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Se necesitan vacunas eficaces contra la tuberculosis para prevenir la transmisión de la enfermedad en poblaciones humanas y animales. La evaluación de las vacunas contra la tuberculosis puede facilitarse mediante el uso de modelos animales confiables que imiten la fisiopatología del huésped y la transmisión natural de la enfermedad lo más cerca posible.

En un estudio realizado por investigadores españoles se evaluó la inmunogenicidad y la eficacia de dos vacunas atenuadas, BCG y MTBVAC, después de que cada una fue administrada a 17 cabras de raza Murciano-Granadina y luego fueron expuestas durante nueve meses a cabras infectadas con ‘M. caprae’.

En general, las cabras vacunadas con MTBVAC mostraron una mayor liberación de interferón gamma que las cabras vacunadas con BCG y la respuesta fue significativamente mayor que la observada en el grupo control.

Todos los animales mostraron lesiones consistentes con tuberculosis al final del estudio. Sin embargo, las cabras que recibieron cualquiera de las vacunas mostraron puntuaciones significativamente más bajas para los ganglios linfáticos pulmonares y las lesiones totales que los controles no vacunados.

Tanto las vacunas MTBVAC como BCG demostraron ser inmunogénicas y efectivas para reducir la gravedad de la patología de la tuberculosis causada por ‘M. caprae’. Además, este modelo de transmisión natural de tuberculosis puede ser útil para evaluar y optimizar las vacunas.

Este estudio se ha publicado en forma de artículo en la prestigiosa revista científica internacional Veterinary Research y está firmado por los siguientes investigadores españoles: Álvaro Roy, Irene Tomé, Beatriz Romero, Víctor Lorente Leal, José A. Infantes Lorenzo, Mercedes Domínguez, Carlos Martín, Nacho Aguiló, Eugenia Puentes, Esteban Rodríguez, Lucía de Juan, María A. Risalde, Christian Gortázar, Lucas Domínguez y Javier Bezos. Los autores de la investigación pertenecen principalmente al centro Visavet, dependiente de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, aunque también hay otros colaboradores de la empresa Biofabri, del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Investigación Carlos III, del Departamento de Microbiología y Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, del Departamento de Anatomía y Anatomía Patológica Comparada de la Universidad de Córdoba y del grupo SaBio del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (CSIC-UCLM).

En el diagnóstico de la tuberculosis en rumiantes domésticos influyen factores inmunológicos y técnicos. En un trabajo de Fin de Grado presentado por Abel Díaz Castillo ante la Universidad Complutense de Madrid se evaluaron dos factores que podrían interferir en el mismo al utilizarse con fines fraudulentos, pudiendo afectar al avance del programa de erradicación. Por ello, los resultados obtenidos podrían servir para la mejora del programa y alcanzar el objetivo de erradicación de la enfermedad.

El objetivo de este estudio fue determinar si la presensibilización con tuberculina, así como la aplicación de corticoides a nivel local tienen efecto sobre la prueba de intradermotuberculinización y así poder mejorar el método diagnóstico de la tuberculosis. Para el estudio, se seleccionaron aleatoriamente 158 animales de un rebaño caprino con tuberculosis (con una prevalencia aparente de rebaño aproximada del 70%) distribuidos en tres grupos: presensibilizado (PS), corticoides (COR) y control (CT).

A todos los grupos se les realizó una intradermotuberculinización el mismo día. Al grupo PS se le hizo además una prueba previa 72 horas antes. Al grupo COR se le aplicó corticoide en la zona de inoculación de tuberculinas 24 horas antes de la lectura de la prueba. Posteriormente se realizó un análisis estadístico para determinar las diferencias en los resultados de la prueba en los grupos PS y COR respecto al grupo CT.

Los resultados de la presensibilización con tuberculina sugirieron que no había un efecto de positivización sobre los resultados de intradermotuberculinización simple, pero sí sobre la comparada. La aplicación de corticoides a nivel local 24 horas antes de la lectura de la intradermotuberculinización afectó de forma significativa a los resultados de la prueba, reduciendo el número de reactores positivos, demostrando que su empleo de forma fraudulenta puede afectar a la detección de animales infectados en el contexto del programa de erradicación y poniendo de manifiesto la necesidad de sistemas de detección como el aplicado en el presente estudio.

