El incremento del regadío en el Magreb implica mayor riesgo de difusión de la fiebre del Valle del Rift

La fiebre del Valle del Rift está causada por un arbovirus que puede afectar gravemente a diferentes especies de rumiantes domésticos y salvajes, incluyendo ovejas, vacas, cabras, camellos, y también a los seres humanos. La enfermedad se encuentra distribuida principalmente por el este y sur de África, si bien también se ha descrito en otros países subsaharianos, como Madagascar, Egipto y Mauritania. En el año 2000 se confirmó la presencia de la enfermedad por vez primera fuera del continente africano, en Arabia Saudí y posteriormente en Yemen, confirmando la posibilidad de la expansión de la FVR a otras regiones, principalmente de Asia y Europa, especialmente debido a los cambios climáticos.

Desde comienzos de 2019 han sido resueltos focos en Chad y Kenia y se encuentran en situación estable (aunque no resueltos) focos en Sudán del Sur y Uganda, mientras que actualmente existen focos declarados en Ruanda y Sudán. Así lo señala el último informe de actualización de la enfermedad publicado en su página web por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), con datos del pasado mes de noviembre.

Los mayores brotes epizoóticos de la enfermedad surgen relacionados con una pluviometría en la región superior a la normal, debido a la mayor proliferación de distintas especies de mosquitos que actúan como vector. La fiebre del Valle del Rift se manifiesta a menudo por brotes de epizootias seguido de fases de silencio interepizoótico que pueden durar varios años.

El mayor riesgo de la enfermedad para España está en la posible llegada del virus al norte de África, vinculada a la importación de animales infectados procedentes de zonas endémicas durante el movimiento comercial o trashumancia, o como resultado de los conflictos socio-políticos. Por otra parte, debido a la creciente demanda de alimentos, los cultivos de regadío se han incrementado significativamente en los últimos años en los países del Magreb, proporcionando lugares adicionales de cría y descanso para vectores potenciales del virus de la fiebre del Valle del Rift.

Además de los aspectos económicos, el desafío relacionado con el control de la enfermedad es la preservación de la salud humana y animal. La única medida eficaz es la vacunación de los animales sensibles con el fin de interrumpir el ciclo epidemiológico vectores-rumiantes y limitar la transmisión a los seres humanos. Incluso con la disponibilidad de vacunas veterinarias fiables, las irregularidades en el espacio y el tiempo de los brotes de fiebre del Valle del Rift hace improbable la organización eficiente de campañas de inmunización masiva. En estas circunstancias, es necesario establecer una estrategia regional definitiva para la alerta temprana, la vigilancia y el control basado en el riesgo de un brote.

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