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Con cerca de 250 familias dedicadas a la trashumancia, el municipio de Santiago-Pontones, ubicado en la comarca de Segura, en pleno Parque Nacional de Cazorla, Segura y las Villas, centra su actividad económica en la producción y comercialización del cordero segureño.

Durante los meses de invierno, los pastores trasladan el ganado, a través de vías pecuarias, para que se alimenten en los pastos de la Sierra Morena, donde permanecen varios meses. Precisamente, es esta forma tradicional de pastoreo la que otorga valor añadido al ganado que se comercializa en la zona y que hace del cordero segureño uno de los grandes reclamos gastronómicos de la comarca.

Según ha detallado la diputada de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de la Diputación de Jaén, María Angustias Velasco, la comarca de Segura alberga 160.000 cabezas de este ganado, con una Indicación Geográfica Protegida que otorga al cordero segureño de Santiago-Pontones “un gran valor añadido”.

“El manejo de la explotación es muy distinto; se trata de un ganado extensivo que pasta en la sierra, en pleno parque natural de Cazorla, Segura y la Villas; a los corderos no se les desteta hasta que los venden, por lo que tiene una alimentación natural y eso le da un sabor y unas características que no tienen en ningún otro sitio”, ha señalado Velasco.

No obstante, esta práctica tradicional tiene que hacer frente a varios problemas, como los elevados costes de producción o la propia comercialización, ya que las explotaciones están dispersas, no agrupan el producto y no disponen de una oferta homogénea. En ello se trabaja desde la Diputación, según Velasco, con el objetivo de que “el cordero segureño de Santiago-Pontones llegue al mercado con mejores condiciones y con una marca que lo identifique”.

Con esa intención se va a impulsar un centro de tipificación del cordero: un espacio donde los ganaderos pueden llevar sus rebaños y allí, según el peso y la tipología, agrupar el ganado de manera homogénea. “Así es más fácil venderlos, se facilita el proceso al comprador y permite que se agrupe mejor la oferta”, ha asegurado.

El concejal de Ganadería, Agricultura y Desarrollo Rural de Santiago-Pontones, Javier Ruiz, precisa que, de las 70.000 cabezas de ganado que producen unas “1.500 se quedan en la zona para un consumo local; el resto, lo venden sin sacrificar a los compradores, procedentes sobre todo de la zona de Levante”. Los corderos, que se venden a unos 60 euros por animal vivo, cuentan, para Ruiz, con “una calidad innegable y hay que probarlo para saber cómo sabe; no tiene un sabor, ni un olor intenso, es de alta calidad”.

Tres rebaños trashumantes perviven en los puertos pirenaicos la localidad leonesa de Abelgas, donde las ovejas han sido parte importante de la actividad económica de esta zona.

En la provincia de León existen 145 puertos de estío calificados como puertos pirenaicos dentro de los límites catalogados como montes de utilidad pública. Antiguamente, casi el cien por cien estaban dedicados a ganado ovino. Pero las vacas han ido comiendo terreno y actualmente el 55% de los pastaderos de estos puertos de alta montaña alimentan a ganado mayor, vacuno y equino, y el 43,6% por ovejas. Además, hay 15 puertos sin adjudicar. El ganado vacuno y equino aprovecha además pastos sobrantes y terrenos comunales, según publica Diario de León.

La conflictividad se localiza en la montaña occidental pero no porque los ganaderos sean más litigantes, sino porque es en este territorio de las montañas de Babia, Luna y Omaña donde aún resisten el 80% de las ganaderías trasterminantes y trashumantes. En la montaña oriental sólo queda un puerto en Burón para ovino, otros ocho se sitúan en la montaña central y los 46 restantes se concentran en los municipios de Sena de Luna, San Emiliano, Murias de Paredes, Riello y Cabrillanes.

La conflictividad en los puertos pirenaicos es una realidad conocida por el servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, gestor de estos aprovechamientos junto con las juntas vecinales. La Asociación Ibérica de Pastores Trashumantes, de la que es secretario el ganadero leonés Rubén Valín, acudió este verano a las altas instancias del Seprona de la Benemérita para pedir ayuda en este conflicto. Asimismo, el ayuntamiento de Sena de Luna aprobó un bando a petición de los dos concejales de UPL para que se colocara en todos los pueblos del municipio “para que se respeten los pastos a los ganaderos de ovino que se los comen las vacas y las yeguas”, afirma Efrén García Fernández.

