Mostrando publicaciones por etiqueta: Fiebre Q

Se ha realizado un estudio en Australia sobre la prevalencia de la infección por ‘Coxiella burnetii’ en una explotación endémica de cabras lecheras. El primer objetivo fue determinar la prevalencia de la eliminación de ‘C. burnetii’ en el momento del parto y cuantificar la concentración de equivalentes de genoma (GE) presentes en cada muestra positiva de ‘C. burnetii’. El objetivo final era cuantificar la asociación entre el estado de ‘C. burnetii’ en el momento de la extracción y los volúmenes diarios de leche producidos durante la lactancia posterior.

Las concentraciones de excreción de ‘C. burnetii’ fueron altamente sesgadas, con un grupo relativamente pequeño de niveles de alto contenido de ‘C. burnetii’. Además, el alto derramamiento tuvo menores rendimientos de leche en comparación con qPCR negativo. La detección temprana y el sacrificio de altas excreciones darían lugar a una mayor rentabilidad de la granja y reducirían el riesgo de transmisión de la fiebre Q.

La investigación se ha publicado en la revista científica BMC Veterinary Research con la firma de los siguientes autores: José T. Canevari, Simon M. Firestone, Gemma Vincent, Angus Campbell, Tabita Tan, Michael Muleme, Alexander W.N. Cameron y Mark A. Stevenson.

La fiebre Q es una zoonosis de distribución mundial causada por la bacteria ‘Coxiella burnetii’, que se mantiene en la naturaleza a través de un ciclo doméstico del que forman parte los animales de granja, especialmente los rumiantes, y un ciclo salvaje en el que están implicados los animales silvestres y las garrapatas. Las personas se contagian por inhalación de aerosoles contaminados procedentes de establecimientos donde se manejan animales, a través del polvo contaminado con coxiellas procedentes de tejidos placentarios, líquidos del parto y heces de animales infectados.

Existe, por lo tanto, un riesgo profesional claramente asociado al contacto con animales. Sin embargo, en ocasiones, se han producido casos en personas en los que no se ha podido demostrar el contacto directo con animales. En la investigación de este tipo de brotes el abordaje multidisciplinar, y el concepto de ‘One Health’ (una salud) aplicado al estudio de la fiebre Q resulta muy adecuado, porque aúna de forma integral la investigación de aspectos de la enfermedad en humana, el reservorio animal y el medio ambiente.

En el País Vasco, ha habido varios brotes importantes en humana en los tres últimos años, relacionados la mayoría con la falta de medidas de bioseguridad en explotaciones ganaderas. En todos ellos ha participado un grupo pluridisciplinar constituido por epidemiólogos de salud pública, especialistas médicos, Osalan (salud laboral), los Servicios de Ganadería de la Diputaciones Forales y el Departamento de Sanidad de Neiker. Uno de los brotes tuvo lugar en una planta de separación de residuos urbanos y afectó al 50% de los trabajadores, probablemente debido a arrojar placentas y fetos de abortos ovinos o caprinos a los contenedores de residuos urbanos. Otro se produjo en una fábrica de máquina-herramienta, sin relación con el mundo ganadero, pero en la cual uno de los trabajadores, que tenía un rebaño caprino, trasladó la infección a la fábrica a través del calzado, afectando al 27% de los trabajadores. Por otra parte, en 2017 tuvo lugar un primer brote asociado a visitas a explotaciones en plena paridera en un rebaño caprino con una alta tasa de abortos y un segundo brote asociado al transporte de mascotas por una empresa de mensajería. Los resultados de este último brote los han presentado los responsables de la investigación del brote en salud pública (Gobierno Vasco) (Alonso el al, 2018), en la XXXVI Reunión Científica Anual de la Sociedad Española de Epidemiología y XIII Congresso da APE. El jurado ha valorado muy positivamente la colaboración entre grupos de epidemiólogos, veterinarios, médicos e investigadores para hallar el origen del brote, y avanzar en las medidas de control y prevención de la fiebre Q.

 

 

Se deben enfrentar múltiples desafíos tanto para la salud animal como pública en los campos de vigilancia del aborto infeccioso, especialmente cuando se trata de enfermedades zoonóticas: asegurar la detección temprana de la enfermedad, mejorar la vigilancia de los brotes y la gestión de la salud animal.

