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Coag Jaén ha pedido la exención del pago de aprovechamiento de pastos en monte público, independientemente de quién ostente su titularidad, para aliviar la delicada situación económica que atraviesan los ganaderos, debido a la crisis provocada por la covid-19.

Desde COAG Jaén han trasladado a la delegada de Agricultura en Jaén, Soledad Aranda, su preocupación por el impacto de la evolución de la epidemia por coronavirus sobre el sector de ovino de carne en la provincia.

Además, han solicitado, según informan en un comunicado, su intervención en apoyo de los ganaderos que aprovechan en el monte público, los pastos temporales de invierno y primavera y que tienen que hacer frente, en la coyuntura actual, al pago del canon correspondiente al actual periodo.

Todo ello debido a las consecuencias de la crisis sanitaria originada por la covid-19, que ha generado modificaciones en el mercado cárnico nacional e internacional, provocando una acusada ralentización de los movimientos comerciales.

En España, la declaración del estado de alarma, que ha supuesto el cierre del canal de restauración, ha afectado gravemente a la comercialización de corderos en un momento clave para los ganaderos extensivos de la Sierra, que se encuentran en el pico estacional de salidas.

Además, el manejo en estos rebaños está estrechamente ligado a la tierra y a las condiciones climáticas y la venta de sus producciones es especialmente dependiente de la actividad turística y las celebraciones de esta época.

A esto, se añade la problemática del ya escaso consumo de cordero en los hogares españoles que se ha visto agravada a causa de su sustitución por carnes más económicas en la compra diaria.

La suma de todos estos motivos ha puesto a los ganaderos que aprovechan los pastos de la Sierra de Segura y Pontones en serios aprietos económicos, ya que el impacto de las consecuencias de esta situación ha coincidido en el momento de máxima actividad comercial y será muy negativo para su cuenta de resultados a final de campaña.

Sin embargo, estos pastores cuya rentabilidad ya era limitada, siguen haciendo frente a unos costes de producción que no dejan de aumentar, incrementados en este momento por el mantenimiento de los corderos ante la paralización del mercado.

Los ganaderos aseguran que siguen trabajando comprometidos con el abastecimiento de carne y ejerciendo su labor de gestores medioambientales mediante el pastoreo diario, además de su contribución al mantenimiento del tejido económico y social de los pueblos donde residen.

Además de a la Delegación de Agricultura se ha solicitado la exención de este pago en los ayuntamientos con montes públicos, donde algunos han respondido favorablemente aunque, aseguran que para ello necesitan una autorización para que se lo permitan.

En la provincia de Jaén hay alrededor de 500 ganaderos de ovino, unos 300 de ellos en la Sierra de Segura, que están pasando por situaciones económicas muy difíciles.

Aunque se han planteado acciones de venta directa al consumidor, que han tenido éxito, este tipo de acciones solo pueden llevarlas a cabo los que pertenecen a cooperativas (que en la provincia no llegan al 3 % de los ganaderos), por los costes que acarrean para un solo ganadero.

 

El 75 % del ganado ya ha entrado en los pastos de las sierras de Urbasa y Andia, según estimaciones del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente.

Desde el pasado 15 de abril, el ganado de las explotaciones ganaderas navarras interesadas en aprovechar los pastos de los montes de Utilidad Pública de ambas sierras dentro del Parque Natural de Urbasa y Andia lo viene haciendo con total normalidad, una vez adecuados los trámites y controles a los procedimientos marcados por la crisis de la covid-19.

En esta circunstancia, informa el Gobierno de Navarra en un comunicado, la actividad ganadera se considera esencial a los efectos del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declaró el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria.

Aunque la situación ha requerido una adecuación de los procedimientos para la tramitación de las autorizaciones y de los controles en campo realizados por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, se han podido atender y tramitar las subidas de ganado sin mayor problema. 

La subida ha estado coordinada por personal técnico del Servicio Forestal y Cinegético y de la sociedad pública Gestión Ambiental de Navarra (GAN-NIK), en colaboración con el Servicio de Guarderío de Medio Ambiente y el Servicio de Ganadería encargado de tramitar las guías de movimiento de ganado.

Las buenas condiciones meteorológicas de esta primera parte de la primavera han favorecido también el desarrollo avanzado de los pastos.

La mayor parte del ganado procede de los valles colindantes con las sierras: Améscoas, Sakana y valles de Ollo y Goñi, y el resto se desplaza desde explotaciones de los valles de Araitz, Bidasoa, Ultzama y de la Ribera.

