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En el sur de África, los pequeños rumiantes son una fuente importante de nutrición e ingresos para los pequeños agricultores de escasos recursos. Después de extenderse de África occidental a África central y oriental, la peste de los pequeños rumiantes surgió en la República Unida de Tanzania en 2008 y desde entonces se ha informado en Angola, la República Democrática del Congo y las Comoras. La enfermedad puede causar una morbilidad y mortalidad considerables en poblaciones ingenuas de ovejas y cabras y afectar gravemente los medios de vida rurales, especialmente las mujeres. De esta premisa parte un artículo de divulgación publicado sobre la enfermedad en la revista científica internacional Frontiers in Veterinary Science.

Todavía existen lagunas de conocimiento en la epidemiología de la peste de los pequeños rumiantes, en particular con respecto al alcance de los movimientos de animales de pequeños rumiantes y el papel de la abundante vida silvestre en el sur de África. La capacidad de los servicios veterinarios para llevar a cabo la vigilancia y el control de la peste de los pequeños rumiantes es heterogénea dentro de la región, y la vacunación es limitada.

La estrategia panafricana para el control y la erradicación de la enfermedad refleja la estrategia mundial y proporciona el marco para que la región de la Comunidad de Desarrollo del África Meridional cumpla con el objetivo de erradicación para 2030. Cinco países y una zona dentro de Namibia están oficialmente libres de la patología según los Estándares de la OIE. La mayoría de los países han desarrollado estrategias nacionales para el control y la erradicación de la peste de los pequeños rumiantes.

Para fortalecer el programa nacional y regional de erradicación, existe la necesidad de una vigilancia regional basada en el riesgo adaptada a los países infectados, de alto riesgo y de bajo riesgo que permita un control específico y eficiente, una respuesta rápida a las incursiones y la prevención de la propagación a medida así como una mejor preparación. Será necesario un apoyo internacional continuo que incluya diagnósticos de laboratorio y mejorar la capacidad de vigilancia para evitar una mayor propagación hacia el sur en el continente.

El artículo está firmado por los siguientes investigadores: Andrea L. Britton, Alexandre Caron y Berhanu Bedane.

Muchas campañas históricas de erradicación de enfermedades se han caracterizado por una movilización a gran escala y campañas de vacunación masiva a largo plazo. A medida que aumenta la duración de un programa, el costo total también aumenta, pero la efectividad y la sostenibilidad disminuyen, lo que a veces resulta en una pérdida prematura del apoyo de los interesados, fatiga o retrocesos importantes.

En contraste con este enfoque de guerra de trincheras, el investigador francés Angus R. Cameron propone en un artículo publicado en la revista científica Frontiers in Veterinary Science una estrategia de erradicación modelada en tácticas de guerrilla. Para la erradicación de la peste de los pequeños rumiantes, esto significa un alejamiento de la vacunación masiva a largo plazo, centrándose en cambio en abordar algunos de los desafíos que han plagado los programas de erradicación anteriores: la vigilancia ineficaz y la gestión del movimiento.

Los desarrollos recientes en la vigilancia han demostrado que ahora es posible capturar información sobre casi todos los casos de enfermedades, todos los movimientos y todas las actividades de control, de toda la población en tiempo real. El desarrollo de sistemas de vigilancia potentes, efectivos y sostenibles es un requisito previo esencial para la erradicación rápida y asequible de la peste de los pequeños rumiantes.

La peste de los pequeños rumiantes puede eliminarse rápidamente de poblaciones pequeñas al lograr niveles muy altos de cobertura de vacunación por solo un corto período. El desafío clave es, entonces, prevenir la reintroducción de la enfermedad a medida que disminuye la inmunidad y responder de manera rápida y efectiva en el caso de nuevos brotes locales. Una comprensión integral de los patrones de movimiento y sus impulsores permitirá implementar una erradicación progresiva rápida. La población se puede dividir en unidades manejablemente pequeñas, dirigidas secuencialmente para la vacunación de alta cobertura y corta duración, y luego pasar a la siguiente unidad en la dirección del flujo de animales. Este enfoque optimiza el uso de los recursos disponibles y minimiza el desafío y la interrupción de la gestión del movimiento retrógrado de las áreas infectadas a las no infectadas. Se requieren altos niveles de participación de la comunidad para lograr la calidad de la vigilancia, la gestión del movimiento y la respuesta rápida necesaria para el éxito.