TUBERCULOSIS 1

 

La paratuberculosis es una enfermedad infecto-contagiosa de carácter crónico que está causada por ‘Mycobacterium avium subspecies paratuberculosis’ (Map). Está difundida por todo el mundo y causa importantes pérdidas económicas en la industria ganadera. Para su control, la única medida que se ha demostrado útil en términos coste-beneficio, es la vacunación. Sin embargo, posee una serie de desventajas, como es el hecho de que produce reacciones cruzadas con las pruebas de diagnóstico empleadas en las campañas de erradicación de la tuberculosis, o que la protección no es completa, ya que, aunque reduce la aparición de casos clínicos y la excreción de Map, esto no se consigue en todos los casos. Por otra parte, además de un efecto protector, hay evidencias en estudios de campo que sugieren que la vacunación podría tener un efecto terapéutico, que hasta el momento no se ha logrado demostrar. Existen, por lo tanto, muchas incógnitas sobre cuáles son los efectos de la vacunación, y ciertos aspectos relacionados con ella, sobre la patogenia de la paratuberculosis y la respuesta inmunitaria de los animales.

Su esclarecimiento es el objetivo general de una tesis doctoral presentada por Marcos Royo González ante la Universidad de León, con el título de ‘Efecto de la vacunación frente a la paratuberculosis caprina sobre la respuesta inmunitaria y la patogenia de la enfermedad’.

  Conclusiones

1.La vacunación con la vacuna inactivada Gudair ha mostrado ejercer una protección heteróloga en un rebaño caprino de leche con historial de casos clínicos de paratuberculosis, ya que el número de bajas, por cualquier causa, se redujo significativamente entre los animales vacunados (6,12%) frente a los no vacunados (14,13%) durante un periodo de estudio de 21 meses. Este efecto ha sido más manifiesto en animales vacunados con 1,5 meses de edad.

2. Hay un incremento significativo de la respuesta inmunitaria periférica celular y humoral, específicas frente a Map, asociado a la vacunación frente a paratuberculosis, que aparece entre el 1º y 2º mes tras la inmunización, y que persiste al menos entre 18 y 21 meses. Dicha respuesta se ve influida tanto por la edad a la que se vacunan los animales (más intensa y duradera cuando se practica a los 5 meses e inferior en cabras adultas), como por el estado previo de infección con Map, que provoca una reducción en su duración e intensidad respecto a los animales no infectados.

3. La vacunación frente a paratuberculosis provoca reacciones inespecíficas con la prueba de IDTB simple en el diagnóstico de la tuberculosis, como se ha comprobado en el estudio experimental. Dichas reacciones disminuirían con el tiempo, ya que a los 6 mpv no se encontraron reaccionantes positivos en el estudio de campo. El uso de las pruebas de IDTB o IGRA comparadas permite solventar dichas inespecificidades.

4. El empleo de una vacuna frente a paratuberculosis no ha impedido la infección por Map de los animales, incluso cuando se aplicó antes de la infección. Sin embargo, y solamente en aquellos infectados tras la vacunación, sí consiguió una reducción de la presencia de bacterias viables en los tejidos, al no aislarse en ningún animal, a diferencia del resto de grupos.

5. La inoculación de la vacuna antes de la infección por Map tiene un claro efecto protector valorado mediante el estudio de las lesiones, ya que logra su limitación hacia formas focales y una significativa reducción de su intensidad con el tiempo, de forma que ocasiona la regresión de los granulomas provocados por la infección.

6. No se ha podido demostrar de forma clara un posible efecto terapéutico de la vacuna, ya que se ha observado una gran variabilidad individual. Incluso, hay evidencias que sugieren que pudiera contribuir a exacerbar una infección previamente establecida, como el hecho de que el animal con mayor carga bacteriana y lesiones más graves encontrado, fuera un animal vacunado tras la infección.

7. No existe una asociación directa evidente entre la respuesta inmunitaria celular periférica, medida por la producción de IFN-γ, y la protección asociada a la vacunación, puesto que los animales con lesiones más graves han mostrado niveles de esta citoquina similares, - o incluso más elevados - que aquellos con lesiones focales, tras la estimulación de sangre circulante con PPD aviar.

8. La vacunación no ejerce ningún efecto sobre la proporción de linfocitos T CD4+ , CD8+ , δγ o células B tanto en sangre circulante como en el tejido linfoide intestinal o nódulos linfáticos yeyunales.