El ganado podrá mantenerse en las sierras de Urbasa y Andia hasta el 15 de diciembre de este año, fecha en la que deberán abandonar los pastizales y retornar a sus localidades de origen.  

Únicamente unas pocas explotaciones de residentes en la sierra podrán permanecer todo el año pastando en dichos montes. En cualquier caso, el periodo de permanencia de la mayor parte del ganado es, en la práctica, de entre 4 y 6 meses.

En el año 2019, los montes de Urbasa y Andia acogieron a un total de 38.827 cabezas de ganado pertenecientes a 339 explotaciones ganaderas de Navarra. De ellas, 4.395 cabezas correspondían a ganado vacuno, 3.384 a ganado caballar, 30.438 a ganado ovino (21.961 de raza latxa y 8.477 de raza rasa Navarra) y 610 a ganado caprino. 

Los montes de Urbasa y Andia tienen una superficie total 15.817 hectáreas, ocupadas principalmente por hayedos y pastizales catalogados como hábitats de interés comunitario (6.000 hectáreas) incluidos dentro de la Red Natura 2000 de Navarra. 

 

Un rebaño de más de 200 cabras de la ganadería Los Grandes está alimentándose de los matorrales de una docena de solares de La Algaida (Archena) para ahorrar el gasto en pienso a una empresa que ha tenido que reducir la producción de leche por el descenso de demanda achacado a la crisis del coronavirus.

En un comunicado, el Ayuntamiento de Archena ha señalado que los propietarios de estas parcelas han permitido el paso a estos animales, de forma que la empresa reduce los costes de alimentación al tiempo que las cabras se comen la vegetación. 

El consistorio archenero ha alabado esta "iniciativa ecológica pionera", añadiendo que una comer de 2’5 a 3 kilos de forraje al día.

Esta ganadería caprina es de raza autóctona y la única registrada en el término municipal de Archena, cuenta con denominación de origen y certificado de calidad en los productos, que proveen a una quesería de Calasparra. 

Esta empresa cuenta con reconocido prestigio internacional. Con los productos de estas cabras se elaboran los quesos con denominación de origen “Queso de Murcia” y “Queso de Murcia al Vino”.

 

Ganaderos guipuzcoanos han sido autorizados por la Diputación para subir, a partir del próximo 1 de mayo a una veintena de pastos ubicados en montes de varias comarcas del territorio.

La institución foral ha informado este miércoles que unas 35.600 ovejas se beneficiarán de la apertura de los pastos altos este año, donde permanecerán hasta finales del otoño o principios del invierno.

La labor que desarrollan estos pastores es "imprescindible" para mantener los pastos en buen estado", ha destacado la Diputación, que explica que por eso les "delega" su cuidado.

A partir del próximo viernes se abrirán en concreto 22 pastos, ubicados en los montes Aloña, Jaizkibel y Aralar, entre otros, de municipios como Oñati, Lezo, Pasaia, Errenteria, Hondarribia, Ataun, Oñati, Mutiloa y Azpeitia.

La directora foral de Montes y Medio Rural, Arantxa Ariztimuño, ha valorado el trabajo que desarrolla este sector "generación tras generación" y que ha permitido a lo largo de los siglos ofrecer "el aspecto" que tienen actualmente los montes guipuzcoanos.

La Diputación reconocerá esta labor con la lectura -virtual este año por la crisis sanitaria- de un manifiesto junto a algunos ganaderos que simbolizará la entrega de llaves de los pastos en altura de Gipuzkoa. 

 

El Ayuntamiento de Madrigalejo ha aprobado eliminar el alquiler de tierras de la denominada Dehesa del Monte durante el estado de alarma para ayudar a los ganaderos debido a las pérdidas que están sufriendo sin ventas en el sector cárnico, especialmente en el ovino

“Esta situación tan complicada para el sector ganadero productor de carne es consecuencia del cierre de establecimientos, como los restaurantes, los mayores consumidores de estos productos, cayendo de forma considerable el precio de la carne”, ha manifestado el alcalde de Madrigalejo, Sergio Rey.

“El sector primario no para de ver afectados sus precios, a pesar de seguir trabajando con el mismo esfuerzo en sus explotaciones durante esta crisis sanitaria”, ha argumentado el regidor madrigalejeño, quien ha anunciado que van a descontarles de la renta el tiempo que dure el estado de alarma, para ayudarles a sufragar el incremento de gastos.

