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"No queremos volver a tener 25 millones de ovinos. Ese era otro país, otra realidad y el sector no tenía la pujanza de hoy", aseguró a El País el presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Alejandro Gambetta. Con una realidad diferente, con mercados de elite —como la próxima apertura de Estados Unidos para los cortes con hueso— el rubro ovino apuesta a crecer para "tener un mínimo de producción y así poder tener industrias, tanto laneras como frigoríficas, que puedan comercializar esos productos, pero siempre apostando a la calidad", remarcó Gambetta. En los años ‘50, la lana representaba el 57% de las exportaciones uruguayas y había alrededor de 23 millones de ovinos; en la crisis de los ‘90 había 25 millones de ovinos en el campo, pero la lana representaba el 22% de las exportaciones totales del Uruguay. El stock actual no llega a 7 millones de cabezas, pero se exporta lana y carne a mercados de elite y hay mucho por crecer de la mano de la certificación de procesos.

Gambetta consideró que lo más importante es que "el ovino continúa siendo un buen negocio" y agregó que hoy los animales se manejan de otra forma, mucho más tecnificadamente, con alta productividad y con mano de obra especializada y cada vez mejor capacitada para lograr incrementar la calidad de lana y carne".

En el marco del Seminario Internacional de Producción Ovina, el presidente del SUL remarcó que el sector tiene "grandes oportunidades por delante".

Por un lado, "asienta a los pequeños y medianos productores en el campo, es un fuerte generador de empleo" y hoy "es cada vez más complementario con la lechería, la forestación y la agricultura", remarcó Gambetta. Hoy se pone en marcha la gira por Florida, Soriano y Salto para mostrar esa "competitividad" que el sector apunta a elevar más.

PABLO ANTÚNEZ

Apuntando a mostrar el potencial ovino que tiene Uruguay, así como los cambios, las nuevas tecnologías y las oportunidades para el sector, se pone en marcha mañana el Seminario Internacional de Producción Ovina, organizado por el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), en el marco de sus 50 años de vida.

Con selectos panelistas locales e internacionales, la actividad se desarrollará en el Hotel Radisson Montevideo durante lunes y martes, pero del miércoles hasta el viernes, hay una gira técnica por Canelones, Florida, Soriano y Salto. La idea del SUL es mostrar el manejo moderno de ovinos, algunas experiencias de producción intensiva de carne ovina de cara a los nuevos mercados que Uruguay está conquistando (fortalezas y oportunidades), así como los avances en las investigaciones aplicadas en el sector.

En la gira se podrá apreciar el aporte de la oveja en las grandes empresas de la zona de basalto, así como la competitividad del rubro ovino en las zonas agrícolas y lecheras; también hay experiencias de pequeños productores donde la escala hace rato que dejó de ser un problema.

A nivel académico, un selecto grupo de investigadores y técnicos brindarán su aporte junto a expertos extranjeros como H. Hatcher, del Orange Agricultural Institute de Australia o P. Kenyo de la Universidad de Massey.

"Queremos demostrar que se está gestando otra forma de trabajar con la oveja en este siglo XXI y que ese proceso va creciendo". De esa forma sintetizó a El Observador Agropecuario el presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Alejandro Gambetta, los nuevos desafíos del rubro ovino en el país. Esa será la temática que sobrevolará el Seminario Internacional de Producción Ovina que se desarrollará el lunes y martes próximo, a partir de la hora 8, en el Hotel Radisson de Montevideo, con la presencia de expositores extranjeros.

Gambetta reseñó que se abordarán todas las áreas temáticas, desde la genética y la nutrición hasta la sanidad y el manejo, "con una visión de futuro". La innovación tecnológica, la investigación, la extensión y la capacitación tendrán su espacio.

Otro punto destacado del seminario será el tramo dedicado a los mercados de la lana y la carne ovina –y su incidencia en la economía– analizados por expertos de Europa, Australia y Nueva Zelanda, países referentes del rubro.

"Hay que repasar lo hecho y mirar hacia adelante. El público que concurra se llevará mucha información", dijo Gambetta, quien aseguró que el seminario será atractivo también para "aquel que quiera ingresar al rubro ovino".

Una vez concluido el martes el seminario, al día siguiente comenzará una gira de tres días por distintos establecimientos del país, donde "se mostrará la competitividad del rubro ovino", dijo a El Observador Agropecuario Adolfo Casaretto, técnico del SUL responsable de la organización.

El objetivo es "mostrar la rentabilidad, la complementariedad con otros rubros y el protagonismo que tiene el rubro ovino en predios chicos, medianos y grandes, en variedad de suelos y diferentes sistemas de producción, a través de distintos casos", agregó.

