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El último foco de fiebre aftosa en España se detectó en una explotación de ganado bovino en la comarca de Talavera de la Reina, en junio de 1986. Posteriormente, en el año 1989, se prohibió la vacunación frente al virus de la fiebre aftosa en España, siendo desde entonces considerado como país libre sin vacunación.

 

La vigilancia que se realiza en España para la fiebre aftosa está en línea con las normas establecidas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y por la normativa comunitaria, y es similar a la vigilancia establecida en otros países de la Unión Europea (UE), según describe el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en su página web.

 

El hecho de ser un país libre sin vacunación en el que los animales no presentan ninguna inmunidad, asociado al hecho de que los síntomas de esta enfermedad sean muy característicos, hace que la vigilancia de la fiebre aftosa sea pasiva, tanto en animales domésticos como en animales silvestres, descartando laboratorialmente los casos en que se declara una sospecha clínica por aparición de signos compatibles.

 

Este tipo de vigilancia se basa en dos elementos esenciales: el reconocimiento de los síntomas característicos de la enfermedad en las distintas especies animales y la notificación inmediata a los servicios veterinarios oficiales de cualquier sospecha que se produzca. “Sólo de esta forma se podrá llevar a cabo una respuesta rápida a cualquier incursión de la enfermedad en nuestro territorio”, finaliza el Ministerio.

 

 

 

 

La bioseguridad a la entrada/salida de explotaciones es un punto crítico en cualquier actuación veterinaria. En el caso de la fiebre aftosa, dada su alta transmisibilidad y sus graves repercusiones para el país, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) considera necesaria la aplicación de un protocolo estricto y sistemático que garantice que el virus, en caso de estar presente, no salga de la explotación visitada. “En todo caso el presente protocolo se aplicará ante cualquier sospecha de enfermedad que pueda presentar naturaleza epizoótica”, apunta el Ministerio.

 

 

 

Entrada a la explotación

 

-      Aparcar el coche fuera. Es importante aparcar el coche fuera del perímetro de la explotación, asegurando en todo caso que la zona de aparcamiento no ha estado en contacto con los animales sospechosos. El coche se dividirá en zona limpia (habitáculo) y zona sucia (maletero). Se debe cubrir el maletero del coche con una sábana de plástico y dejar en el coche todo material que no sea estrictamente necesario antes de la entrada a la explotación.

 

-      Colocación del punto de desinfección y preparación del material. Elección del lugar donde se establecerá el punto de desinfección, a ser posible en una superficie llana y sin agua; colocación de sábana de plástico desechable; preparación del material necesario con ayuda de un ‘checklist’. Preparación de solución jabonosa (detergente) para limpieza y solución con desinfectante autorizado en adecuada concentración siguiendo instrucciones del fabricante; dos recipientes (cubo o cubeta) en zona sucia (detergente y desinfectante) y uno en la zona limpia (desinfectante).

 

-      Colocación de EPis. Pernera del mono desechable por fuera de las botas; primer par de guantes sellados con cinta adhesiva al mono, segundo par de guantes externos; calzas exteriores; usar la capucha; en caso necesario uso de impermeable; gafas y mascarilla también se pueden usar.

 

-      Último chequeo. Antes de entrar a zona sucia (explotación), se revisa de forma sistemática que se ha seguido el protocolo de forma correcta y que se lleva todo lo necesario para las actuaciones que deben llevarse a cabo dentro de la explotación (censado, inspección clínica, toma de muestras y encuesta epidemiológica). Todo lo que entre en la explotación deberá ser limpiado y desinfectado a la salida. El móvil así como cualquier formulario deberá ser introducido en bolsas de plástico con auto-cierre que permitan su limpieza y desinfección a la salida. Hacer fotos con el móvil podría ahorrar la necesidad de usar papeles.

 

 

 

Salida de la explotación

 

-      Retirada de los EPIs y equipo desechable. Quitarse los EPIs de forma ordenada, retirando primero calzas, mono desechable y guantes externos e internos. Todo el material desechable deberá depositarse en bolsas de residuos que se sellarán con cinta adhesiva desinfectando el exterior de las mismas adecuadamente antes de ponerlas en la sábana (zona limpia). Habrá que prestar especial atención a que el exterior del mono y de los guantes no entre en contacto con la ropa interior que debe mantenerse limpia, así como asegurarse que las operaciones realizadas no produzcan salpicaduras hacia la sábana (zona limpia). Idealmente, se dejarán estas bolsas con el material desechable y contaminado en la explotación, dando instrucciones al ganadero para su manipulación apropiada. Todo será eliminado junto al resto de materiales de riesgo en el momento de sacrificio de la explotación en caso de confirmación.

