Prevalencia y evolución de los datos de agalaxia contagiosa en las explotaciones españolas

 

 

Las especies de pequeños rumiantes se ven afectadas por varias especies de micoplasma: ‘Mycoplasma agalactiae’ (Ma), ‘Mycoplasma mycoides subsp. capri’ (Mmc), ‘Mycoplasma capricolum subsp. capricolum’ (Mcc) y ‘Mycoplasma putrefaciens’ (Mp), según detalla el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama).

A pesar de la ausencia de datos a nivel general, varios estudios realizados especialmente en los últimos 20 años han evidenciado la presencia y difusión de la agalaxia contagiosa (AC) en la cabaña ovina y caprina española.

En España, la enfermedad se ha presentado con relativa frecuencia desde la década de los 50, siendo identificadas, a pesar de las limitaciones, hasta tres especies distintas (Ma, Mmc y Mcc) como responsables de los casos estudiados durante esos años (Talavera, 1980; Talavera y Goncer, 1983). Así, en 1987, la enfermedad fue considerada endémica en todo el país salvo en los dos archipiélagos, considerándose en ese momento, que Ma era el agente responsable de aproximadamente el 90% de los casos registrados (Garrido et al., 1987).

Con posterioridad, algunos estudios desarrollados en comunidades autónomas como la Región de Murcia, Canarias, Castilla y León o Extremadura han aportado datos acerca de las especies de micoplasmas más frecuentemente identificadas en los rebaños afectados.

En Castilla y León, comunidad autónoma donde se han desarrollado actuaciones oficiales orientadas a conocer el estado de los rebaños respecto a la AC. El primer paso dado consistió en conocer el estatus que la cabaña ganadera castellano y leonesa presentaba en relación a la agalaxia contagiosa, para ello, se incluyó de forma expresa a esta enfermedad en los planes sanitarios de las agrupaciones de defensa sanitaria (ADS) desde el año 2007. Así, se estableció entre 2007 y 2011 el mapa de la situación de la enfermedad en Castilla y León, que reveló prevalencias de explotaciones superiores al 55% en serología (técnica analítica ELISA) y al 11% en los muestreos realizados en tanque de leche (técnica analítica PCR), sobre una muestra que abarcó unas 4.000 explotaciones y 51.000 animales. A partir de 2015 se estableció un programa de control voluntario, en el cual la prevalencia de explotaciones positivas fue del 2,65% entre las 264 explotaciones incluidas en el programa.

En Andalucía, los trabajos realizados entre 1990 y el año 2000 han demostrado la extensión de la infección y la presencia de todas las especies de micoplasmas implicadas en el síndrome. Un estudio realizado en muestras recogidas a partir de 222 rebaños mayoritariamente andaluces e incluyendo algunos rebaños extremeños e incluso portugueses con problemas clínicos, demostró la presencia mayoritaria de Ma como agente causal de los mismos (Villalba et al., 1991; Villalba, 2005).

En la Región de Murcia, los trabajos realizados han constatado la presencia de Ma y Mmc en muestras de leche de cabra y han puesto en evidencia el estado de cronicidad que adopta la AC en estas zonas endémicas, constatando altos porcentajes de rebaños infectados de hasta un 38,5% (Contreras et al., 2008; Amores et al., 2012). En referencia a las especies identificadas en estos trabajos, Amores et al., (2012) identificaron Ma en el 95,45 % del total de las muestras positivas a micoplasmas asociados a la AC (seguido de Mmc, también identificado).

En Extremadura, Gil et al., (1999) estudiaros 43 rebaños caprinos afectados con brotes clínicos de AC determinando en un 79% de los casos que Ma era el agente causal exclusivo de los mismos.

En Canarias a principios de la década de los 90 comenzaron a describirse los primeros brotes en el archipiélago, principalmente en la isla de Gran Canaria. En el primero de ellos, en un rebaño de 700 cabras de producción láctea de raza Majorera, Mmc fue aislado como agente causal (Villalba et al., 1992). Con posterioridad, comenzaron a realizarse las primeras descripciones de la enfermedad asociadas tanto a Ma (Real et al., 1994) como a Mp (Rodríguez et al. 1994) o Mcc (Déniz, 1996). Estudios posteriores realizados en varias islas evidenciaron frecuencias de rebaños infectados de entre el 38 y el 58 % en islas como Gran Canaria y Lanzarote respectivamente, siendo en todos los casos Mmc la especie identificada más frecuentemente (De la Fe et al., 2005; Gutiérrez et al., 2016).

En otras comunidades de interés por su cabaña ganadera de pequeños rumiantes, los datos son escasos o se remontan a varias décadas. Así, Ma fue la especie responsable de la mayoría de los brotes descritos en el País Vasco y Navarra (Pérez et al., 1996).

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