Otro de los objetivos de la gira será "mostrar alternativas tecnológicas para levantar las restricciones que plantea el rubro ovino", remarcó Casaretto

La primera visita será el miércoles próximo al establecimiento Refugio, de Echeverría, en la zona de Tornero, en Florida, que "tiene todo lo que el SUL promueve para la producción ovina", dijo Casaretto. En el mismo predio habrá una charla sobre cría intensiva en pequeños predios. Y luego la gira terminará visitando Rincón del Sauce, en Goñi, Durazno.

Lunes, 25 Julio 2016 13:25

Lana extremeña hacia India y China

Hasta no hace mucho tiempo, esquilar una oveja suponía un gasto y un quebradero de cabeza para los ganaderos. Había que pagar a los esquiladores y casi por la retirada de la lana, que se pagaba a poco o a casi nada. Hoy, aun con los precios muy bajos de esta campaña y descontando el sueldo del que esquila, cada oveja puede dar tres o cuatro euros en lana. Impensable hace años.

La situación se ha revertido, lo que antes era un gasto ahora se entiende como un valor añadido. Parte de este cambio lo explica Marco Antonio Calderón, gerente de Comercial Ovinos, una entidad formada por cooperativas de primer y segundo grado de Extremadura y Andalucía que decidieron irrumpir en el mercado textil en el año 2002.

La trayectoria que han seguido es toda una clase economía de escala. Facturan cada año entre diez y once millones de euros y se mueven en un entorno económico en el que influye desde la moda o el diseño hasta el precio del petróleo -tejido sintéticos muy baratos- o el calentamiento del planeta -este año no ha hecho frío ni en Rusia- .

Hasta la nave de la carretera de Campanario, en Villanueva de la Serena, llega lana de socios de Extremadura, Huelva, Sevilla y Córdoba más las de otros asociados de Cádiz o Portugal.

Por volumen, se puede decir que por estas instalaciones pasa la lana que cubre cada año a más de dos millones de ovejas de todo el suroeste ibérico cooperativo.

Solo en Extremadura, hay más de dos mil quinientos ganaderos que descargan aquí tras la esquila, según Hoy.es

Comercial Ovino se gestó en el 2002 como respuesta a un mercado que discriminaba por completo a los ganaderos. Hasta que llegó, la lana se vendía por subastas y los laneros de entonces acordaban antes de cada sesión las tarifas y nunca subían los precios. Con este sistema, costaba dinero deshacerse de la lana.El objetivo, recuerda Marco Antonio Calderón era cooperar y revertir el mercado, pero ninguna cooperativa tenía volumen para comercializar individualmente, por eso se optó por la agrupación. Decidieron saltarse a los intermediarios, las subastas manipuladas y saltar directamente al mercado textil. En Villanueva se negocia con el ganadero y con el empresario textil, con el primer y último eslabón de la cadena.

Rentabilizar el producto implica aglutinar mucho volumen y operar en el extranjero para acercarse a los precios que pagan los industriales chinos e indios.

A simple vista, parece un proceso sencillo y casi natural, pero al escuchar el relato de Marco Antonio Calderón se diluye esa idea. «Es muy, muy complicado», sentencia.

El primer obstáculo, recuerda el gerente, fue sortear el boicot de las empresas comercializadoras que controlaban las subastas. Se negaron a lavar y cardar la que llegaba de la cooperativa y tuvieron que hacerlo algunos años en Polonia e Italia.

La brecha en los costes de producción tan grande entre occidente y el mundo asiático hace que hoy se le gane más dinero a la venta en sucio que cardarla y plancharla en Europa. «La exportación nuestra tiene un sabor agridulce. Llegamos a mercados internacionales, pero enviamos materia prima sin tratar, porque allí es más barato que aquí. Es algo que las altas autoridades europeas deberían revisar, estamos generando empleo fuera, no aquí».

A diferencia de lo que producen las ovejas de la campiña inglesa, que se destina a alfombras y moquetas, la raza merina genera fibras más suaves y se destina principalmente para prendas de vestir.

Precios distintos

Otro problema añadido radica en la negociación de precios. No hay una tasa fija, se decide en función de la calidad del lavado y cardado y del tipo de producto. «Es como el kilo de cerdo, el jamón, la carne, el salchichón, cada producto tiene un precio. Aquí igual según la calidad de las fibras». Este abanico permite que en cada negociación haya hasta cuatro precios distintos.

Pero no solo la calidad. En el precio de la lana influyen varios factores como la moda o el petróleo.

 

Las grandes marcas textiles ponen de moda un tipo de tejido u otro, pero siempre los diseñadores buscan en sus tendencias prendas rentables. Con un petróleo barato es fácil conseguir fibras artificiales acrílicas muy baratas.

