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La ciudad de Pamplona acogió durante los pasados días 7 y 8 de noviembre el XXIV Simposio de la Asociación de Especialistas en Diagnóstico Laboratorial Veterinario (Avedila). Este evento anual sirve para exponer las últimas innovaciones relacionadas con el diagnóstico de enfermedades animales.

Ion I. Zendoia, investigador del Departamento de Sanidad Animal de Neiker-Tecnalia, acudió con una presentación que tenía por título ‘Análisis de muestras de polvo para evaluar la presencia de ‘Coxiella brunetii’ en explotaciones de pequeños rumiantes’. En este trabajo se muestra que el análisis de muestras de polvo es un método no invasivo y sencillo que permite detectar la presencia de ADN de ‘C. burnetii en el entorno de las explotaciones y hacer un cribado inicial del estatus de infección’ activa, reciente o pasada) de los rebaños.

Además, el uso de herramientas de Sistema de Información Geográfica (GIS) permite posicionar geográficamente el estatus de infección por ‘C. burnetii’ de los rebaños, identificando aquellas zonas en las que se podría implantar un plan de control de la fiebre Q.

La bacteria intracelular ‘Coxiella burnetii’ causa fiebre Q, una enfermedad zoonótica que tiene una distribución global. El ganado rumiante es reservorio común de ‘C. burnetii’ y se vierte en grandes cantidades en los desechos de animales infectados y se transmiten por inhalación de aerosoles contaminados. Este estudio se realizó para evaluar la prevalencia de la infección por ‘C. burnetii’ en animales domésticos y garrapatas en áreas de Eslovenia asociadas con antecedentes de brotes de la enfermedad de fiebre Q.

Los resultados indican que las garrapatas, aunque no son la fuente primaria de la bacteria, están infectadas con ‘C. burnetii’ y pueden representar una fuente potencial de infección para humanos y animales. Probablemente se encontró que las garrapatas recolectadas de los animales albergan ADN de ‘C. burneti’i, y la infección no se perdió durante la muda. La persistencia y distribución de patógenos en bovinos y ovinos indica que ‘C. burnetii’ está constantemente presente en Eslovenia.

El artículo se ha publicado en la revista científicas BMC Veterinary Research y está firmado por los siguientes autores: Natasa Knap, Diana Zele, Urska Glinsek Biskup, Tatjana Avsic-Zupanc y Gorazd Vegust.

El Ayuntamiento de Villajoyosa ha comenzado las labores para limpiar la parcela en la que se originó el brote de fiebre Q que se ha declarado en la localidad alicantina. Las autoridades municipales señalan que el brote comenzó en una finca en la que, desde el año 2017, se cría ganado y otra clase de animales en “condiciones inadecuadas”.

Las labores de limpieza comenzaron con la desinsetación de la zona. Según publica el diario Información, con esta actuación se pretende eliminar garrapatas y otra clase de parásitos que pudieran propagar la bacteria ‘Coxiella burnetii’, que es la causante de la enfermedad. Así, el personal de una empresa fumigadora recorrió las parcelas en las que se encuentra el foco del contagio, así como algunas fincas colindantes, rociando insecticida para intentar eliminar parásitos que pudieran ser portadores de la fiebre Q.

José Carlos Gil, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Villajoyosa, explicó que esta es la primera fase de tres. Los siguientes pasos a seguir serán el desbroce de las parcelas y, por último, el tratamiento de los excrementos de los animales, entre otros residuos.

Para poder actuar en estas parcelas, el Ayuntamiento ha contado con la autorización expresa de los propietarios. Gil señala que las edificaciones de las mismas se encuentran en estado ruinoso, por lo que se requerirá a los propietarios que se adopten medidas para evitar que se repitan situaciones de estas características. En lo que respecta a los animales que se encontraban en esas propiedades, la Conselleria de Agricultura ha requerido a los propietarios a que los trasladen a fincas acondicionadas para la explotación de la ganadería, donde además se llevan a cabo los controles veterinarios pertinentes, para evitar la proliferación de esta y otras enfermedades transmitidas por la fauna.