Además, el Ayuntamiento ha comenzado esta semana a desinfectar el interior de los talleres y la cooperativa, como medida preventiva y de ayuda para los  agricultores.

Por último, el Consistorio ha comenzado a repartir en sobres guantes y mascarillas a todos los vecinos de Madrigalejo, que se depositan en buzones, puertas o ventanas para el uso de los ciudadanos que tengan que salir de sus domicilios a realizar compras. 

 

 

 

Las tierras en donde predominan pastos o forraje herbáceo no incluidos en rotación de cultivos durante 5 años o más se consideran pastos permanentes y se presentan en un amplio rango de formas a lo largo y ancho de la Unión Europea. Es por eso por lo que la diversidad de los pastos permanentes europeos es una de sus características principales.

Esa diversidad plantea también un reto a la hora de encontrar nexos de unión ¿cómo caracterizarlos? ¿Qué indicadores incluir? ¿Cómo medir? La búsqueda de un punto de vista común e integrador para obtener una visión general de los pastos permanentes en la UE y, a partir de ahí, conocer qué aportan a la sociedad y cómo implementar estrategias de gestión sostenible es la línea a seguir por el proyecto Super-G: Developing SUstainable PERmanent Grassland systems and policies.

La Universidad de Córdoba participa en este proyecto a través de un grupo multidisciplinar de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes liderado por el Profesor del Área de Ingeniería Hidráulica Tom Vanwalleghem y se centran en los pastos permanentes que caracterizan el área de acción más cercana: la dehesa.

Este equipo caracteriza la dehesa para sacar a la luz los diferentes servicios ecosistémicos ocultos en ella y que mejoran diferentes aspectos de la vida de la sociedad. 

Actualmente, la gran problemática de estos ecosistemas es la rentabilidad económica para el productor. En Andalucía, los productores tienen beneficios muy marginales y esta situación provoca que el relevo generacional sea cada vez más difícil, poniendo en riesgo un paisaje que ha sido vertebrador de muchas comarcas de la comunidad y a quienes tradicionalmente han vivido de él. 

La protección de la dehesa pasa, por tanto, por valorar lo que ofrece. Mantenimiento de la biodiversidad, fuentes de agua limpia, protección del suelo frente a la erosión, control de incendios, aporte de valor recreativo en actividades como el turismo rural y anclaje de población debido a su cariz de sector primario son algunos de los servicios ecosistémicos que encierra la dehesa y  que este grupo de investigación ha comenzado a valorar. Así, la sociedad en general y quienes toman las decisiones políticas en particular podrán saber cuánto ofrece realmente un pasto permanente y qué se perdería si desaparece.

Un eje indispensable que atraviesa el proyecto es el cambio climático y el poder de los pastos para hacer frente al mismo. La sequía en los pastos es una de las cosas que más preocupan a sus gestores, sobre todo en Córdoba. Tras trabajar codo con codo con quienes viven de los pastos para conocer sus principales preocupaciones, casi todos llegan a un punto común: la sequía.

Una vez caracterizada la dehesa y detectados sus puntos, el equipo de la UCO diseña una de las primeras estrategias para solventar estos problemas: la evaluación de nuevas especies forrajeras y su resistencia al cambio climático, principalmente a la sequía. Medir estas características sumadas a las de producción, creación de biomasa o retención de la erosión sería la primera estrategia para aumentar la sostenibilidad de la dehesa.

La creación del mapa europeo de los pastos permanentes pasa por el establecimiento de indicadores comunes entre los 20 socios de los 14 países europeos que conforman Super – G y de la mano de una red de agricultores muy activa cuyas fincas se toman como casos de estudio donde muestrear y comprobar la evolución de las estrategias propuestas.

A pesar de las diversidad de necesidades que presentan los agricultores en cada país (en Reino Unido, por ejemplo, están más interesados en el diseño de apps para predecir producción), el cambio climático es la angustia de quienes buscan un horizonte estable en sus territorios. 

El análisis técnico, económico y social que puede realizar un equipo multidisciplinar como el de la ETSIAM de la UCO es una de las principales ventajas para asegurar la sostenibilidad de la dehesa y para ofrecer a quienes toman las decisiones políticas a nivel europeo una herramienta determinante.

Investigadores cordobeses han desarrollado un método para calcular cuánto pasto generarán las dehesas lo que supone un ahorro para el ganadero al permitir ajustar la compra según la producción natural prevista.

La Fundación descubre informó hoy de que el estudio ha sido desarrollado por el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa) de Córdoba y del Grupo de Dinámica Fluvial e Hidrología de la Universidad de Córdoba.