Si a la moda, influida por los precios del petróleo, se une el calentamiento global y por tanto menor venta de prendas de abrigo en todo el mundo, al final el mercado textil de la oveja merina queda reducido a un espacio muy residual, no llega al 3% del total de fibras para la industria textil.

El único elemento a favor viene por el descenso de producción global del ovino. Desde Australia a Uruguay, pasando por España, sacarle rentabilidad a la cría de ovino es casi imposible, por eso el censo mundial cae año tras año y contrarresta la bajada de precios.

Con el mercado ya posicionado y asumiendo el rol dentro de la industria textil, el futuro ahora pasa por mejorar la calidad de la lana, explican en Comercial Ovinos.

La producción en el ovino se ha centrado tradicionalmente en la carne. En la selección genética de las explotaciones no tenían en cuenta la finura y la longitud de fibra que se extrae del animal cada primavera. Es el momento de empezar para conquistar a la industria textil. Aunque haya que llegar a China o India para rentabilizarlo.

En Australia, la valorización de la moneda local permitió un buen cierre de la zafra 2015/16 que se agrega a las señales que viene recibiendo el sector ovino.
El Indicador de Mercados Australiano ganó cinco centavos en la semana. Arrancó en US$ 9,93 por kilo base limpia, llegó a US$ 10 en las ventas del miércoles pero retrocedió a US$ 9,98 el jueves en el cierre de la zafra. El mercado prolonga así a nueve meses su trayectoria ascendente desde mínimos marcados a fines de setiembre de 2015, sobre los US$ 8,60.

En la comparación anual las lanas de más de 30 micras tuvieron pérdida de valor, en las de 25 y 26 micras hay ascensos interesantes, sin cambios para las de 28 micras. Señales interesantes para quienes apuestan a afinar el Corriedale.

La persistencia en la valorización del dólar australiano puede ser el factor principal para el comienzo de la próxima zafra y para la competitividad de las lanas y carne uruguayas en lo que resta de 2016.
En las próximas semanas será interesante observar cómo siguen los precios locales tras la recuperación persistente en Australia.

 Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Al cumplir el primer año de actividades, el Centro Tecnológico Ovino (CTO) realizó ayer un balance y trazó las perspectivas para el segundo de tres años que demandará este proyecto que impulsa Central Lanera Uruguaya (CLU) con el apoyo y participación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).

El presidente de CLU, Álvaro Fossati, explicó que el CTO "permite identificar procesos con tecnología de punta para los productores que quieran dar relevancia a la producción ovina".

El coordinador del CTO, Ignacio Mullin, recordó que el eslogan del programa es Gane más con sus ovinos y explicó que el objetivo es "mejorar la productividad, la eficiencia y los ingresos" de los productores ovejeros.

Mullin señaló tres caminos para transitar dentro del proyecto: más corderos, cordero eficiente y mejor lana. Luego explicó que por el primer camino lo que se busca es mejorar la cantidad de corderos producidos (la señalada); en el segundo, se trata de mejorar la invernada (engorde) de los corderos; por último, en el tercero se busca mejorar la calidad de la lana, según informa el Observador en su web.

El CTO "es una herramienta de promoción de la innovación y la transferencia de tecnologías", remarcó Mullin, y recordó que otro desafío es "constituirnos en un observatorio tecnológico" para acercar las mejores prácticas de Australia y Nueva Zelanda, que son los dos países referentes en la producción de carne ovina y lana.

El coordinador del CTO puso como ejemplo que en Nueva Zelanda el promedio nacional del índice de señalada es de 125%, en tanto que en Uruguay "no superamos el 75%", lo que demuestra que "hay mucho por hacer".

El vicepresidente de la ANII, Santiago Dogliotti, mostró su satisfacción por la marcha del CTO y remarcó que "si como país estamos llegando al pleno uso de los factores de producción, el avance estará por el lado de aumentar la productividad", lo que se logrará "generando sistemas más productivos", lo que es igual a innovar.

Según informa el diario uruguayo El País, la zafra lanera australiana está cerrada y los datos indican una producción de 332 millones de kilos base sucia para el cierre, lo que significa una baja de 7% respecto a la zafra 2014/15, afirman desde el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).

Desde Australia, la Abare, en su informe de junio, marcó una suba en la producción de 2% como resultado de un mayor peso de vellón y un aumento en la cantidad de ovinos esquilados. China siguió posicionado como el principal destino para las lanas australianas, con un 7% de las importaciones, mientras que India se ubica en segundo lugar con el 7,4% de las compras. Corea ocupa el tercer lugar con el 3,4%, Italia el 4,9% y República Checa 4,7%.

El país cuyas importaciones de lana mostró un mayor crecimiento, en el período julio 2015 y abril 2016 fue Corea, con una compra de 3.755.444 kilos, seguido de India con un aumento en las compras de 1.578.476 kilos, según publicó el SUL.