La conselleria valenciana de Sanidad ha informado este jueves de la existencia de un brote de fiebre Q en Villajoyosa (Alicante) con seis casos declarados, todos ellos en buen estado de salud, mientras que hay otras cuatro personas más "en estudio".
Según Sanidad, de los seis casos dentro de este brote que continúa en investigación, tres necesitaron de ingreso hospitalario y ya han recibido el alta médica.
La fiebre Q es una zoonosis (enfermedad propia de los animales) causada por la bacteria "Coxiella burnetti".
Se declara un brote cuando hay dos o más casos de una misma enfermedad en los que se evidencia una relación epidemiológica, y el actual se dio por existente el pasado 5 de septiembre, cuando se confirmó el segundo paciente, y se comunicó inmediatamente al Ayuntamiento de Villajoyosa y a la consellería de Agricultura.
Ante la clínica inespecífica que presentan estos enfermos, la norma para el diagnóstico confirmado de la enfermedad aguda es la demostración de un incremento al cuádruple de los anticuerpos en dos muestras de suero obtenidas con un intervalo mínimo de 15 días, siendo tomada la primera en la fase aguda de la enfermedad.
La fiebre Q es una zoonosis causada por un bacilo denominado "Cloxiella burnetii" que clínicamente se comporta como una enfermedad febril aguda que se caracteriza por escalofríos, cefalea, malestar general, mialgias y sudoración profusa, según Sanidad.
El periodo de incubación es de entre 14 y 39 días, y su gravedad y duración varían considerablemente.
La principal vía de contagio es la transmisión aérea producida por la inhalación de gotas aerosoles y polvo contaminado por el contacto con animales infectados.
También es posible, aunque mucho menos frecuente, la transmisión vía alimentaria por el consumo de leche cruda de animales contaminados, seguida de regurgitación y aspiración.
El tratamiento habitual consiste en la administración de antibióticos (doxiciclina) por vía oral.
No existe profilaxis ante la fiebre Q pero, no obstante, hay que tener en cuenta que la transmisión persona-persona es excepcional.
Las actuaciones sobre los animales se están llevando desde el Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) y la Consellería de Agricultura con el apoyo de la policía local de Villajoyosa. 

FOTO: sh-sci.org

fiebre q caprino

 

La Fiebre Q es una zoonosis (enfermedad transmitida de los animales a las personas) causada por la bacteria ‘Coxiella burnetii’, que está presente en todo el mundo, según una reciente investigación del Serida.

En sus puntos preliminares, señala que la vía de contagio aerógena es la más importante en la transmisión a las personas y se produce por inhalación de aerosoles contaminados procedentes de establecimientos donde se manejan animales, a través del polvo contaminado por tejidos placentarios, líquidos del parto y heces de animales infectados. La fiebre Q en personas La fiebre Q en la población del norte de España cursa con cuadros de fiebre y neumonía, a diferencia de lo que ocurre en otras zonas de España en las que predominan los cuadros de fiebre y hepatitis.

Desde 2015 la fiebre Q en humanos es de declaración obligatoria en España, lo que ha dado lugar a un aumento de las declaraciones de casos y brotes. Salud Pública está haciendo notar este hecho a las autoridades competentes en Sanidad Animal, por lo que es necesario dar una serie de respuestas para reducir la incidencia de la infección. La Fiebre Q en animales En el ganado ovino y caprino la infección por ‘C. burnetii’ produce abortos, mientras que en ganado vacuno está asociada a infertilidad y mamitis. Los animales no gestantes raramente muestran signos clínicos tras la infección, que se localiza fundamentalmente en el aparato reproductivo de la hembra, incluida la glándula mamaria, desde donde la infección se puede reactivar. La bacteria se elimina al medio ambiente una vez que los animales quedan gestantes y abortan, o bien tras el parto normal.