Por lo tanto, se discutió un enfoque global para el diagnóstico de enfermedades infecciosas abortivas en el marco de la Plataforma Francesa para la Vigilancia de la Salud Animal por parte de un grupo colaborativo de múltiples partes interesadas.

La fiebre Q apareció como un objetivo relevante para iniciar este nuevo enfoque con el fin de probar los diferentes pasos, desde la implementación en las granjas hasta el análisis de los resultados. Por esa razón, se realizó un estudio en Francia para conocer la prevalencia de la enfermedad y sus métodos de diagnóstico más eficaces.

Además de reforzar el conocimiento sobre la fiebre Q, este estudio permitió obtener retroalimentaciones de campo útiles sobre la viabilidad y la aceptabilidad de dichos programas de vigilancia antes de la extensión a otros agentes infecciosos abortivos y a todo el territorio.

Se ha escrito un artículo de este estudio en la revista Small Ruminant Research, que ha sido elaborado por los siguientes autores: Renée de Cremoux, Kristel Gache, Elodie Rousset, Carole Sala, Soline Hosteing, Phillippe Nicollet, Frédéric Lars, Raphaël Guatteo, Françoise Dion, Didier Calavas, Anne Bronner, Jean Baptiste Perrin y Anne Touratier.

 

 

Debido a que la epidemiología de la fiebre Q humana generalmente refleja la propagación de ‘Coxiella burnetii’ en el ganado de rumiantes, la caracterización molecular de las cepas es esencial para prevenir los brotes humanos. Por lo tanto, se están realizando algunos estudios en diversas partes del mundo para conocer este aspecto. Uno de los más recientes pertenece a Italia central, ha sido publicado en la revista BMC Veterinary Research, y está firmado por los siguientes autores: M. Di Domenico, V. Curini, V. Di Lollo, M. Massimini, L. Di Gialleonardo, A. Franco, A. Caprioli, A. Battisti y C. Cammá.

En este estudio, informamos sobre la diversidad genética de C. burnetii en Italia central realizada por MST y MLVA-6 en muestras biológicas de 20 granjas de cabras, ovejas y vacas. En este estudio se describieron cinco perfiles completos diferentes de cualquier otro genotipo publicado, además de 15 paneles incompletos. A pesar de esto, los marcadores polimórficos Ms23, Ms24 y Ms33 permitieron la identificación de muestras que comparten el mismo perfil. La integración de tales datos en bases de datos internacionales puede ser de mayor ayuda en el intento de construir una filogenia y epidemiología global de la fiebre Q en animales, con una perspectiva de ‘Una sola salud’.

 

 

La fiebre Q es una zoonosis de distribución mundial causada por la bacteria ‘Coxiella burnetii’. La bacteria muestra un ciclo complejo en la naturaleza que incluye un amplio número de reservorios, siendo el ganado doméstico el principal origen de infección para las personas. Desde 2015 la fiebre Q en humanos es de declaración obligatoria en España, lo que ha dado lugar a un aumento de las declaraciones de casos y brotes. El ámbito de la salud pública está haciendo notar este hecho a las autoridades competentes en sanidad animal, por lo que es necesario dar una serie de respuestas para reducir la incidencia de la infección. Además, es necesario evaluar la eficacia de medidas de bioseguridad que potencialmente se pueden tomar en las explotaciones afectadas.

El indudable interés por hacer que la actividad ganadera sea sostenible pasa forzosamente por minimizar los efectos negativos derivados del mantenimiento o la transmisión de patógenos a la población humana. Por todo ello la colaboración entre la sanidad Animal y el ámbito de la salud pública es imprescindible para llevar a cabo la elaboración de protocolos de actuación conjunta en la investigación de brotes humanos de fiebre Q.

Por otra parte, todavía se dispone de pocos estudios sobre las variantes de ‘C. burnetii’ que circulan en España, especialmente en la zona norte, donde parece que las formas neumónicas de la enfermedad son más frecuentes. Tampoco se conoce si todos los genotipos presentes en ganado son capaces de producir enfermedad en la población humana. Además, existe un conocimiento limitado sobre la evolución de la infección en las explotaciones ganaderas infectadas, es decir, sobre la duración del riesgo de exposición a ‘C. burnetii’ tras la finalización del periodo de paridera, y también se desconoce el tiempo (años) que dura la infección activa en una explotación afectada una vez que se toman medidas de control. Se sabe que se va reduciendo la infección en la población animal, aunque las esporas de ‘C. burnetii’ permanecen viables en el medio durante largos periodos de tiempo, y se sigue detectando material genético de la bacteria en el ambiente durante años.