En dólares estadounidenses y comparando los precios con el cierre de la zafra 2014/15, las lanas de 28, 29 y 30 micras fueron las que registraron las mayores caídas (20%). A su vez, las de 16,5, 17, 17,5 y 26 micras registraron caídas de entre 1% y 5%. El resto de las categorías se ubicaron al alza entre 0,2% y 5,8%, informó la misma fuente.

Ha terminado la campaña 2015/16 de lana en el mercado australiano, con el Indicador de Mercados del Este (IME) estable en 9,65 dólares estadounidenses, apenas un centavo debajo del cierre semanal anterior tras recuperar el terreno perdido en la primera jornada por movimientos cambiarios, según publica El Observador.

Los valores siguieron afirmándose, con los mejores precios en el sector desde mediados de agosto del año pasado.

Los esquiladores están en peligro de extinción. Jan y Andrei pelarán 7.000 ovejas, casi todas las de Baleares.

El campo de Formentera se asemeja a un cuadro del Área 51 tal cual la hubiera imaginado Salvador Dalí. Un ejército de higueras descomunales que parecen flotar sobre un desierto de tierra molida como platillos volantes, mientras nubes de cuatro patas caminan de una nave a otra.

De entre ellas surge Jan Salabura, un tipo enorme de ojos azules, a juego con el agua que rodea la isla, y que le habla a las ovejas en un idioma inventado. Acaba de aterrizar desde un pueblo en el norte rural de Polonia, muy próximo a la frontera con Rusia. Le acompaña su hermano Andrei, junto al que se proponeesquilar en cuatro días unas 600 ovejas, todas las que existen en Formentera.

«Desarrollé mi propio lenguaje, cada pastor tiene el suyo», dice Jan sobre su conversación con el animal. Su método, basado en una especie de llave de yudo al animal, se llama Tally-Hi y procede de Australia, máximo productor de lana mundial.

Una técnica que ha viajado a Nueva Zelanda, Uruguay, Sudáfrica y ahora España, de la mano de estos campesinos polacos que Baleares importa cada primavera. Un tercer hermano, Wiktor, realiza el mismo trabajo en Galicia. Un empleo en peligro de extinción.

«Es una faena que ya nadie quiera hacerlo, porque la lana se tira», explica Santi Tur, presidente de los ganaderos de Formentera. De hecho, sólo tres o cuatro familias de la isla guardarán la lana que esquilan Jan y Andrei. En las tiendas de Sant Francesc pueden encontrarse algunas prendas hechas con lana de Formentera, tras una costosa labor de limpieza, hilado y preparación, que se venden a los turistas como artesanía local.

Antiguamente la tarea de los tonedors correspondía a las mujeres, que ataban las cuatro patas del animal bajo una higuera, esquilaban con tijeras y recogían la lana con un saco. Ahora Jan y Andrei deben recorrer unas 80 casas por toda la geografía insular, a una media de entre cuatro y diez ovejas por familia.«Tardamos más en encontrar las casas que en esquilarles las ovejas», confiesa Jan  a El Mundo.es

Su tarea corresponde a la de una larga primavera que les llevará también por Ibiza y Mallorca, donde Jan aprendió el oficio de la mano de unos compatriotas. A finales de junio ellos solos habrán esquilado unas 7.000 ovejas en las islas.

Los productores de lana esperan un mercado estable para 2016, según declara al diario El Observador Pablo Iramendi, presidente de los consignatarios laneros del Uruguay. “Estamos frente a valores relativamente buenos. Tuvimos un muy buen comienzo para las lanas  Corriedale en junio del año pasado, y más lento para las lanas finas. Eso se fue acomodando en la segunda parte de la zafra, cuando los precios de las lanas finas se fueron reubicando y poniéndose un poco más a tono”, permitiendo obtener un buen precio medio en la campaña 2015-2016. Además, en el mercado uruguayo las ventas se han desarrollado bien y “”no queda casi nada por vender”. La nueva campaña que comienza, considera que será similar a la del año pasado, aunque dependerá de los valores de cambio de las principales monedas, “pero en general el mercado está muy estable, Y si no hay stocks sobrantes en Australia o en otros países como Uruguay, los precios irán acompañando.

Uruguay produce entre 28 y 30 millones de kilos de lanas y exporta 45 millones de kilos, lo que obliga a importarlas de otros países, como Perú y Brasil. 
Entre 70% y 80% de las lanas se envían a China, que es el principal comprador. Pero las alternativas de mercado dependen mucho de la presentación. Las lanas que están en base sucia y lavada van para China. El mercado de tops es distinto, porque se trata de mercados más competitivos, con valores más altos y hay otros destinos que empiezan a competir, como Alemania e Italia. 

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