En España, en la actualidad, se considera que la infección por ‘C. burnetii’ tiene un gran impacto y prevalencia.

fiebre q

Alberto Espí Felgueroso, del Área de Sanidad Animal del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agrario (Serida) del Principado de Asturias, ha realizado una investigación sobre la fiebre Q, en un proyecto realizado junto con Neiker para estudiar esta enfermedad en las comunidades de Asturias y País Vasco.

 Prevalencia

La cabaña de ovino y de caprino de Asturias está concentrada en el oriente de la región, aunque con presencia en la totalidad de los municipios. El tamaño medio de los rebaños es muy bajo, tan solo 12 animales en ovino y 25 en caprino.

Para el estudio de seroprevalencia frente a ‘C. burnetii’ en los rumiantes domésticos de Asturias se ha contado con los sueros recibidos en el Laboratorio de Sanidad Animal del Principado de Asturias (Lasapa), procedentes de las Campañas de Saneamiento Ganadero. Los sueros se analizaron mediante un Elisa indirecto (PrioCheck™ Ruminant Q Fever Ab Plate Kit, (ELISACOXLS2) que utiliza un antígeno de una cepa procedente de rumiantes, y cuya especificidad es del 99,5%.

Se han detectado anticuerpos frente a ‘Coxiella burnetii’ en todas las especies domésticas estudiadas en Asturias. Las prevalencias obtenidas han sido del 8,44% (13/154) en el ovino, 24,44% (33/135) en el caprino y 18,40% para el vacuno (30/163).

En general, puede apreciarse que la distribución geográfica de los animales seropositivos ha coincidido con la distribución de las tres especies estudiadas en la región y su consiguiente reflejo en la composición de los sueros del banco. No obstante, se han detectado animales seropositivos en zonas muy distantes, lo que hace suponer que la infección es ubicua en la región.

 Medidas de control

Las estrategias de prevención y control están encaminadas a limitar los riesgos de transmisión de ‘Coxiella burnetii’ por vía aerógena: - Evitar la salida del estiércol de la explotación para ser utilizado como abono antes de tener la completa seguridad de que la bacteria se encuentra inactivada (mínimo un mes tras los partos). - Realizar labores de limpieza y desinfección de las instalaciones con productos que inactiven la bacteria. - Evitar los partos fuera de las instalaciones. Retirada rápida y destrucción de fetos y placentas. Aislamiento de los animales que han abortado. - Prohibición de acceso a la explotación de personal ajeno a la misma. - Uso por parte del personal de la explotación de guantes, botas y ropa de uso exclusivo dentro de la explotación.

Algunas consideraciones importantes - El tratamiento antibiótico no es eficaz (Astobiza et al., 2010 y Taurel et al., 2012). - La vacunación con vacuna inactiva en Fase I (única disponible en el mercado) es una opción para proteger frente al aborto y reducir (pero no eliminar totalmente) la excreción de la bacteria al medio (Arricau-Bouvery et al., 2005). - Una vez que la infección se ha extendido en una explotación, la vacunación solo es efectiva para la reposición (animales susceptibles no infectados). - La vacunación es una estrategia que ha de plantearse a largo plazo durante varios años consecutivos (Courcoul et al., 2011). - Incluso sin vacunación, tras sucesivas parideras, se produce un descenso natural de la infección en las explotaciones ovinas infectadas.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) ha publicado el último informe epidemiológico anual de fiebre Q, referente al año 2017, y los datos posicionan a España como país líder europeo en número de casos de esta enfermedad zoonótica.

A nivel general, en 2017, los Estados miembro de la Unión Europea (UE) informaron de 10.023 casos humanos de fiebre Q, de los cuales el 91% (932) han sido confirmados. Asimismo, la evolución del número de casos durante ese año ha mantenido su estacionalidad, produciéndose casos durante todo el año, según publica Animal’s Health.