 

-      Limpieza y desinfección de todo aquello que tenga que salir con el veterinario. Limpieza del contenedor de las muestras (nevera) y de las bolsas con auto-cierre que contengan los formularios y el móvil. Limpieza de botas (retirar toda la suciedad visible incluyendo la suela con ayuda de un cepillo de cerdas duras y algún instrumento punzante), una vez limpias y desinfectadas serán introducidas en bolsa de residuos que será desinfectada antes de su colocación en la sábana (zona limpia). Una vez todo esté limpio y desinfectado será introducido en una bolsa cogida de la zona limpia que será sellada con cinta y desinfectada antes de su introducción en el maletero del coche. La bolsa con los EPIs contaminados en caso de tenerla que sacar de la explotación, así como la bolsa con las botas, deberán introducirse en una segunda bolsa que será de nuevo desinfectada en la sábana (zona limpia) antes de su introducción en el maletero del coche. Estas bolsas deberán ser identificadas para garantizar una manipulación y/o eliminación adecuadas. No olvidar desinfectar las gafas y la cara, con toallitas desinfectantes, antes de salir hacia la zona limpia. Antes de colocar todo en el coche, se rociará el maletero con desinfectante.

 

 

 

Antes de llegar a casa

 

-      Garantizar la manipulación y/o eliminación adecuada de las bolsas con los EPIs y con las botas.

 

-      Garantizar la manipulación adecuada de las bolsas con las muestras.

 

-      Lavar en una estación de lavado a no ser que haya instrucciones precisas por parte del Centro Local de Crisis en cuanto a la realización de esta actividad.

 

 

 

Una vez en casa

 

-      Meter la ropa en solución desinfectante durante un tiempo adecuado y después lavarla con detergente y agua caliente (60-70 ºC).

 

-      Darse una ducha con agua caliente.

 

-      Es importante, siempre que sea posible, no visitar otra explotación con animales susceptibles hasta pasadas al menos 72 horas de la visita.

 

 

 

 

La fiebre aftosa causa pérdidas económicas significativas en determinados países del sureste asiático, como es el caso de Laos, y perpetúa el ciclo de pobreza de los pequeños productores a través de grandes pérdidas de productividad de los rumiantes, mayores costes de producción y posibles limitaciones al acceso al mercado para el comercio de ganado y sus productos.

 

Las cabras están emergiendo como una especie ganadera importante en esta zona y hay una tendencia creciente en el número de hogares con cabras, a menudo criados junto con ganado vacuno y búfalos. Sin embargo, aunque es una especie susceptible a la fiebre aftosa, se sabe muy poco sobre el papel de las cabras en la epidemiología de la enfermedad en Laos.

 

Se realizó un estudio transversal de seroprevalencia mediante la detección de anticuerpos Para un subconjunto de muestras de suero, también se recolectaron muestras de hisopos orales emparejados mediante un método de muestreo aleatorio simple para detectar la prevalencia de infección por el virus de la fiebre aftosa en el momento de la recolección.

 

La seroprevalencia por regiones varió entre el 8% y el 42%. Los expertos autores del estudio recomiendan la serovigilancia continua para la fiebre aftosa en cabras para mejorar nuestra comprensión de su papel en la epidemiología de la fiebre aftosa en la región y para extender el apoyo a las decisiones de control de la fiebre aftosa, en particular con respecto a la vacunación.

 

El artículo se ha publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science, con la firma de los siguientes autores: Nagendrakumar Singanallur Balasubramanian, Sonevilay Nampanya, Isabel MacPhillamy, Vilayvanh Soukvilay, Chattouphone Keokhamphet, Russel D. Bush, Syseng Khounsy, Navneet Dhand, Peter Windsor y Wilna Vosloo. Se trata de investigadores de la Universidad de Sidney (Australia) y del Ministerio de Agricultura de Laos.

 

 

 

 

La fiebre aftosa es una enfermedad devastadora del ganado causada por el virus de la fiebre aftosa. Los brotes de esta enfermedad en un país siempre resultan en pérdidas económicas conspicuas para la industria ganadera, y posteriormente conducen a daños socioeconómicos graves debido a la imposición inmediata del embargo comercial. Los diagnósticos rápidos y precisos son imprescindibles para controlar este virus infeccioso.