El Museo del Queso Manchego y Colección de Arte de Manzanares (Ciudad Real) acoge la exposición fotográfica ‘Pastores, nómadas y trashumantes’, a través de la cual se podrá disfrutar de una excelente colección de fotografías ligada con la trashumancia y los inicios del pastoreo, según publica La Cerca.

La exposición se podrá visitar hasta el 31 de agosto, de martes a domingo según el horario del museo. Organizada por el Ayuntamiento de Manzanares, con la colaboración del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y el Centro Nacional de Ecuación Ambiental (CENEAM), mostrará la trashumancia en toda su esencia, como uno de los oficios más antiguos.

La muestra estará ligada íntimamente con los inicios del pastoreo, no solo de Manzanares sino de Castilla-La Mancha y otras zonas. En el total de fotografías de las que se compone la exposición se podrán vislumbrar retratos de países como Mali o Etiopía.

La trashumancia es una actividad milenaria que con el paso del tiempo y el avance de la ganadería intensiva ha ido perdiendo parte del gran peso que tuvo durante mucho tiempo. Sin embargo todavía en Castilla y León, especialmente en las provincias de León y Ávila, mantiene un peso más que interesante, según informa Agronews.

Un total de 344 ganaderos todavía realizan este tipo de manejo con su ganado movilizando a casi 19.000 animales, 18.847 en concreto. Los abulenses son los que más mantienen esta actividad y son 305 los que todavía la emplean, arrastrando a 16.095 animales. Seguidos muy de lejos por los leoneses con 23 y 1.477 animales aprovechando su cercanía a las montañas y los pastos del norte.

Condenados a los márgenes de la historia en los últimos tiempos, los pastores y sus ovejas recuperan estos días el protagonismo que merecen gracias al Día de la Trashumancia celebrado en el pueblo leonés de Orallo. El evento, que se celebra por cuarto año consecutivo, tiene lugar el día 19 de julio, según publica León Actualidad.

La jornada, con la que la pedanía cierra sus fiestas patronales en honor a Santa Marina, (celebrada del 18 de julio) pretende “mostrar la importancia que tuvo la trashumancia en el pasado como hilo conductor de la que puede convertirse una actividad económica importante en el presente y, ante todo, en el futuro cercano”.

“Hace cuatro años decidimos cambiar el modelo de fiesta tradicional, que en Orallo tradicionalmente se hace en honor a Santa Marina, por otro en el que se recuerda de forma especial que Orallo fue el destino de rebaños de ovejas que llegaban de Extremadura para pastar en las brañas del pueblo”, explicó Ángel Nava, pedáneo de la localidad.

La localidad turolense de Fortanete acogerá el 19 de julio el III Encuentro de la Trashumancia, organizado por la Asociación Ibérica de Pastores Trashumantes, según informa la página web de FEAGAS.

 

Sábado, 19 de julio

10.30 horas. Charla y taller. ‘Recuperando el valor de la lana’. Javier Benito y Esther Chamorro.

12.00 horas. Presentación de la Asociación Ibérica de Pastores Trashumantes. Mesa redonda: objetivos y actividades desarrolladas; proyectos y actividades próximas de la asociación; retos y oportunidades de la trashumancia. Participantes: Lionel Martorell, Pilar Gargallo, Rubén Valín y María Rodríguez.

Un rebaño de 1500 ovejas, procedentes de Villaharta y camino de Guadalcázar, que pernoctaron el lunes en Cerro Muriano y el martes cerca de un centro comercial, continuó su camino hacia su destino, según publica el diario Córdoba. Escoltadas por la Policía Local, pasaron por el centro histórico sorprendiendo a caminantes y automovilistas.

En esta época se desarrollan los tradicionales pasos trashumantes en distintas zonas de la geografía española.

El Decreto 289/2011, de 30 de agosto, del Gobierno de Aragón, declara la trashumancia que tiene lugar en la Comunidad Autónoma como Bien de Interés Cultural. La define con meridiana claridad: “La trashumancia es el traslado del ganado en busca de pastos guiado por pastores y ganaderos, actividad que constituye una manera de vivir dentro de una economía de subsistencia tradicional en la cual la interrelación del hombre y el medio bioclimático es completa. Ese traslado del ganado, mayoritariamente ovino pero también equino y vacuno…) en diferentes niveles de estancia temporal (corta, media y larga duración) afecta a aspectos de la vida de los ganaderos, pastores y sus familias…”.