Un total de 29 países han informado de casos de fiebre Q y, como ocurría en años anteriores, España, Francia y Alemania lideran en prevalencia de la enfermedad zoonótica, siendo el país ibérico el que mayor ratio de notificación registra —0.8 casos por cada 100.000 habitantes—.

Concretamente, España reportó 449 casos de fiebre Q en humanos, de los que 379 se confirmaron, más de un tercio del total, y muy por encima de las cifras de Francia (194 casos confirmados) y Alemania (107).

En cuanto a la fiebre Q en salud animal, el número de casos en ganadería también ha ido en aumento, a tenor de los datos arrojados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el ECDC.

La fiebre Q es una zoonosis de distribución mundial causada por la bacteria ‘Coxiella burnetii’. La bacteria muestra un ciclo complejo en la naturaleza que incluye un amplio número de reservorios, siendo el ganado doméstico el principal origen de infección para las personas. Si bien la fauna silvestre y las garrapatas no parecen tener gran relevancia en la transmisión de la enfermedad en humanos, juegan un papel muy importante en el mantenimiento de la infección en el medio natural.

Desde 2015 la fiebre Q en humanos es de declaración obligatoria en España, lo que ha dado lugar a un aumento de las declaraciones de casos y brotes. Salud Pública está haciendo notar este hecho a las autoridades competentes en Sanidad Animal, por lo que es necesario dar una serie de respuestas para reducir la incidencia de la infección. Además, es necesario evaluar la eficacia de medidas de bioseguridad que potencialmente se pueden tomar en las explotaciones afectadas. El indudable interés por hacer que la actividad ganadera sea sostenible, pasa forzosamente por minimizar los efectos negativos derivados del mantenimiento o la transmisión de patógenos a la población humana. Por todo ello la colaboración entre la sanidad animal y el ámbito de la salud pública es imprescindible para llevar a cabo la elaboración de protocolos de actuación conjunta en la investigación de brotes humanos de fiebre Q.

Por otra parte, todavía se dispone de pocos estudios sobre las variantes de ‘C. burnetii’ que circulan en nuestro país, especialmente en la zona norte, donde parece que las formas neumónicas de la enfermedad son más frecuentes. Tampoco se conoce si todos los genotipos presentes en ganado son capaces de producir enfermedad en la población humana. Existe un conocimiento limitado sobre la evolución de la infección en las explotaciones ganaderas infectadas.

Por ello, en este nuevo proyecto coordinado en el que participan grupos de investigación en sanidad animal (Neiker y Serida) y salud pública (Servicio de Epidemiología de Salud Pública de Bizkaia, Hospital Universitario Central de Asturias), con el apoyo del Instituto de Salud Carlos III (Centro Nacional de Microbiología), se pretende abordar mediante la estrategia ‘Una Salud’ la infección por ‘C. burnetii’ en animales domésticos, humanos y medio ambiente de una forma integrada.

 

Objetivos específicos del proyecto

1. Determinar las especies de rumiantes domésticos, animales silvestres e ixódidos que intervienen en los ciclos doméstico y silvestre de la fiebre Q en el norte de España

2. Obtención de aislados de ‘C. burnetii’ de diferentes especies animales, garrapatas, y de muestras de procedencia humana, para disponer de una colección de cepas para futuros estudios de metagenómica, proteómica y de virulencia en modelos animales

3. Definir los genotipos presentes en la población animal y en el medioambiente que causan abortos en rumiantes y compararlos con los que producen enfermedad en la población humana. Toda esta información será de gran utilidad para la investigación de brotes

4. Estudiar la viabilidad de ‘C. burnetii’ en diferentes tipos de muestras de origen animal y medioambiental en el entorno de la explotación tras sucesivas parideras, después de aplicar diferentes métodos de control.