 

Así, científicos internacionales han realizado una revisión, en la que los métodos basados ​​en el ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas (Elisa) utilizados en el diagnóstico de la fiebre aftosa se revisan ampliamente, en particular el Elisa de bloqueo en fase líquida y de competición en fase sólida. También se destaca la diferenciación de los animales infectados de los animales vacunados utilizando métodos basados ​​en Elisa, en los que se revisa intensamente el papel de la poliproteína 3ABC como marcador. Recientemente, más estudios se centran en los métodos de diagnóstico molecular, que detectan los ácidos nucleicos virales basados ​​en la reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa y la amplificación isotérmica mediada por bucle de transcripción inversa.

 

Las tiras reactivas tienen algunas ventajas distintivas sobre otros métodos de diagnóstico, por lo que el análisis a menudo no requiere la ayuda de un dispositivo externo, lo que reduce en gran medida el coste por prueba. Además, la prueba de diagnóstico ‘in situ’ puede ser realizada fácilmente por personal no capacitado, incluidos los ganaderos, y los resultados se pueden obtener en pocos minutos.

 

El artículo se ha publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science y está firmado por los siguientes autores: Chuan Loo Wong, Chean Yeah Yong, Hui Kian Ong, Kok Lian Ho y Wen Siang Tan.

 

 

 

 

La fiebre aftosa es una enfermedad viral aguda que causa importantes pérdidas económicas. Se necesitan vacunas con nuevos adyuvantes de bajo costo que estimulen las respuestas inmunes protectoras y se pueden analizar en un modelo de ratón para predecir su efectividad en el ganado.

 

En este sentido, investigadores argentinos han analizado en un estudio los efectos sobre la magnitud y el tipo de inmunidad provocada en ratones y bovinos en respuesta a una vacuna basada en el virus de la fiebre aftosa inactivado (iFMDV) formulado con ISPA.
En este trabajo, se informó por primera vez que una vacuna de serotipo A del virus de la fiebre aftosa inactivada adyuvada con ISPA es capaz de inducir protección contra el desafío en un modelo de ratones y de mejorar las respuestas inmunes específicas contra el virus en el ganado.

 

El estudio se publicó en la revista Frontiers in Veterinary Science con la firma de los siguientes investigadores: Juan E. Bidart, Claudia A. Kornuta, Mariela Gammella, Victoria Gnazzo, Ivana Soria, Cecilia A. Langellotti, Claudia Mongini, Roxana Galarza, Luis Calvinho, Giuliana A. Lupi, Valeria Quattrocchi, Ivan Marcipar y Patricia Zamorano.

 

 

 

 

La fiebre aftosa es una enfermedad contagiosa económicamente importante del ganado, principalmente ganado vacuno, búfalo, oveja, cabra y cerdo. Sin embargo, hay datos limitados disponibles sobre la patogénesis de la fiebre aftosa en cabras.

 

Por lo tanto, en un estudio realizado en India, las ovejas y las cabras se infectaron experimentalmente con un virus de la fiebre aftosa de serotipo O por diferentes vías de infección. Las ovejas y cabras infectadas por la ruta de la banda coronaria y la banda coronaria y la ruta intra-dermo-lingual exhibieron signos clínicos de fiebre aftosa a los 2 a 5 días después de la exposición. Mientras que las ovejas y cabras desafiadas intra dermo-linguales no exhibieron signos clínicos de fiebre aftosa. El ARN viral se pudo detectar en la sangre de ovejas y cabras infectadas entre 1 y 10 días después de la exposición. El título de anticuerpo neutralizante se detectó a los 10 días después del desafío y se mantuvo hasta 35 días después del desafío en todas las ovejas y cabras infectadas. Los anticuerpos de proteínas no estructurales (NSP) se detectaron tan pronto como 5 a 10 días después de la infección y permanecen positivos hasta 35 días después del desafío en las ovejas y cabras infectadas.

 

En conclusión, se pudo demostrar la patogénesis de ovejas y cabras con virus de la fiebre aftosa de serotipo O por diferentes rutas de infección.

 

Las pruebas de diagnóstico para la fiebre aftosa incluyen la detección de anticuerpos contra las proteínas no estructurales virales o la cápside. La detección de anticuerpos contra las proteínas estructurales (SP) de la cápside se puede utilizar para controlar la seroconversión en animales infectados y vacunados. Sin embargo, las pruebas de SP deben adaptarse al serotipo individual del virus de la fiebre aftosa y sus rendimientos de sensibilidad pueden verse afectados por la variabilidad antigénica dentro de cada serotipo y el desajuste entre los reactivos de las pruebas. Como consecuencia, se requiere que los Laboratorios de referencia de fiebre aftosa mantengan múltiples ensayos y reactivos de SP específicos de tipo. Una prueba de SP universal simplificaría los diagnósticos de primera línea y facilitaría la vigilancia serológica a gran escala y el monitoreo posterior a la vacunación.

