y clamidias (20%).

El balance final fue que el brote de abortos redujo en 95.000 euros losingresos de la explotación, y el coste de la implantación del seguro productivo y la ejecución de los programas vacunales en dos años fue de unos 9.000 euros, por lo que el retorno de la inversión es del 1056%.

: CÉSAR GARCÍA, ganadero de ovino de carne de Segovia. Expuso el trabajo titulado ¿Cómo montar una empresa ganadera y no morir en el intento?.

En 2013 se tenían los datos productivos: 0,8 partos por oveja y año, 456 días de intervalo entre partos y 1,19 corderos por parto. Sin llegar a un cordero por oveja y año y, además, estaban distribuidos mayoritariamente en el primer semestre, época con precios menos favorables. Gracias al programa G10 detectó que era necesario mejorar el control reproductivo.

En 2014, los datos productivos eran ya de 1,06 partos por oveja y año, con 344 días de intervalo entre partos y 1,26 corderos por parto, logrando parideras más definidas, mejor distribución de partos, y un aumento del número de corderos producidos. Pero el Programa G10 seguía recomendando mejorar el control reproductivo.

Para ello se pasó a cuatro parideras, dando más oportunidades a las ovejas que no se cubrían de inicio y planificando la producción junto con el carnicero que compra los lechazos. En 2015, los datos mejoraron y fueron de 1,12 partos por oveja y año, 326 días en el intervalo entre partos y 1,19 corderos por parto.

En 2016 se ha seguido trabajando en la misma dirección, aumentado el control reproductivo, y se estima que se va a llegar a los 1,3 partos por oveja y año.

NOVEDADES EN EL PROGRAMA G10 PARA 2016                                                                              

Después de la exposición de los tres casos seleccionados, se realizó una sesión de trabajo práctica dedicada a evaluar con todos los asistentes del funcionamiento del Programa G10 para conocer los inconvenientes con los que se van enfrentando los usuarios en su trabajo diario y ayudarles a resolverlos con el apoyo de JORGE GUTIÉRREZ (SFA Pequeños Rumiantes MSD Animal Health) y de ALFONSO RISUEÑO (Responsable de Zona MSD Animal Health).

El Programa G10 es un programa que se va adaptando continuamente a las necesidades de gestión de los técnicos. La reunión sirvió también para explicar a los participantes las novedades que ofrece el programa en su última versión y la forma de sacarle el mejor partido.

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