Se ha realizado un estudio en Australia sobre la prevalencia de la infección por ‘Coxiella burnetii’ en una explotación endémica de cabras lecheras. El primer objetivo fue determinar la prevalencia de la eliminación de ‘C. burnetii’ en el momento del parto y cuantificar la concentración de equivalentes de genoma (GE) presentes en cada muestra positiva de ‘C. burnetii’. El objetivo final era cuantificar la asociación entre el estado de ‘C. burnetii’ en el momento de la extracción y los volúmenes diarios de leche producidos durante la lactancia posterior.

Las concentraciones de excreción de ‘C. burnetii’ fueron altamente sesgadas, con un grupo relativamente pequeño de niveles de alto contenido de ‘C. burnetii’. Además, el alto derramamiento tuvo menores rendimientos de leche en comparación con qPCR negativo. La detección temprana y el sacrificio de altas excreciones darían lugar a una mayor rentabilidad de la granja y reducirían el riesgo de transmisión de la fiebre Q.

La investigación se ha publicado en la revista científica BMC Veterinary Research con la firma de los siguientes autores: José T. Canevari, Simon M. Firestone, Gemma Vincent, Angus Campbell, Tabita Tan, Michael Muleme, Alexander W.N. Cameron y Mark A. Stevenson.

La fiebre Q es una zoonosis de distribución mundial causada por la bacteria ‘Coxiella burnetii’, que se mantiene en la naturaleza a través de un ciclo doméstico del que forman parte los animales de granja, especialmente los rumiantes, y un ciclo salvaje en el que están implicados los animales silvestres y las garrapatas. Las personas se contagian por inhalación de aerosoles contaminados procedentes de establecimientos donde se manejan animales, a través del polvo contaminado con coxiellas procedentes de tejidos placentarios, líquidos del parto y heces de animales infectados.

Existe, por lo tanto, un riesgo profesional claramente asociado al contacto con animales. Sin embargo, en ocasiones, se han producido casos en personas en los que no se ha podido demostrar el contacto directo con animales. En la investigación de este tipo de brotes el abordaje multidisciplinar, y el concepto de ‘One Health’ (una salud) aplicado al estudio de la fiebre Q resulta muy adecuado, porque aúna de forma integral la investigación de aspectos de la enfermedad en humana, el reservorio animal y el medio ambiente.

En el País Vasco, ha habido varios brotes importantes en humana en los tres últimos años, relacionados la mayoría con la falta de medidas de bioseguridad en explotaciones ganaderas. En todos ellos ha participado un grupo pluridisciplinar constituido por epidemiólogos de salud pública, especialistas médicos, Osalan (salud laboral), los Servicios de Ganadería de la Diputaciones Forales y el Departamento de Sanidad de Neiker. Uno de los brotes tuvo lugar en una planta de separación de residuos urbanos y afectó al 50% de los trabajadores, probablemente debido a arrojar placentas y fetos de abortos ovinos o caprinos a los contenedores de residuos urbanos. Otro se produjo en una fábrica de máquina-herramienta, sin relación con el mundo ganadero, pero en la cual uno de los trabajadores, que tenía un rebaño caprino, trasladó la infección a la fábrica a través del calzado, afectando al 27% de los trabajadores. Por otra parte, en 2017 tuvo lugar un primer brote asociado a visitas a explotaciones en plena paridera en un rebaño caprino con una alta tasa de abortos y un segundo brote asociado al transporte de mascotas por una empresa de mensajería. Los resultados de este último brote los han presentado los responsables de la investigación del brote en salud pública (Gobierno Vasco) (Alonso el al, 2018), en la XXXVI Reunión Científica Anual de la Sociedad Española de Epidemiología y XIII Congresso da APE. El jurado ha valorado muy positivamente la colaboración entre grupos de epidemiólogos, veterinarios, médicos e investigadores para hallar el origen del brote, y avanzar en las medidas de control y prevención de la fiebre Q.

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