La nueva herramienta resulta aplicable a la gestión de un ecosistema que abarca más de 1,2 millones de hectáreas en Andalucía, según la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Sostenible.

Una de las grandes ventajas de este modelo es su bajo coste debido a que "sólo se usan imágenes de satélite y datos meteorológicos, que proporcionan buenos resultados en la estimación de la producción del pasto en un sistema complejo, la dehesa", según el investigador del Ifapa Pedro Gómez Giráldez.

La precisión obtenida es similar a la de cultivos más homogéneos, incluso el procedimiento diferencia a escala de parcela el éxito de los tratamientos de mejora de pastizal.

Para los investigadores, resultó clave a la hora de abordar el estudio la existencia de las imágenes de los satélites Sentinel 2, de la Agencia Espacial Europea (ESA) que, desde 2015, ofrecen datos agrícolas y forestales.

"Nos motivaron las posibilidades de los nuevos satélites de la ESA, con un tiempo de revisita de 5 días al mismo lugar durante su órbita", señaló Gómez Giráldez.

Los expertos han aplicado por primera vez a la dehesa este método. Las mediciones para conocer la productividad en pastizal de este tipo de bosque aclarado las tomaron durante los cinco años de trabajo.

El responsable explicó que "los resultados mostraron una amplia variabilidad tanto espacial como temporal, oscilando desde menos de mil kilos por hectárea a más de 4.000 según el tipo de suelo o la climatología".

El modelo también resulta útil para calcular las ayudas públicas que recibe el ganadero al pastizal.

Estas plantas, herbáceas del tipo gramíneas y leguminosas, tienen como fin alimentar al ganado en el campo o, una vez recogidas, en los establos.

La investigación no ha tomado muestras de pasto cada día, por lo que en la actualidad estudian la forma de refinar el modelo para obtener resultados fiables a escala diaria, dentro del proyecto 'SensDehesa'.

El estudio nace a partir del proyecto europeo 'Life bioDehesa', que lidera Andalucía con el objetivo de mejorar la conservación y la biodiversidad de este ecosistema.

El trabajo de los científicos cordobeses ha sido financiado por el IFAPA a través de los proyectos 'Life bioDehesa' y 'SensDehesa', cofinanciados al 80 % por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional dentro del Programa Operativo (Feder) de Andalucía 2014-2020. 

La utilización de substancias extraídas de las plantas es común no solo en la terapéutica alopática, sino también en la práctica veterinaria convencional (atropina y digoxina). Sin embargo, la presencia en las plantas, o en partes de ellas, de determinados alcaloides, glicosídeos, oxalatos, minerales y compuestos fotosensibles, entre otros grupos de moléculas químicas, les confiere propiedades nocivas.

Hélder Quintas, del Instituto Politécnico de Bragança (Portugal), expuso en el último Congreso de la Sociedad Española de Ovinotecnia y Caprinotecnia (SEOC) los principales efectos tóxicos de las plantas en pequeños rumiantes, sus métodos de diagnóstico, medidas de control y prevención.

Los estudios sobre el impacto real económico de la ingestión de plantas tóxicas en la producción animal son escasos. Las publicaciones disponibles refieren tasas de mortalidad próximas al 5% en sistemas de explotación extensivas y pérdidas económicas en la industria de la carne superiores a las causadas por virus, bacterias y parásitos en su conjunto.

 

En este sentido, el ponente expuso los principales efectos de las plantas tóxicas en la producción animal:

- Muerte de animales.

- Disminución de los índices reproductivos (abortos, infertilidad, deformaciones fetales).

- Quiebras de producción (disminución de la produción de carne, leche o lana).

- Inmunodepresión y aumento de la sensibilidad a otras enfermedades.

- Costes de reposición de los animales.

- Costes con el control de plantas tóxicas.

- Reducción del valor del forraje/tierra y aumento de los costes con la alimentación.

- Costes de diagnóstico y tratamento.

A excepción de la intoxicación por nitratos y por ácido cianítrico, no hay antídotos para las sustancias tóxicas presentes en las plantas. El tratamiento de soporte y manutención de las funciones vitales es, muchas veces la única opción. Los animales deben de ser inmediatamente apartados del pasto o alimento sospechoso. “Desgraciadamente cuando el número de animales afectados es muy grande, el tratamiento es caro e inviable, por lo que es fundamental apostar en la prevención”, señaló Quintas.