En proyectos de investigación previos sobre fiebre Q, el grupo de Neiker ha ido adquiriendo conocimientos sobre aspectos epidemiológicos y de control de la coxiellosis en rumiantes domésticos, si bien se consideran todavía insuficientes para dar soluciones a los problemas anteriormente citados. Por ello, en este nuevo proyecto coordinado RTA2017-00055-C02-00 en el que participan grupos de investigación en Sanidad Animal (Neiker y Serida) y Salud Pública (Servicio de Epidemiología de Salud Pública de Vizcaya, Hospital Universitario Central de Asturias), con el apoyo del Instituto de Salud Carlos III (Centro Nacional de Microbiología), se pretende abordar mediante la estrategia ‘Una Salud’ la infección por ‘C. burnetii’ en animales domésticos, humanos y medio ambiente de una forma integrada.

 

 

La fiebre Q es una enfermedad zoonótica importante y extendida causada por la bacteria ‘Coxiella burnetii’, que recientemente ha sido reclasificada como perteneciente al orden ‘Legionellales’. La fiebre Q en humanos se considera una enfermedad endémica, principalmente ocupacional, en varios países mediterráneos. La infección es a menudo asintomática en los rumiantes, pero los animales infectados excretan las bacterias en el medio ambiente, principalmente durante y después del parto o el aborto. Con estos precedentes, se ha realizado un estudio con el objetivo de estimar la seroprevalencia de la infección por ‘C. burnetii’ y los factores de riesgo relacionados en las granjas ovinos de Sicilia. La seroprevalencia a nivel animal fue del 18% (IC del 95%), mientras que a nivel de la granja fue del 73,6% (IC del 95%).

Además, se llevó a cabo una evaluación de los posibles factores de riesgo en las granjas, que incluyen: tamaño de la finca, contacto con otros animales, tipo de producción, localización de la finca y presencia de fuentes de agua. El análisis multivariado indicó solo dos factores asociados significativamente con la seropositividad de ‘C. burnetii’: tamaño del rebaño y altitud de la granja. Estos hallazgos representan una primera información sobre la circulación de ‘Coxiella burnetii’ en las áreas examinadas. En realidad, no existe un plan de vacunación específico para reducir la prevalencia de infección en animales; por lo tanto, un mejor conocimiento sobre la propagación de patógenos podría ser útil para tomar medidas preventivas adecuadas, especialmente teniendo en cuenta las posibles consecuencias y riesgos para la salud pública humana también.

Se ha publicado un artículo de esta investigación en la prestigiosa revista científica Small Ruminant Research, que está firmado por los siguientes autores: Sara Villari, Paola Galluzzo, Maria Arnone, Marilena Alfano, Francesco Geraci y Giuseppina Chiarenza.

 

 

La cooperativa Agropal ha realizado un informe en el que se analizan las medidas a adoptar para evitar el contagio a humanos de enfermedades infecciosas como la fiebre Q en explotaciones ganaderas.

En el caso concreto de la fiebre Q, el agente causante es ‘Coxiella burnetii’. La fiebre Q puede ser aguda o crónica. La forma aguda produce fiebre, cefalea, malestar general y neumonía intersticial, que aparecen de forma súbita. La fiebre Q crónica suele manifestarse con endocarditis o hepatitis y también puede desarrollarse osteomielitis.

Las vías de contagio son las siguientes: a través de las heces, la orina, la leche y los tejidos (en especial, la placenta) del ganado; a través de la inhalación de aerosoles infectados; por la ingestión de leche cruda contaminada.

La ‘Coxiella burnetii’ es muy virulenta, resiste la inactivación y permanece viable en el polvo y las heces durante meses. Rara vez la enfermedad se transmite de persona a persona. El período de incubación oscila entre 18 y 21 días.

Los síntomas son: seudogripales (con fiebre, cefalea intensa, escalofríos, malestar general grave, mialgia, anorexia y sudoración); la temperatura corporal puede aumentar hasta 40 °C y persistir entre 1 y 3 semanas; respiratorios (tos seca y dolor torácico aparecen entre 4 y 5 días después del inicio de la enfermedad).

