Miércoles, 21 Mayo 2014 12:00

Causas, transmisión, síntomas, medidas de prevención y vacunación con la fiebre Q en ovino

La última edición de la revista Consorcio Manchego recoge un artículo titulado ‘Fiebre Q: ¿una realidad o una amenaza emergente?’, escrito por Irene Alonso Garrido, veterinaria de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino Selecto de Raza Manchega (AGRAMA). En este artículo se describen varios aspectos relacionados con la enfermedad enfocados al ganado ovino y que se resumen a continuación.

 

Causas de la enfermedad y características

La fiebre Q es una enfermedad infecciosa producida por una bacteria llamada ‘Coxiella burnetii’. Esta bacteria tiene dos formas en la naturaleza; una muy resistente al medio exterior y fácil de aerosolizar y otra intracelular, mucho más sensible y fácil de destruir.

Es una enfermedad de distribución mundial y es zoonósica, es decir se transmite de animales al hombre. Afecta a mamíferos, aves, reptiles y artrópodos (especialmente garrapatas).

La principal fuente de contagio para el ser humano viene por la  inhalación de aerosoles con la bacteria, procedentes de placentas tras el parto de animales infectados, canales y vísceras de animales sacrificados, materiales contaminados como estiércol, paja e incluso lana o ropa.

Aunque el ganado ovino, caprino o vacuno suele ser la principal fuente de contagio, también se puede dar por contacto con perros, gatos, conejos y palomas.

Además de las consecuencias para la salud pública (la enfermedad en humanos cursa de forma muy variable), la fiebre Q en rumiantes causa importantes pérdidas económicas, cursando con pocos síntomas clínicos pero causando alteraciones de la fertilidad.

 

Transmisión e incidencia

‘Coxiella burnetii’ es una bacteria de amplia distribución en la naturaleza; sus reservorios son gran variedad de animales domésticos y salvajes, así como las garrapatas, donde vive con facilidad y su virulencia aumenta a medida que pasa de una garrapata a otra. Una garrapata que contenga ‘Coxiella burnetii’ disemina la bacteria a través de sus heces, las cuales pueden infectar a otros animales  bien por vía aerógena, bien por contacto con heridas cutáneas.

Los animales infectados, durante la fase aguda de la enfermedad, eliminan los gérmenes por orina, heces, secreciones genitales, leche y exudados nasales, los cuales son inhalados por vía respiratoria por otros animales. El momento crítico de transmisión de la enfermedad es durante el parto o el aborto, ya que la concentración de patógenos es mayor en todas las secreciones, placenta y otros fluidos producidos durante esta etapa; convirtiéndose en la principal vía de contagio de la enfermedad tanto para animales como para el hombre.

En cuanto a la incidencia de la enfermedad, es difícil de estimar, ya que no es una enfermedad de declaración obligatoria, con lo que en muchos casos no se diagnostica o no se comunica.

 

Síntomas

En los animales suele ser asintomática. Sin embargo, cuando se manifiesta es en forma de infertilidad, abortos, mortalidad neonatal y partos prematuros. Suelen ser abortos tardíos, hacia el final de la gestación y suele existir retención placentaria. A veces se presenta con cuadros de perineumonía, metritis, conjuntivitis y artritis, pero suele ser raro.

 

Diagnóstico

Deben tomarse muestras procedentes de feto, placenta y exudados vaginales tras el parto o aborto. También pueden tomarse muestras de leche o calostro. Las técnicas utilizadas pueden ser desde PCR, fijación del complemento, inmunofluorescencia indirecta o técnicas de ELISA.

 

Control y prevención

En una explotación sospechosa de padecer la enfermedad, las medidas de control van desde el chequeo serológico de los animales a la adopción de medidas higiénicas; o bien la vacunación cuando la enfermedad ya está presente.

Ante la detección de la enfermedad en una explotación, con animales positivos y con sintomatología, lo ideal es sacrificar a los animales infectados, pero si el número es elevado y hace inviable económicamente esta opción, se debe actuar en los siguientes niveles:

- Tratamiento con tetraciclinas: se usan para limitar los abortos, aunque no impide que se excreten las bacterias en los exudados de los animales contagiados.

- Medidas higiénicas: aislamiento en zonas diferenciadas de paridera, durante la gestación y el parto. El personal de la ganadería debe usar vestimenta y calzado exclusivo para estas zonas, así como guantes y mascarillas.

- Eliminación correcta de placentas, fetos abortados, etc., evitando la ingesta por parte de otros animales (perros, gatos,..), así como la paja en contacto con los líquidos del parto.

- Desinfectar las instalaciones y todos los anejos existentes en las mismas.

- Tratamientos de desparasitación externa para prevenir las garrapatas; esto debe ir acompañado de un correcto desbrozado y eliminación de la maleza de los alrededores.

- Impedir la entrada de perros y gatos a las explotaciones.

- El estiércol producido no debe usarse para estercolar, sino que deberá ser enterrado

 

Vacunación

Aunque ya se ha comentado que la mejor forma de prevención son las medidas higiénicas, una vez que existe la patología en la explotación la vacunación se convierte en la mejor herramienta de control, ya que reduce los signos clínicos de la enfermedad, limita la excreción de la bacteria y por tanto el riesgo de reinfección.

Las recomendaciones de  uso son las siguientes: indicada desde los tres meses de edad; para mantener una buena inmunidad en el rebaño, es necesaria la revacunación cada 9-12 meses; una única vacuna no es un tratamiento curativo.

Se puede optar por vacunar a todo el rebaño o únicamente a la reposición.

 

Recomendaciones

Es importante establecer una buena vigilancia en las explotaciones y ante la mínima sospecha de su presencia, descartarlo con una simple muestra de leche a análisis.

Siempre y cuando se realice una correcta aplicación de las  medidas higiénicas dentro del programa de producción ganadera;  ésta y otras muchas enfermedades podrán prevenirse.

 

 

 

2 comentarios

  • Enlace al Comentario Santi Miércoles, 01 Noviembre 2017 10:18 publicado por Santi

    Buenos días, Maria Yolanda, espero que tengas la enfermedad controlada y estés mejor, yo estoy muy preocupada ya que mi marido la cogio el año pasado en septiembre 2016 por una garrapata cuando estaba de caceria , cuando dieron con ella estuvo en tratamiento 21 con doxiciclina y ciprofaxino pero este año en septiembre antes de ir de cacería han aparecido los síntomas de nuevo, y la tiene de nuevo , esto quiere decir que se ha cronificado ?, la verdad que los médicos ya no saben lo que está pasando , porque se presenta de nuevo como si fuese aguda y un poco de crónica , que podemos hacer ? Conoces algún especialista con experiencia en la enfermedad, muchas gracias, espero su respuesta

  • Enlace al Comentario maria yolanda Sábado, 19 Diciembre 2015 02:19 publicado por maria yolanda

    Estoy interesada en toda la informacion posible y tambien daros esta informacion tengo fiebre Q cronica.

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