Casi el 30% de los hogares en Afganistán poseen cabras y ovejas. Los animales son fuentes de alimentos y de ingresos para las familias. Cualquier amenaza a estos animales puede ser devastadora para las familias de ganaderos y poner en riesgo la seguridad alimentaria de las comunidades dependientes del pastoreo.

Hasta la fecha, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha vacunado 12 millones de ovejas y cabras contra la peste de los pequeños rumiantes. Combatir enfermedades no es una tarea fácil en un país con una orografía montañosa a menudo inaccesible, fronteras internacionales porosas y una población rural en gran parte analfabeta. El personal de la FAO y más de 1.000 trabajadores comunitarios de sanidad animal llevaron a cabo controles de rutina, vacunas y crearon conciencia sobre la prevención de enfermedades animales contagiosas a través del tratamiento temprano y mediante la creación de puestos de divulgación en los mercados locales de animales en todo el país, y la publicación de folletos ilustrados dirigidos a agricultores que no saben leer.

Los productores también recibieron información sobre cuándo y dónde podían obtener medicamentos, y durante el proceso sus animales fueron vacunados contra la peste de los pequeños rumiantes. Los trabajadores de salud animal también emitieron tarjetas de vacunación para cada animal, detallando el historial de vacunas. La mayor parte de los ganaderos, que al principio eran reacios a la vacunación, finalmente se han convencido de las ventajas de la vacunación.

La FAO también restauró y equipó el laboratorio central de diagnóstico del ganado en Kabul, la capital de Afganistán, con equipos de última generación, un laboratorio de formación, capacidad de almacenamiento para 10 millones de dosis de vacunas y un equipo de profesionales que pueden diagnosticar rápidamente la enfermedad.

Los científicos del Instituto Pirbright (Reino Unido) han desarrollado un nuevo método para detectar el virus de la peste de los pequeños rumiantes en el campo. La nueva prueba de diagnóstico es tan confiable como las pruebas de laboratorio, proporciona resultados rápidos y es fácil de usar en el campo, según destaca la institución académica. Estas características ayudarán a mejorar la vigilancia de la enfermedad, que infecta a pequeños animales de ganado, como cabras y ovejas, y ayudará a la campaña mundial de erradicación que se ha planteado eliminar la peste de los pequeños rumiantes en el año 2030.

El diagnóstico rápido es esencial para identificar a los animales infectados para garantizar que se apliquen las medidas de control adecuadas, como la vacunación de emergencia y las restricciones de movimiento, lo más rápido posible para evitar una mayor transmisión. Actualmente, el diagnóstico de esta enfermedad debe verificarse en laboratorios designados y, aunque los métodos utilizados son precisos y sensibles, pueden ser costosos y llevar mucho tiempo. El proceso de transporte de la muestra también puede retrasar la confirmación de la enfermedad y causar el deterioro de la muestra, lo que dificulta el diagnóstico.

La nueva prueba de diagnóstico de campo, descrita en la revista Viruses, supera estos inconvenientes al ser portátil, rápida y precisa, permitiendo que las muestras se procesen en el lado del corral del animal sin un paso de extracción de ARN. También puede detectar la presencia de PPRV en una amplia gama de muestras que incluyen sangre, tejidos, hisopos nasales, salivales y oculares, leche y heces. La prueba necesita más validación con muestras de campo para su uso durante situaciones de brote, pero los resultados hasta ahora son extremadamente prometedores.

“Esta prueba proporciona una clara ventaja sobre los procedimientos de laboratorio actuales disponibles para el diagnóstico de la peste de los pequeños rumiantes”, dijo la profesora Satya Parida, jefa del grupo de diferenciación de vacunas de Pirbright. “Nuestra prueba precisa del lado de la pluma es fácil de usar y permitirá a los veterinarios y agricultores procesar las muestras mucho más rápido, lo que a su vez podría ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad al permitir que las autoridades tomen medidas rápidas”.

Se estima que la peste de los pequeños rumiantes genera pérdidas anuales de entre 1.500 y 2.000 millones de dólares estadounidenses (entre 1.360 y 1.810 euros) en las regiones de África, Medio Oriente y Asia, donde viven más de 330 millones de las personas más pobres del mundo, la mayoría de las cuales dependen de las ovejas y las cabras para su sustento.

