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Una cabra de una explotación ganadera de Castril (Granada) ha resultado afectada por la enfermedad denominada scrapie, tembladera o prúrigo lumbrar. Así lo señalan los análisis practicados. El scrapie, tembladera o prúrigo lumbar es una encefalopatía espongiforme transmisible (EET), enfermedad neurodegenerativa causada por priones que produce espongiosis cerebral.

A nivel nacional, dentro de los programas de Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (ETT), existe un programa concreto de vigilancia, control y erradicación de la Encefalopatía Espongiforme de los pequeños rumiantes (Tembladera). El Programa se basa en una vigilancia pasiva, con muestreo en el caso de que se detectaran animales con síntomas y una vigilancia activa que consiste en un muestreo sobre determinado número de animales y realizado básicamente en matadero o bien en la planta de destrucción de cadáveres de animales muertos en explotación.

Dentro de esta vigilancia activa se ha detectado la enfermedad en una cabra muerta el pasado 28 de noviembre en una explotación de Castril (Granada). Conforme a la normativa vigente, la explotación está obligada a llevarla a una planta de máxima catalogación C1 (como cualquier rumiante), por lo que se procedió a su retirada para su destrucción en la Planta de transformación de Salteras (Sevilla) donde se tomó muestra para su análisis. El censo total de la explotación afectada es de 180 animales. En el marco de la continuación del procedimiento, se ha dado traslado del expediente a la Delegación Territorial que es la que da orden de inmovilización y sacrificio de los animales.

María Martínez Valladares, investigadora de la Universidad de León, se refirió en las pasadas Jornadas de Comercialización de Ovino y Caprino de Cobadu al uso responsable de los antiparasitarios y a la resistencia de antihelmínticos. En el sector ovino y caprino se utilizan de manera rutinaria para el control de infecciones por parásitos “dando lugar a resistencias”. Para María Martínez, una de las principales preocupaciones en materia sanitaria es la resistencia a los antibióticos, que también influye en las personas. La veterinaria explicó que cuando se suministran al ganado, en ocasiones, “pasan a la leche y a la carne, con residuos”, por lo que apeló a la responsabilidad de los veterinarios a la hora de su aplicación, “y no utilizar con el ganado algunos que van a ser la única opción para las personas”, según publica Copasa.

Sobre la situación actual de la sanidad de la cabaña de ovino en Salamanca y Castilla y León, María Martínez explicó que hasta el 60% de las explotaciones presenta resistencia a alguno de los fármacos, de ahí que insista en que los ganaderos conozcan un problema que todavía no se considera grave “pero puede llegar a serlo.

Esta experta en sanidad animal destacó la importancia de concienciar a los ganaderos sobre el buen uso de estos fármacos, de los que hay muy pocos en el mercado, y que el productor sepa cuándo y cómo utilizarlos para evitar la aparición de resistencias. María Martínez explicó que el beneficio que aportan estos fármacos es la mejora de las producciones lácteas con un crecimiento más rápido. Pero, añadió, si aparecen resistencias, aunque se utilicen, no se conseguirán los mismos objetivos.

Es en las zonas de ganadería extensiva, con humedad y temperaturas a partir de 10 grados, donde aumentan las posibilidades de la resistencia a fármacos, reduciéndose en las intensivas y durante el verano. “El ambiente influye mucho”, explicó. Sobre las posibilidades de contar con una buena sanidad animal sin el empleo de antibióticos, reconoció que, a día de hoy, es complicado, “aunque se buscan nuevos productos y alternativas para el control de infecciones”, según señaló la ponente.

Los pequeños rumiantes tienen varias ventajas en diversas partes del mundo por ser parte integral del sistema de producción pastoral debido a su corto período de gestación, alta prolificidad, alta tasa de crecimiento, alta eficiencia de conversión de alimento, alta capacidad de resistencia a enfermedades y fácil comercialización.