9. Solamente en el caso del nódulo linfático preescapular, localizado en la vecindad del punto de inoculación de la vacuna, hay un incremento de linfocitos sensibilizados frente a Map, valorados por la producción de IFN-γ tras su estimulación con PPD aviar, a los 360 días tras la vacunación. Sin embargo, ésta no induce cambios en el tejido linfoide intestinal o nódulos linfáticos yeyunales.

10. Los cócteles peptídicos PC-EC and PC-HP derivados de M. bovis pueden ser buenos candidatos para diferenciar animales vacunados de paratuberculosis de animales infectados con tuberculosis mediante la técnica IGRA, ya que no se observó ningún incremento en la producción de IFN-γ tras la estimulación de la sangre periférica con estos antígenos en las cabras vacunadas con Silirum o con Gudair, mientras que, si lo hubo al emplear PPD aviar, johnina o PPD bovina.

11. Los antígenos de Map empleados (VK 055 y VK 067) en este estudio no han mejorado la sensibilidad de la técnica IGRA en la detección de animales vacunados o infectados por Map, en comparación con las PPDs (aviar o johnina).

 

Documento completo: https://buleria.unileon.es/bitstream/handle/10612/9577/Tesis%20Marcos%20Royo.pdf?sequence=1&isAllowed=y 

La Junta de Andalucía ha abierto el plazo para presentar las solicitudes de ayudas que respaldan la ejecución de los programas sanitarios realizados bajo el amparo de las Agrupaciones de Defensa Sanitaria Ganadera (ADSG) para el periodo 2019-2020. En concreto, el presupuesto total de estos incentivos financiados en su totalidad por la Junta de Andalucía, asciende a 4,6 millones de euros.

Entre estos programas, están algunos que involucran directamente a los pequeños rumiantes como es el Programa de Calificación de Tuberculosis Caprina, el Programa de Vigilancia, Control y Erradicación de la Fiebre Catarral Ovina o Lengua Azul, el Programa de la Agalaxia Contagiosa Ovina y Caprina y el Programa de Vacunación frente el Aborto Enzoótico Ovino.

En cuanto al plazo de presentación de las solicitudes, las entidades susceptibles de beneficiarse de estas subvenciones pueden realizar el trámite hasta el próximo día 31 de agosto de 2019, que reconocen, desde el Gobierno andaluz, el importante papel de las Agrupaciones de Defensa Sanitaria Ganadera y se fomenta la adhesión de los profesionales del sector a estas entidades.

Para la concesión de estas ayudas de concurrencia competitiva, se valora tanto la cantidad de explotaciones a las que da servicio cada Agrupación de Defensa Sanitaria Ganadera solicitante como el número de Unidades de Ganado Mayor que se beneficiaría de la actuación, el personal veterinario disponible para el desarrollo de las acciones sanitarias, el porcentaje de realización de guías a través del servicio de ADSG-web y Guía Telemática de Andalucía, y la gestión de un centro de limpieza y desinfección de vehículos de transporte de animales.

Las gestiones realizadas desde el Colegio de Veterinarios de Alicante para que la veterinaria vaya ganando protagonismo y reconocimiento en el ámbito sanitario van dando sus primeros resultados. El debate multidisciplinar sobre zoonosis como la leptospirosis, la hidatidosis, la brucelosis, babebiosis o tuberculosis tendrá una mesa redonda específica en las Jornadas Iberoamericanas de Enfermedades Transmisibles que, con motivo del Bicentenario Balmis, organiza el Colegio de Médicos de Alicante y la Universidad de Alicante y que se celebrarán entre el 2 y el 5 de octubre.

Este encuentro internacional entre especialistas de uno y el otro lado del Atlántico analizará los movimientos migratorios como uno de los factores determinantes de diseminación de enfermedades transmisibles, de las llamadas enfermedades ‘importadas’.

En esta misma línea y también de la mano de la Cátedra Balmis de Vacunología (de la Universidad de Alicante) y del Colegio de Médicos, el presidente del Colegio de Veterinarios de Alicante, Gonzalo Moreno del Val, ha cerrado la incorporación del catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid José Manuel Sánchez-Vizcaíno a unas jornadas multidisciplinares sobre vacunas. Será en el encuentro entre médicos y veterinarios en el que aún se trabaja y que está previsto que se celebre a finales de noviembre en Alicante.

Un equipo internacional de científicos ha creado pruebas cutáneas que distinguen entre el ganado infectado con tuberculosis (TB) y los vacunados contra la enfermedad. La prueba cutánea de tuberculina para la TB muestra un resultado positivo para las vacas que tienen la enfermedad, así como también para las que han sido vacunadas contra la enfermedad, lo que podría tener una implicación en el ganado caprino.