El gasto en alimentación complementaria por parte de los ganaderos extremeños se multiplicó por dos en 2019 en relación con el ejercicio anterior debido al escenario de sequía que protagonizó gran parte del año.
El presidente de la asociación Ganaderos del Reino, Enrique de Muslera, ha expresado que la ausencia de precipitaciones fue la tónica en la comunidad hasta bien adentrado otoño, lo que llevó a recurrir a la alimentación complementaria mucho antes de lo que es habitual.
Hasta el mes de julio, cuando se seca el campo, no se suele recurrir a este tipo de alimentación, pero la sequía dejó pronto sin forraje y vacíos los pajares, y sin hierba las parcelas, ha expuesto.
Una situación que hizo incrementar de forma significativa los costes de alimentación de los ganaderos y reducir así la rentabilidad de sus explotaciones, ha recalcado De Muslera.
Las precipitaciones de noviembre pasado han propiciado que la hierba empiece a crecer, aunque es necesario que las lluvias continúen en invierno, y han ayudado a las labores de siembra, lo que permite afrontar el año con más optimismo, siempre que las condiciones climatológicas ayuden.
La sequía también hizo incrementar los gastos en agua durante el 2019, pues las charcas y pozos disminuyeron de forma considerable, ha apuntado.
Las lluvias de la segunda mitad de otoño también han permitido que la situación mejore en este aspecto, aunque De Muslera ha afirmado que "aún falta mucha agua", pues las charcas solo se han llenado a la mitad, en línea con lo recuperado también por los pantanos.
A su juicio, la mejora de la situación no debe ocultar la necesidad de que las administraciones tengan en cuenta los periodos de sequía que ahora padece el campo y prevean ayudas dirigidas a afrontar este tipo de circunstancias.
Otra situación que afectó también a la rentabilidad del sector ganadero en 2019 fueron los precios a la baja durante todo el ejercicio, principalmente en los segmentos del ovino los cuales experimentaron cotizaciones menores a las registradas en 2018, según el máximo responsable de la asociación Ganaderos del Reino.
"El año 2019 no fue bueno para la ganadería extremeña", ha concluido. 

UPA-UCE Extremadura ha exigido durante la reunión del Grupo de Trabajo de Entidad Estatal de Seguros Agrarios (Enesa), que se lleven a cabo las medidas necesarias para que el seguro de pastos se convierta en una "garantía real" para afrontar los problemas que padecen actualmente los ganaderos extremeños en sus explotaciones.
Además, señalan que los datos aportados por Agroseguro en el mes de octubre siguen sin recoger la realidad que se vive en el campo extremeño, ya que el satélite solo detecta sequía en dos decenas cuando la situación que se ha vivido ha sido de "sequía extrema" durante todo el mes.
Por este motivo, han indicado que ya han presentado más de 50 reclamaciones individuales por parte de ganaderos a Agroseguro, que ponen de manifiesto el mal funcionamiento del seguro, según señalan en una nota.
Por ello, UPA-UCE ha propuesto una serie modificaciones con respecto a esta línea para que no siga generando problemas a los ganaderos que, actualmente, no están obteniendo respuestas ante las adversidades.
En primer lugar, esta organización agraria ha planteado que los datos del satélite se contrasten con peritaciones zonales para asegurar que efectivamente reproducen la realidad.
Además, los representantes de UPA-UCE han propuesto la modificación de la curva de sequía, ya que la introducción de los datos de los últimos años derivado del problema por el cambio climático hace que a pesar de que las explotaciones estén viviendo una sequía extrema, en base a la curva se considere situaciones normales.
Por otro lado, también han dejado claro la necesidad de suprimir determinadas categorías establecidas en el seguro como es el modelo estándar, que ha demostrado su ineficacia en los últimos años, y que además genera confusión a los ganaderos.
El principal problema que tiene este seguro, según la UPA-UCE, es que se ha convertido en una línea cara porque ha subido mucho el coste para los ganaderos en los últimos años y, sin embargo, se han reducido sus prestaciones.
Por ello, plantean que exista un mayor apoyo presupuestario por parte de las dos administraciones a esta línea con el objetivo de convertirla en más atractiva para los ganaderos y que sirva realmente para paliar las adversidades climáticas que sufren las explotaciones.
Desde UPA-UCE Extremadura dejan claro que apuestan por el seguro de sequía en pastos porque es el único instrumento que tiene el ganadero para afrontar las pérdidas, pero para ello se tiene que producir una revisión de seguros de este tipo para dar mejores respuestas ante la problemática innegable del cambio climático. 

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