Investigadores indios han escrito un artículo científico en el que se recuerda que el estrés por calor era el factor más perjudicial para la economía de la producción de pequeños rumiantes. Sin embargo, hay una serie de genes candidatos que están altamente asociados con la adaptación de pequeños rumiantes al estrés por calor. Entre los diversos genes ‘termotolerantes’, se estableció que la HSP70 es el marcador genético ideal para la resistencia al estrés térmico en pequeños rumiantes. Además, se llegó a la conclusión de que la identificación de marcadores celulares y moleculares puede allanar el camino para el desarrollo de razas resistentes al clima utilizando programas de reproducción asistida por marcadores.

El artículo se ha publicado en la revista científica Small Ruminant Research y está firmado por los siguientes autores: V. Sejian, M. Bagath, G. Krishnan, V.P. Rashamol, P. Pragna, C. Devaraj y R. Bhatta.

La sociedad actual demanda mejorar la eficiencia de la alimentación para reducir la emisión de nitrógeno y de metano, cubriendo las necesidades energéticas y proteicas de los animales, consiguiendo así una buena respuesta productiva y manteniendo la salud general de los animales y la ruminal en particular, según recuerdan los Servicios Técnicos de la cooperativa Agropal.

Lo más importante para mejorar la eficiencia de la alimentación es que el rumen funcione bien, por lo que se debe prestar atención al índice de masticación. Este índice es el número medio de horas que las ovejas y cabras se pasan al día masticando, que suele estar alrededor de las 11,5 horas al día. Puede variar dependiendo de varios factores, como es el pH ruminal, ya que los animales con acidosis ruminal subaguda tienen un menor índice de masticación, y el tipo de ración, porque ditas ricas en concentrado o excesivamente picadas tienen un menor índice de masticación.

Solo un tercio de la proteína ingerida con la ración es recuperada en la leche, los otros dos tercios son eliminados con la orina y con las heces. La eficiencia proteica de la ración se mide dividiendo la proteína producida en la leche entre la proteína ingerida con la ración. Además, las raciones tienen que estar adecuadamente balanceadas en energía y proteína para que la eficiencia de la alimentación sea máxima.

El precio de los piensos compuestos para los pequeños rumiantes de aptitud láctea ha experimentado un ligero retroceso en el mes de enero de 2019 con relación a diciembre de 2018, según los datos que ha publicado recientemente la plataforma Silum, procedente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Sin embargo, según los cálculos que realiza este organismo ministerial conjugando el precio de los piensos compuestos y los forrajes, la ración completa de ovino y caprino lechero no ha tenido ese mismo retroceso.

 

Ovino de leche

El precio del concentrado en enero para ovejas en producción ha pasado de 237,13 a 235,02 euros por tonelada, lo que significa una reducción del 0,9%. Este descenso no se ha visto trasladado al cálculo de la ración completa para ovino lechero, que en el último mes ha pasado de 203,53 a 203,18 euros por tonelada, por lo que únicamente ha descendido un 0,2%.

En el balance interanual del precio del pienso, los 235,02 euros actuales son un 4,5% superiores a los 224,81 euros que se registraban en enero de 2018.

 

Caprino de leche

La ración completa para cabras de leche, conjugando los precios de piensos compuestos y forrajes, no se ha movido prácticamente en el pasado mes de enero, ya que ha evolucionado de 213,46 a 213,38 euros por tonelada.

Por lo que respecta al concentrado, lo cierto es que sí se ha vivido una reducción del 1,2%, ya que comenzó enero con una cotización de 238,47 euros por tonelada y ha finalizado el mes con 235,64 euros. En comparación con el pasado año, el pienso compuesto tiene un precio bastante más alto en la actualidad, en concreto del 4,9%, ya que en enero de 2018 su cotización era de 224,67 euros.