Al distinguir entre estos dos grupos, las nuevas pruebas facilitarán la implementación de programas de vacunación que podrían reducir considerablemente la transmisión de esta enfermedad bacteriana infecciosa del ganado al ganado y a los humanos, según publica Animal’s Health.

“El ganado en muchos países de ingresos bajos y medianos no solo está infectado y sufre horriblemente de tuberculosis, sino que también representa importantes reservorios para la transmisión de la enfermedad a los humanos a través del consumo de leche o productos lácteos sin pasteurizar y la convivencia con animales infectados”, apunta Vivek Kapur, profesor de microbiología y enfermedades infecciosas en la Universidad del Estado de Pensilvania (Estados Unidos).

Kapur señala que la vacuna BCG, que se desarrolló a principios del siglo XX a partir de la bacteria que causa la enfermedad en el ganado y es la vacuna más utilizada en el mundo en seres humanos, no se ha utilizado en el ganado debido a la posibilidad de complicar el diagnóstico.

La paratuberculosis es una enfermedad de distribución mundial que afecta principalmente a los rumiantes domésticos. El agente causal de esta enfermedad es ‘Mycobacterium avium subp. Paratuberculosis’ (Map), bacteria que se elimina principalmente con las heces de los animales infectados, siendo la principal ruta de transmisión la fecal-oral. Los animales más propensos a la infección son los más jóvenes, principalmente durante los primeros 6-12 meses de vida. Los signos clínicos, sin embargo, se observan habitualmente tras el primer o segundo parto.

Resulta difícil hablar de la prevalencia de esta enfermedad porque los muestreos hechos no son representativos y/o porque la metodología aplicada para la detección de los animales infectados es muy diversa. Sin embargo, en un estudio recientemente publicado basado en datos de 48 países de todo el mundo, y en el que ha participado Neiker, se estimó que la prevalencia a nivel de rebaño en los países desarrollados era del 40%. La paratuberculosis causa grandes pérdidas económicas como resultado de la reducción de la producción de leche, del aumento de los sacrificios de animales con mala condición corporal, así como de la mayor incidencia de otras enfermedades como mamitis o infertilidad en las explotaciones afectadas.

La estrategia de control de la paratuberculosis es uno de los grandes debates que surgen al hablar de esta enfermedad, principalmente cuando se baraja la vacunación como alternativa debido a la posible interferencia con las pruebas de rutina utilizadas en los programas oficiales de erradicación de la tuberculosis bovina. Estudios llevados a cabo por nuestro grupo han demostrado que la interferencia de la vacunación frente a Map en el diagnóstico de la tuberculosis es muy similar a la observada en infecciones naturales. A pesar de esto, Neiker en colaboración con el CICbioGUNE está trabajando en la búsqueda de nuevos biomarcadores, que puedan ser utilizados en el diagnóstico de la tuberculosis y que no se vean alterados por la infección natural ni por la vacunación frente a paratuberculosis, lo que tiene una gran importancia en el caso del ganado caprino.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que trabajan en el Instituto de Biomedicina de Valencia han llevado a cabo un estudio acerca de los determinantes genómicos de la especiación y propagación de la tuberculosis.

Los resultados del trabajo, en el que también ha participado el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio), centro mixto del CSIC y la Universitat de València, y la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica (FISABIO) de la Comunitat Valenciana, amplían los conocimientos sobre la evolución de las bacterias causantes de la tuberculosis en animales y humanos, según publica la agencia de noticias científicas SINC.

Los investigadores del CSIC en el Instituto de Biomedicina de Valencia Iñaki Comas y Álvaro Chiner Oms explican que “para conocer los eventos genómicos poblacionales que condujeron a la aparición del patógeno de la tuberculosis, hemos trabajado con el Complejo Mycobacterium tuberculosis”. La creciente disponibilidad de datos genómicos poblacionales ha permitido una mejor comprensión de la diferenciación genotípica y ecológica entre bacterias estrechamente relacionadas. Esto ha permitido desarrollar modelos teóricos de cómo emergen las especies de bacterias y las regiones genómicas implicadas.