Para prevenir el contagio de la fiebre Q, hay una serie de medidas:

- Medidas higiénicas. Aislamiento en zonas diferenciadas de paridera, durante la gestación y el parto. El personal de la ganadería debe usar vestimenta y calzado exclusivo para estas zonas, así como guantes y mascarillas.

- Eliminación correcta de placentas, fetos abortados, etc., evitando la ingesta por parte de otros animales (perros, gatos,..), así como la paja en contacto con los líquidos del parto.

- Desinfectar las instalaciones y todos los anejos existentes en las mismas.

- Tratamientos de desparasitación externa para prevenir las garrapatas; esto debe ir acompañado de un correcto desbrozado y eliminación de la maleza de los alrededores.

- Impedir la entrada de perros y gatos a las explotaciones.

- El estiércol producido no debe usarse para estercolar, sino que deberá ser enterrado.

 

 

La cooperativa Agropal organizó la III Jornada Técnica de Ovino y Caprino, con una convocatoria celebrada en Magaz (Palencia) y otra en Benavente (Zamora). A través de estas jornadas la cooperativa trata de exponer temas de interés para los socios y que de esta manera puedan mejorar la rentabilidad de sus explotaciones. Además, se incidió en varios aspectos sanitarios.

 

Fiebre Q

Rocío Jiménez Granado, técnico de rumiantes del laboratorio Ceva Salud Animal, dejó constancia de la importancia de la fiebre Q. Enfermedad producida por una bacteria llamada ‘Coxiella burnetii’, es una de las principales causas de aborto a final de gestación en pequeños rumiantes, presentando brotes mucho más agresivos en ganado caprino que en ovino.

La eliminación de la bacteria al medio ambiente, en el que tiene gran capacidad de resistencia, se produce a través de placentas y fetos abortados procedentes de animales afectados. Su principal fuente de transmisión es la vía respiratoria. El mejor tratamiento frente a esta enfermedad es la prevención, mediante el empleo de profilaxis vacunal, ya que los tratamientos antibióticos frente a un brote tienen una baja eficacia. Además, se trata de una zoonosis. Es decir, se trata de una enfermedad transmisible de los animales a las personas.

 

Paratuberculosis

Valentín Pérez Pérez, doctor en Veterinaria y Catedrático del Departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León, habló acerca de las estrategias de control de esta enfermedad, la paratuberculosis, que se están desarrollando en varios rebaños de ganado ovino de producción lechera de ganaderos socios de la cooperativa.

La paratuberculosis es una enfermedad infecto-contagiosa que afecta a rumiantes, producida por ‘Mycobacterium avium subespecie paratuberculosis’. La vía de transmisión de esta bacteria es fecal-oral. En el desarrollo de la enfermedad se produce un progresivo deterioro intestinal que impide una adecuada absorción de los nutrientes de los alimentos por parte de los animales. Como consecuencia se produce un adelgazamiento progresivo de los individuos afectados, cursando en la mayoría de los casos con diarreas que no responden a tratamiento.

La importancia de esta enfermedad no radica sólo en las bajas de animales que se producen en los rebaños afectados, sino también en las pérdidas económicas derivadas de la disminución de la producción lechera que causa en su fase subclínica.

El control de la paratuberculosis, que no tiene tratamiento, pasa por dos opciones:

- Detección y eliminación de animales infectados y excretores de micobacterias a través de las heces. Esta estrategia es lenta y muy costosa en casos de prevalencia alta de la enfermedad.

- Vacunación, que aunque no previene la infección, reduce la presentación de casos clínicos y la excreción de la bacteria a través de las heces.

La práctica más habitual es la vacunación de los animales de reposición en los rebaños con baja prevalencia. En las granjas con prevalencias elevadas se recomienda la vacunación de la recría y de los animales menores de un año de vida.

Página 2 de 2

Foros de discusión

  • Sección en construcción
Copyright 2013 © OVIESPAÑA - Paseo Arco de Ladrillo, 90 - 47008 - Valladolid - España oviespana@tierras-digital.com | Tel: +34 983 477 201 - Fax: +34 983 476 304 Soluciones web epoint.es

Acceso usuarios registrados o Registrarse

Acceder