Conocer y modular la composición ideal de la microbiota del rumen permitirá producir alimentos para las personas no sólo con una mejor eficiencia productiva y a un menor coste, si no con beneficios medioambientales evidentes debido a un menor uso de recursos naturales. Tradicionalmente, la mejora en la eficiencia productiva del ganado se ha abordado desde la perspectiva de la dieta del ganado o de la mejora genética para producir más leche y, aunque no se haya seleccionado directamente para la eficiencia alimentaria, ésta se ha doblado en los últimos 30 años.

El microbioma es una entidad que ocupa diferentes nichos en los mamíferos e interactúa con ellos de forma simbiótica en los procesos digestivos e inmunológicos. De hecho, el motivo por el cual los rumiantes son capaces de digerir forrajes es consecuencia directa de su microbiota gastrointestinal.

La variabilidad en la eficiencia alimentaria en los rumiantes se encuentra parcialmente controlada por la microbiota gastrointestinal, y más concretamente la que se encuentra en el rumen (el compartimento de mayor tamaño del estómago de los rumiantes). Se ha postulado que las poblaciones microbianas intestinales, además del ambiente y la dieta, también dependen de la genética del huésped (persona o animal). La composición de la microbiota ruminal influirá en la eficiencia de la transformación de la celulosa para la producción de leche o carne en el ganado vacuno, según un estudio del IRTA, que también puede encontrar aplicaciones para los pequeños rumiantes.

Queda así claro, que el estudio de la metagenómica abre nuevos campos para poder utilizar la composición microbiana y mejorar todo el proceso de la digestión, absorción y utilización de las nutrientes.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha publicado una ficha técnica sobre la peste de los pequeños rumiantes, en el que uno de los puntos más interesantes es la descripción de los síntomas de la forma aguda:

* Aparece fiebre de 40-41°C, que dura de 5 a 8 días, para posteriormente volver a valores normales de temperatura con recuperación del animal, o bien disminuir por debajo del animal poco antes de la muerte del animal.

* Descarga nasal y ocular sero-mucopurulenta, que puede llegar a formar costras que obliteran los orificios nasales o pegar los párpados.

* Bronconeumonía y alteraciones respiratorias con disnea y estornudos.

* Inflamación de la mucosa gastrointestinal causante de diarreas no hemorrágicas, anorexia y emaciación.

* Abortos.

La muerte suele ocurrir en 5-10 días, encontrándose en la necropsia lesiones principalmente en:

- Aparato digestivo, con inflamación y necrosis en boca, faringe y tracto gastrointestinal.

- Aparato respiratorio, con petequias y erosiones en mucosa nasal, cornetes, laringe y tráquea, pleuritis e hidrotórax.

- Linfadenitis y bazo congestivo, ligeramente aumentado de tamaño.

También se encuentra la forma subaguda o crónica, en la que la enfermedad se desarrolla durante 10-15 días, con neumonía y otros síntomas inespecíficos.

 

Documento completo: https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/pprfichaenfermedad_tcm30-111347.pdf 

El Comité Científico de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España ha decidido otorgar el VI Premio Andrés Pintaluba S.A. ‘Carlos Luis de Cuenca y Esteban’ al trabajo titulado ‘Un paso hacia la ganadería sostenible y fortificación alimentaria en España: el empleo de restos de Posidonia oceanica en pequeños rumiantes del sureste español’. El trabajo está realizado por los siguientes investigadores: Cristina Castillo, Juan Sotillo, Ángel R. Mantecón, José L. Benedito, Cándido Gutiérrez y Joaquín Hernández.

En la búsqueda de nuevas fuentes de alimentación que contribuyan a la optimización de la producción ganadera, esta revisión analiza la posibilidad de utilizar residuos (llamados ‘bancales’) de un planta marina comúnmente encontradas en las costas mediterráneas: ‘Posidonia oceanica’. La idea surge del uso de un desecho que en verano genera grandes costes porque se considera molesto en las playas. Por lo tanto, toneladas y toneladas de residuos se recolectan cada año y con frecuencia se destinan a la incineración o bien a la generación de biomasa con serios efectos medioambientales, como la generación de CO2.