La peste de los pequeños rumiantes es una enfermedad viral que afecta predominantemente a ovino y caprino. Debido a su naturaleza transfronteriza, la coordinación regional de las estrategias de control será clave para el éxito de la campaña de erradicación de esta enfermedad. Investigadores de varios países africanos han estudiado explorar el alcance del movimiento transfronterizo de la peste de los pequeños rumiantes en África Occidental, utilizando análisis filogenéticos basados en secuencias de genes virales parciales.

Los análisis filogenéticos mostraron que la mayoría de las secuencias de virus obtenidas en este estudio se colocaron dentro de grupos genéticos que reagruparon muestras de múltiples países de África Occidental y África Central. Algunos de estos grupos contenían muestras de países que comparten fronteras. En otros casos, los grupos agruparon muestras de países muy distantes.

Por lo tanto, los resultados sugieren movimientos transfronterizos extensivos y recurrentes de peste de los pequeños rumiantes dentro de África Occidental, apoyando la necesidad de una estrategia regional coordinada para la vigilancia y control de la enfermedad en la zona. Los análisis filogenéticos simples basados en datos fácilmente disponibles pueden proporcionar información sobre la dinámica transfronteriza de la patología y, por lo tanto, podrían contribuir a mejorar las estrategias de control. Los proyectos en curso y futuros dedicados a la peste de los pequeños rumiantes deben incluir una caracterización genética extensa y análisis filogenéticos de cepas virales circulantes en su esfuerzo por apoyar la campaña para la erradicación mundial de la enfermedad.

Este estudio se ha publicado en la prestigiosa revista científica internacional Frontiers in Veterinary Science y está firmada por investigadores de países afectados por la enfermedad como Mali, Senegal, Mauritania y Burkina Faso, además del apoyo del Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (Cirad) de Francia.

Una investigación realizada por el experto internacional Paul Rossiter propone que se establezca una red de intercambio de información para el personal de campo involucrado en el impulso global para erradicar la peste de los pequeños rumiantes. La propuesta evolucionó a partir de las contribuciones realizadas durante el desarrollo de la Red Global de Investigación y Experiencia de la Peste de los Pequeños Rumiantes - Programa de Erradicación Global (PPR-GEP GREN) y argumenta que las actividades de campo deben ser abordadas por esta red con el mismo esfuerzo que en el laboratorio.

Una mayor incorporación del personal de campo de primera línea dentro del programa global aumentará el interés, la moral y la participación del personal con un aumento resultante en la notificación de enfermedades, la retroalimentación sobre los programas de control y la alerta temprana de problemas y dificultades emergentes.

Esta investigación ha sido publicada en forma de artículo de opinión en la revista científica Frontiers in Veterinary Science.

La peste de los pequeños rumiantes es una enfermedad viral que afecta a pequeños rumiantes domésticos y salvajes. Endémica en grandes partes del mundo, esta enfermedad causa graves daños a la producción animal y a las economías domésticas. En 2015, la FAO y la OIE lanzaron un programa de erradicación mundial basado en campañas de vacunación. El éxito de la erradicación dependerá de la implementación de las campañas de vacunación, la gestión correcta de las prácticas de manejo, la movilidad y la periodicidad de la renovación de la población de pequeños rumiantes.

En Mauritania, los brotes de peste de los pequeños rumiantes se producen anualmente a pesar de las campañas de vacunación anuales en curso desde 2008. Aquí, una investigación desarrolló un modelo matemático para evaluar el impacto de cuatro estrategias de vacunación (incluida la de la campaña de FAO y OIE), la importancia de su tiempo de implementación y la utilidad de la identificación de cada animal.

Los resultados del modelo mostraron que la estrategia internacional evitó el mayor número de muertes (9,2 millones frente a 6,2 millones para la estrategia aleatoria) y proporcionó uno de los rendimientos económicos más altos entre todas las estrategias. Además, la identificación sería una inversión viable que podría reducir la cantidad de dosis de vacunas entre un 20% y un 60%.

Si bien la implementación del sistema de identificación es crucial para el control de la PPR, su éxito también depende de un enfoque coordinado a nivel regional.

El artículo se ha publicado en la revista internacional Frontiers in Veterinary Science y está firmada por los siguientes autores franceses, senegaleses y mauritanos: Ahmed Salem ElArbi, Yaghouba Kane, Raphaelle Metras, Pachka Hammami, Mamadou Ciss, Assane Beye, Renaud Lancelot, Adama Diallo y Andrea Apolloni.