Un estudio liderado por el Instituto Pirbright del Reino Unido concluye que podría tener utilidad para la vigilancia serológica durante las incursiones de virus en países libres de fiebre aftosa y como una herramienta de detección adicional para evaluar la circulación del virus de la fiebre aftosa en países endémicos.

El estudio se ha publicado en la revista Journal of Clinical Microbiology y cuenta con los siguientes autores: A. Asfor, N. Howe, S. Grazioli, S. Berryman, K. Parekh, G. Wilsden, A. Ludi, D.P. King, S. Parida, E. Brocchi y T.J. Tuthill.

 

La Oficina Nacional de Seguridad Sanitaria de Productos Alimenticios ha vacunado, hasta el 6 de marzo de 2020, cerca de 1,5 millón de vacas contra la fiebre aftosa, más de 12 millones de ovejas contra la peste de los pequeños rumiantes (PPR) y la viruela ovina, así como más de 2 millones de caprinos contra la PPR, según publica el portal de noticias Baldi.

Iniciadas desde el día, 17 de enero de 2020, las campañas nacionales de vacunación preventiva del ganado son garantizadas gratuitamente por los servicios veterinarios provinciales y los veterinarios privados autorizados, en favor de los ganaderos.

Fuera de la operación de vacunación, los servicios veterinarios supervisan de cerca el estado sanitario del ganado.

 

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha publicado una actualización de su informe sobre la distribución mundial de la fiebre aftosa, una enfermedad vírica aguda altamente contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida, incluidos porcinos, bovinos, ovinos y caprinos.

La enfermedad es endémica en muchos países de África, Oriente Medio, Asia y Sudamérica. Sin embargo, Sudamérica y el Sudeste asiático han experimentado mejoras considerables en los últimos años.

En concreto, en la actualidad hay declarados focos en un total de trece países del mundo, que son los siguientes: Argelia, China, Comoras, Corea del Norte, Corea del Sur, Guinea Bissau, Mozambique, Myanmar, Namibia, Rusia, Sierra Leona, Sudáfrica y Zambia.

Por el momento, no hay focos activos en los países del norte de África, que podrían ser los más problemáticos para España debido a su cercanía geográfica, teniendo en cuenta además las importantes consecuencias económicas que tiene esta patología. Sin embargo, en los últimos años ha habido focos activos en todos los países mediterráneos del norte de África, es decir, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto.

 

Documento completo:

https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/informefa_tcm30-378728.pdf

La fiebre aftosa es una enfermedad vírica aguda altamente contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida, incluidos porcinos, bovinos, ovinos y caprinos. La enfermedad es endémica en muchos países de África, Oriente Medio, Asia y Sudamérica. Sin embargo, Sudamérica y el Sudeste asiático han experimentado mejoras considerables en los últimos años.

Debido a la amenaza que supone esta enfermedad para el sector ganadero europeo, y particularmente el sector español, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) actualiza periódicamente un informe sobre la distribución mundial de la enfermedad, prestando especial atención a los países del norte de África, debido a su cercanía geográfica.

En la última actualización publicada por el Ministerio, con fecha de 28 de noviembre, las grandes novedades son los últimos focos declarados en los países de Argelia y Turquía.

 Argelia

Argelia notificó en junio de 2018 a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) un nuevo foco de fiebre aftosa, del serotipo O, en la región de Tizi Ouzou, al norte del país, en una explotación bovina en la que se mostraron los siguientes signos clínicos: fiebre, estomatitis, salivación, lesiones en la lengua, cojera, lesiones cutáneas, úlceras en la cavidad oral, en las ubres y en los espacios interdigitales.

Desde el inicio del brote hasta el 28 de noviembre de 2019, Argelia ha declarado 317 focos en varias regiones localizadas mayoritariamente en el norte del país, afectando en total a 218 bovinos, 348 caprinos y 5.804 ovinos.

 Turquía

Desde comienzos del año 2019, Turquía ha comunicado a través del Sistema de Notificación de Enfermedades Animales (ADNS) un total de 48 focos de fiebre aftosa en su territorio, de los cuales 35 son de serotipo O y en el resto no se indica el serotipo implicado por parte de las autoridades veterinarias turcas.

Documento completo: https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/informefa_tcm30-378728.pdf 

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