Así lo piensa Enrique Novales, jefe de Servicio de Recursos Ganaderos del Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón. “Hoy, trasladar el ganado  supone un ahorro importante en su alimentación al no haber pasto suficiente en comarcas como La Hoya, Monegros o La Litera. Los ganaderos no tienen otro remedio que viajar a los puertos del Pirineo, en valles como Broto, Vio, Bielsa o Gistaín. También a las sierras de Albarracín o Maestrazgo, a las que regresan  en  verano los ganaderos de estas comarcas desde comunidades vecinas más al sur donde han pasado un invierno menos frío”.

Precisamente en este mes de junio se inician y completan los viajes del ganado del llano a la montaña, sobre todo ovino, y también de vacas nodrizas, aunque en mucha menor cantidad. Este año viajarán, en su mayor parte al Pirineo, casi 231.000 cabezas de ovino, procedentes en su inmensa mayoría (casi 221.000) de explotaciones aragonesas.  Estas cabezas de ganado se reparten entre 754 movimientos perfectamente organizados y cuantificados desde el punto de vista sanitario.

Siguen llegando a la Comunidad Autónoma algunas expediciones de ganado ovino procedentes de otras comunidades autónomas, en concreto 31, en las que se agrupan cerca de 10.000 cabezas. En total, este año se producirán 785 movimientos de ganado a través de las vías pecuarias aragonesas y de camiones. Al final del periodo, 375 explotaciones aragonesas habrán realizado movimientos en dirección a los pastos.

Enrique Fantova, veterinario de Oviaragón- Grupo Pastores, entiende que es una práctica que está en retroceso por lo costosa y lo que significa de sacrificio personal, aunque la mantienen algunos de los ganaderos integrados en esta entidad -con unas 430.000 ovejas asociadas- como es el caso de algunas explotaciones de la Jacetania, Sobrarbe y la Ribagorza que viajan a los puertos más cercanos. También se mantiene estos movimientos en algunas comarcas de Teruel.

Entiende Enrique Fantova que “la trashumancia, tal y como se ha entendido tradicionalmente, tiende a desaparecer a la larga. Más tarde o más temprano el transporte se realizará en camiones, modo que requiere la misma guía sanitaria con la única diferencia que hay que cumplir con las reglas de bienestar animal en el transporte”.

Novales está de  acuerdo con Fantova en que la trashumancia tradicional está en vías de retroceso, como lo está, en general, la cabaña ganadera. Lo demuestra el hecho de que desde el año 2005 hasta hoy el número de cabezas de ovino haya pasado de 2,4 millones a 1,4 en el conjunto aragonés.

A pesar de todo, la Comunidad Autónoma de Aragón sigue siendo una potencia en ganado ovino o lanar, la cuarta del Estado español, solo superada por Castilla-La Mancha, Castilla-León y Extremadura. Cosa muy distinta es la cabaña de vacuno, que con unas 56.000 cabezas sitúa a Aragón es una posición discreta en el ámbito nacional.

La Comisión Europea ha publicado una decisión hoy, 19 de junio, la definición de nuevas normas para el uso del término calidad ‘producto de montaña’ opcional para los productos alimenticios procedentes de las zonas de montaña.

En productos ganaderos, los animales deben haber vivido al menos los dos últimos tercios de su vida en zonas de montaña, mientras que ese porcentaje puede ser únicamente un cuarto si son productos originarios de la trashumancia.

La legislación exige que los piensos y las materias primas para productos que utilizan ese término “deben provenir fundamentalmente de las zonas de montaña”, y en el caso de los productos elaborados, éstos “deben ser producido en las zonas de montaña”.

José Antonio Echávarri, consejero de Agricultura de la Junta de Extremadura, ha participado en la primera de las doce jornadas en las que se llevará a un rebaño de 180 vacas Avileñas hasta las sierras del norte en busca de los pastos frescos de la montaña de Castilla y León, apoyando así la iniciativa trashumante de sus ganaderos.
La trashumancia es una práctica que ha ido cayendo en desuso y que, sin embargo, supone un beneficio tanto para los ganaderos que la practican, como para la propia sociedad, pues se contribuye así al mantenimiento de la amplia red de vías pecuarias, según defiende el Gobierno regional.
La trashumancia, que durante siglos fue una práctica habitual, se realizaba para buscar en invierno los pastos del sur, cuando los del norte quedaban cubiertos por las nieves; y a principios de verano hacia el norte, en busca de los pastos frescos de las sierras norteñas cuando los del sur se agostaban. Esta práctica, escasa ya por diversos motivos, sigue practicándose por algunos ganaderos, cuyo ganado aprovecha durante el viaje los pastos que existen en la propia vía pecuaria.

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