Investigadores de Estados Unidos y Uganda han descrito una evaluación de los patrones de circulación del virus de la peste de pequeños rumiantes en la subregión de Karamoja de Uganda realizada para identificar las comunidades que mantienen el virus e informar el desarrollo de una estrategia de vacunación dirigida.

La evaluación epidemiológica participativa incluyó el mapeo de riesgos con los ganaderos, los trabajadores comunitarios de sanidad animal y los veterinarios e indicó que había dos focos críticos de transmisión de virus en la frontera entre Uganda y Kenia.

La genómica indicó que diferentes grupos de virus estaban asociados con los focos norte y sur que estaban más estrechamente relacionados con otros aislados del este de África. Se trata de dos sistemas separados de circulación de virus que deben abordarse explícitamente en la erradicación como sistemas transfronterizos separados que requieren intervenciones transfronterizas integradas.

El artículo se ha publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science y está firmado por los siguientes autores: Joseph Nkamwesiga, Jeanne Coffin-Schmitt, Sylvester Ochwo, Frank Norbert Mwiine, Annabella Palopoli, Christian Ndekezi, Emmanuel Isingoma, Noelina Nantima, Peninah Nsamba, Rogers Adiba, Saskia Hendrickx y Jeffrey C. Mariner.

La peste de los pequeños rumiantes es una enfermedad vírica cuyos hospedadores naturales son las ovejas y las cabras, aunque también se ha descrito la enfermedad en otras especies de ungulados salvajes. Además, puede infectar también a ganado bovino, búfalos, camellos y cerdos, en los que no se desarrollan signos clínicos y no pueden transmitir la enfermedad a otros animales, según describe un análisis de situación publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Desde su identificación inicial en Costa de Marfil en 1942, la peste de los pequeños rumiantes se ha descrito de forma endémica en el África Subsahariana, Oriente Medio (Península Arábiga, Turquía, Irán e Irak) y sur de Asia (India, Nepal y Bangladesh). Se ha expandido rápidamente en los últimos 15 años y está presente en alrededor de 70 países en el sur y el este de Asia, África y Medio Oriente. En junio de 2018 la enfermedad llegó a la Unión Europea, con un primer caso detectado en Bulgaria.

Desde comienzos de 2019 han sido declarados resueltos focos en Israel y Libia, y actualmente se encuentran en situación estable (aunque no resueltos) focos en China, Comoras, Kenia, Maldivas, Túnez y Uganda, mientras que siguen en curso focos declarados en Argelia, Bulgaria, Burundi y Sierra Leona.

Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) puso en marcha la primera fase del programa de quince años para erradicar la enfermedad en el año 2030. El plan para la primera fase de cinco años consiste en una estrategia mundial apoyada en nueve hojas de ruta a nivel regional y se centra en los países en los que se sabe que existe peste de los pequeños rumiantes o en aquellos en los que nunca se ha evaluado su situación.

Se incluyen iniciativas para sensibilizar a los agricultores, aumentar su capacidad para prevenir y contener la enfermedad, fortalecer los servicios veterinarios nacionales y los sistemas para combatir la peste de los pequeños rumiantes y otras enfermedades, y la puesta en marcha de campañas de vacunación selectiva.

El plan va más allá de la erradicación de la enfermedad y se plantea también como objetivo mejorar los modelos de producción nacional y ayudar a los ganaderos a alcanzar medios de subsistencia lo más fuertes y resistentes posibles gracias a sus recursos animales.

La peste de pequeños rumiantes (PPR) es una enfermedad endémica de los pequeños rumiantes y la vacunación de rutina es el pilar de su prevención y control en muchas partes del mundo. Este estudio tuvo como objetivo evaluar los anticuerpos contra la PPR en mujeres embarazadas vacunadas y la posterior inmunidad materna en sus hijos después del parto (PP), con el objetivo de descartar su carácter zoonótico. Doce mujeres embarazadas se utilizaron para este estudio. El embarazo se confirmó mediante ecografía.

Los resultados mostraron que el 100% de los vacunados tenían y mantuvieron anticuerpos protectores contra la PPR. Por lo tanto, se recomienda la vacunación para conferir inmunidad a la descendencia.

El artículo se publicó en la revista Small Ruminant Research y está firmado por los siguientes autores: Talatu Patience Markus, Jibril Adamu, Haruna Makanjuola Kazeem, Olushola Samuel Olaolu y Timothy Yusufu Woma.

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