“Este estudio aplica por primera vez estos modelos a un patógeno que afecta a los humanos, para ello se han estudiado las bacterias más estrechamente relacionadas con MTBC, conocidas como ‘Mycobacterium canettii’ o MCAN, una cepa aislada del Cuerno de África. Nuestro análisis confirma la hipótesis de que ambas compartieron un acervo genético común.

Además, hemos aprovechado la disponibilidad de secuencias genómicas de miles de cepas clínicas del complejo MTBC, así como de parientes cercanos como MCAN, para identificar nuevos determinantes genómicos en la aparición y posterior propagación del MTBC”, añade Iñaki Comas. Los investigadores del Instituto de Biomedicina de Valencia han identificado el gen phoR como clave de un sistema involucrado en la virulencia, y que desempeñó un papel fundamental en la evolución del Complejo Mycobacterium tuberculosis.

“Trabajos anteriores habían mostrado que las mutaciones de phoR desempeñaron un papel central en la adaptación del patógeno a diferentes especies hospedadoras. Nosotros hemos demostrado la vinculación del gen phoR con la propagación temprana de la tuberculosis humana, así como en expansiones posteriores. Nuestro trabajo también demuestra que el estudio de la evolución de los patógenos ayuda a comprender los determinantes de su virulencia pasados y presentes”, concluye Comas.

Manuel Fernández Morente, jefe de Servicio de Sanidad Animal de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, estuvo presente durante los pasados días 30 y 31 de mayo en el Foro Nacional del Caprino, que se celebró en Antequera (Málaga) para coordinar uno de los módulos del foro e informar sobre la marcha del plan voluntario de tuberculosis caprina que se está desarrollando en esta comunidad autónoma.

Fernández Morente señaló que hay casi 600 explotaciones que están inscritas en el programa, frente al escaso medio centenar que se había interesado con la anterior orden de hace una década. De ese total de rebaños, unos 120 ya contaban con la calificación de C3, mientras que otras 200 explotaciones tienen todos los resultados negativos. El aspecto negativo es que aproximadamente el 20% de las granjas han tenido animales positivos en la prueba comparada, por lo que la prevalencia confirmada en los rebaños andaluces se sitúa en esa cifra porcentual.

“Es lo esperable y son datos parecidos a lo que ha pasado al principio en otras comunidades autónomas. Teníamos claro que se debía avanzar en este aspecto de la tuberculosis. El mantenimiento de la calificación C3 se consigue gracias a pruebas simples, lo que puede suponer algún problema que estamos intentando solucionar con el sector”, señaló el jefe de Servicio de Sanidad Animal de la administración andaluza.

En este sentido, señaló que la Consejería de Agricultura está satisfecha del desarrollo del programa, al que considera prioritario. “Se está haciendo un esfuerzo económico importante con las indemnizaciones de los animales sacrificados y las subvenciones que se realizan a las Agrupaciones de Defensa Sanitaria (ADS)”, señaló. Por último, animó a los productores de caprino de Andalucía para que se inscriban en este programa voluntario. “El futuro del sector y de la comercialización de animales pasa por tener el mejor estatus sanitario posible”.

Un estudio realizado entre investigadores españoles y británicos ha combinado los resultados del modelo con datos de campo para un sistema de lobos (‘Canis lupus’) que se alimentan del jabalí (‘Sus scrofa’), como reservorio de tuberculosis en la fauna silvestre. El objetivo era examinar cómo la depredación puede contribuir al control de la enfermedad en sistemas con múltiples huéspedes.

Los resultados muestran que la depredación puede llevar a una marcada reducción en la prevalencia de la infección sin llevar a una reducción en la densidad de la población del huésped, ya que la mortalidad debida a la depredación puede compensarse con una reducción en la mortalidad inducida por la enfermedad. Por lo tanto, un hallazgo clave es que una población que alberga una infección virulenta puede ser regulada a una densidad similar por enfermedad en alta prevalencia o por depredación en baja prevalencia.

Por lo tanto, los depredadores pueden proporcionar un servicio clave del ecosistema que debe reconocerse cuando se consideran los conflictos entre humanos y carnívoros y la conservación y el restablecimiento de las poblaciones de carnívoros.

El artículo ha sido publicado en la revista Scientific Reports y está firmado por los siguientes investigadores: E. Tanner (Universidad Heriot-Watt de Edimburgo), A. White (Universidad Heriot-Watt de Edimburgo), P. Acevedo (Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos IREC), A. Balseiro (Serida y Universidad de León), J. Marcos (Principado de Asturias) y C. Gortázar (Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos IREC).

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