La información aportada en este trabajo está dirigida al uso alternativo de estos residuos como fuente forrajera para pequeños rumiantes, hecho relevante en la costa mediterránea, donde el clima no mejora la abundancia de pastos, y donde las previsiones climatológicas auguran un futuro desalentador debido a la degradación de los suelos.posidonia

Este trabajo proporciona no sólo información sobre la composición nutricional (mineral y química) de estos desechos, comparando sus valores con los forrajes utilizados tradicionalmente, sino que también aborda estudios ‘in vitro’ e ‘in vivo’ realizados hasta la fecha en ovino y caprino y que tienen en cuenta tanto la productividad como el estado de salud del animal.

Los resultados nos sugieren que estaríamos ante una nueva materia prima, que puede usarse como fuente forrajera en dichas zonas, siendo un excelente suministro de minerales, fibra y antioxidantes y contribuyendo a reducir los costes de producción ganadera.

Todo ello en el marco del concepto de ganadería sostenible y fortificación alimentaria, un tema de gran relevancia en un futuro cercano.

La obtención de forrajes en verano como el maíz tiene el problema de que puede conllevar una carga alta de micotoxinas y, al emplearse en pequeños rumiantes, pueden eliminarlas por leche y hay que desecharla para consumo humano. Además, puede llevar asociado daño orgánico, principalmente hepático.

Para reproducir este hecho, se hizo un experimento con ovejas, por parte de investigadores de la Universidad de Córdoba y la Universidad de Sevilla, a las que se administró forraje con alta cantidad de micotoxinas, y fueron evaluados parámetros sanguíneos marcadores de daño hepático y de bienestar animal. También se realizaron necropsias en busca de hallazgos lesionales.

Se llegó a la conclusión de que una alta cantidad de micotoxinas produjo peores parámetros asociados a bienestar animal y lesiones necróticas periportales en el parénquima hepático. Las lesiones halladas son similares a las encontradas en ganado vacuno lechero.

Esta comunicación se presentó en el pasado Congreso de la Sociedad Española de Ovinotecnia y Caprinotecnia (SEOC) celebrado en Zaragoza y está firmado por los siguientes investigadores: F. Requena, B.M. Escribano, A.L. Martínez Marín, M.J. Alcalde, L. Requena y E.I. Agüera.

 

 

El número de contratos lácteos en leche de oveja y de cabra, además del volumen de leche que representan esos contratos, se ha mantenido con estabilidad en el pasado mes de noviembre de 2018, último periodo del que se tienen estadísticas actualizadas por la base de datos Infolac, que además han sido publicadas en los últimos días por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

 

Leche de oveja

Durante el pasado mes de noviembre había vigentes en España un total de 4.191 contratos lácteos en el sector ovino, de los que 2.048 son acuerdos cooperativos y 2.143 son contratos firmados directamente con las industrias lácteas. Respecto al mes de octubre, únicamente se ha bajado en 10 acuerdos cooperativos y 3 firmas con industrias.

Respecto al volumen de leche que representan, en el penúltimo mes del pasado ejercicio había bajo contratos un total de 415 millones de litros de leche de oveja, con un descenso únicamente de 1 millón respecto al mes anterior.

 

Leche de cabra

El número de contratos en caprino de leche se ha incrementado de forma ligera, al pasar de los 5.984 firmados en octubre a los 6.026 de noviembre, de los que 2.545 son acuerdos cooperativos y 3.481 están firmados directamente con las industrias lácteas.

Sin embargo, el volumen de leche ha bajado, ya que en los últimos datos de noviembre estaban bajo esta fórmula un total de 465 millones de litros de leche de cabra, lo que significa un descenso de 2 millones respecto al periodo anterior.

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